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FLOK Society: Visión de una economía post-capitalista

Playground BlocksDavid Bollier & Michel Bauwens

El fundador de la Fundación P2P, Michel Bauwens, ha grabado cuatro vídeos cortos en los que explica el pionero proyecto de investigación “FLOK Society“, desarrollado en Ecuador. FLOK significa “Free, Libre, Open Knowledge” (Conocimiento Libre y Abierto) y FLOK Society es un proyecto financiado por el gobierno de Ecuador para conceptualizar una transición estratégica del país hacia una economía post-capitalista funcional basada en el conocimiento. Como director de investigación del proyecto, Michel está investigando junto a su equipo, los retos prácticos de convertir la producción entre pares orientada al procomún en una realidad factible y generalizada en el contexto de la política y la legislación nacional.

Los cuatro vídeos –con una duración de entre cuatro y seis minutos cada uno– son un modelo de concisión. A continuación, resumiré el contenido de cada uno lo que espero os anime a verlos todos (podéis acceder a ellos a través de los enlaces insertados en los títulos).

Primera parte: FLOK Society

Bauwens destaca la importancia de que esta sea “la primera vez en la historia de la humanidad en la que un estado-nación solicita una propuesta de transición hacia una economía P2P”. Nos anima a ser conscientes de que “por cada actividad humana, existe un procomún de conocimiento que puede ser accesible a cada ciudadano, empresa, y funcionario público”. Este sistema de información abierta y compartible tiene poco que ver con el paradigma del conocimiento privativo, sólo accesible para quien se pueda permitir pagar el precio de la información registrada y patentada. El nuevo sistema podría adaptarse a la educación, a la ciencia, a la investigación médica y al entorno cívico, entre otros ámbitos.

Logo FLOKEl proyecto FLOK Society trabaja activamente en la búsqueda de lo que denomina “mecanismos de alimentación” que facilitan y empoderan la producción entre pares orientada al procomún. En lo que a educación abierta se refiere, los libros de texto y los recursos educativos abiertos ayudarían a las personas a introducirse en este sistema alternativo. Aun así, existen una serie de condicionantes materiales e inmateriales a tener en cuenta.

El hardware propietario es un ejemplo de condicionante material. Si los sistemas propietarios existentes fueran reemplazados por sistemas abiertos, cada usuario se gastaría una octava parte de lo que paga de media hoy en día. Dicho de otro modo, la cantidad de estudiantes que hoy pueden participar en la creación y divulgación de conocimiento, sería ocho veces mayor, explica Bauwens, algo que, ya de por sí, aportaría tremendos beneficios. En cuanto a los “condicionantes inmateriales” estaríamos hablando de la necesidad de innovaciones como la “certificación abierta” para reconocer las habilidades de aquellos que se forman en la periferia de las instituciones educativas tradicionales, como es el caso de las comunidades de hackers.

Segunda parte: Conocimiento tradicional

La protección de los beneficios que surgen de un conocimiento compartido suscita una serie de retos específicos para las sociedades tradicionales. Estas comunidades han compartido su conocimiento internamente durante generaciones pero, en las últimas décadas, las corporaciones multinacionales se han apropiado de este conocimiento, evadiendo cualquier tipo de compensación, para producir semillas patentadas y otros productos propietarios. No es de extrañar pues que las comunidades tradicionales e indígenas se muestren escépticas ante la idea de una “economía colaborativa”. La llevan practicando desde tiempos inmemoriales y su puesta en práctica presenta tremendas vulnerabilidades ante los fraudes de los agentes del mercado (“bio -piratería”).

Como solución, Bauwens propone que las comunidades adopten “licencias basadas en la reciprocidad” para crear “entidades de mercado éticas” dedicadas al bienestar de la propia comunidad y bajo sus propias condiciones. “La licencia de producción entre pares”, dice Bauwens “es un tipo de licencia que sólo permite a cooperativas, entidades sin ánimo de lucro, y agentes relacionados con el procomún, el acceso y la utilización del material licenciado”. Estas licencias prohibirían la capitalización del procomún por parte de entidades comerciales sin una reciprocidad explícita.

Tercera parte: Sistemas de creación de valor

Bauwens describe distintos tipos de “sistemas de creación de valor” para producir y distribuir riqueza. El modelo dominante de nuestra época es el que Bauwens llama el “capitalismo cognitivo”, en el que se obtienen plusvalías de una propiedad intelectual controlada por grandes empresas que venden sus productos con grandes márgenes de beneficio. Sólo una quinta parte de la capitalización de las grandes empresas consiste en valores materiales identificables, el resto son valores especulativos. Esto significa que hay una gran cantidad de “valor ausente” o de dimensión intangible. Y gran parte de él, explica Bauwens, procede claramente de la cooperación social que implica la creación de valor.

El “capitalismo netárquico” es otro de los sistemas de creación de valor descritos por Bauwens; se trata de la jerarquía de las redes abiertas utilizadas por capitalistas. Facebook es el principal ejemplo. Su enorme valor en bolsa proviene de una comunidad de usuarios cuya auto-organización y afán de compartir crea un “capital de atención” que Facebook después vende al sector publicitario. “Vemos un crecimiento exponencial del valor de uso generado por los propios usuarios”, dice Bauwens, “pero su monetización es dominio exclusivo de grandes plataformas privadas, como Facebook”.

Esto, a fin de cuentas, supone otra vía de explotación del procomún. Tengamos en cuenta que el crowdsourcing tiene un valor estimado de dos dólares por hora trabajada, muy por debajo del salario mínimo de un empleo convencional. “La gente tiene plena libertad para contribuir”, dice Bauwens, “pero los medios de monetización no están democratizados”.

Deberíamos, pues, empezar a construir una alternativa caracterizada por “una economía cívica P2P en la que el valor retorna a los creadores del mismo”. Tenemos que desarrollar nuevos tipos de entidades éticas de mercado capaces de producir una “acumulación cooperativa” en lugar de una “acumulación de capital”.

Cuarta parte: Sistemas tecnológicos

Previsiblemente, las redes P2P seguirán expandiéndose en el futuro. Aun así, surgen dudas en torno a la cuestión de si podrán las redes del procomún disfrutar de los beneficios de su propio trabajo, debido a que el propio diseño de la tecnología puede afectar al beneficiario.

Diagrama cuatro escenarios

Bauwens expone un esquema con cuatro cuadrantes. El cuadrante del “capitalismo netárquico” muestra un control centralizado sobre la arquitectura del sistema y la privatización tanto de la información personal del usuario, como de todas las ganancias derivadas. “Este sistema de creación de valor está inscrito en el propio diseño de su tecnología”, apunta Bauwens.

Otro cuadrante describe “un diseño anarco-capitalista” –capitalista pero distribuido, no centralizado. Sin embargo, dado que aún existe una escasez artificial a la hora de acceder a los recursos (como sería el caso de Bitcoin) se siguen imponiendo límites artificiales sobre aquellos que pueden beneficiarse. Si no tienes dinero, no puedes participar ni obtener un beneficio.

“Local y distribuido” es otro de los sistemas tecnológicos, en cuyo caso los beneficios se comparten entre todos. Algunos ejemplos serían el compartir bicicletas, coches, y conocimiento de manera abierta. Este es el valor del sistema ejemplificado en los movimientos de resiliencia local y las comunidades en transición o Transition Towns. 

Este último sistema indudablemente supone una mejora sobre las modalidades cognitivas y netárquicas del capitalismo, pero se ve limitado por su carácter exclusivamente local. No conecta con la dimensión global.

Para Bauwens, el cuadrante que mejor describe un escenario futuro deseable es aquel que combina la producción local con un procomún global para el beneficio de todos. La idea consiste en que lo pesado (la producción física) debería ser local, mientras que lo ligero (el diseño, el conocimiento) debería ser global. FarmHack, Open Source Ecology y otros sistemas de diseño distribuido para maquinaria agrícola o “hardware abierto” son buenos ejemplos.

Las características intrínsecas a este sistema de creación de valor favorecerían redes distribuidas de micro fábricas, en las que se podrían descargar diseños y planos de productos para su fabricación por, aproximadamente, una octava parte del coste de los productos patentados convencionales. Esta infraestructura favorecería, por ejemplo, la producción local de productos tecnológicos adecuados a granjas familiares o indígenas. Evidentemente, se trata de un diseño de sistema tecnológico muy distinto al control centralizado y a la inversión en patentes que corporaciones como Monsanto y Del Monte pretenden imponer a comunidades en todo el mundo.

Conclusión

No cabe duda de que hacer de esta visión una realidad demandará un gran esfuerzo a la hora de elaborar estrategias realistas y establecer las estructuras políticas y sociales para llevarlas a cabo. Pero, al desarrollar una visión coherente y detallada que aglutina tendencias existentes con anhelos populares, FLOK Society realiza una contribución inestimable a la visión del procomún y la producción entre pares.


Guerrilla Translation/Relacionado:Hacia un procomún materialMichel Bauwens Dmytri Kleiner John Restakis¿Qué es el procomún?Helene Finidori Gemeingüeter Germany:Strip Cuatro EscenariosCuatro escenarios futuros para la economía colaborativa/ Michel Bauwens

El dinero que la banca crea de la nada

Burning Money
“La banca privada puede crear dinero de la nada”. En esencia, ese es el mensaje de unas declaraciones recientes del Banco de Inglaterra que tiran por los suelos los fundamentos teóricos de la austeridad. Aún así, y, como explica Susana Belmonte en su web “…no estamos ante nada nuevo. Numerosos pensadores independientes como la recién fallecida Margrit Kennedy, Bernard Lietaer, Ellen Brown o Thomas Greco llevan décadas denunciándolo.” En el siguiente artículo, firmado por David Graeber y originalmente publicado en The Guardian, Graeber hace un análisis tan breve como impactante sobre el significado de esta admisión.


Entender esto es lo que nos permite seguir hablando sobre el dinero como si fuera un recurso limitado como la bauxita o el petróleo; nos permite decir que “no hay suficiente dinero” para invertir en programas sociales, nos permite hablar de la inmortalidad de la deuda pública o decir que el gasto público “desplaza” al sector privado. Lo que ha admitido el Banco de Inglaterra esta semana es que nada de esto es cierto.”

Se dice que ya en los años 30 Henry Ford comentó que era bueno que la mayoría de los americanos no supiesen cómo funcionan realmente los bancos porque de saberlo “estallaría una revolución antes de mañana por la mañana”.

La semana pasada ocurrió algo excepcional. El Banco de Inglaterra destapó la liebre. En un artículo llamado “La creación de moneda en la economía moderna” tres economistas de la Dirección de Análisis Monetario del Banco Central declararon abiertamente que las suposiciones más comunes sobre cómo funcionan los bancos son sencillamente falsas. Y que las posturas heterodoxas y un tanto populistas como las asociadas por lo general a grupos como Occupy Wall Street están en lo cierto. De esta forma, tiraron por tierra todos los fundamentos teóricos en los que se basa la austeridad.

Para hacernos una idea de lo radical que es la nueva postura del Banco, tengamos en cuenta la visión común que continúa sirviendo de base a todo debate respetable sobre políticas públicas. La gente mete su dinero en bancos y los bancos prestan dicho dinero con intereses (tanto a clientes como a empresarios que quieran invertirlo en un negocio rentable). Es cierto que el sistema de reserva fraccionaria permite a los bancos prestar considerablemente más de lo que poseen como también es cierto que si los ahorros no son suficientes, los bancos privados pueden pedir más préstamos al Banco Central.

El Banco Central puede emitir tanta moneda como desee aunque se cuide de no hacerlo demasiado. De hecho, se nos suele decir que este es el motivo principal por el que los bancos centrales existen. Si los mismos gobiernos pudieran imprimir moneda, seguramente emitirían demasiada, lo que podría desembocar en una inflación que llevaría la economía al caos. Instituciones como el Banco de Inglaterra o la Reserva Federal de Estados Unidos se crearon para regular con cuidado la masa monetaria y evitar la inflación. Esta es la razón por la que tienen prohibido financiar directamente a los gobiernos, por ejemplo, comprando letras del tesoro, y sin embargo sí pueden financiar la actividad económica privada en la que el gobierno apenas aplica impuestos.

Entender esto es lo que nos permite seguir hablando sobre el dinero como si fuera un recurso limitado como la bauxita o el petróleo; nos permite decir que “no hay suficiente dinero” para invertir en programas sociales, nos permite hablar de la inmortalidad de la deuda pública o decir que el gasto público “desplaza” al sector privado. Lo que ha admitido el Banco de Inglaterra esta semana es que nada de esto es cierto. Por citar el resumen preliminar: «Más que recibir los depósitos que las familias ahorran y volver a prestarlos, los préstamos bancarios crean depósitos»…«Normalmente el Banco Central ni fija la cantidad de dinero que debe circular, ni su dinero se multiplica para crear más créditos o depósitos».

En otras palabras, lo que sabemos no solo es falso sino precisamente todo lo contrario. Cuando los bancos prestan créditos están creando dinero. Esto es porque el dinero es simplemente un pagaré. El papel del Banco Central es presidir un orden legal que garantiza de forma efectiva que los bancos tengan la exclusividad a la hora de emitir pagarés de determinado tipo. Dichos pagarés son los que el gobierno reconoce como oferta legal y acepta de buen gusto recibirlos de vuelta en forma de impuestos. En realidad, no hay ningún límite a la cantidad que un banco podría emitir mientras siga encontrando a alguien a quien darle un préstamo. Nunca se van a quedar cortos de dinero por la simple razón de que, por lo general, los prestatarios no cogen dicho dinero y lo meten debajo del colchón. En última instancia todo el dinero que un banco presta acabará de nuevo en otro banco. Por tanto, para el conjunto del sistema bancario, cada préstamo se convierte en otro depósito. Y lo que es más, en cuanto un banco necesita adquirir fondos del Banco Central, puede pedir prestados todos los que quiera ya que este último, en definitiva, no determina la cantidad de dinero sino el interés, el precio del dinero. Desde comienzos de la recesión, los bancos centrales de Estados Unidos e Inglaterra han reducido el coste a prácticamente cero. De hecho, con la “facilitación cuantitativa” lo que han estado haciendo es inyectar todo el dinero posible en los bancos sin producir efecto inflacionario alguno.

Lo que esto significa es que el límite real de moneda en circulación no está determinado por cuánto quiera prestar el Banco Central sino por cuánto quieran tomar prestado gobierno, empresas y ciudadanos de a pie. La clave de todo esto está en el gasto público (el artículo admite, si se lee atentamente, que el Banco Central financia al gobierno). Por tanto, no cabe lugar para decir que la inversión pública desplaza a la inversión privada. De hecho, es justamente al revés.

¿Por qué el Banco de Inglaterra ha admitido todo esto de pronto? Una razón es que se trata de una verdad muy obvia. El trabajo del Banco es precisamente el de dirigir este sistema y últimamente no ha funcionado demasiado bien. Es posible que el Banco haya decidido que seguir manteniendo la versión de cuento de hadas de la economía, que ha resultado muy conveniente para los ricos, se haya convertido en un lujo que ya no se puede permitir.

Sin embargo, esto supone un gran riesgo en términos políticos. Pensemos en qué pasaría si los titulares de hipotecas se dieran cuenta de que el dinero que el banco les ha prestado no es aquello que un pensionista ahorrador ha juntado durante toda su vida, sino algo que el banco inventó por arte de magia gracias al dinero que nosotros le entregamos.

Históricamente el Banco de Inglaterra ha tendido a ser líder en la apuesta de posturas, aparentemente radicales, que a la larga se convierten en las nuevas doctrinas. Si esto es lo que está pasando ahora, es posible que pronto sepamos si Henry Ford estaba en lo cierto o no.


Artículo traducido por Paloma Sánchez Criado, editado por Alsi Canales – Guerrilla Translation!

Imágenes de epSos. de 

El dios que vive dentro del dinero

Life_NewbPeggy Nelson de HiLobrow entrevista a Douglas Rushkoff 

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Wall Street está ocupada por una miniciudad de tiendas de campaña 1, mientras que los instrumentos financieros canalizan cada vez más fondos hacia quienes ya son ricos. ¿Cómo hemos llegado a una situación en la que las corporaciones parecen tener mayor acceso legal (y financiero) a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad que el ciudadano medio? ¿Cómo hemos llegado a una situación en la que el dinero es invisible y está informatizado, pero se distribuye de manera más desigual que nunca?

No cabe duda de que no hemos llegado aquí de la noche a la mañana. En su libro Life Inc.(Vida S.A.) el autor y “ecólogo mediático” Douglas Rushkoff documenta el auge imparable de la corporación, desde sus orígenes a finales de la Edad Media y a través de su adolescencia en la Revolución Industrial, para llegar a su madurez virtual y global de hoy en día. Life Inc. no ha perdido relevancia desde su publicación en el 2009, dada la generalización del debate público sobre la economía y la creciente necesidad de lograr una perspectiva precisa y a largo plazo.

En esta entrevista, Rushkoff apunta hacia los orígenes renacentistas de la corporación y explica cómo nos ha amoldado a su imagen y semejanza. También revela por qué el dinero lleva un Dios incorporado y nos advierte sobre lo que realmente estamos comprando al meternos en una hipoteca. Pero, más allá de la retórica y más allá de contemplar el pasado, Rushkoff mira hacia el futuro para ofrecer ideas tan prácticas como provocativas; ideas para des-corporatizarnos y ocupar mejor nuestras vidas.

Vaal tiene hambre, hay que dar de comer a Vaal 2

vaalPeggy Nelson: La corporación no es un fenómeno reciente, se remonta a cientos de años atrás. ¿Cuál es la historia detrás del origen de la corporación? ¿De dónde vino y qué es exactamente?

Douglas Rushkoff: La corporación es resultado de dos innovaciones: la creación de una moneda centralizada y la creación de los monopolios privilegiados. A finales del siglo XIV, las clases altas –la aristocracia y los antiguos señores feudales– se estaban volviendo cada vez menos prósperos en relación a la gente normal. El incremento en la producción de la clase mercantil y de la gente que vivía en pueblos grandes y ciudades contrastaba con la disminución de la riqueza relativa de la aristocracia. Y esto suponía un problema: los aristócratas querían salvaguardar el sistema que tan buenos frutos les había dado durante quinientos años y en el que no tenían que “hacer nada” para ser ricos. De ahí les vino la idea de invertir de forma pasiva en las industrias de otros.

Digamos que soy el monarca. Si quiero ganar dinero a través de tu compañía de transporte marítimo, ¿cómo te convenzo para que me dejes invertir? Bueno, pues utilizo el poder que tengo como monarca para escribir un acta. Esto significa que yo te doy el monopolio de un sector y tú, a cambio, me das un 30% de las acciones de la compañía. El mercader elegido se libra de la competencia y obtiene protección ante la bancarrota, mientras que el rey recibe lealtad, dado que los monopolios de los mercaderes dependen de su permanencia en el trono. No le importa si unos pocos dentro de la clase mercantil se hacen tan ricos como él siempre que, como resultado, pueda seguir agrandando su propia riqueza.

Pero no estamos hablando aquí de la promoción del capitalismo de libre mercado. Se trata de la promoción del monopolio, de aquel capitalismo que no tiene que ver con el mercado. Supuso la inclusión de una serie de actores y una serie de sistemas que no tenían nada que ver con el mercado libre, y eso cambió la predisposición de los mercaderes para alejarles de la innovación. Dicho de otra forma, pasaron del, “¿cómo puedo innovar y mantener mi ventaja competitiva?” al “¿cómo puedo extraer riqueza del ámbito que controlo?”.

Entonces tenderían al conservadurismo, dado que querrían mantener lo que tenían sin arriesgarse a perderlo.

Conservadores en ese sentido, pero rapaces en otro. Digamos que ahora controlo las colonias. Mi objetivo es extraer su riqueza; quiero impedir que sus habitantes creen cualquier tipo de valor propio. Me parece muy bien que los colonizadores planten algodón, pero van a utilizar mis semillas, mis herramientas agrícolas, todo lo que van a utilizar es mío. Si eres granjero, te daré permiso para plantar el algodón, pero me lo tendrás que vender a mí y al precio que te imponga. No te permitiré convertir ese algodón en tejido. Fabricar es sinónimo de creación de valor. Y ahora vas a… ¿¡cómo se te ocurre!? ¿¡Que lo vas a convertir en ropa!? ¡Si esa ropa me la podrías haber comprado a mí! No, no, de eso nada, todo ese algodón es para mí. Lo voy a cargar en mi barco para traerlo a Inglaterra. Entonces, la fábrica textil, que es otro monopolio privilegiado del rey, convertirá el algodón en ropa para transportarlo de vuelta y vendértelo… con beneficios.

Entonces ¿siempre se trata de cultivos de exportación?

Así es, y si te niegas a ello, me lío a tiros.

¡Y lo hicieron!

¡Vaya si lo hicieron!

Rehabilitando la Edad Media sin ayuda de nadie

Por tanto, y durante tres siglos, la clase media y la clase mercantil tuvieron mucho éxito. Ciudades que habían estado sujetas a un feudalismo estricto —y que estaban hechas polvo desde la caída del Imperio Romano— empezaron a ganar independencia. Todo ello dependía de la utilización de las monedas locales —recibos de la cosecha– que la gente empleaba para sus transacciones. Serían el equivalente de lo que hoy en día llamamos monedas “caducas” 3 y se generaban a través del esfuerzo propio. Las comunidades crearon tantísimo valor que ni siquiera sabían qué hacer con él. Así que empezaron a invertir en infraestructura, en molinos de viento y de agua, y también en su futuro, construyendo catedrales y otras atracciones turísticas.

¿El dinero para construir las catedrales no provenía de Roma?

Resulta que no. El Vaticano y la Sede romana no construyeron las catedrales. Estas se financiaron a través de las monedas locales –un tipo de dinero muy distinto al que utilizamos hoy en día– que, como he dicho, estaban basadas en la cosecha, una comodidad que va perdiendo valor con el tiempo. La cosecha o bien se descomponía, o se la comían las ratas, o era muy cara de almacenar. Por tanto, había que gastar ese dinero lo antes posible, antes de que se devaluara. Y cuando la gente no para de gastar mucho dinero, la consecuencia es una economía que crece muy rápidamente.

Ahora, y a diferencia de una economía capitalista donde el dinero se acumula, en el caso de las monedas locales el dinero circula constantemente. Un mismo dólar puede dar de comer a tres personas, en vez de solo a una. Había tal cantidad de dinero en circulación que tuvieron que ingeniárselas para ver qué hacer con él, cómo volver a invertirlo. Ahorrar dinero no era una opción factible, no podías meterlo en el banco para que creciera porque, en vez de crecer, menguaría. Por eso pagaban tan bien a los trabajadores y acortaron la semana laboral hasta cuatro días por semana, y en algunos casos tres. E invirtieron en el futuro a través de la infraestructura; y empezaron a construir catedrales. No podían construirlas todas a la vez pero se lo plantearon con una perspectiva muy a largo plazo: la inversión de tres generaciones daría lo suficiente como para construir toda una catedral y sus bisnietos vivirían en una ciudad próspera. Así se construyeron las grandes catedrales, como la de Chartres. De hecho, algunos historiadores describen el final de la Edad Media como “La Edad de las Catedrales”.

Disfrutaban del mejor nivel de alimentación de la historia de Europa; las mujeres inglesas eran más altas de lo que son hoy en día y los hombres eran más altos que en cualquier otro periodo de la historia, hasta los años 70 u 80 del siglo pasado (el incremento reciente en el nivel de crecimiento se debe sobre todo a la introducción de hormonas en la cadena alimenticia). Aun así, la esperanza de vida estaba por debajo de la de hoy en día y carecían de medicina moderna, pero la gente de esa época disfrutaba de mejor salud y era más fuerte, aunque jamás se hable de ello hoy en día.

Eso ocurrió justo antes del nacimiento de la corporación y los monopolios privilegiados originales, antes de la creación de la moneda centralizada y la prohibición de las monedas locales. La centralización de todo esto empezó a provocar grandes cambios.

Parece que el oscurantismo de la Alta Edad Media no era tan oscuro como dicen.

Sí, creo que es pura desinformación. No soy muy dado a las teorías conspiratorias en temas como estos, pero creo que el motivo por el que celebramos el Renacimiento como el punto álgido de la cultura occidental tiene que ver más que nada con el marketing . Los monarcas renacentistas y los Estados-nación, junto a los poderes de la Era Industrial que les siguieron, no han dejado de beneficiarse de esta re-caracterización de una de las civilizaciones más prósperas de la historia de la humanidad como una época oscura, horrible y azotada por la peste bubónica.

Históricamente hablando, la peste sólo se extendió tras la invención de los monopolios privilegiados y la imposición de la moneda centralizada. Esta se convirtió en la única modena legal y, 40 años más tarde, llegó la epidemia. Así de rápido empobreció la gente. Ya no se les permitía beneficiarse de la tierra. Supuso el cambio de un modelo basado en la abundancia a uno basado en la escasez; de una economía basada en la producción anual de cosechas a una basada en el oro que el rey ponía en circulación.

Es una manera totalmente distinta de entender el dinero. La tierra deja de ser un terreno en el que los campesinos pueden cultivar comida, para convertirse en una inversión, en un activo de los ricos. Ya convertido en activo, empezaron con los cercamientos y las particiones de tierra. Eso significa que ya no permitían que la gente cultivara en las tierras comunales, imposibilitando el que siguieran viviendo de la agricultura de subsistencia. Si no te permiten practicar la agricultura de subsistencia, te tienes que buscar un trabajo y, por tanto, te vas a la ciudad para ponerte a disposición de un jefe que sólo quiere mano de obra barata y no cualificada para su proto-fábrica. Traes a toda la familia adonde está el trabajo, a la miseria, a un lugar abarrotado de gente y empobrecido, el caldo de cultivo perfecto para la peste y la muerte.

Hay un dios, y está presente en todo el dinero 

Dollar¿En qué estaba basado el dinero que emitía el rey? Si la otra moneda estaba basada en la cosecha, supongo que tendría una relación directa con la cantidad cosechada y, dado que esta se va pudriendo, la moneda se degradaría con ella…

¿La moneda del rey? Ni siquiera se trataba de oro: lo que fundamentaba esa moneda era el imprimátur del rey. Era la moneda del reino porque tenía su cara estampada en ella.

Eso es muy abstracto.

Lo es. Y, dado que la gente no se creía esa abstracción, porque estaba acostumbrada a que los recibos de la cosecha estuviesen basados en algo real, se necesitaban metales preciosos para legitimar la moneda del rey: plata u oro; tenían que utilizar algo valioso para que la gente creyera en ella.

Ahora, pasemos a la década de 1970. Después de cuatro o cinco siglos con esa creencia, Nixon se dio cuenta de que, ahora que la gente se lo cree, la moneda puede dejar de basarse en el metal para fundamentarse directamente en esa creencia. Fue entonces cuando empezaron a poner “confiamos en Dios” en los billetes, justo cuando se desligó del patrón oro.

¿Esa frase no había estado ahí siempre?

No, estaba en las monedas, pero no en los billetes. A fin de cuentas, lo único que queda es la creencia.

Seamos todos independientes… unidos 

ayn-rand-as-che¿Cómo encaja la idea del individuo en relación a estos hechos?

El corporativismo, con su impulso de la competencia entre individuos frente a fondos y recursos escasos, allanó el terreno para el individualismo y para un concepto exacerbado del ser. Soy “ecólogo mediático”, veo la sociedad y los medios como una ecología donde los cambios en un aspecto reflejan los cambios en otro. La noción del individuo se inventó, o reinventó, en el Renacimiento. Por eso fue, en parte, un renacimiento, un renacer de viejas ideas, el renacimiento de los ideales griegos. La definición griega de la persona —que siempre había sido “el ciudadano”, es decir, “el individuo en relación al Estado”— se remodeló en la de “el individuo”.

El primer individuo de la literatura renacentista fue el Doctor Fausto, que representa los límites extremos de la avaricia. Aquí nos encontramos con el nuevo individuo; ya no es ciudadano de una ciudad-Estado sino un individuo con perspectiva propia en relación a su entorno. El renacimiento trajo consigo la introducción de la perspectiva en la pintura y eso supone que el individuo es un ser autosuficiente y que su punto de vista es importante. También trajo consigo la lectura y eso supone que el individuo puede sentarse a solas en su estudio para tener una relación propia con la Biblia, en vez de reunirse en la plaza del pueblo o en la iglesia para que el cura le lea la Biblia, como parte de la congregación. Por una parte se trata de una bellísima celebración de la perspectiva y la consciencia individual pero, por otra, todo se debe al contexto de una nueva economía donde los individuos compiten entre sí para obtener trabajo, recursos, tierras y dinero escasos.

De acuerdo, y ahora te pregunto: ¿qué pasaba con los artistas?

Los historiadores dicen que los mecenas que patrocinaban a los grandes artistas fueron de lo mejor que ocurrió durante el renacimiento. Pero, antes del renacimiento, no necesitabas de ningún “mecenas” para ser artista. De hecho, podías vivir en la ciudad, dedicarte a lo tuyo, y ser un gran artista. El modelo renacentista del arte y el comercio no estaba basado en una condición universal preexistente. Cierto, el Vaticano podía encargar que se pintara una basílica, pero… sería muy interesante ver qué hubiera sido de Leonardo da Vinci o Miguel Ángel si, en vez de formar parte de una burocracia centralizada, hubieran trabajado como artistas independientes de andar por casa. Quizás hubieran sido incluso mejores artistas… nunca se sabe.

Llegados a este punto, ya tenemos individuos y corporaciones reconocibles.

La moneda del rey, o moneda centralizada, es la moneda del monopolio. El rey declaró que las monedas caducas eran ilegales. ¿Por qué? En primer lugar, es mucho más fácil aplicar impuestos a una moneda centralizada. Segundo, el rey podía restar la cantidad de oro que respaldaba a la moneda sin mayor inconveniente, podía restarle valor en función de sus deseos. Finalmente, dado que se trata de una moneda basada en la escasez, todo el mundo tiene que competir para obtenerla. Es una forma de ayudar a que los ricos amasen más poder sólo por el hecho de tener dinero, no por lo que puedan gastar, sino por lo que puedan acumular.

Y el dinero se convierte en un recurso.

Se convierte en un recurso por sí mismo. De hecho, es un recurso abstraído, literalmente es un derivado, se trata del primer derivado. La centralización hace que el dinero deje de ser una representación de algo real para convertirse en una clase de activo derivado. Hoy en día vivimos en una economía basada en los derivados financieros y nos ha llegado por medio de la banca centralizada. Ahora, prácticamente todo el mundo cree que los bancos inyectan dinero para impulsar la economía y que la mejor forma de arrancar un negocio es pidiendo un préstamo bancario. Pero, cómo se crea el dinero… pues, literalmente se crea gracias a los préstamos. Pero, por cada dólar creado mediante un préstamo, por cada dólar que ganas, existe un negativo en algún balance general en algún sitio.

¿La deuda va incorporada desde el principio?

Es que es deuda, el dinero que utilizamos es deuda. Funciona de la siguiente manera: para montar un negocio pides un préstamo de 100,000 $ al banco. Esto supone que vas a tener que devolver al banco, digamos, unos 200,000 $ o 300,000 $ cuando termines de pagarlo. ¿Y de dónde salen los otros 200,000 $? Salen de otra persona que también ha pedido un préstamo bancario de 100,000 $. ¿Y de dónde va a sacarlo? O bien acaba en la bancarrota, porque no puede devolverlo, o, de lo contrario, pide prestados otros 200,000 $ al banco. Entonces, tendrá que devolverlos, y con intereses. Al final ya ha pedido prestados un total de 300,000 $ y tendrá que devolver 900,000 $.

La masa monetaria tiene que crecer en función del interés. Hacemos negocios y obtenemos ingresos a un ritmo determinado e impulsado por la estructura de la deuda de la empresa, en vez de por la oferta y la demanda. A esto se refería Adam Smith. Adam Smith no era un libertario de libre mercado, no era un industrialista corporativo, tal y como le pintan en The Economist o en el Wall Street Journal. Smith dijo que las economías sólo funcionaban a cierta escala, que sólo funcionaban localmente, ya que vivía en un mundo donde todo el mundo era granjero. Y odiaba a las corporaciones, igual que odiaba al gobierno central, porque sabía que, a fin de cuentas, una economía basada en el interés no funciona. Y esto se debe a que la deuda no es un producto real. Ahí no hay nada. Nada. Pero se inventó precisamente para eso. La economía basada en la deuda se inventó para que quien ya tuviera dinero pudiera enriquecerse por el mero hecho de tenerlo, sólo sirve para eso. No digo que sea algo malévolo, sólo es una idea. La cuestión es que no funciona. Si la cantidad de personas que quiere ganar dinero solo porque lo tienen crece hasta tal punto que hay más gente dedicándose a eso que a producir cosas, la economía colapsará tarde o temprano.

Suena a una gran estafa piramidal.

¡Es que es una estafa piramidal! Ninguna de las compañías de las que estamos hablando son lo que aparentan ser, sólo son nombres adosados a una deuda. General Motors es el nombre de una deuda, Sony es el nombre de una deuda.

El New York Times…

…también es el nombre de una deuda. Todas son sociedades anónimas con acciones en bolsa, sujetas a índices de costo-beneficio. Por un lado están las acciones emitidas y, por otro, está el negocio en sí. Se trata de dos cosas distintas. En vez de ser una inversión en la compañía, las acciones son más bien un lastre para el sistema. Algún día tendrán que devolver todas esas deudas.

Yo, yo mismo, y mi corporación

monopolyLa deuda también tiene un componente emocional. Con eso quiero decir que, si estás endeudado conmigo, estás endeudado para siempre… o sea que ponte a trabajar de una vez y déjate de tonterías.

Poco a poco, con el tiempo, las corporaciones han querido extraer cada vez más valor de las personas, ya sea como trabajadores o como consumidores y, finalmente, como accionistas e inversores en nuestros propios planes de jubilación. En esencia, hemos externalizado nuestras propias vidas. Externalizo mi trabajo a una compañía. Externalizo mi consumo a una compañía; voy a Wal-Mart, después voy al Costco. Externalizo mis inversiones y mis ahorros a compañías, se los doy a Citibank, en vez de al banquero local, o a mi cooperativa financiera, o a mi restaurante, o a mis hijos, o a mi catedral. Todas nuestras interacciones están mediadas por las corporaciones – yo no trabajo para ti, ni tú trabajas para mí.

Hablemos de distintos tipos de valor. Ahora mismo utilizamos el dinero y lo medimos todo con esta métrica de color verde. Pero, como ya sabemos, existen otros tipos de valor, como son las relaciones personales; hay otras maneras de medir el valor…

Tenemos formas distintas de experimentar el valor, pero son muy difíciles de medir. Creo que, en el clima actual, todo aquello que la gente podría o debería valorar provoca ansiedad y nerviosismo.

¿En qué sentido?

Estar con un amigo, por ejemplo… De acuerdo, sólo me siento con un amigo si me he tomado un Paxil 4 o algo así, dado que parece que nos han aculturado para huir de la socialización. Solo puedo echar el rato contigo porque estamos trabajando, ¿no?

Claro, porque es productivo.

¡Y tan productivo! Y podemos medirlo porque se está grabando, ¿sigues grabando, no?

Estás diciendo que el dinero no tiene un valor imparcial.

No es sólo que el dinero no tenga un valor imparcial, sino que nuestro dinero ni siquiera es un dinero imparcial. La moneda que empleamos no es el único tipo de dinero que existe. Existen otros tipos, igual que existen otros medios de comunicación distintos, y todos fomentan comportamientos distintos. Los ordenadores estimulan ciertos comportamientos, la televisión fomenta ciertos comportamientos. Una moneda basada en oro promueve ciertos comportamientos, una moneda centralizada fomenta ciertos comportamientos y una moneda local y caduca basada en la cosecha estimula otro tipo de comportamientos. El dinero que utilizamos hoy en día conduce a un comportamiento muy específico y no es casualidad: conduce a la acumulación. Es una moneda que acumula interés con el paso del tiempo, por tanto es preferible acumularla antes que gastarla. Y eso está bien si esa es la herramienta que necesitas.

Pero, quizás, también tendría que haber otras herramientas en esa caja…

Es como si sólo tuviéramos un martillo y nos quejáramos de lo que nos cuesta atornillar cosas. La moneda centralizada favorece mucho la competición, es realmente perfecta para las grandes compañías. Wal-Mart y Citibank pueden conseguir dinero a menor coste; cuanto más grande eres, más cerca estás del almacén. Y los grandes no quieren monedas locales, no les interesa la creación de valor desde abajo ni el dinero basado en el trabajo —un dinero que se crea a través del esfuerzo en vez de los préstamos— dado que eso reduciría su monopolio sobre los medios de intercambio.

El problema de autodescribirnos según nuestro trabajo, o nuestro socialismo, o nuestra clase económica, es que la economía y el dinero que utilizamos sólo representan una parte de nuestro ser.

Claro, yo creo valor, pero ese valor que creo para mi comunidad va más allá de mi labor como panadero, por ejemplo. No sólo soy sastre. También soy el tipo que cuenta los mejores chistes en las fiestas, soy el tipo que tiene una hija preciosa…

Nunca son aspectos aislados, ni se pueden medir con una sola métrica.

Hogar, dulce brico-hogar

housesDesde la década de 1920 hasta la de 1970, se desarrolló toda una iconografía para convertir a las corporaciones en los héroes del pueblo. En vez de comprar cosas a gente que conozco, ahora confío más en el hombre de Quaker Oats 5 de lo que confío en ti. Esto es consecuencia de las campañas de relaciones públicas y del desarrollo de esta profesión.

¿Crees que la evolución de las relaciones públicas surgió naturalmente o que fue algo premeditado para asegurar que las cosas no se salieran de madre?

Tuvieron que hacerlo para que las cosas no se salieran de madre. Los avances más significativos en lo que a relaciones públicas se refiere siempre han coincidido con momentos de crisis. El movimiento obrero es un buen ejemplo; más allá de que la situación laboral fuera abominable, hay que señalar que la gente veía que la situación laboral era abominable. Surgió así la necesidad de reescribir la narrativa para que la gente pensara que los activistas del movimiento obrero eran personas malvadas y aterradoras. Todo para incitar a la gente a mudarse a los suburbios, a la periferia, y aislarse de esta vorágine de obreros, de “las masas”. O, volviendo al ejemplo de los Quaker Oats, antes la gente veía con desconfianza los productos que llegaban de fábricas lejanas. Aquí tenemos una caja de cartón normal y corriente, la han transportado desde muy lejos ¿por qué comprar esto en vez de comprárselo a alguien a quien conozco de toda la vida? Los medios de comunicación de masas  son imprescindibles para hacerte desconfiar de tu vecino, proyectar esa confianza a una entidad abstracta, la corporación, y creer que deparará un mañana mejor y todas esas cosas.

Lo empezaron a amañar más exageradamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los soldados regresaban a casa. Franklin D. Roosevelt estaba compinchado con los de relaciones públicas. Los veteranos traumatizados volvían de la guerra y todo el mundo sabía que estaban totalmente jodidos y aterrorizados. Por aquel entonces ya sabíamos lo suficiente de psicología y psiquiatría para darnos cuenta de que estaban dañados, que sabían utilizar las armas y que… ¡eso era un problema! Si los veteranos hubieran regresado al mismo movimiento laborista que dejaron atrás antes de la Segunda Guerra Mundial, se habría provocado la hecatombe. Entonces se les ocurrió darles casas, hacerles sentirse bien, y eso provocó la creación de Levittown 6 y otros proyectos cuidadosamente diseñados con la ayuda de psicólogos y sociólogos. Vamos a meter a los veteranos en una casa, vamos a celebrar la familia nuclear.

Y el hogar deja de ser un compendio de relaciones para convertirse en un objeto.

La definición actual de hogar es sinónimo de “mi vivienda” cuando, anteriormente, significaba “el sitio de donde soy”. Nueva York es mi hogar, ¿cuál es el tuyo?

Claro, de dónde soy.

¿De dónde eres? No ¿en qué “estructura” vives? Pero tuvieron que redefinir el concepto de “hogar” y se gastaron mucho dinero público para lograrlo. Construyeron casas en vecindarios específicamente diseñados para aislar a las personas entre sí y prevenir que los hombres en particular se reunieran y organizaran en grupos. Estas urbanizaciones no tienen salas de reunión ni de fiestas. Querían tener a los hombres pendientes de sus jardines, que tuvieran tres árboles frutales y fueran expertos en bricolaje. Para la mujer, pondremos la cocina en la parte de atrás, para que pueda vigilar a los niños jugando en el patio trasero.

Y, dado que no hay porche, ya no ves pasar a los vecinos.

Todo tenía que ser individual, ¡y estaba todo planeado! Nadie va a seguir siendo un revolucionario si tiene que pagar una hipoteca. Con tal cantidad de deuda, ya es partícipe  del sistema. Cierto es que se ha llevado la peor parte de la economía basada en el interés, pero de aquí a 30 años puede ser propietario de su propia casa.

La libertad no sale gratis 

Freedom_isn__t_Free_Hablemos de tecnología. En lo que a administrar un sistema de bienes y servicios compartidos se refiere, internet puede ser bastante útil. Pero también da la impresión de que internet, y las máquinas y la tecnología en general, conllevan el riesgo de desplazar las relaciones verdaderas y podría suponer un obstáculo. ¿Dónde te sitúas en relación a estas ideas?

Para mí, la palabra que mejor describe lo digital es “discreción”. Por ejemplo, hablemos de sonido. Si nos fijamos en un sonido, por mucho que lo examinemos de cerca, sigue siendo algo real. Siempre podremos descubrir más fidelidad, más información. Si lo escaneo o lo convierto en un sample, he cogido ese sonido que existía en el mundo real para convertirlo en un número. Aquello que era un hecho en la naturaleza, en el mundo, se ha convertido en un número. Es un derivado de la realidad. Ese número encapsula toda la métrica y toda la información referente a ese sonido que soy capaz de incluir. Ahora puedo hacer copias de ese número y manipularlas. En este sentido, tenemos más opciones. Pero, en lo que al sonido original se refiere, el número sólo puede reproducir lo que yo le he dicho que reproduzca.

Sólo conoce lo que se supone que tiene que medir.

El proceso de reproducción también está ligado a la velocidad de muestreo, algo que, por necesidad, deja cosas fuera. Aunque la velocidad de muestreo sea muy buena —a nivel de super-mp3— y vaya más allá de mi capacidad auditiva consciente, sigue existiendo un espacio entre los samples. Lo mismo ocurre en un tubo fluorescente: hay un espacio entre destello y destello.

Ahora, la pregunta práctica es si es exactamente igual o no. Argumentaría que en muchas situaciones prácticas, sí es prácticamente igual, pero no puede decirse lo mismo de todas las situaciones prácticas. Es una recreación de una cosa, una aproximación y, sin meterme en rollos espirituales y hablar del Prana, del Chi y todo eso, sí que hay una diferencia.

Cuando tenía que investigar algo en la secundaria, me iba a la biblioteca a buscar un libro. Era imposible no ver los otros veinte libros que había en la estantería, pues tenía que leer el título en el lomo de veinte libros antes de encontrar el mío. Leyendo esos veinte lomos veía cosas que, quizás, no hubiera visto de otra manera y esto me daba ideas aleatorias para mi investigación, no predeterminadas. Veía esas cosas gracias al hecho de que algún bibliotecario, un ser viviente que había pasado por ahí, había tomado una serie de decisiones condicionadas por su trayectoria y sus influencias, además del caos típico de la vida cotidiana. Mientras tanto, si estoy en un entorno digital y ya sé qué libro quiero, lo escribo en Google y lo encuentro. No hay ningún otro.

Es como si esa libertad de elección tan concreta formara parte de un entorno muy controlado.

Sí, ¿de qué gama de elecciones dispongo? ¿Y quién determina esa variedad? La gente ni siquiera se da cuenta de esto. Por eso, cuando me fijo en la tecnología, digo: “Genial, cualquiera puede escribir en la red pero, la mayoría, no sabe programar”. Es decir, podemos introducir un texto en el recuadro donde se escribe en el blog, pero no estamos pensando en las predilecciones que son parte de la arquitectura de un blog diario y que tienden hacia reflexiones  cotidianas cortas, que no a la introspección…

Fíjate en las comunidades online. Voy a hacer migas con otra persona que tiene un Mini rojo del 2004 con techo corredizo, igual que el mío, en vez de hacerlas con mi vecino, que tiene un coche distinto; voy a buscar esa afinidad perfecta. Pero eso no es una relación verdadera, eso es una relación digital y es algo muy concreto. Las comunidades específicas no tardan en degenerar hacia comportamientos conformistas.

Por eso es un paraíso del consumidor, porque verdaderamente ensalza el concepto de grupos de afinidad cada vez más particularizados, elecciones de consumo cada vez más particularizadas.

La vida derivada, un (des)Reality Show

Derivados

Uno de los temas recurrentes que encontramos en el libro es que todo lo que aparenta tener sentido común en nuestra realidad —la economía, el dinero, lo que compramos y nuestros trabajos— es, en realidad, ciencia ficción. No vivimos dentro de una estructura económica “natural”, nos la hemos inventado.

La verdad es que tiene bastante que ver con Baudrillard. Solíamos vivir en un mundo real donde creábamos valor y comprendíamos ese valor mutuo que habíamos creado como individuos y grupos. Más adelante, nos desconectamos sistemáticamente del mundo real: de nosotros mismos, de los demás y del valor que creamos, para reconectar con un paisaje artificial de valores derivados de trabajar para corporaciones, dioses falsos y todo eso. En cierto sentido, es como los tres pasos de la vida en el simulacro de Baudrillard.

Llegados a este punto, y como diría Borges, hemos confundido el mapa con el territorio. Hemos confundido nuestros empleos con el trabajo. Hemos confundido nuestras cuentas bancarias con los ahorros. Hemos confundido nuestros planes de pensión con el futuro. Hemos confundido nuestras propiedades con nuestros bienes, y nuestros bienes con el mundo. Tenemos estos sitios que habitamos y que se convierten en propiedades que nos pertenecen. Después se convierten en hipotecas que debemos y después se convierten en préstamos respaldados por hipotecas financiados por nuestras pensiones, y después se convierten se convierten en paquetes de deuda, y suma y sigue.

Hemos estado viviendo en un mundo donde cuanto más lejos intervengas dentro de esta cadena de abstracciones, más riqueza tendrás.

La vía de escape 

hour7Entonces, dado que este sistema lo hemos creado nosotros, ¿no podríamos crear algo distinto?

Claro, ese era el objetivo inicial del código abierto. Creo que todos los aspectos de la intencionalidad y de la experiencia humana son, a fin de cuentas y si así lo elegimos, de código abierto. Por eso me interesé por la religión y el dinero, porque me parecieron los dos ámbitos donde la gente no aceptaría una premisa de código abierto. La religión… pues claro que no, ¡son verdades sagradas! Pero yo argumento que el judaísmo, en su concepción original, era una religión de código abierto. Escribí un libro sobre ello —se llama Nothing Sacred 7 — que fue y sigue siendo controvertido. Porque, si la Tora está abierta a la interpretación, si se trata del documento bello, multifacético, hiper-textual e hiper-dimensional que creo que es, entonces está a disposición de cualquiera. ¿Qué pasa entonces con la propiedad de la tierra, con el Estado israelita?

El dinero, cómo no, es el otro aspecto importante, sigue siendo la única cosa que no te dejan reproducir.

¿Has visto en algún sitio la reaparición de esa idea de la moneda dual, tan propia de la Edad Media?

Hemos visto su reaparición desde hace 10 o 20 años en sitios como Ithaca (Nueva York) y Portland (Oregón); sitios con comunidades alternativas y hippies y frikis y aparcamientos dedicados a los Grateful Dead y ese tipo de cosas. Podían experimentar con monedas locales porque tenían gente lo suficientemente rara como para aceptarlo.

Recientemente, y después de la recesión económica en Japón, las monedas duales han empezado a arraigar en comunidades no “alternativas”. Todo el mundo tenía tiempo pero nadie tenía dinero. Todo el mundo estaba dispuesto a trabajar pero no había compañías para darles trabajo. Y, dado que la única forma de trabajar que conocemos es externalizando nuestro empleo a una compañía, las cosas pintaban mal.

Una de las necesidades principales era dar asistencia social a los abuelos y bisabuelos que vivían fuera de las grandes ciudades. Nadie podía permitirse contratar a un asistente, a gente que les bañara, les diera paseos, les inyectara la medicina, el intravenoso o les pusiera el orinal. Entonces, si no puedes permitirte pagar por esos servicios, ¿qué haces? Y lo que hicieron fue implementar un sistema des-localizado de moneda complementaria donde te prestas como voluntario para cuidar de una persona mayor en tu zona durante cierta cantidad de horas. A cambio recibes cierto número de créditos que, más adelante, puedes utilizar para que alguien que viva cerca de tus abuelos pueda cuidar de ellos. ¡No había intercambio monetario! Es una moneda que, literalmente, se ha creado a partir del trabajo. Incluso después de que mejorara la economía y de que la gente recuperara sus seguros médicos, los ancianos preferían a los asistentes sociales que venían de la comunidad, y no a los que les mandaban las compañías.

Ahora se avecina algo similar en Estados Unidos, en los sitios donde las cosas van especialmente mal: Detroit, Lansing, Cleveland. Son ciudades que tienen recursos humanos, tienen terrenos y fábricas viejas. Tienen tiempo, tienen energía, pero no tienen dinero, ni son un reclamo para las corporaciones. ¿Qué opción les queda? Implementar una moneda local, hacerse favores mutuos. Yo te arreglo el coche y tú me devuelves el favor más adelante.

Promover negocios que dependen de un préstamo bancario es como decir que no confías en modelos de negocio sostenibles. Cualquier negocio que haya arrancado con un préstamo no es un negocio sostenible, porque ya está metido en el carrusel de la deuda y del interés. Esto es lo que le sigue confundiendo a Obama. Debería decir, Mirad, ya sé que la crisis económica es real; hay préstamos e hipotecas pero vamos a hacer algo al respecto. Lo más importante es que, en vez de gastar 5 billones de dólares del dinero de vuestros bisnietos en estos banqueros que la han cagado, vamos a ver cómo podemos gastar un pelín de dinero para reeducar a las comunidades sobre un desarrollo económico real y sostenible.”

¡Y es fácil! Cuando hablo con economistas, o con banqueros, todos me dicen: “Bueno, eso no funcionaría. Para que ocurra todo eso necesitas un banco que invierta en la comunidad.”

Pero la verdad es que no. No necesitas ningún banco.


Guerrilla Translation/Relacionado:Strip: Rushkoff in Real Life“El objetivo del juego no es tener un juego con objetivo”/ Douglas RushkoffStrip Capitalism works¡El capitalismo me funciona! Verdadero/FalsoSteve LambertRetomando el MundoDouglas Rushkoff


Notas del equipo de traducción.

1. [La entrevista original se publicó en noviembre del 2011, pocas semanas antes del desalojo de Zucotti Park.]

2. [“Vaal” es un monstruo de un episodio de la serie original de Star Trek que requiere los servicios constantes de sus “alimentadores”, los nativos de un planeta visitado por el Enterprise. Más información en este enlace.]

3. [Es decir, con una tasa de sobrestadía inherente.]

4. [“Paxil” es el nombre comercial de un fármaco antidepresivo e inhibidor selectivo de la recaptura de serotonina. Más información en este enlace.]

5. [Se trata del personaje que aparece en el logotipo de un tipo de copos de avena estadounidense para el desayuno. El logotipo lo diseñó Saul Bass, más conocido por sus secuencias de títulos de películas en los sesenta. Aquí tenéis más información sobre el Quaker Oat Man.]

6. [“Levittown” es el ejemplo arquetípico del suburbio norteamericano. Aquí tenéis un recuento histórico crítico sobre su creación.]

7. [ Nada sagrado en español. Aquí está la web del libro]
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Guerrilla Translation nominada a los OuiShare Awards 2014

Es todo un placer informaros de que Guerrilla Translation está nominada a los premios Ouishare 2014. Si aún no conocéis Ouishare, se trata de una organización que, en sus propias palabras, “…es un Think-and-Do-Tank (Incubadora y Creadora de proyectos) cuya misión es la de empoderar a ciudadanos, instituciones públicas y empresas para crear una Economía Colaborativa: una economía basada en el hecho de compartir, colaborativa y abierta, que se sustente en redes horizontales y comunidades.”

Uno de los motivos principales que nos ha impulsado a presentar la candidatura es el sentido de comunidad que hay entre lectores, contribuidores, autores, traductores y correctores. En este último año, hay quien ha desempeñado alguno o varios de estos roles, mientras que otros habéis colaborado en todos los aspectos… y estamos encantados y agradecidos. Realmente creemos que hemos construido una comunidad en torno al proyecto y queremos seguir desarrollándola con vuestra ayuda.

Sólo hemos tenido unos días para montar un video rápido (de menos de un minuto) con el que describir el proyecto ante los jueces y atraer los votos de nuestros lectores. Ahora os queremos pedir vuestra ayuda para estar entre los cinco finalistas premiados. Primero, compartid este post y el vídeo que lo acompaña con vuestros contactos y, segundo, visitad este enlace para votarnos directamente. NOTA: Para votar sólo tenéis que escribir una dirección de correo, darle al botón de “Vote!” y, acto seguido, se os pedirá un código “capcha”. Eso es todo, no hay que registrarse ni nada y es bastante fácil. Adicionalmente, si vais a viajar a Ouishare Fest en París, allí estaremos para conoceros en persona.

IMPORTANTE: Hay gente que ha tenido bastante problemas para votar. La página no se lleva bien con ad-blockers y anti-trackers. Si no os coge el e-mail, probad con otro navegador.

Vota GTDe nuevo: apoyadnos con vuestro voto en la página de los premios Ouishare 2014. Podéis votar hasta el domingo 4 mayo. Vuestra colaboración nos daría la posibilidad de ganar el premio: una semana de preparación y trabajo colaborativo en París, que creemos supondría un gran impulso para la consolidación del proyecto.

Por último, también os animamos a votar a otros proyectos. Hay cinco categorías y, al final de la votación, se seleccionarán cinco ganadores de entre todas (ver la página de nominados). También encontraréis otros amigos y compañeros de nuestra comunidad extendida, entre ellos GoteoLoomioHuertos Compartidos, el Open Value Network, y unMonastery. Creemos que, si todos nos beneficiamos de esta oportunidad de compartir nuestro trabajo y aprender mutuamente, ganaremos todos.

Cuando hackers y agricultores unen fuerzas

El fundador de la Fundación P2P, Michel Bauwens, nos sugirió que tradujéramos esta pieza corta: una entrevista con Philippe Langlois, en la que habla sobre el mundo de los “hackerspaces” y la aplicación de la mentalidad colaborativa del open-source (código abierto) a la solución de problemas en el medio rural.

Originalmente publicada en Transural Initiatives, una revista colaborativa sobre el mundo rural, y republicada en Bastamag, un medio independiente que se centra principalmente en temas sociales y medioambientales, las realidades que se exploran en esta entrevista son un buen ejemplo de lo que podemos conseguir cuando trabajamos juntos – ¡y lo bien que nos lo podemos pasar en el proceso!


Artistas, ingenieros, investigadores, hackers y agricultores nos preguntamos cómo se podían asociar las tecnologías digitales a la naturaleza, al patrimonio, a la agricultura. Nuestros hackerspaces urbanos, su filosofía y sus prácticas, se pueden trasladar perfectamente al medio rural.”

Sacan de su aislamiento a territorios azotados por la exclusión digital. Desarrollan redes de Internet autónomas en zonas montañosas, instalan paneles solares orgánicos o posibilitan la aparición de emisoras de radio locales por internet. Incluso pueden transformar abrevaderos abandonados en jacuzzis ecológicos. Los “hackerspaces”, espacios distendidos de creación y difusión de herramientas tecnológicas en pleno medio rural. Entrevista con Philippe Langlois, uno de los fundadores del primer hackerspace francés.

¿Podrías definir qué son los hackerspaces?

Philippe Langlois: Un hackerspace es un lugar físico autónomo que reúne a personas alrededor de proyectos relacionados con la tecnología. En los medios de comunicación se habla a menudo de los “perversos piratas informáticos”, pero los hackerspaces están lejos de ser algo así: simplemente somos personas que se re-apropian de la tecnología de manera distendida, independiente y creativa. El objetivo es crear por uno mismo herramientas reapropiables y replicables por todo el mundo, difundidas de manera libre y gratuita y que puedan ser modificadas o mejoradas.

Los hackerspaces nacieron en Alemania en los años 1990, pero no se desarrollaron de verdad hasta 2005. Hoy en día existen más de 500 alrededor del mundo y reúnen cerca de 40.000 personas: Gente que provenía de los entornos del open source y el software libre, 1 que ha trasladado su forma de hacer al mundo físico, democratizando esos conocimientos tecnológicos.

¿Qué proyectos surgen de los hackerspaces? ¿Cómo encajan en el contexto de vuestra relación con la tecnología?

Se han desarrollado proyectos sobre la autonomía energética, la cartografía participativa, el arte digital incluso sobre el reciclaje de plástico a nivel local o la descontaminación. Nuestra relación con la tecnología se centra alrededor de varias ideas. La primera de ellas es la de disfrutar creando, de manera positiva. Después está el hecho de que lo que hacemos no debe beneficiar solamente a un grupo limitado de personas, sino a todo el conjunto de la sociedad. Por último, no buscamos meternos en proyectos demasiado conceptuales: lo nuestro, ante todo, es “hacer”. En los hackerspaces encontramos una ética basada en la práctica, el bricolaje, el derecho a equivocarse, el todo sin dogmatismo.

¿Cómo han llegado los hackerspaces al medio rural?

En primer lugar, porque es difícil mantener un sitio así en la ciudad: es caro y para crear hacen falta espacios grandes a la vez que duraderos. Han tenido lugar eventos puntuales alrededor de hackerspaces (ver más abajo) como en Péone en los Alpes Marítimos en 2010: el objetivo, entre otros, era saber si podíamos crear un espacio 100% autónomo partiendo de cero en plena naturaleza. Varios de estos encuentros rurales efímeros terminaron por dar lugar a la creación de espacios permanentes, los “hackerlands”. Hay decenas de ellos en Francia, como el proyecto Vallée à Conques (Cher) o ZAP1 en Allier.

Artistas, ingenieros, investigadores, hackers y agricultores nos preguntamos cómo se podían asociar las tecnologías digitales a la naturaleza, al patrimonio, a la agricultura. Nuestros hackerspaces urbanos, su filosofía y sus prácticas, se pueden trasladar perfectamente al medio rural. Nos dimos cuenta de que mucha gente en el campo ya experimentaba con la tecnología digital o provenía de esa cultura en primer lugar.

¿Cómo se integran, a nivel local, los hackerlands? ¿Qué pueden aportar a los territorios rurales?

Los pueblos rurales a menudo son víctimas de abusos por parte de las oficinas de consultorías técnicas y las grandes empresas, que tienen intereses financieros. Ciertos hackerlands se presentan como alternativa a esas estructuras, convirtiéndose un poco en asesores locales sin ánimo de lucro. Responden a las necesidades del medio rural, particularmente al “des-aislamiento” digital, creando redes Internet independientes que funcionan en zonas de montaña aisladas, poniendo en marcha servidores democráticos, radios territoriales por internet, etc. Muchos de estos “hackerlands” trabajan en torno a prácticas agrícolas o energéticas. Son espacios abiertos donde se acoge sin prejuicios, de acuerdo con la filosofía del “hacer las cosas juntos”. Algunos crean módulos de autoconstrucción reproducibles, paneles solares orgánicos, invernaderos automatizados. ¡Incluso jacuzzis a partir de abrevaderos abandonados! A veces hay iniciativas más puntuales como proyectos de agroforestería, con la creación de sensores para analizar la actividad fúngica alrededor de los árboles. En resumen, podríamos definir estos lugares como laboratorios de investigación locales y abiertos.


“A Pado loup”, un hackerspace efímero en medio de las montañas

“Queremos animar a la gente a pasar a la acción, a hacer cosas que les permitan ser más autónomos… El desarrollo y la democratización del saber hacer tecnológico en el contexto rural era el objetivo principal de A Pado Loup”, explica Ursula Gastfall, una de las organizadoras de este festival autogestionado que tuvo lugar por primera vez del 12 al 22 de agosto de 2012 en Breuil (Alpes Marítimos). A más de 1500 metros de altitud, un centenar de personas de procedencias diversas (España, Bretaña, Nord-Pas-de-Calais, Canadá…) se reunieron para constituir este hackerspace rural y efímero, tras la solicitud de propuestas difundida por el hackerspace urbano “/tmp/lab/”, instalado en Vitry-sur-Seine (departamento Val-de-Marne).

En la aldea de Pado, cerca del pueblo de Beuill, los asistentes al festival debatieron e intercambiaron entre representaciones artísticas y talleres de electrónica y ecología experimental, animados por la cultura del “Do it Yourself” (Hazlo tú mismo). En el programa: fabricación de molinos de viento y hornos solares, investigación sobre la fermentación, construcción de impresoras 3D, creación de software libre, a la vez que conciertos, laboratorio de fotografía tradicional e iluminación… Todo esto en pleno corazón de las montañas alpinas.

“Si miramos la etimología de la palabra ‘hacker’, ésta significa ‘cortar madera’”, comenta Ursula Gastfall. “La autonomía se consigue buscando soluciones prácticas que respondan a nuestras necesidades en un contexto específico”. En Pado, no hay ni agua ni electricidad. Los asistentes al festival desarrollaron un sistema de recuperación del agua de la lluvia, que se filtraba antes de ser consumida; colocaron paneles solares conectados a baterías para alimentar los aparatos electrónicos del evento. “Espero que A Pado loup tenga retoños”, anhela Ursula Gastfall, “que haya más gente que se motive a organizar eventos en terrenos distintos, para dejar vía libre a la curiosidad y la inventiva de cada uno”.


1. El “open source” designa una práctica de elaboración de software en la que el código de base es accesible (pero no necesariamente de forma gratuita) y, por lo tanto, transformable. El movimiento del software libre promueve principios de libre acceso a la información, de mutualización o incluso de gratuidad.


Artículos traducidos por Travis O’Shea y editados por Mamen Martín y Rosana Fernández – Guerrilla Translation!

Propuestas recogidas por Mickaël CorreiaTransrural Initiatives

Fuente de las imágenes.


De ciudades colaborativas a un mundo colaborativo

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Presentamos un texto de Adam Parsons, autor británico y editor de la página web Sharing the World’s Resources (Compartiendo los recursos del mundo). Parsons da buena cuenta de las distintas corrientes englobadas bajo el apelativo de “Economía/consumo colaborativo”, tanto las más entusiastas como las más críticas. Es una postura con la que nos sentimos identificados en Guerrilla Translation: pasar de un paradigma competitivo a uno colaborativo nos parece esencial, pero creemos que ese espíritu colaborativo se tiene que extender y calar en todos los aspectos de la economía, no sólo en el ámbito de la producción y la mutualidad de recursos, sino como parte del propio tejido empresarial. Parsons va más allá y propone extender lo mejor de estas prácticas al ámbito social y a lo largo del planeta para crear, en sus palabras: “…un auténtico revulsivo para que todas las naciones del mundo empezaran a compartir de forma masiva e inclusiva, tanto a nivel nacional como transnacional.”


Una red de ciudades asimiladas dentro de la economía colaborativa podría ser el germen de una red de regiones colaborativas y, con el tiempo,  de naciones colaborativas y así sucesivamente hasta llegar a un planeta colaborativo. Esta red global de economía colaborativa propiciaría un cambio de paradigma absoluto y cambiaría las reglas del juego, tanto para la humanidad como para el planeta. Bajo esta perspectiva, nos corresponde a todos investigar el potencial del movimiento colaborativo de efectuar una transformación social y económica lo suficientemente poderosa como para afrontar los retos del siglo XXI.”

Ahora que la economía colaborativa recibe cada vez más atención pública y mediática, empieza a surgir un valioso debate sobre su importancia general y la dirección que tomará en el futuro. Como paradigma emergente, no cabe duda de que el acto de compartir recursos crecerá y se transformará en los años venideros, especialmente dentro del contexto actual de recesión económica de carácter continuado, austeridad gubernamental y preocupaciones medioambientales. Prácticamente todo el mundo reconoce que se necesitan cambios drásticos en esta época de economías colapsadas en un planeta saturado. La vieja idea del sueño americano deja de ser factible en un mundo de afluencia creciente y donde se barajan previsiones de una población mundial de 9.600 millones de personas de aquí al 2050.

Por eso son cada vez más las personas que rechazan las actitudes materialistas que definieron las últimas décadas y que gradualmente se aproximan a una manera distinta de vivir basada en la conexión y el compartir, en vez de la propiedad y el consumo desmesurado. “Compartir más y ser dueño de menos” es la ética que subyace en un cambio discernible en las actitudes de las sociedades más prósperas, un cambio liderado por una generación joven, familiarizada con la tecnología, conocida como la “generación Y” o los milenarios.

oxfam-east-africa-a-family-gathers-sticks-and-branches-for-firewood_lAun así, muchos pioneros de la cultura colaborativa también se plantean una visión expandida del potencial del movimiento en relación a los problemas más urgentes del planeta, como el crecimiento de población, la degradación medioambiental y la seguridad alimentaria. Ryan Gourley, de A2Share, argumenta que una red de ciudades asimiladas dentro de la economía colaborativa podría ser el germen de una red de regiones colaborativas y, con el tiempo,  de naciones colaborativas y así sucesivamente hasta llegar a un planeta colaborativo: “Una red global de economía colaborativa propiciaría un cambio de paradigma absoluto y cambiaría las reglas del juego, tanto para la humanidad como para el planeta.” Bajo esta perspectiva, nos corresponde a todos investigar el potencial del movimiento colaborativo de efectuar una transformación social y económica lo suficientemente poderosa como para afrontar los retos del siglo XXI.

Las dos caras del debate sobre la colaboración

Poco puede argumentarse en contra de los aspectos beneficiosos de compartir recursos entre comunidades o municipios, pero ha surgido cierta controversia en torno a una visión más amplia del movimiento de la economía colaborativa y su papel a la hora de construir un mundo justo y sostenible. Muchos defensores del incipiente paradigma de colaboración económica en la urbe moderna mantienen que esta economía va más allá del couch-surfing, de compartir coches o de las bibliotecas de herramientas y que podría potencialmente trastocar los fundamentos individualistas y materialistas del capitalismo.

Otros proponentes ven la economía colaborativa como un primer paso crítico para allanar el camino hacia una prosperidad universal y respetuosa con los límites naturales de la tierra y para facilitar la transición hacia economías más locales y sociedades más igualitarias. Pero también hay mucha gente que ni siquiera se plantea si participar en la economía colaborativa —dentro de sus parámetros y prácticas actuales— constituye un acto político realmente capaz de hacer frente a la economía consumista actual y su cultura del individualismo. Varios comentaristas argumentan que la proliferación de nuevas iniciativas aglutinadas bajo el paraguas de “lo colaborativo” no representan nada más que “una continuación de la adaptación perpetua de los mecanismos de oferta y la demanda a nuevas tecnologías y nuevas oportunidades” y que la “economía colaborativa” como tal se ha convertido en un foco de atracción para intereses comerciales –un debate que adquirió aún más relevancia cuando Avis, la multinacional de alquiler de coches, compró Zipcar, empresa pionera en el sector de compartir vehículos.

En su columna para el Financial Times, el autor Evegeny Morozov ha llegado incluso a decir que la economía colaborativa tiene un efecto dañino sobre las condiciones de trabajo básicas y la igualdad, dado que se adecúa perfectamente a la lógica mercado, dista mucho de favorecer las relaciones humanas por encima de los ingresos, e incluso incrementa los peores excesos del modelo económico dominante.

Compartir como un camino para el cambio sistémico

beautiful-wind-turbine-for-renewable-electricity-generatorAunque reconciliar estas perspectivas polarizadas sería una tarea imposible, sigue habiendo buenos motivos para plantearse la dirección que tomará el nuevo movimiento colaborativo en los años venideros. Tal y como reconocen algunas de las mayores partidarias de la economía colaborativa, como Janelle Orsi y Juliet Schor, el movimiento ofrece tanto motivos para ser optimistas como una serie de obstáculos y preocupaciones. Por una parte, es sintomático de un cambio creciente en nuestros valores e identidades sociales que se ve reflejado en la transición de “consumidores” a “ciudadanos”. Por otra, nos ayuda a replantear nuestras nociones de propiedad y prosperidad en un mundo de recursos limitados, niveles escandalosos de desperdicios y enormes desigualdades económicas.

Igualmente, los críticos tienen todo el derecho a cuestionar si la economía colaborativa, tal y como la conocemos hoy en día, supone un reto a la injusticia de las estructuras de poder existentes, o si engendrará un movimiento ciudadano capaz de propulsar los cambios radicales que necesitamos para construir un mundo digno. En vez de reorientar la economía hacia una mayor igualdad y mejor calidad de vida, tal y como proponen autores como Richard Wilkinson, Herman Daly, Tim Jackson, o Andrew Simms, cabe considerar que muchas de las dinámicas colaborativas existentes —y gestionadas mediante redes P2P— corren el riesgo de caer presas de prácticas comerciales convencionales.

No se trata de un resultado inevitable, pero, mientras no promovamos la colaboración económica dentro de un contexto de derechos humanos, de lucha contra la desigualdad, de democracia, de justicia social y de cuidado del medio ambiente, todo pronunciamiento sobre el potencial paradigmático del movimiento colaborativo para solventar las crisis interrelacionadas que afectan al planeta carece de substancia.

De compartir localmente a hacerlo globalmente

Un planteamiento de lo colaborativo bajo el criterio de la sostenibilidad social, tal y como proponen muchos individuos o grupos como Shareable, supondría un auténtico revulsivo para que todas las naciones del mundo empezaran a compartir de forma masiva e inclusiva, tanto a nivel nacional como transnacional. Serviría para incrementar la igualdad, reconstruir comunidades, mejorar el bienestar, democratizar la gobernanza nacional y global, defender y promover el procomún global e incluso allanar el camino hacia estructuras internacionales más cooperativas que reemplazaran el paradigma actual de globalización neoliberal competitiva.

Aún no hemos llegado ahí, por supuesto, y es evidente que la acepción común de “colaboración económica” que conocemos hoy en día está primordialmente enfocada sobre dinámicas personales de dar y recibir entre individuos, o a través de plataformas comerciales online. Pero, el mero hecho de que la conversación se haya ampliado para incluir el papel de los gobiernos nacionales en cuestiones como compartir infraestructuras públicas, poder político y recursos económicos, representa un indicativo esperanzador de que el incipiente movimiento colaborativose mueve en la dirección adecuada.

También hay quien se plantea cuáles serían las implicaciones de una política de compartir recursos en países menos desarrollados y con altos índices de pobreza, y si el resurgimiento de la colaboración económica en países desarrollados, y a nivel global, puede suponer una solución ante la convergencia de crisis que nos afectan. Quizás, de aquí a un tiempo, el concepto de colaboración económica a escala global –impulsado por la conciencia de una inminente catástrofe ecológica, por los extremos en desigualdad y la mortalidad que provocan, y o por la intensificación de los conflictos en torno a los recursos naturales– sean el tema de conversación más habitual en cada reunión de amigos o dentro del propio entorno familiar.

Artículo traducido por Stacco Troncoso y editado por Rosana Fdez y Mamen Martín – Guerrilla TranslationTexto original, pubicado en Shareable

Imágenes de Free Grunge Textures, Oxfam East Africa / Foter y epSos.de / Foter

Cómo curarse del capitalismo: Cooperativismo y democracia laboral

Richard D. Wolff

En este vídeo y el artículo corto que lo acompaña, el profesor Richard D. Wolff, experto en cooperativas y economista heterodoxo estadounidense explica los motivos por los que el crecimiento ha adquirido tal protagonismo en nuestros sistemas políticos. La desigualdad es consecuencia de la forma en la que están organizadas las empresas. Asumiendo que pasamos una parte significativa de nuestras vidas en el trabajo, ¿qué pasaría si extendiéramos nuestro afán democrático al entorno laboral? ¿en qué cambiaría la sociedad si todas las empresas fueran más democráticas? ¿cuáles serían las implicaciones sociales y políticas de un cambio como este?

(Para activar la pista de subtítulos, pulsad el botón rectangular de la parte inferior derecha y elegir “Spanish – (Spain) -Guerrilla Translation!”)

Prosperidad y democracia económica: La solución de las cooperativas de trabajadores

Las WSDE (Empresas autogestionadas por los trabajadores, por sus siglas en inglés) son una respuesta al fracaso del capitalismo a la hora de proporcionar prosperidad económica, y también al del socialismo en cuanto al establecimiento de una democracia económica.

Entre los factores que impiden la formación, en los EEUU, de una nueva izquierda organizada y políticamente eficaz, se encuentra la profunda frustración de los activistas interesados en hacer que eso suceda. El declive desde los años 70 (y particularmente desde 2008) de la habilidad del capitalismo de “cumplir con su cometido” hacia la mayor parte de la ciudadanía ha llevado a muchas personas a cuestionar, criticar y desafiar el sistema capitalista. El destacado sondeo llevado a cabo por el Pew Research Center en diciembre de 2011 evidenció que un alto porcentaje de americanos se mostraba favorable al socialismo. Muchos más estarían de acuerdo hoy día. No obstante, los activistas de izquierdas se ven cada vez más frustrados por la falta de una alternativa sistémica viable que pueda atraer a aquellos que están desencantados con el capitalismo.

Las izquierdas se ven doblemente frustradas porque las alternativas socialistas tradicionales ni logran inspirar al público ni consiguen mobilizarlos a ellos. Las implosiones del socialismo soviético y los socialismos de Europa del Este, en conjunción con grandes cambios en China y más allá, han alimentado esa frustración. La han avivado también, aunque de un modo diferente, la aceptación del neoliberalismo por parte de los partidos socialistas de Europa Occidental, desde los años 70, y sus políticas de austeridad, desde 2007-2008. El colapso del partido socialista griego, y de igual manera, la disminución importante en el apoyo electoral del partido socialista alemán y otros partidos socialistas, son un claro reflejo de las frustraciones que existen entre los socialismos tradicionales por los que éstos abogan.

Los programas socialistas tradicionales, basados en un gran nivel de intervención gubernamental en la economía (por medio de diversas regulaciones de mercado y empresa, de propiedad y gestión estatal de las empresas, planificación centralizada, etc.) ya no consiguen suscitar mucho apoyo. Cuando en ocasiones parecen conseguirlo (como fue el caso de las últimas elecciones presidenciales y legislativas francesas, por ejemplo), el socialismo tradicional demuestra ser meramente retórico y simbólico, por no haber definido ni perseguido una verdadera alternativa a un capitalismo profundamente impopular. El apoyo del gobierno francés se esfumó rápidamente.

Ante los enfoques socialistas tradicionales, el público responde, cada vez más, con una indiferencia escéptica que podría traducirse como “ya hemos pasado por eso”. Muchos se han formado la opinión de que los socialismos tradicionales, cuando han conseguido instaurarse, demostraron tener demasiadas deficiencias, fueron demasiado insostenibles, o ambas cosas. El creciente interés público que desde la crisis de 2008 se ha despertado hacia las alternativas al capitalismo ha chocado de frente con la pérdida paulatina de confianza en el socialismo tradicional.

La frustración de la izquierda, teniendo en cuenta que el atractivo del socialismo tradicional se ha agotado, surgió ante la falta de una alternativa atrayente y generalmente aceptada al capitalismo. La izquierda no podía proporcionar lo que anhelaban las masas, mientras éstas intensificaban sus críticas hacia el capitalismo en general, su caída a largo plazo y su crisis a corto plazo.

En este punto entra en escena el concepto de las cooperativas de producción o cooperativas de trabajo asociado, o aún mejor, el término poco adecuado pero más específico: empresas auto-dirigidas por los trabajadores (WSDE). Esta idea, que tiene siglos de antigüedad, ha sido reavivada, rediseñada y aplicada para que vaya mas allá del socialismo tradicional. El resultado es una nueva visión de un capitalismo alternativo que podría ayudar a movilizar a una nueva izquierda.

Al establecer la democracia en el seno de las empresas, las WSDE hacen que el gobierno asuma sus responsabilidades ante el pueblo, como trabajadores. La democracia política no es más que una formalidad cuando la dependencia directa de los gobiernos hacia las personas, como votantes, no va acompañada de una dependencia hacia las personas como trabajadores”

Las WSDE reemplazan las empresas capitalistas jerárquicas (organizadas de arriba hacia abajo y dirigidas por sus accionistas principales y las juntas directivas que éstas escogen) por empresas democráticas dirigidas por todos sus trabajadores. Éstas últimas toman colectiva y democráticamente todas las decisiones sobre qué, cómo y dónde se produce. Y lo que es más importante, deciden cómo usar los ingresos netos de la empresa.

La dependencia de los gobiernos (a nivel municipal, regional y nacional) del pago de impuestos por parte de las empresas se convierte, por lo tanto, en una dependencia hacia las personas, como trabajadores. Ya no se usarán los impuestos ni ninguna otra distribución de ingresos netos para moldear las políticas gubernamentales en beneficio de intereses no comunes (capitalistas dentro de las empresas) y en contra de los trabajadores o los ciudadanos.

La importancia de tales transformaciones, a pequeña escala, hacia el modelo WSDE, no puede sobrevalorarse. Por el hecho de situar poderes económicos claves en manos del estado (la regulación o propiedad de las empresas, la imposición de una planificación por encima o en lugar de los mercados), el socialismo tradicional normalmente acumulaba demasiado poder, o exclusivamente en el estado o bien entre el estado y las principales empresas capitalistas que éste “regulaba”. Demasiado poco poder compensatorio, real e institucionalizado residía dentro de las empresas, en manos de los trabajadores. Como resultado, no existían en la vida económica la transparencia, la responsabilidad, ni el tener que rendir cuentas, y por lo tanto, tampoco existía la democracia económica. Cosa que a su vez minaba la democracia en el ámbito político.

Las WSDE podrían solucionar ese problema. En las economías donde predominan las WSDE, los recursos financieros del estado (los impuestos cobrados a las empresas y/ o los préstamos recibidos de las mismas) están compuestos por las contribuciones de los ingresos netos hechos por los trabajadores de estas empresas. Del mismo modo, el uso de los ingresos netos de cualquier empresa para la financiación de partidos o personalidades políticas, esfuerzos de lobbying o centros de estudios, sería un reflejo de las decisiones democráticas de sus trabajadores. Siempre ha sido una característica estructural fundamental del capitalismo – la dictadura del capital dentro de las empresas – la que ha generado los incentivos y proporcionado los recursos para que los capitalistas pudieran doblegar el gobierno para ponerlo al servicio del capital y en contra de los trabajadores. Una economía basada en WSDE, en cambio, aboliría esa dictadura, y en consecuencia, sus efectos políticos.

Al establecer la democracia en el seno de las empresas, las WSDE hacen que el gobierno asuma sus responsabilidades ante el pueblo, como trabajadores. La democracia política no es más que una formalidad cuando la dependencia directa de los gobiernos hacia las personas, como votantes, no va acompañada de una dependencia hacia las personas como trabajadores (en gran proporción, las mismas personas). La democracia política verdadera requiere la intregración de una alianza con la democracia económica, tal y como se contempla en las economías donde predominan las WSDE. El énfasis excesivo del socialismo tradicional en sus diferencias a nivel general con respecto al capitalismo (la sustitución de la regulación/propiedad estatal por la propiedad privada y la planificación estatal por los intercambios comerciales) sería corregido de forma radical por las transformaciones, a pequeño nivel, en la organización empresarial, que pasaría de una organización capitalista a un modelo de WSDE.

Las empresas democratizadas, por supuesto, tendrían que compartir poderes, a todos los niveles (municipal, regional y nacional), con unas estructuras políticas democráticas vinculadas al lugar donde desarrollan su actividad dichas empresas. Las consecuencias politicas de las decisiones empresariales, igual que las consecuencias empresariales de las decisiones políticas, requerirían que la toma de decisiones en ambas áreas sociales (la empresa y la comunidad residente) fuera mutuamente respetuosa e interdependiente. La democracia basada en las empresas co-gestionaría, junto con la democracia basada en la comunidad residente, el espectro completo de las decisiones sociales, incluyendo las funciones y políticas de cualquier sistema político.

En este contexto, la transformación de las empresas capitalistas en WSDE cambiaría radicalmente los lugares de trabajo, las comunidades residenciales, y por consiguiente, la vida de prácticamente todo el mundo. Podría realizar el cambio sistémico que se proponían las socialismos tradicionales, pero que nunca lograron: una alternativa viable y atractiva que sea preferible al capitalismo. Ello ofrece a la izquierdas un medio para superar sus frustraciones y un epicentro alrededor del cual reagruparse y existir mientras construyen nuevos movimientos y organizaciones.


Guerrilla Translation/Relacionado:Hacia un procomún materialMichel Bauwens Dmytri Kleiner John RestakisRevolución integral Enric DuránStrip Capitalism works¡El capitalismo me funciona! Verdadero/FalsoSteve Lambert

Revolución Integral

Imagen: Lisa FurnessMichel Bauwens de la Fundación P2P, Neal Gorenflo de Shareable, y el autor John Restakis entrevistan a Enric Duran, de la Cooperativa Integral Catalana

En esta entrevista, Neal Gorenflo, editor de la revista ShareableMichel Bauwens, de la Fundación P2P y John Restakis (experto internacional en cooperativas) hablan con Enric Duran. Duran es un activista anticapitalista catalán conocido por su acción de “desobediencia civil financiera”. El 17 de septiembre del 2008, Duran anunció haber conseguido préstamos bancarios por valor de casi medio millón de Euros y su intención de repartir los fondos entre movimientos sociales anticapitalistas. El objetivo de la acción fue denunciar y crear debate en torno a los privilegios y las ventajas legales de las élites financieras y al carácter depredador e injusto de un sistema capitalista que: “nos está llevando al caos y a crisis humanitarias y ecológicas sin precedentes”.

Como consecuencia, Duran se ganó el apelativo de “Robin de los bancos” y 16 entidades financieras le denunciaron por estafa, enfrentándose a desproporcionadas penas de  prisión. Tras no comparecer al juicio, Duran vive en la clandestinidad pero asegura plantearse regresar a la vida pública si se dan las circunstancias adecuadas. A pesar de la precariedad de su estatus legal, no ha dejado de trabajar incansablemente y desde la distancia en el desarrollo de la Cooperativa Integral Catalana (CIC), una iniciativa “transnacional y en transición para la transformación social desde abajo mediante la autogestión, la autoorganización y el trabajo en red”. Aquí tenemos a Enric Duran hablando de su vida y su trabajo.

INTRODUCCION: ENRIC DURAN Y LA COOPERATIVA INTEGRAL CATALANA

Michel Bauwens: Hablemos de tu evolución personal, desde tus intervenciones activistas a lo “Robin Hood” hasta los planes constructivos de la CIC. Por otra parte, ¿cuáles son tus objetivos actuales?

Enric

Enric Duran

Bueno, de hecho cuando empecé a planear la acción de expropiación ante los bancos (año 2005) ya tenía como objetivo primario promover la creación de una alternativa de sociedad basada en la cooperación y autogestión. Llevaba desde el año 2002 ideando planes de construcción y en el 2003 había empezado un primer intento a través de Infoespai.  Entonces no sabía cómo llamaríamos a esa alternativa de construcción ni qué forma tendría, pero tenía claro que la acción desobediente tenía que servir para acumular fuerzas en todos los sentidos para crear algo, como lo que ahora es la CIC.

En el año 2006 cogimos de referencia el movimiento por el decrecimiento para generar ese proceso de construcción desde abajo y, a finales del 2008, ese proceso de ideación culminó en la concreción del proyecto de lo que sería una cooperativa integral, hasta que la CIC se fundó en mayo del 2010.

Actualmente sigo volcado en el desarrollo de la CIC y en tratar de extender las ideas y prácticas de revolución integral alrededor del mundo.

Neal Gorenflo: A nivel de conciencia, ¿qué cambios has notado como consecuencia de tu célebre acción y toda la atención pública que recibiste? ¿Qué aprendiste y cómo influye eso en lo que haces ahora?

Mi conciencia fue evolucionando, experiencia tras experiencia, desde que en 1998 decidí dedicar mi vida al activismo social. Lo que significó personalmente la repercusión pública de esa acción, lo que supuso a ese nivel, fue sentirme más responsable y asertivo aún de cara a lo que estaba por crear. Seguramente me dio la determinación necesaria para mover todo lo que tenía que mover para que la CIC llegara a ser una realidad.

Aunque nunca he sido una persona temerosa o prudente ante los grandes retos, el éxito de la acción me hizo aún más valiente y decidido ante lo que estaba por llegar.

Cuando empecé a planear la acción de expropiación ante los bancos (año 2005) ya tenía como objetivo primario promover la creación de una alternativa de sociedad basada en la cooperación y autogestión. Tenía claro que la acción desobediente tenía que servir para acumular fuerzas en todos los sentidos para crear algo, como lo que ahora es la CIC.”

MB: ¿Cuál es tu situación legal y qué perspectivas tienes para los próximos años? ¿Qué pasaría con la CIC si te encarcelaran?

Actualmente estoy declarado rebelde por el estado español tras no presentarme al juicio por el que me pedían 8 años de cárcel. Desde febrero del 2013 vivo en la clandestinidad, aunque tengo planes de volver cuando estemos preparados para asumir los riesgos que pueda conllevar. Esta situación no me ha detenido en absoluto para estar implicado en el proceso de la CIC, tanto desde  la coordinación como en diferentes comisiones de trabajo y varios proyectos clave.

Aun así, la CIC ya está totalmente preparada para seguir sin depender de mi tiempo. Existen cerca de dos centenares de personas con una implicación alta en el proceso global de la CIC y, si falta alguna, siempre se puede notar, pero ninguna, ni siquiera yo, somos imprescindibles.

1: CIC EN LA ACTUALIDAD A NIVEL LOCAL Y GLOBAL

MB: Háblanos de las peculiaridades de la CIC en cuanto a modelos de gobernanza y propiedad y, ¿a qué os referís exactamente con “integral”?

En castellano  Integral significa holística, completa, es decir, para todos los ámbitos de la vida, que es el significado que nosotros le damos.

Lo que pretende la CIC es generar una sociedad autogestionada y libre fuera de las leyes y control del estado y de las reglas del mercado capitalista.

En este sentido más que un modelo de sociedad es un modelo de transición, donde progresivamente vamos construyendo prácticas y tomando decisiones que nos van alejando del punto de partida, dentro del sistema, y acercando al mundo que queremos.

El modelo de gobernanza incluye las asambleas generales que tienen dos formas: jornadas asamblearias cada mes, con una asamblea monográfica sobre un tema en el que queremos profundizar para seguir avanzando, y asamblea permanente que funciona con un orden del día abierto, al que cualquier persona puede aportar. Éstas son cada 15 días y una de cada dos se hace en el marco de una jornada asamblearia.

Lo que pretende la CIC es generar una sociedad autogestionada y libre fuera de las leyes y control del estado y de las reglas del mercado capitalista. En este sentido más que un modelo de sociedad es un modelo de transición, donde progresivamente vamos construyendo prácticas y tomando decisiones que nos van alejando del punto de partida, dentro del sistema, y acercando al mundo que queremos. Para nosotros lo que hacemos es activismo, un activismo para la construcción de alternativas al capitalismo.”

Por otra parte, nuestro modelo de gobernanza se basa en la descentralización de toda la organización, tratando de potenciar el empoderamiento de los núcleos locales para que desarrollen su propia autogestión integral, al mismo tiempo que se apoya la autonomía de cada proyecto autónomo (comunidad, proyecto productivo, nodo de salud, etc.) para que se autoorganice en asamblea y sea soberano para lo interno de su proyecto, siempre en el marco de los principios comunes de la CIC.

En cuanto a la propiedad, la colectivización de recursos para generar bienes comunales es una de nuestras líneas de acción. Fomentamos propiedades comunes a toda la CIC que sean gestionadas en base a una asamblea soberana para cada proyecto.

La propiedad privada es entonces una de las formas en las que se puede proteger la propiedad pero no la única. Nosotros promovemos formas de propiedad comunal y propiedad cooperativa, como fórmulas que entendemos que enriquecen la autoorganización y autogestión de los individuos y que nos dan mucha más fuerza para derrocar al estado y al sistema capitalista que si simplemente decimos que defendemos la propiedad privada.  Al mismo tiempo, el tipo de propiedad que defendemos es, en todo caso, relacionada con el uso y, por tanto, estamos en contra de la existencia de multipropietarios que se dediquen a enriquecerse con abusivos contratos de alquiler, sin tener ningún interés en el uso de una finca.

Una de nuestras estrategias contraeconómicas es la colectivización de fincas a través de la compra cooperativa o de las donaciones de sus propietarios individuales y, para ello, usamos una cooperativa que llamamos patrimonial y que no tiene ninguna actividad económica para que el estado no tenga ninguna excusa para atacarla con multas. 

John Restakis: Aunque vuestro proceso de toma de decisiones incorpora principios como los de la democracia directa, la descentralización y la igualdad, me resulta algo aparatoso y parece muy lento. Querría saber cuánto duran las asambleas permanentes, si pensáis seguir con el mismo proceso y si ha decaído el nivel de participación.

Entre las asambleas permanentes y las monográficas, podemos decir que dedicamos unas 16 o 20 horas al mes a grandes asambleas, mientras que en grupos pequeños son muchas más.

Creo que podemos estar satisfechos de que nuestra dinámica asamblearia se ha podido sostener con un buen nivel de participación estos años y, de hecho, la tendencia ha sido creciente.  Actualmente encontramos una media de 50 participantes presenciales por asamblea, mientras que algunos lo hacemos a distancia.

Al mismo tiempo la calidad de los acuerdos es un gran éxito y no ha habido grandes conflictos en la toma de decisiones durante estos años.

Puesto que la mayor parte de participantes elige ser parte de algún proyecto o área concreta de la CIC pero no de todo el global, el número de participantes en las asambleas no crece tanto como el de los participantes en algún ámbito de la CIC, que son algunos miles de personas. Usamos también una serie de herramientas de comunicación como son la red social y las listas de correo, que permiten a muchas personas aportar a los ámbitos que les interesan aunque no estén en estas asambleas presenciales.

MB: ¿Qué relación hay entre la CIC y sus proyectos subsidiarios, como Calafou, etc.? Háblanos del alcance de la red de la CIC.

Existen unos 300 proyectos productivos entre individuales y colectivos, unos 30 núcleos locales y ecoredes, unos 15 proyectos de vida comunitaria, unos 1700 socios individuales y colectivos y, como dije antes, aunque es difícil de cuantificar, unos miles de participantes en total, quizás unos 4.000 o 5.000.

En función de su nivel de relación con la CIC, hay tres tipos de proyectos: los autónomos, los PAIC y los proyectos públicos. El que tiene un nivel de matiz más importante de aclarar son los PAIC, proyectos autónomos de iniciativa colectivizada. Lo que significa esto es que, aunque en la práctica su funcionamiento es autónomo a partir de una asamblea soberana, existe una relación de reciprocidad más estrecha con el común de la CIC porque ese esfuerzo del común ha sido importante para hacerlo posible, destinando diversos tipos de recursos a que sea una realidad y, además, suele responder a objetivos estratégicos de la propia CIC.

Calafou es uno de los PAIC de la CIC y, a la vez, uno de los proyectos más emblemáticos. 

MB: ¿Tenéis planes internacionales para la CIC? ¿Cómo relacionas el activismo con la construcción de alternativas y la constitución de movimientos sociales?

Para nosotros lo que hacemos es activismo, un activismo para la construcción de alternativas al capitalismo.

La CIC ha venido promoviendo activamente desde su inicio la creación de cooperativas integrales alrededor del mundo, facilitando toda la información que hemos sido capaces y acogiendo a visitantes de muy variados lugares.

A inicios del 2013 se hizo público el llamamiento a la revolución integral, cuyo grupo promotor está formado en parte por miembros de la CIC.

También se está trabajando desde hace unos meses en Radi.ms un colectivo y proyecto de medio de comunicación digital, impulsado por personas vinculadas a la CIC para generar una ventana de la revolución integral al mundo.

El compromiso con la expansión planetaria de nuestras ideas y prácticas seguirá aumentando en la medida de nuestras posibilidades. Ahora para el 2014 ya hemos puesto en marcha una comisión de trabajo que tiene en este objetivo una de sus prioridades.

Dicha comisión “extensión de la revolución integral y enredamiento sin fronteras” también es la que se va encargar de trabajar en las relaciones con otros movimientos sociales de nuestro entorno.

Hasta ahora hemos tenido una implicación esporádica fuera de nuestra práctica habitual, como fue con el movimiento 15-m, pero esperamos que, a medida que cogemos más fuerza, podamos establecer vínculos más estables con otros movimientos sociales de base.

2: CIC EN LA ACTUALIDAD A NIVEL ECONÓMICO 

JR: ¿Qué tal funciona el mercado social y cómo se relaciona con el sistema LETS? Me gustaría saber cómo se valoran los intercambios del mercado social y si existen mecanismos no-monetarios para asignar y medir los valores ¿Cómo funcionan? ¿Habéis identificado algún punto débil?

Desde antes de los inicios de la CIC, la cuestión de los intercambios locales y las monedas sociales ha sido uno de los motores del movimiento de economía alternativa que se ha ido generando, con unas 20 monedas sociales en funcionamiento vinculadas a las ecoxarxas, que son contrapartes bioregionales de la CIC.

Nuestro sistema de moneda social, a la que en general llamamos eco, utiliza como herramienta informática el CES (community exchange system). Se basa en las mismas características de un sistema LETS, sumado a la posibilidad de ampliar o disminuir la creación de moneda a través de cuentas públicas que dependen de las decisiones de las asambleas.

Tenemos algunos acuerdos en cuanto a la valoración máxima de las horas dedicadas a lo común, como son las 5 unidades monetarias por hora pero, en general, en estos mercados internos, los precios se ponen de forma libre y es informalmente la gente que participa quien sugiere o ejemplariza buenas prácticas colectivas.

La implementación concreta del Bitcoin y de la mayoría de criptomonedas genera diferencias sociales importantes en función de la capacidad adquisitiva y el control de medios de producción. Por lo tanto, siendo innovadora a nivel de libertad, no lo es a nivel social, sino que por sí sola da continuidad al status quo, quizá incorporando a los más hábiles tecnológicamente entre los más ricos.”

Los mecanismos no monetarios los ensayamos en los ámbitos comunitarios y de afinidad, siendo quizá nuestro principal ámbito de innovación en este aspecto el proceso para sacar del mercado las necesidades básicas. Así, en las áreas de salud y educación, sobre todo, estamos ensayando sistemas mutualistas mancomunados, o lo que es lo mismo, que para cubrir los gastos de los proyectos cada participante aporte según sus posibilidades económicas, siendo esto a veces espontáneo y otras veces en base a una tabla que tiene en cuenta los ingresos y el número de personas que dependen de ello.

Por otra parte, en el ámbito del acceso a alimentos, tenemos una estructura formada por la CAC (la central de abastecimiento de Catalunya) y las despensas, que son espacios locales de abastecimiento. Cada uno interacciona con campesinos y elaboradores de alimentos en función de su ámbito y juntos aseguran una equitativa distribución de alimentos en todo el territorio.

Estas diversas acciones están apoyadas por una segunda moneda social a la que llamamos ecobàsics y que, a diferencia del eco, la moneda que no se usa a final de mes no se puede acumular con las que se ingresen en el mes siguiente. Con esa moneda se accede a los alimentos, vivienda y otros gastos relacionados con necesidades básicas según la situación de cada participante.

Finalmente comentar que tenemos previsto poner en marcha durante este año diversas acciones estratégicas en relación a potenciar el mercado interno entre  los miembros de la CIC, que esperamos que culmine generando un sistema económico más autónomo y robusto. Hasta ahora no hemos tenido capacidad de empezar a profundizar en algunos aspectos clave.

JR: Cuando decís cosas como: “…necesitamos empoderarnos y pasar del asistencialismo al cooperativismo; superar el estado de bienestar deseado por un sistema de redes de apoyo mutuo. El estado nos quiere dóciles y dependientes; nosotros apostamos por la acción de cooperar desde la autonomía, decidiendo colectivamente cuáles son nuestras necesidades materiales y no materiales…” me da la impresión de que la CIC ve al Estado como un mal irremediable o como si fuera el enemigo por antonomasia del bien común. La asistencia social recae en los mecanismos comunitarios de ayuda mutua y en las redes de confianza. Pero, ¿qué ocurre si una de las comunidades puede crear estos sistemas mientras que otra no? ¿Qué mecanismos utilizáis para la difusión del bienestar social como bien público dentro de un modelo descentralizado y comunitario? ¿Se puede prescindir del Estado para esto?

Entendemos que el sistema político actual, al que llaman democracia, pero que está dominado por pequeñas oligarquías políticas y económicas, es caduco y que tratar de reformarlo no va a servir para llegar a una sociedad basada en el bien común.

Al mismo tiempo observamos que el modelo de Estado-Nación con control exclusivo de un territorio por parte de un sistema político exclusivista, basado en una nacionalidad de forma obligatoria, está quedando obsoleto y superado por las herramientas tecnológicas que permiten comunicarse y hacer actividades económicas en cualquier parte del mundo.

Nuevas formas de organización voluntarias, basadas en valores y principios que los propios participantes suscriben, deben ir haciéndose paso.

Igualmente, nosotros asumimos que el Estado seguirá siendo mejor que nada para aquellos que no sepan o no quieran autoorganizarse a nivel de comunidad y apoyo mutuo; en este sentido no hacemos nada para destruir el Estado, sencillamente lo desobedecemos de forma integral en nuestras prácticas.

Desde febrero del 2013 vivo en la clandestinidad, aunque tengo planes de volver cuando estemos preparados para asumir los riesgos que pueda conllevar. Actualmente sigo volcado en el desarrollo de la CIC y en tratar de extender las ideas y prácticas de revolución integral alrededor del mundo.”

En lo que estamos centrados es en llevar a la práctica nuestra decisión consciente y abierta de organizarnos al margen del Estado y en hacer valer nuestro derecho soberano a hacerlo sin que ningún poder estatal o económico tenga derecho a impedirlo.

Entendemos que generar nuestro ejemplo de autoorganización es lo mejor que podemos hacer para que mucha más gente, ya sea con este modelo de organización o con otros que sean creados, pueda llegar a sentir y vivir que el Estado no es necesario en su vida.

JR: ¿Cómo interpreta la CIC su rol político? ¿Está plenamente enfocado sobre la construcción y la puesta en práctica de una economía alternativa o incluye también un plan para cambiar la política pública? ¿Creéis que los procesos políticos tradicionales tienen algún valor o los rechazáis por completo?

La CIC tiene un rol político fundamental en la construcción de una alternativa de sociedad y en hacer de ese tipo de práctica una corriente política a extender a nivel planetario, la cual llamamos revolución integral y entendemos como un cambio transversal en todos los niveles de la vida, como son político, social, económico, cultural y personal, entre otros.

Creemos que ésa es la principal responsabilidad de la CIC a nivel político y en ese sentido nuestra acción en relación a movimientos sociales afines está encaminada a apoyarles en su empoderamiento para generar prácticas de emancipación, autogestión, empoderamiento, y así ir más allá de únicamente reivindicar ante el Estado.

Si nos implicamos en alguna acción encaminada a presionar al Estado será de forma táctica, principalmente para proteger proyectos de construcción y a las personas que participamos en ellos o en algún momento dado, como fue con el 15-M, para concienciar y generar visión de construcción a personas y grupos implicados en procesos de movilización.

En este sentido nosotros no aceptamos que por la palabra “público” se entienda lo que proviene del Estado, así que nos hemos reapropiado de esa palabra para usarla en relación a todo lo que tiene que ver con el bien común y el cubrimiento de las necesidades básicas de las personas.

En cuanto al uso de medios de comunicación, tratamos sobre todo de potenciar los medios propios y afines, así como las redes sociales, pero también tácticamente no renunciamos a difundir en medios de comunicación masivos siempre y cuando veamos, según el caso, que el mensaje va a ser útil para llegar a más gente.

JR: ¿Cómo evitáis el oportunismo? ¿Habéis tenido problemas con esto a nivel territorial o dentro de la economía comunitaria?

Como punto de partida vamos aprendiendo a tratar a los seres humanos en todas sus dimensiones, y escuchándonos y tratándonos de comprender unos a otros en nuestros diversos comportamientos. Es decir, que entendemos que las personas que aparentan un comportamiento aprovechado también son seres humanos a respetar y que pueden necesitar apoyo.

A partir de ahí el oportunismo quizá estuvo más presente al inicio, cuando nos conocíamos menos unos a otros y la desconfianza tenía más capacidad de extenderse, pero a medida que ha ido pasando el tiempo, esta cuestión ha quedado en el espacio que le corresponde que es el de los conflictos entre las personas tanto a nivel de espacios de vida como en espacios de trabajo.

A medida que la CIC genera más recursos a redistribuir, podemos ir dedicando una parte de ellos a apoyar a las personas en sus necesidades y relaciones humanas. Por ello actualmente tenemos en marcha tres niveles de apoyo: uno destinado a personas individuales que tengan problemas en cualquier dimensión de la vida, otro de mediación dentro de espacios de trabajo y un tercero de mediación y apoyo en comunidades. 

MB: ¿Veis una posible convergencia entre el modelo de la CIC y la orientación P2P/Procomún de otros movimientos? ¿En qué se relaciona la CIC con el concepto de producción entre iguales orientada al procomún?

Nosotros vemos con más que simpatía los movimientos p2p, de hecho estos valores están incorporados a nuestro modelo organizativo, quizá a veces bajo otros nombres y de forma entremezclada con otras prácticas organizativas.

El concepto de producción p2p basada en el procomún se ha demostrado impresionante en iniciativas como la de Linux, la Wikipedia y muchas más.

Es algo de los que nos sentimos parte y que ha inspirado muchos de nuestros planteamientos.

Está claro que para la producción de información y conocimiento colectivo es el método que mejor combina la funcionalidad y la participación sin jerarquías, incluso muchas veces sin centro. Lo que es más complejo de asumir es hasta qué punto es posible una descentralización absoluta, no ya para intercambiar datos y crear contenidos, sino para organizar toda nuestra sociedad y modelo de gobernanza.

Algunos de los debates con mis compañeros de hace más de 10 años ya giraban en torno a cómo trasladar los métodos organizativos por los que se creó Linux a otros ámbitos de organización social y, de alguna forma, fue también uno de los elementos que al final llevó a crear la CIC.

De hecho, por ejemplo, en el artículo de referencia sobre gobernanza P2P se cita a Mayo Fuster, que era una de las compañeras y amigas con las que teníamos estos debates en aquel entonces.

Hay que situar y poder diferenciar cuando la escala de la colaboración p2p es global y, por tanto, no tiene relación con las formas de organización de la vida cotidiana, de cuando la escala de la colaboración es local y, por tanto, la forma de manejo de la vida en todas sus vertientes es una parte central del debate.

Creo que la experiencia de la CIC puede aportar mucho a esta cultura de la colaboración entre pares a escala local.

A ese nivel creo que cualquier perspectiva de comercio y producción entre pares se podrá dar cuenta de que entre las opciones libres está la de asociarse con otros humanos y construir comunidad, ya que, si no, a lo que nos llevaría el p2p es a un individualismo totalitarista, en el sentido de que se crearían formas de organización social en las que solo se sentirían bien las personas que priorizan la creación a partir de decisiones individuales, pero no así las que necesitan al colectivo para encontrar su función y sentirse realizadas.

Desde antes de los inicios de la CIC, la cuestión de los intercambios locales y las monedas sociales ha sido uno de los motores del movimiento de economía alternativa que se ha ido generando, con unas 20 monedas sociales en funcionamiento vinculadas a las ecoxarxas, que son contrapartes bioregionales de la CIC.Los mecanismos no monetarios los ensayamos en los ámbitos comunitarios y de afinidad.”

Siempre, por tanto, una perspectiva ideológica que defienda la libertad entre iguales tiene que prever que, como parte de esta libertad individual, está la posibilidad de generar asociaciones voluntarias para cualquier cosa por la que los humanos nos podamos asociar, la libertad de organizarse en comunidad y la de hacerlo al margen del Estado, etc.

Creo que un movimiento social que tiene al bien común como uno de sus objetivos primordiales tiene la responsabilidad de generar formas de autoorganización que puedan incorporar a todas las personas de una comunidad, entre ellas las más desfavorecidas y las más débiles (niños, ancianos, enfermos, etc.)

Por tanto, la orientación p2p de los más proactivos tiene que ser complementaria con espacios comunes desde los que se puedan redistribuir recursos que lleguen a todas las personas.

Quizá, hasta ahora, buena parte de este movimiento p2p se lo ha planteado a nivel teórico pero no ha llegado a profundizar por la falta de ejemplos prácticos que estén trabajando a todos los niveles para no necesitar al Estado.

Por ello, lo que estamos tratando de generar con el modelo de cooperativa integral puede ser un marco práctico muy interesante para los debates en relación a la gobernanza p2p basada en el bien común.

3: PROYECCION DE FUTURO DE LA CIC 

NG: ¿Hasta qué punto documentáis el diseño y desarrollo de la CIC? ¿Dónde podemos averiguar más?

Tenemos muchos materiales que documentan nuestra experiencia.

Hemos hecho diversos cursos de capacitación en el marco de nuestra cooperativa integral y también para ayudar a desarrollar otras cooperativas integrales y eso ha servido para generar una amplia documentación y materiales que se han ido actualizando por cada evento.

Quizá el déficit es que muchos de ellos están solo en catalán y castellano, aunque actualmente estamos trabajando en traducir cada vez más materiales a diversas lenguas y desde hace unos meses nuestra web está, por ejemplo, también en inglés e italiano.

También varios documentales están en camino con subtítulos a varias lenguas.

En cualquier caso, la herramienta más permanente para estar al día de la CIC es la página web, primero la versión en castellano, y luego la versión en inglés que actualiza parte de los contenidos.

4: CRIPTOMONEDAS, CAPITALISMO Y LOS PRÓXIMOS 20 AÑOS

Kidstick MB: ¿Qué opinas de Bitcoin?

La tecnología que está detrás del blockchain y de la cadena de bloques, además del concepto de moneda p2p descentralizada, son grandes avances en el camino de descentralización del poder y vemos que tienen potencial para hacer obsoleto el sistema bancario y financiero actual.

En cambio, la implementación concreta del Bitcoin y de la mayoría de criptomonedas genera diferencias sociales importantes en función de la capacidad adquisitiva y el control de medios de producción. Por lo tanto, siendo innovadora a nivel de libertad, no lo es a nivel social, sino que por sí sola da continuidad al status quo, quizá incorporando a los más hábiles tecnológicamente entre los más ricos.

Aun así, estas criptomonedas como el Bitcoin tienen un lugar en nuestro modelo de transición porque son muy útiles para liberarnos de los bancos y del control del Estado.

Entendemos también que nos pueden servir para hacernos más rápidamente menos dependientes del euro, con lo cual pueden contribuir a acelerar nuestro proceso de transición hacia la soberanía económica.  Por ello el bitcoin, el Litecoin y el Freicoin son monedas aceptadas ya en la CIC para diversos pagos de los servicios comunes y quizá a la larga podamos conocer mejor las posibilidades que nos da la tecnología para generar nuestra propia criptomoneda que sí reúna los requisitos que entendemos debe tener una moneda social.

De momento, volviendo al presente y al futuro cercano, algunas personas de la CIC participan en proyectos de desarrollo de Bitcoin, como Dark Wallet, y como avanzaba, tenemos previsto generar una red, entre otras herramientas, para que nuestros miembros puedan aceptarlas y convertirlas a euro si lo desean, sin pasar por los bancos

MB: ¿Cómo interpretas categorías como “capitalismo”, “mercado” o “Estado” y qué te gustaría que pasara con ellas?

Entiendo el capitalismo como un sistema de dominación basado en una minoría que ostenta el poder económico y, con ello, controla el acceso a los recursos y a los medios de producción.

El Estado es un sistema de dominación y control de la población que, tras diversas fases imperialistas, ha generado en la época reciente la democracia como apariencia de traspase de la soberanía a los ciudadanos para facilitar la convivencia. Pero, tal y como comenté anteriormente y es comúnmente sabido y analizado, no es así. El Estado actualmente está al servicio del capitalismo, que es un sistema de dominación mayor. Sigue existiendo una casta de privilegiados que, a través de la acumulación de recursos, tiene un poder mucho mayor que el voto. Esto además se ha acrecentado tras la globalización que hace mucho más complicado para cualquier país salir de la corriente dominante.

Mercado es una forma de comercio basada en la libertad y la igualdad de oportunidades que a lo largo de la historia se ha ido manipulando en función de los sistemas de dominación que lo han utilizado.

De aqui a 20 años, creo que vamos a vivir la pérdida de la exclusividad del Estado en la gobernanza y la desvinculación del concepto de Estado con la de dominio exclusivo de un territorio. La soberanía individual va a recuperar su significado real de libertad completa en positivo y va a llevar a que múltiples soberanías se junten en grandes procesos colectivos autónomos y totalmente legítimos.”

En la actualidad el sistema capitalista genera unas situaciones que hacen que el mercado contribuya a generar mayores desigualdades y se generen grandes ventajas competitivas de los más grandes en relación a los pequeños, lo que a muchos de ellos les impide sostenerse y seguir comerciando de forma libre.

El mercado, en el contexto del Estado y capitalismo, se ha convertido en una excusa para promover y extender las desigualdades.

En cambio, en el caso de la cooperativa integral, lo que estamos haciendo es generar un proceso de construcción de otra sociedad de base comunal. Tras un proceso asambleario y abierto establecemos unos criterios políticos según los cuales determinadas actividades económicas pueden ser parte o no de la cooperativa integral.

En base a ese proceso podemos decir que la cooperativa integral promueve una economía “con” mercado, pero no una economía “de” mercado. En nuestro movimiento la actividad económica está supeditada al proceso político o, dicho de otra forma, la asamblea está por encima del mercado.

Esto no quiere decir que haya una intervención habitual de la asamblea en relación a las actividades comerciales de los socios. Hasta ahora la intervención política en el mercado sobre todo ha estado centrada en los criterios de aceptación de nuevos proyectos productivos y en el incentivo a los proyectos más alineados con la revolución integral, pero no tanto en el desarrollo diario de las actividades.

Aun así, el principio lo que implica es que cuando sea oportuno o necesario podemos intervenir.

MB: ¿Dónde estaremos de aquí a 20 años?

No sé dónde estaremos, pero confío en que seremos más libres y más diversos, pudiendo elegir entre un gran ramillete de opciones de vida.

Estoy convencido de que vamos a vivir una transformación del Estado y del capitalismo tal y como los conocemos, consolidándose otras formas de vivir en sociedad y de establecer relaciones económicas más solidarias y cooperativas.

Creo que vamos a vivir la pérdida de la exclusividad del Estado en la gobernanza y la desvinculación del concepto de Estado con la de dominio exclusivo de un territorio. La soberanía individual va a recuperar su significado real de libertad completa en positivo y va a llevar a que múltiples soberanías se junten en grandes procesos colectivos autónomos y totalmente legítimos.

Esa significativa frase de los zapatistas, “por un mundo donde quepan muchos mundos” va a ir haciéndose realidad en las próximas décadas y para ello es para lo que estamos construyendo con tanta energía en la actualidad.


Guerrilla Translation/Relacionado:Occupy, la deuda y los límites históricos del capitalismo/David GraeberEl principio de autoridad/ Scott NobleHacia un procomún material/Michel Bauwens Dmytri Kleiner John Restakis

 

El principio de autoridad

AMAZING viewKarol Olesiak de Soldiers for the Cause entrevista a Scott Noble

Scott Noble es el director de varios documentales exitosos y con una importante carga política. Entre ellos destacan títulos como Psywar (Guerra psicológica), Human Resources (Recursos humanos) and Lifting the Veil (Levantando el velo).  Su documental sobre Occupy Wall Street, Rise Like Lions, acabó en primer lugar en la lista de los diez mejores documentales sobre Occupy de la página Films for Action. Su última obra, The Power Principle (El principio de autoridad), trata sobre el Imperio americano haciendo hincapié en la Guerra Fría. Le hemos enviado unas preguntas y, a continuación, reproducimos sus respuestas.

Tu documental Rise Like Lions traza la historia del movimiento Occupy Wall Street. ¿Qué te atrajo de Occupy?

Bueno, creo que debería empezar diciendo que mis opiniones probablemente resulten más “radicales” que las de muchos de vuestros lectores. Occupy está compuesto de gente muy diversa, desde “liberales” y “libertarios” que preferirían una reforma del sistema manteniendo la mayoría de sus instituciones intactas, a “radicales” que quieren transformar por completo las instituciones en sí. Yo soy de los últimos.

Ken Knabb, autor de The Joy of Revolution (El placer de la revolución), ha dicho que Occupy es “el cambio más significativo y radical visto en América desde los años 60”. Ojalá esté en lo cierto. Lo importante es que la gente se está empezando a unir a nivel internacional en búsqueda de una nueva sociedad. Que estos movimientos se sigan agrupando bajo el nombre de “Occupy” en el futuro o no, tampoco tiene tanta importancia. La mecha está prendida.

La respuesta por parte de las “autoridades” ha sido bastante reveladora. Rebecca Solnit de Tom Dispatch ha caracterizado los desalojos de los campamentos de Occupy como “Fuerza casi-letal en su máxima expresión y dirigida hacia gente durmiendo en tiendas, madres con hijos, peatones desarmados, mujeres jóvenes que ya estaban acorraladas, estudiantes sentados que no ofrecían resistencia, poetas, profesores, embarazadas, activistas en sillas de ruedas y octogenarios. Ha sido la mayor campaña continua de brutalidad policial perpetrada en los últimos 40 años, desde Wall Street al Estado de Washington.”

Existe la tentación de ver a la clase dominante como una panda de sádicos. Pero, en lo que a la respuesta histérica ante Occupy se refiere, creo que se han comportado así por puro pánico. Es como la fábula del animal salvaje que te teme más a ti de lo que tú le temes a él. Las élites temen la igualdad, temen la democracia real y temen la justicia. No creo que el cabreo justificado del pueblo se vaya disipar en un futuro próximo. Todos los indicadores apuntan a que, en vez de dirigirnos hacia la “recuperación”, viviremos una serie de eventos catastróficos –sociales, financieros, medioambientales– o incluso una posible Tercera Guerra Mundial. Dar palos puede que funcione a corto plazo, pero no apagará el fuego. Lo único que hacen “los chicos de azul” es dispersar un poco las chispas.

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La siguiente pregunta es si este fuego va ser iluminador o meramente destructor. En El espíritu de rebelión, el gran filósofo anarquista Piotr Kropotkin escribió: “La dirección de esta revolución dependerá, no cabe duda, de la suma total de todas las circunstancias que determinen la llegada del cataclismo. Pero se puede predecir con antelación según el vigor de la acción revolucionaria evidenciada en el período preparatorio por los distintos actores progresistas.”

Ahora mismo estamos en ese período preparatorio, aunque pocos se den cuenta. Obama firmó el NDAA 1 en la nochevieja del 2011, cuando todo el mundo estaba borracho. Es una metáfora muy apropiada. Estamos viendo la introducción de nuevas armas “menos letales”, tecnologías de vigilancia, leyes fascistoides, apropiación de recursos y demás; mientras tanto, una pequeña parte de la población intenta establecer un amago de vigor (r)evolucionario.

A mi modo de ver, el objetivo es la participación directa del pueblo en la gestión de nuestras vidas, incluyendo el ámbito laboral. Es decir, democracia real y participativa.

Tenemos, como poco, a un tercio de la población viviendo en la tierra de los sueños. Una de dos: o ignoran por completo la magnitud del problema, o han proyectado su furia sobre chivos expiatorios irrelevantes. Éste último grupo está formado por personas que se postran ante el poder mientras que dirigen su furia hacia todo aquel que ocupa un escalafón “más bajo” en la jerarquía social. El neofascismo está en auge tanto en Europa como en Norteamérica.

También tenemos un porcentaje alto de la población consumido por la desesperación y otros mecanismos de defensa.

Pero también tenemos Occupy y otros movimientos relacionados en otros países. Parece que la clase gobernante transnacional está haciendo un esfuerzo coordinado para implementar una especie de sociedad neofeudal a lo largo del planeta. Incluso en Canadá –el país con los mayores depósitos de recursos naturales del mundo, se están aplicando políticas de “austeridad”. Se trata de una lucha de clases a escala global.

Si esperamos que nuestros “líderes” resuelvan todos estos problemas, estamos condenados. En “Breve historia del progreso” 2, Ronald Wright examina la respuesta de las élites a los colapsos sistemáticos del pasado: la Isla de Pascua, Roma, Sumeria, los Mayas y demás. Cuando estas sociedades empezaron a implosionar, las élites no quisieron admitir sus errores y cambiar de rumbo — aunque no les faltaran oportunidades para hacerlo y, por el contrario, permanecieron inamovibles; acelerando un nivel de consumo extravagante, declarando más guerras, y aumentando la represión de las poblaciones domésticas.

Si confiamos en la clase gobernante, lo más probable es que la especie humana quede extinta en un futuro cercano. No creo que esa frase sea una hipérbole. Puedes fijarte en cualquier indicador. Por ejemplo, en estos últimos 60 años un 40% de todo el fitoplancton ha muerto. El fitoplancton es una parte absolutamente esencial de nuestros sistemas de soporte vital planetario. En términos simples, la clase gobernante parasitaria está matando a su huésped –nosotros– junto a prácticamente todas las demás formas de vida que hay en la Tierra.”

Si confiamos en la clase gobernante, lo más probable es que la especie humana quede extinta en un futuro cercano. No creo que esa frase sea una hipérbole. Puedes fijarte en cualquier indicador. Por ejemplo, en estos últimos 60 años un 40% de todo el fitoplancton ha muerto. El fitoplancton es una parte absolutamente esencial de nuestros sistemas de soporte vital planetario. En términos simples, la clase gobernante parasitaria está matando a su huésped –nosotros– junto a prácticamente todas las demás formas de vida que hay en la Tierra.

Esto no es un sistema de soporte de la vida;  es un sistema de soporte de la muerte. Eric Fromm utilizaba el término “necrófilo”: “Atracción apasionada por todo aquello que esté muerto, degenerado, podrido, enfermo… la pasión por transformar aquello que vive en algo muerto… destruir por el hecho de destruir… un interés exclusivo por todo lo puramente mecánico.”

No son unas pocas manzanas podridas en Goldman Sachs. En “La colonia penitenciaria” Franz Kafka compara el sistema de gobierno moderno a una máquina en la que todos, incluyendo los gestores de la colonia, deben sacrificarse.

Nadie sale beneficiado de este sistema, ni siquiera la clase gobernante; están condenando a sus nietos a un destino espeluznante.

Mientras tanto, la gente “normal” se desespera cada vez más. Hubo una época en la que los trabajadores se referían a la mano de obra como una “esclavitud asalariada”, mientras que vender nuestro trabajo a un “jefe” para pasar el día acatando sus órdenes nos parecería un insulto a la dignidad. Ahora nos sentimos agradecidos solo por tener trabajo.

Nos enfrentamos a una tarea sobrecogedora. Pero quizás no sea tan desesperada como aparenta.

En muchos sentidos, la estructura estadounidense del poder –como todas las estructuras jerárquicas– es un tigre de papel. Depende en gran parte en lo que Etienne de la Boetie llamaba “servidumbre voluntaria”.

No quiero exagerar esta observación. En Estados Unidos, específicamente, pronto tendremos a miles de drones patrullando la “patria”; mientras que miles de seres humanos que se comportan como drones trabajan diligentemente para el FBI, la seguridad nacional y agencias similares. El presidente norteamericano actual es poco más que un drone supremo. La biométrica y otras tecnologías de vigilancia se extienden a lo largo del país y, por desgracia, no parece que este imperio vaya a renunciar el poder tal y como hizo la Unión Soviética durante el Glasnost y la Perestroika.

En todo caso, jamás debemos olvidar que realmente nos enfrentamos a un porcentaje mínimo de la población. Aun incluyendo a sus esbirros en el aparato de seguridad, sigue siendo menos que un 1%. La Stasi en Alemania Oriental era el aparato de seguridad más temido del mundo; contaban con más de medio millón de informadores; aun así se les derrocó en cuestión de días. En el fondo, los autoritarios son unos cobardes.”

En todo caso, jamás debemos olvidar que realmente nos enfrentamos a un porcentaje mínimo de la población. Aun incluyendo a sus esbirros en el aparato de seguridad, sigue siendo menos que un 1%. La Stasi en Alemania Oriental era el aparato de seguridad más temido del mundo; contaban con más de medio millón de informadores; aun así se les derrocó en cuestión de días. En el fondo, los autoritarios son unos cobardes.

Si surge, y cuando surja, un grupo lo suficientemente grande de gente que decida que el juego se ha acabado, el juego se habrá acabado.

Puede que sea un baño de sangre, puede que sea un despertar masivo, puede que sea ambas cosas. Pase lo que pase, Occupy tiene el potencial de educar al pueblo antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué opinas sobre las próximas elecciones americanas 3 y qué papel crees que jugará el movimiento Occupy?

No soy estadounidense y no voy a opinar sobre cómo deben votar los estadounidenses. Es cierto que las corporaciones americanas se han adueñado de una tercera parte de Canadá, convirtiendo al país en una colonia de facto del imperio pero, técnicamente, aún somos dos países distintos. Lo que sí diré es que el concepto de “el mal menor” es una estrategia fallida. Peor aún, creer que una persona aupada a una posición de poder –incluso a la presidencia– vaya a ser capaz de afrontar las crisis que nos amenazan es una noción utópica.

IROQUESES

Confederación Iroquesa

La masa continental  conocida hoy en día como Estados Unidos no ha disfrutado de una democracia a gran escala desde la Confederación Iroquesa 4. Es más, no hay virtualmente ningún país en el mundo, independientemente de las etiquetas políticas que se utilicen, donde el pueblo realmente ostente el poder, ni por asomo. Suiza es bastante democrática; pero incluso en países como Suiza existen jerarquías institucionales muy asentadas, además de una adherencia notable a los sistemas de mercado.

Dentro de la “democracia representativa” de Estados Unidos y de prácticamente todos los demás países del mundo –especialmente después del surgimiento de la televisión, el voto se ha convertido en poco más que un ejercicio simbólico. Las elecciones son, por encima de todo, pugnas entre distintas empresas de relaciones públicas y especialistas en fraude electoral. Con esto no quiero decir que votar no pueda producir resultados positivos, pero tenemos que ser realistas.

En general, el público no entiende muy bien el significado de la palabra “anarquismo”, pero básicamente se trata de una filosofía que aboga por la descentralización y los sistemas de democracia directa. Por ejemplo, en vez de permitir que los políticos tomen todas las decisiones importantes “en nuestro nombre”, una sociedad anarquista contaría con delegados que —en el supuesto de tomar decisiones importantes sin el consentimiento de la mayoría— podrían revocarse y reemplazarse. De hecho, es la manera en la que los humanos nos hemos organizado durante la mayor parte de nuestra existencia en el planeta Tierra.”

Otra forma de ver las campañas políticas es que suponen un despilfarro tremendo de energía que podría emplearse en otras cosas. Esta es la opinión tradicional de los anarquistas. La anarquista norteamericana Lily Gair Wilkinson escribió: “La llamada a los votos jamás puede ser una llamada a la libertad porque, ¿qué es votar? Votar es registrar consentimiento a someterse al mandato de un tipo de legislador u otro.”

En general, el público no entiende muy bien el significado de la palabra “anarquismo”, pero básicamente se trata de una filosofía que aboga por la descentralización y los sistemas de democracia directa. Por ejemplo, en vez de permitir que los políticos tomen todas las decisiones importantes “en nuestro nombre”, una sociedad anarquista contaría con delegados que —en el supuesto de tomar decisiones importantes sin el consentimiento de la mayoría— podrían revocarse y reemplazarse. De hecho, es la manera en la que los humanos nos hemos organizado durante la mayor parte de nuestra existencia en el planeta Tierra.

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Marcha conmemorativa Kanien’kehá:ka Montreal.

Aquí tenemos la descripción de Kahentinetha Horn del proceso de toma de decisiones consensual de los Kanien’kehá:ka:

“Nadie puede imponer su voluntad ni tomar decisiones en nombre de otro, todos tenemos que entender el punto de vista y estar de acuerdo por voluntad propia. El objetivo no es el consenso total, sino la comprensión total… el individuo tiene el deber de involucrarse directamente y de aportar sus ideas a la discusión dentro de su clan. La decisión final será totalmente satisfactoria para algunos, satisfactoria para otros y relativamente satisfactoria para el resto, y reflejará elementos de todos estos grupos. Se trata de un procedimiento lento y cuidadoso que requiere comprensión absoluta por parte de cada individuo y no una decisión tomada por ‘un líder’. La persona que explica la decisión es un portavoz.”

En cuanto a Occupy, no estoy de acuerdo al 100% con el modelo de consenso adoptado por las asambleas de ciertas localidades; hay demasiado riesgo de sabotaje por parte de infiltrados; pero opino que su estructura de democracia directa es la más apropiada.

En cuanto al movimiento Occupy y las elecciones, creo que lo más importante es seguir siendo independiente del partido Republidemócrata 5 o cualquier otro que pretenda cooptar el movimiento. Dejemos que Occupy construya alternativas reales. En mi documental “Lifting the Veil” la historiadora Sharon Smith describe al Partido Demócrata como “el cementerio de los movimientos sociales”. Es algo que hay tener en cuenta. 

Dentro de la “democracia representativa” de Estados Unidos y de prácticamente todos los demás países del mundo –especialmente después del surgimiento de la televisión, el voto se ha convertido en poco más que un ejercicio simbólico. Las elecciones son, por encima de todo, pugnas entre distintas empresas de relaciones públicas y especialistas en fraude electoral. Con esto no quiero decir que votar no pueda producir resultados positivos, pero tenemos que ser realistas.”

¿Cómo ves la trayectoria de Occupy y a dónde crees que se dirigirá de cara al futuro?

Creo que esta pregunta merece una respuesta detallada, porque hay una gran variedad de resultados potenciales.

En estos momentos, Occupy está evolucionando de distintas maneras. Esto es muy saludable. Hay ocupaciones de casas desahuciadas, actos de solidaridad con los presos, boicots, la gente está cambiando de bancos a uniones de crédito y demás.

El movimiento ya ha tenido éxito en el sentido que ha afectado al discurso dominante. Toda la idea del 1% en contra del 99% es meme muy poderoso. En mi opinión, lo más importante es que Occupy está construyendo redes de ayuda mutua. EEUU es una sociedad tremendamente atomizada y el primer paso para provocar un cambio real es derribar esos muros diseñados para que las personas permanezcan aisladas entre sí.

Grève_étudiante_québécoise

Quebec, 2012

Según escribo estas palabras, la insurrección más importante relacionada con Occupy en Norteamérica está ocurriendo en Quebec. Los estudiantes se niegan a aceptar la subida de las matrículas y desafían abiertamente las draconianas leyes de “emergencia” que impulsa el Estado. Lo más impactante de estas asambleas estudiantiles es que insisten en organizarse mediante la democracia directa y rechazan los viejos modelos jerárquicos. Se han inspirado en los estudiantes chilenos, que a su vez se han inspirado en los estudiantes griegos y españoles, que a su vez también han tomado inspiración de los eventos en Egipto y demás. La juventud, en particular, está empezando a darse cuenta de que la democracia “representativa” es una dinámica de organización social anticuada.

Con el paso del tiempo, Occupy y otros movimientos relacionados se volverán más militantes. Estoy bastante seguro de ello. No estoy hablando de una insurrección armada contra el gobierno, aunque es un escenario concebible si la gente llega a un extremo de desesperación; estoy hablando más bien de un nivel más avanzado de conciencia de clase, sacrificio, solidaridad, organización, participación y una voluntad de sobrepasar, circunvalar y superar las instituciones tradicionales.

Es probable que veamos un aumento de la violencia perpetrada por el Estado. La autodefensa, o incluso la autodefensa armada, es otra posibilidad.

El poder utiliza varias técnicas previsibles para aniquilar cualquier movimiento que proponga cambios positivos. Uno es la propaganda. Otro es la fuerza bruta. Otro es la cooptación por parte del establishment. Otra es la contrainteligencia, incluyendo “trucos sucios”. Todos estos están entrelazados y se alimentan mutuamente.

El primer objetivo es dividir y conquistar al movimiento. Ya vemos señales de esto en Occupy y, especialmente, ahora que nos aproximamos a las elecciones. Escribiendo en The American Prospect 6, Sally Kohn sugiere que Occupy no tardará en verse dividido en facciones: los “radicales” y “anarquistas” quedarán marginalizados (aunque los que empezaron el movimiento eran “radicales” y “anarquistas”) mientras que el resto se adaptará a la “corriente principal”. Creo que a Kohn le parece una gran idea. Pero examinémosla más de cerca.

La filosofía de Gandhi era anárquica (“El Estado no-violento ideal sería una anarquía ordenada”) y, de hecho, gran parte de su filosofía estaba basada en la no-violencia de dos filósofos anarquistas (Kropotkin y Tolstoy). También dijo que la política era un mal necesario, llamándolo “un pulso con la serpiente”. Puede que ahora, y gracias a las nuevas tecnologías, podamos tomar un camino distinto: en vez de librar un pulso con la serpiente, quizás podamos engañarla. Echar pulsos con serpientes no es la manera más inteligente de conseguir un objetivo.”

PR Watch 7 publicó un comunicado fascinante firmado por Ron Duchin, antiguo presidente de Mongoven, Biscoe & Duchin (MDB), una agencia de asuntos públicos basada en Washington D.C. especializada en “la gestión de conflictos y la motivación que impulsa a los movimientos activistas”.

power_principle_filmDuchin se graduó del US Army War College 8 y fue asistente especial del secretario de defensa. Su nombre aparece listado en la Asociación de Antiguos Oficiales de Inteligencia.

“En 1991 dio un discurso ante la Asociación Nacional de Ganaderos Estadounidenses, describiendo las estrategias empleadas por MBD para dividir y conquistar movimientos activistas. Duchin afirma que los activistas se dividen en cuatro categorías: radicales, oportunistas, idealistas y realistas y que, para derribarlos, se necesita una estrategia en tres pasos.

“Primero, aíslas a los radicales –los que quieren cambiar el sistema y promover la justicia social. Segundo, “cultivas” cuidadosamente a los idealistas: los que son altruistas, no pretenden sacar provecho de su activismo y no son tan extremos en sus métodos y objetivos como los radicales. Esto se logra convenciéndoles poco a poco de que su activismo tiene consecuencias negativas para algunos grupos, para finalmente convertirles en realistas”

“Finalmente, coaccionas a los realistas (los progresistas pragmáticos dispuestos a trabajar dentro del sistema) para llegar a un acuerdo”

Una de las estrategias más utilizadas para aislar a los “radicales” es la provocación.

Tanto Gandhi como Martin Luther King estarían horrorizados al comprobar que, hoy en día, mucha gente cree que una ventana de Starbucks goza de más “derechos” que un grupo de manifestantes pacíficos. Es más, ninguno de estos dos señores condenó a los revolucionarios violentos; responsabilizaron a los verdaderos culpables –los arquitectos del sistema.

En lo que a violencia se refiere, podemos aprender muchas lecciones del programa de contrainteligencia del FBI para enfrentarse a la “nueva izquierda” en la época de los derechos civiles. Aquí tenemos un ejemplo típico protagonizado por un agente provocador:

“Tommy el viajero”, haciéndose pasar por organizador del SDS  9, ofrecía bombas, armas de fuego y talleres sobre tácticas de guerrilla a los estudiantes de varias universidades neoyorquinas. Dos de los estudiantes a los que había enseñado hacer cócteles molotov quemaron el edificio del  ROTC de la facultad y fueron arrestados de inmediato (New York Times, 7 y 19 de junio, 1970).

En su estudio, On an Overlooked Category of Social Movement Participant: the Agent Provocateur and the Informant (“Las categorías ignoradas de los partícipes en movimientos sociales: el agente provocador y el informador”) el sociólogo Gary T. Marx resume el objetivo de estas operaciones: “Reunir evidencias para utilizar en un juicio, promover la paranoia y la discordia interna, y/o dañar la imagen pública de un grupo”.

Dado que estas triquiñuelas son prácticamente imposibles de prevenir, y teniendo en cuenta que pueden fomentar la paranoia y la desmoralización dentro de grupos disidentes (siendo este uno de sus objetivos), hay muchos intelectuales y activistas que pasan este tema por alto. Me parece un error.

Primero, si estudiamos la historia de las operaciones clandestinas, podemos aprender cómo minimizar la amenaza que suponen estos trastornos de la mejor manera posible. He aquí una lección importante: jugar a “pillar al chivato” es un juego peligroso.

En un memorándum de 1970, “…se ordenó a los agentes del FBI a plantar documentos falsos –impreso con material de oficina del FBI– en manos de las Panteras Negras para provocar sospechas de la presencia de informadores policiales dentro del grupo.”. Otra directiva del FBI ordena a los agentes a cuestionar constantemente las motivaciones de los componentes de la nueva izquierda: “Aumentará el nivel de paranoia inherente a estos círculos, y propagará la noción de que hay un agente del FBI escondido detrás de cada buzón”.

En conclusión: es mejor debatir tácticas que estar acusándose mutuamente de ser “agentes”. Los colectivos deberían expulsar a los agitadores reincidentes cuando sea necesario, pero es más importante desalentar el faccionalismo excesivo.

Otro motivo por el que hay que prestar atención a las operaciones clandestinas y ser capaces de discutir sobre ellas: educando al público sobre la existencia de estos “trucos sucios” podemos minimizar su valor propagandístico. Esto es especialmente pertinente en lo que a agentes provocadores se refiere.

El subtítulo de mi documental Psywar es: “El verdadero campo de batalla es la mente”. Es comprensible que el público reaccione con repugnancia ante actos de destrucción de propiedad o de terrorismo insensato –siempre y cuando no provengan de la policía o de soldados, en tales casos nos han adoctrinado a aceptar, o incluso vitorear, la violencia.

En respuesta a la destrucción de la Comuna de París, Karl Marx escribió: “La burguesía… que contempla plácidamente la masacre después de la batalla, se ve sobrecogida y horrorizada ante la profanación de los ladrillos y el hormigón”

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Barricada en la Comuna de Paris. 1871

No se trata de un problema nuevo, como tampoco lo es el debate sobre la violencia dentro de los movimientos activistas.

En lo que a la brutalidad policial se refiere, uno de los conceptos que tenemos que meter dentro de la cabeza de nuestros amigos y vecinos es que el castigo colectivo por parte del Estado jamás está justificado. Jamás. Si un joven furioso o un provocador arroja un objeto a la policía, eso no le da a la policía el derecho de cargar contra los otros 500 manifestantes que están las inmediaciones. Pero esto sigue ocurriendo. Repetidamente. Me parece increíble que incuso tengamos que hablar sobre ello.

Puede que esta confusión surja de nuestra cultura del “daño colateral”, donde aceptamos que mueran decenas de civiles por cada “militante” eliminado en oriente medio.

Sin dejar de lado las atrocidades cometidas por la Unión Soviética, merece la pena recalcar que la cantidad de muertes causadas por el capitalismo es tan sumamente alta que roza lo incalificable. Millones de niños mueren todos los años debido a la violencia sistemática perpetrada por el “libre mercado”. Estas prácticas no son parcela exclusiva del capital norteamericano, evidentemente; son anteriores al capitalismo norteamericano y, de hecho, se implementan en países que tienen niveles aceptables de igualdad y cohesión doméstica. Canadá es buen ejemplo de ello. Las corporaciones mineras canadienses matan a muchísimas más personas que las balas canadienses.

Los medios corporativos normalmente describen los abusos policiales perpetrados sobre manifestantes alegando: “Los manifestantes chocaron con la policía”. Otra variante muy arraigada es: “Los manifestantes arrojaron botellas y otros objetos a la policía”, seguido por “…la policía respondió con gas lacrimógeno”.

En un artículo reciente sobre este tema, David Graeber señaló que cualquier intento de atraer a los “medios masivos tradicionales” apelando a un ideal imaginario del “protocolo del buen manifestante” está condenado al fracaso. En cuanto a Occupy, la firme resolución de no emplear la violencia no impidió cargas contra los manifestantes, ni engendró ningún tipo de cobertura positiva en los medios.

Hay activistas que invierten mucho tiempo redactando misivas enfurecidas a la CNN y ABC etc. Yo les sugeriría que invirtieran su tiempo convenciendo a sus amigos y familiares de cancelar sus suscripciones a estos canales. Los medios corporativos son el megáfono del 1%.

Volviendo a mi comentario inicial, creo que la insistencia de Occupy en la no-violencia ha sido y es la mejor opción. En el siguiente escrito, Arundhati Roy cita uno de los muchos motivos por los que las revoluciones pacíficas son preferibles.

“Pero recordad que si la lucha recurre a la violencia perderá su visión, belleza e imaginación. Y más peligroso aún, marginalizará y, eventualmente, victimizará a las mujeres. Y la lucha política que no tiene en su corazón mismo a las mujeres, ni por encima, ni por debajo, ni en su interior, no es una lucha verdadera.”

Dicho todo esto, tampoco deberíamos transformar el concepto de la no-violencia en una especie de religión o reducirlo hasta lo absurdo.

Es alarmante que la defensa propia en contra de la violencia perpetrada por el Estado se denomine cada vez más a menudo como algo “radical” o incluso inmoral.

Scott Olsen

Scott Olsen. Oakland, 2011

Algunos liberales vilipendiaron a los manifestantes de Occupy por aparecer en una ocupación con cascos y escudos –todo esto después de que Scott Olsen, un veterano de la Guerra de Irak, recibiera el impacto de un bote de gas lacrimógeno en el cráneo.

Tanto Gandhi como Martin Luther King estarían horrorizados al comprobar que, hoy en día, mucha gente cree que una ventana de Starbucks goza de más “derechos” que un grupo de manifestantes pacíficos. Es más, ninguno de estos dos señores condenó a los revolucionarios violentos; responsabilizaron a los verdaderos culpables –los arquitectos del sistema.

A menudo nos topamos con una opción falsa: o nos levantamos contra el Estado a través de una insurrección armada, o nos ponemos a resolver conflictos a través de los “canales oficiales” mientras que aceptamos la violencia policial con pasividad. Pero contamos con una gran cantidad de tácticas potenciales y entre ellas hay opciones ilegales que siguen siendo tan justificables como eficaces.

Por ejemplo, los pacifistas a menudo destruyen equipo militar. Puede que estén salvando vidas al hacerlo. Las ocupaciones también puede ser ilegales, pero son efectivas. De hecho encontramos referencia a ello en este texto del Programa de Contrainteligencia del FBI:

“Un estudiante, contratado por un comité de investigación del congreso para recopilar información sobre estudiantes radicales, ha revelado cómo estableció una sede local de los Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS) en su universidad para tener controlada a la izquierda y “prevenir” la toma estudiantil de las facultades (Meinhausen 1969)”.

También hay que preguntarse si estos tipos de ocupaciones –ya sean de un edificio gubernamental, una casa desahuciada o una fábrica– deberían defenderse con la fuerza. Esto no es un ejercicio intelectual, sino algo que ha ocurrido en repetidas ocasiones a lo largo de la historia norteamericana. Creo que, en términos morales, estas medidas defensivas están totalmente justificadas.

Un “radical” de la talla de Thomas Jefferson escribió: “En cualquier nación, allá donde encontremos tierra sin cultivar y pobres sin empleo, es evidente que las leyes de propiedad se han extendido hasta el punto en el que violan el derecho natural”. Decir que algo esté justificado moralmente no es lo mismo que decir que sea un curso de acción ideal. Estamos intentando crear una sociedad menos violenta, no morir por ser fieles a un principio.

La filosofía de Gandhi era anárquica (“El Estado no-violento ideal sería una anarquía ordenada”) y, de hecho, gran parte de su filosofía estaba basada en la no-violencia de dos filósofos anarquistas (Kropotkin y Tolstoy). También dijo que la política era un mal necesario, llamándolo “un pulso con la serpiente”.

Puede que ahora, y gracias a las nuevas tecnologías, podamos tomar un camino distinto: en vez de librar un pulso con la serpiente, quizás podamos engañarla. Echar pulsos con serpientes no es la manera más inteligente de conseguir un objetivo.

La Realpolitik a la Henry Kissinger normalmente se percibe como una visión del mundo “fría y racional”. De hecho, es tan irracional que roza el delirio. La raza humana no ha sobrevivido gracias a la competición entre especies; por contrario, aquellos valores que a menudo se denominan como “suaves” o “inocentes” por parte de estos supuestos “realistas” –cooperación, ayuda mutua, igualdad– son los mecanismos esenciales que nos permiten sobrevivir como especie.”

Dentro del pensamiento anarquista libertario encontramos la tradición mutualista. No se trata de capturar el Estado sino de reemplazarlo –construir la nueva sociedad sobre el esqueleto de la antigua. Gar Alperovitz, escribiendo sobre las cooperativas de trabajadores en la revista YES!, ha descrito este proceso como “una reconstrucción evolucionaria”.

R. Buckminster Fuller dijo: “Jamás cambiarás nada luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, construye un nuevo modelo que haga que antiguo se vuelva obsoleto.”

Si nos coordinamos a nivel internacional, puede que venzamos a los amos tan solo por el poder de nuestro número  En realidad, esa es nuestra mayor ventaja, aparte de la legitimidad de nuestra causa. De ahí viene el eslogan del 99%.

Si queremos que la (R)evolución tenga éxito, tiene que ser global. Me sorprendió el hecho de que el departamento de policía de Nueva York se tomara la molestia de hacer una redada en el estudio de Globalrevolution TV en pleno auge de Occupy. Se trataba de un canal que emitía imágenes, no sólo de los eventos de Nueva York, sino de levantamientos similares a lo largo del planeta y los enlazaba entre sí de manera explícita. Las autoridades alegaron que la página de GRTV “albergaba materiales inminentemente peligrosos para la vida”, una justificación irrisoria. Creo que el término “revolución global” siembra el terror en los corazones de los plutócratas de todo el mundo. Están acostumbrados a vivir en un mundo transnacional, mientras que nosotros, el pueblo, seguimos atrapados dentro de sus fronteras.

Las nuevas tecnologías posibilitan un nivel de comunicación y coordinación internacional sin precedentes. Llegado el momento, si es que llega,  en el que todos estemos unidos y a una escala suficiente, empezaremos a ser muchísimo más eficaces. Este es el motivo por el que, de todas las propuestas que han salido de Occupy, mi preferida es la idea de promover delegados electos que representen a cada ciudad y municipio a lo largo de la nación; actividades que después  se pueden coordinar a nivel nacional y, eventualmente, internacional.

Puede que la revolución digital nos permita crear la primera internacional verdadera de la historia.

También me parece importante recalcar que, si el movimiento permanece descentralizado y sigue practicando la democracia directa, cualquier incremento en nuestro número no tiene por qué automáticamente resultar en estructuras de poder jerárquicas.

Puede que la emergencia de cooperativas de trabajo independientes y organizadas en torno a principios de igualdad sea el factor clave para determinar nuestro éxito. La mayoría de la gente no se une a un movimiento porque sea la opción más correcta; y mucho menos si cree que el único “beneficio” que va a obtener a cambio es una paliza de la policía. Pero si ofreces una alternativa verdadera, donde las personas reciben un trato digno de seres humanos, como iguales, donde pueden ser parte del cambio y no se les obliga a trabajar sin parar sólo para subsistir, se unirán.

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Cartel de los Wobblies

Me ha sorprendido aprender que hay más de mil millones de personas trabajando en cooperativas a lo largo del planeta. Es cierto que no todas estas cooperativas son iguales; existen varios grados de adherencia a las jerarquías del capitalismo y del estatismo; pero la propia naturaleza del modelo cooperativo favorece la sostenibilidad, la igualdad y la libertad del individuo.

Estas unidades descentralizadas tienen un potencial inimaginable. Quizás ha llegado la hora de retomar el espíritu de los Wobblies 10 y su idea de “un gran sindicato”.

Una organización de estas características no tiene por qué demandar la conformidad inamovible de sus miembros. Cada grupo debería ser libre de adoptar ciertas medidas y rechazar otras. Lo que funciona en un lugar puede que no funcione en otro. De nuevo, creo que los anarquistas ya están muy avanzados en este sentido. Como escribió George Barrett, la economía anarquista “empieza desde abajo, no desde arriba. Igual que un organismo, esta sociedad libre crece y se genera de la unidad más básica hasta llegar a una estructura compleja.”

Es esencial comprender que la clase gobernante no tiene el mismo afecto por las fronteras que la gente de a pie de calle. La cultivación obsesiva del nacionalismo de masas es una estratagema para dividir y conquistar. Mientras tanto, las élites expresan su solidaridad mediante su clase. Son transnacionales. Y nosotros también tenemos que serlo.

O, como argumentaba Tom Brown, el “modo de organización sindicalista es de lo más elástico, ahí yace su fuerza primaria, y las confederaciones regionales se pueden formar, modificar, añadir o verse reformadas según las condiciones locales y las circunstancias cambiantes.” [Syndicalism, p. 58]

El matemático cibernético John B. McEwan, escribiendo sobre la influencia del anarquismo en la cibernética, alega: “Los socialistas libertarios seguidores del anarquismo no individualista, especialmente Kropotkin y Landauer, mostraron un entendimiento adelantado de las redes complejas de relaciones cambiantes, involucrando muchas estructuras de actividad correlacionada y ayuda mutua independientes de la coacción autoritaria. Sobre este trasfondo desarrollaron sus teorías de organización social…”.

“Estos vínculos autogobernados serán lo suficientemente flexibles como para ajustar sus diferencias, corregir y aprender de sus errores, experimentar con nuevas vertientes de vida en sociedad más creativas y, de esta manera, lograr una auténtica armonía en un plano humanista más elevado. Puede que aquellos errores y conflictos que se restrinjan a la jurisdicción limitada de grupos con propósitos concretos tengan repercusiones negativas limitadas. Pero los errores de cálculo y las decisiones criminales perpetradas por el Estado y otras organizaciones autocráticamente centralizadas pueden afectar a naciones enteras, e incluso a la totalidad del planeta.”

John Stauber, 11 del Center for Media and Democracy, te ha descrito como un “pionero de los nuevos medios audiovisuales”. ¿Cómo crees que Internet ha cambiado el género documental?

Internet ha revolucionado el género documental.

Tradicionalmente, los documentalistas tenían que seguir un camino muy tortuoso para mostrar su obra. A menos que disfrutaran de medios propios, tenían que conseguir financiación de fuentes secundarias y eso, a menudo, suponía comprometer su visión; dependían de la crítica burguesa, de los festivales de cine y de las productoras; y acceder al material de archivo era un proceso difícil y laborioso. Internet ha resuelto todos estos problemas.

Aunque claro, el nuevo género documental sólo es una pequeña parte de la gran revolución de Internet.

Recuerdo ver un programa en A&E sobre “las personas más influyentes de la historia” o algo así. Johann Gutenberg, el inventor de la imprenta mecánica con caracteres móviles, encabezaba la lista. El programa decía que la imprenta había sido la fuerza más democratizadora de la historia moderna. Se puede argumentar que, algún día, Internet se valorará de forma similar. Si es que sobrevive. 

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Imagen de AC3 Monitor

Tu último documental explora la Guerra Fría. ¿Cómo ha sido tu aproximación a este tema?

El último documental se llama The Power Principle — ‘Corporate empire and the rise of the national security state’. (El principio de autoridad —El imperio corporativo y el auge del estado de seguridad nacional). El título está inspirado en una cita del filósofo anarquista Mikhail Bakunin– “Si la historia tiene un diablo, es el principio de autoridad”. A grandes rasgos, se trata de la historia del imperio americano, con un énfasis especial en el periodo de la Guerra Fría.

Hay muy pocos documentales que traten sobre la Guerra Fría de forma honesta. La serie de 20 horas de la CNN dedica la mayor parte de su metraje a las intrigas políticas entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Cuando habla de atrocidades, se centra en la represión soviética en Europa del Este. Sólo hay un episodio en el que se habla de las atrocidades perpetradas en Latinoamérica.

Mi primer objetivo era hilvanar varias perspectivas históricas “alternativas” sobre el imperio americano. A continuación, empecé a analizar cuestiones que, a mí modo de ver, habían sido o bien ignoradas o minimizadas.

Para dar énfasis, querría enumerar algunas de mis conclusiones: 

1: La Guerra Fría no fue sólo una lucha entre la Unión Soviética y los Estados Unidos; el auténtico conflicto se libró entre las corporaciones norteamericanas y el tercer mundo. 

2: Los planificadores políticos estadounidenses de alto nivel, junto con los de otras naciones occidentales, eran perfectamente conscientes de que la Unión Soviética tenía una política exterior muy conservadora. Es algo patente en varios documentos desclasificados. Aun así, el gobierno norteamericano se involucró en lo que sólo puede ser descrito como una campaña terrorista en contra del pueblo americano, repleta de invocaciones constantes a la “amenaza soviética” para justificar el gasto militar y la guerra. 

3: Estados Unidos no goza de una prensa libre.

No utilizo el término “prensa libre” en el sentido legal, es decir, “libre de la opresión del estado” (aunque esto ocurre ocasionalmente en Estados Unidos), sino en el sentido descrito por Orwell. En el prefacio de Rebelión en la granja”, escribió– “El hecho más lamentable en relación con la censura literaria en nuestro país ha sido principalmente de carácter voluntario… Pues bien, estas mismas noticias son eludidas por la prensa británica, no porque el gobierno las prohíba, sino porque existe un acuerdo general y tácito sobre ciertos hechos que ‘no deben’ mencionarse.”.

Peter Phillips de Project Censored 12 argumenta que la mayor diferencia entre los medios corporativos estadounidenses y los medios estatales de la Unión Soviética es que, en lo que a los segundos se refiere, el público era plenamente consciente de la función propagandística de estos. Muchísimos americanos siguen presos del delirio de que la programación de la CNN o la ABC o la PBS o incluso de la Fox guarda algún tipo de relación con el periodismo de verdad.

Hubo una época en la que Estados Unidos tuvo una prensa obrera muy dinámica e influyente. Durante la Guerra Fría, la histeria anticomunista y la represión gubernamental marginalizó a las voces disidentes de manera exagerada, allanando el camino para la contrarrevolución neoliberal. Después de la destrucción de la “nueva izquierda”, los “medios alternativos” se convirtieron en algo similar al samizdat  Soviético; excepto que, en lugar de prohibir por completo este tipo de medios, se les enterró bajo una montaña de mierda. Es decir, las ondas estaban saturadas de “entretenimiento” insípido, deshumanizador y embrutecedor.

En el documental también hablo de la Operación Mockingbird. Era una operación encubierta de la CIA para comprar influencia en los medios masivos y ahora se ha convertido en un término generalizado para describir la infiltración mediática por parte de agencias de inteligencia. Lo más interesante de Mockingbird es que se lo tomaran como algo necesario. De hecho, el término “infiltración” no es verdaderamente preciso. Lo que vemos tras la Segunda Guerra Mundial es un clan, o una red, de expertos en operaciones psicológicas, espías y barones mediáticos; en resumen, una gran familia feliz. 

4: El pentágono es un mecanismo keynesiano.

Una de sus funciones menos conocidas –aunque es crucial– es la transferencia de fondos públicos a industrias privadas en nombre del “presupuesto de defensa”. Es incomparablemente irónico, especialmente al tener en cuenta la justificación ideológica de la Guerra Fría. América atacó continuamente (y sigue atacando) a toda nación que rechazara la ortodoxia del libre mercado, pero el propio Pentágono es un ejemplo distorsionado de intervencionismo keynesiano. 

5: El gobierno norteamericano cometió genocidio durante la Guerra Fría.

El término “genocidio” tiene una historia interesante. En 1946 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución retroactiva, definiendo “actos de genocidio” como  “la destrucción, completa o parcial, de grupos raciales, religiosos, políticos y demás.” Por motivos evidentes, Stalin protestó ante la inclusión de la palabra “política” y se quedó fuera.

Aun así, incluso si adoptamos la definición estandarizada, el gobierno de los Estados Unidos fue responsable de genocidio durante esta época. Amnistía Internacional, por ejemplo, describió las matanzas masivas en Timor del Este y Guatemala, como genocidio. Cierto es que estamos hablando de genocidio por mediación de terceros, pero no habría ocurrido de no ser por el armamento, el entrenamiento y el apoyo facilitado por el gobierno estadounidense.

john stockwell

John Stockwell

La cifra exacta de personas asesinadas por Estados Unidos y/o sus “delegados” durante la Guerra Fría sigue siendo motivo de controversia. John Stockwell, un antiguo oficial de la CIA, da una estimación conservadora de unos 6 millones de individuos, sobre todo campesinos sin tierras. La mayoría de estas bajas provienen del holocausto en el sudeste asiático.

A menudo escuchamos el contrargumento de que la Unión Soviética fue responsable de más muertes, pero eso no es particularmente relevante. Nadie está intentando rescatar al estalinismo del cubo de basura de la historia. En concreto, sólo una pequeña fracción de aquellos gobiernos que entraron en el punto de mira estadounidense durante la Guerra Fría podrían verdaderamente describirse como “estalinistas”,  “maoístas” o incluso “socialistas”. Sería más correcto describirlos como regímenes “progresistas”, “moderados” o, sencillamente, “nacionalistas”.

Sin dejar de lado las atrocidades cometidas por la Unión Soviética, merece la pena recalcar que la cantidad de muertes causadas por el capitalismo es tan sumamente alta que roza lo incalificable. Millones de niños mueren todos los años debido a la violencia sistemática perpetrada por el “libre mercado”. Estas prácticas no son parcela exclusiva del capital norteamericano, evidentemente; son anteriores al capitalismo norteamericano y, de hecho, se implementan en países que tienen niveles aceptables de igualdad y cohesión doméstica. Canadá es buen ejemplo de ello. Las corporaciones mineras canadienses matan a muchísimas más personas que las balas canadienses. 

6: El imperio se asemeja mucho a la mafia

Igual que nos parece ridículo que la policía norteamericana disuelva las pequeñas acampadas de Occupy con tácticas del SWAT, resulta extraño que Estados Unidos se moleste en atacar países como Chile o Granada. En el caso de Chile, un informe del Departamento de Estado recalcó que Estados Unidos no tenía “intereses nacionales vitales” en esa nación. Aun así, se determinó que el derrocamiento de Salvador Allende era un asunto de importancia vital.

Hablemos de Granada. El documental muestra un clip de Ronald Reagan en el que dice, literalmente, “esto no es sólo por la nuez moscada… es por la seguridad nacional”. Reagan puede que se tragara todo esto, pero la gente del Pentágono y de la Corporación Rand sabía que no era así.

Entonces, ¿para qué se molestan?. La respuesta es el peligro de un buen ejemplo. En el documental Noam Chomsky lo llama “la doctrina de la mafia”.

Si un tendero no puede pagar el dinero de la protección, al mafioso el dinero le puede dar lo mismo, pero no le da igual que sirva de ejemplo. Sus acciones pueden inspirar a otros tenderos a dejar de pagar al “don”.

De la misma manera, permitir el auge de un experimento democrático viable –ya sea en un campamento de Occupy en Nueva York o en un país minúsculo como Granada– puede suponer un antecedente positivo (aunque para ellos sea negativo) para colectivos más grandes. 

7: Los intereses corporativos están inextricablemente entrelazados con la política militar.

Esto es bastante evidente. Lo más notable es que muchos de los autodenominados “progres” tienen una habilidad sorprendente para separar –dentro de sus mentes– la relación existente entre las agresiones militares y la explotación económica.

Uno de los ejemplos más notables sería la reciente campaña de “Haz que pobreza pase a la historia” capitaneada por Bono y Bob Geldof. Fue un espectáculo mediático celebrado por todo lo alto que contó con la presencia de gente como Madonna y Bill Gates.

En el programa de David Letterman, Bono dijo que “El presidente Bush, a quien todos conocéis y con quien tendréis vuestras diferencias a varios niveles, ha sido parte integral de esto y tenemos que reconocérselo” Esta entrevista se emitió en pleno baño de sangre iraquí (el cual, como saben vuestros lectores, continúa hoy en día).

Antes del concierto, retransmitido a nivel mundial, “Bob Geldof mandó una orden por correo electrónico a todos y cada uno de los artistas de Live 8, prohibiéndoles mencionar la guerra de Irak o decir cualquier cosa que ‘avergonzase’ a Tony Blair”.

Estamos hablando de una desconexión absoluta. Los famosos aparecen en televisión a menudo, incitando a los telespectadores a donar dinero a países del “tercer mundo”, especialmente después de un desastre natural. Por muy buenas que sean sus intenciones, estos ejercicios autocomplacientes sólo sirven para ofuscar los verdaderos motivos por los que estas personas siguen sumidas en la pobreza.

La pobreza del “tercer mundo” no es una especie de “condición natural”; es consecuencia de siglos de explotación colonial y corporativa ejecutada mediante la violencia. En el documental utilizo Haití como el mejor ejemplo de este legado de horror. Lo último que necesitan los haitianos es más “ayuda” o más “rescates” por parte de los norteamericanos, los franceses o los españoles. Lo que necesitan son desagravios y que les dejen en paz de una vez por todas. 

8: El imperialismo norteamericano no es un fenómeno reciente.

Mucha gente cree que el imperialismo norteamericano no comenzó de verdad hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Sería más exacto decir que el imperio americano no se extendió a nivel global hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Podemos ver ejemplos distintos para justificar el imperialismo norteamericano a lo largo de la historia de los Estados Unidos: “civilizar a los salvajes”, “el destino manifiesto”, “hacer del mundo un lugar más seguro para la democracia”, “vencer la amenaza comunista”, “erradicar el mal de las drogas”, “hacer frente al terrorismo” y demás… Pero la naturaleza fundamental de la política exterior estadounidense es muy consistente; los cambios generalmente se derivan de alteraciones en la configuración del poder. Esto es aplicable a todos los estados-nación. Como escribió Bakunin, “la debilidad es la mayor virtud de los estados pequeños”.

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Nafeez Ahmed

En el documental, Nafeez Ahmed habla de la “Gran estrategia” de 1945,  “(….) ideada por los estrategas políticos del Departamento de Estado norteamericano en conjunción con los expertos del Consejo de Relaciones Extranjeras en Washington D.C.”. Este es el momento en el que la antorcha imperial pasa de manos británicas a manos estadounidenses.

La “Gran estrategia” garantizó que la política estadounidense consistiría en “limitar cualquier ejercicio de soberanía por parte de países extranjeros que supongan una amenaza” a esta zona del planeta. Pero esta política sólo podría adoptarse bajo una “política integrada para lograr la supremacía militar y económica de Estados Unidos”.

Por eso, tuvieron que llevar el concepto de “intereses de seguridad” mucho más allá de los conceptos tradicionales de integridad territorial e incorporar la dominación de estas regiones “estratégicamente necesarias para el control mundial”. 

9. Las élites no sólo engañan al público, también se engañan a sí mismas.

En el documental, Christopher Simpson (autor de “The Science of Coercion”) dice que la propaganda puede tener un efecto “inverso”. Es decir, los legisladores pueden empezar a creer en su propia propaganda.

Es imposible medir hasta qué punto los legisladores políticos son sencillamente cínicos o si creen poder justificar sus acciones mediante una serie de principios imaginarios. Sospecho que se trata de ambas cosas.

Independientemente de que estas personas crean defender ideales nobles o no, la realidad es que sus acciones no son más sofisticadas que las de un chimpancé grande golpeando a un chimpancé pequeño en la cabeza con un palo. 

La Realpolitik a la Henry Kissinger normalmente se percibe como una visión del mundo “fría y racional”. De hecho, es tan irracional que roza el delirio. La raza humana no ha sobrevivido gracias a la competición entre especies; por contrario, aquellos valores que a menudo se denominan como “suaves” o “inocentes” por parte de estos supuestos “realistas” –cooperación, ayuda mutua, igualdad– son los mecanismos esenciales que nos permiten sobrevivir como especie. 

10. Estados Unidos no es una excepción. Se comporta prácticamente de la misma manera que otros imperios a lo largo de la historia.

No me cabe duda de que ciertos reaccionarios dirán que mi documental es “antiamericano”, pero la mera noción del “antiamericanismo” es totalmente absurda. Arundhati Roy resumió la estupidez del término cuando dijo: “¿eso significa que soy anti-Gran Cañón?”.

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Arundhati Roy

El “anti-americanismo” es un concepto totalitario; supone equipar al ciudadano medio con las operaciones del estado, en esencia fusionando ambas cosas, a pesar de que sólo hay un grupo (el 1%) que toma todas las decisiones importantes en nombre del resto (el 99%).

La premisa del anti-americanismo no surgió realmente hasta la Primera Guerra Mundial, cuando George Creel, el cabecilla de la incipiente industria propagandística, se propuso eliminar “las distinciones de clase” para crear lo que él llamaba “un instinto masivo ardiente”. Los “buenos americanos” marcharon a la guerra y dejaron de unirse a los sindicatos. Los “malos” americanos acabaron en la cárcel o deportados. Todo esto aparece mi documental Psywar.

El desmantelamiento del Imperio Americano no nos va a librar de las guerras. La única manera de detener, o como poco mitigar, estos conflictos cada vez más suicidas es ampliar el poder de toma de decisión de la gran mayoría del pueblo.

11. Las élites occidentales apoyaron al fascismo antes de, durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

The Power Principle probablemente es el primer documental que examina detenidamente la historia oculta del fascismo y el mito de la Segunda Guerra Mundial como la “guerra buena”.

El fascismo normalmente queda retratado como un brote irracional de histeria masiva primordialmente causado por “grandes figuras” como Hitler o Mussolini. Adam Curtis perpetúa esta falacia en su documental El siglo del individualismo.

Por contrario, el fascismo fue (y sigue siendo) totalmente racional. Recibió todo el apoyo de las élites occidentales, desde Rockefeller hasta el propio Winston Churchill, y, aparentemente, sólo se le opuso cuando los fascistas empezaron a amenazar los intereses comerciales angloamericanos.

En el documental cito tres ejemplos –España, Grecia e Italia– para demostrar que los gobiernos norteamericanos y británicos brindaron todo su apoyo al fascismo antes de, durante y después de la guerra. También examino el papel que jugaron los bancos y las corporaciones americanas a la hora de financiar el movimiento fascista.

El mito de “la buena guerra” ha sido uno de los mecanismos de propaganda más devastadores de la modernidad. En vez de contemplar el conflicto como una tragedia monumental pero totalmente evitable y consecuencia de las acciones de la clase gobernante mundial, se nos vende como una victoria heroica en la que América “salvó al mundo”. Es una percepción constantemente reforzada por Hollywood.

Es esencial comprender que la clase gobernante no tiene el mismo afecto por las fronteras que la gente de a pie de calle. La cultivación obsesiva del nacionalismo de masas es una estratagema para dividir y conquistar. Mientras tanto, las élites expresan su solidaridad mediante su clase. Son transnacionales. Y nosotros también tenemos que serlo. 

12. Un escenario de Tercera Guerra Mundial es prácticamente inevitable, a menos que el pueblo norteamericano despierte – y rápidamente.

Las tres mayores “situaciones de alto riesgo” (conocidas) que casi provocaron un intercambio nuclear ni siquiera fueron reveladas al público hasta después de la caída de la Unión Soviética. Las examino en mi documental.

La primera ocurrió durante la Crisis de los Misiles en Cuba. En pleno conflicto, un grupo de destructores de la marina estadounidense comenzó a lanzar cargas de profundidad hacia un submarino estacionado cerca de Cuba. Fue una decisión totalmente desquiciada, se cree que el objetivo era forzar al submarino a salir a la superficie. Los comandantes soviéticos creían que había comenzado la Tercera Guerra Mundial.

Vasili Arkhipov

El protocolo militar soviético dictaba que los comandantes tenían permiso previo para lanzar misiles siempre que tres de los que estuvieran presentes llegaran a un consenso; dos dijeron que sí, uno dijo que no. Entonces “los tres comandantes se pelearon entre sí, y solo Vasili Arkhipov se opuso al lanzamiento.” A Arkhipov se le conoce como “el hombre que salvó al planeta”.

La segunda instancia más grave ocurrió en 1983. Un error informático en un centro de aviso nuclear cercano a Moscú indicó erróneamente que Estados Unidos había lanzado un ataque nuclear. El indicador de probabilidad estaba en el nivel uno, el más alto de todos.

La persona que estaba de guardia, Stanislav Petrov, no tenía autoridad para lanzar un contrataque. Pero, de haber comunicado esa información a sus superiores, los líderes soviéticos sólo habrían tenido varios minutos para decidir si lanzar un contraataque o no. Petrov rompió el protocolo militar y se quedó a la espera.

La tercera instancia más grave tuvo lugar ese mismo año, cuando la OTAN comenzó un ejercicio de guerra: un simulacro de un ataque nuclear masivo conocido como “Operación Able Archer” (Arquero capaz).

Cuando Hitler invadió Rusia durante la Segunda Guerra Mundial, lo hizo bajo la guisa de un juego de guerra. Las facciones más veteranas e intransigentes del Kremlin creían que la historia estaba a punto de repetirse.

En preparación para el ejercicio, los soviéticos movilizaron en secreto todos los componentes clave de sus fuerzas militares, incluyendo los submarinos nucleares. Un error por parte de cualquiera de las dos facciones hubiera provocado un holocausto.

Hay otros ejemplos, aunque ninguno es tan escalofriante. Un informe de la Nuclear Age Peace Foundation enumera más de 20 “situaciones de riesgo” durante el trascurso de la Guerra Fría. Lo más probable es que la mayoría habrían evitado gracias los mecanismos de prevención, pero no lo podemos saber con certeza.

En estos momentos estamos al borde de un incidente, o una serie de incidentes, muy similar: un asalto potencial en contra de Irán. En el epílogo de The Power Principle reproduzco varias citas de oficiales rusos y chinos indicando que Irán podría convertirse en su “línea en la arena”. No hay evidencia tangible de que Irán esté construyendo armas nucleares –aunque sería comprensible, dado su proximidad a Israel. Puede que la cúpula israelí esté incluso más desequilibrada y sea más peligrosa que la estadounidense.

Según la Carta de Nuremberg, las guerras de agresión no provocadas constituyen el peor de todos los crímenes posibles dentro de la legislación internacional. Pero estas guerras se han convertido en algo rutinario para el mayor superpoder del mundo. Como decía Martin Luther King, “esta locura ha de acabar”.

Cualquier militar que reciba la orden de atacar Irán –desde el “soldado raso” hasta los “altos cargos”– está obligado por ley, no solo a rechazar la orden, sino a detener a la parte o partes culpables hasta que se les pueda llevar ante la justicia. Y habrá justicia, de alguna manera u otra.

Más allá de la propia ley –y vuestros lectores son plenamente conscientes de esto– los soldados tienen que seguir los dictámenes de su conciencia. Una guerra contra Irán podría fácilmente provocar una reacción en cadena que acabaría en un conflicto nuclear. Francamente, los hombres que gobiernan el mundo son unos lunáticos. Deberían encerrarles de inmediato en un psiquiátrico, tanto por su propia seguridad como para la del resto.

Soldiers for the Cause

Soldiers for the Cause

Por eso le tengo tanto respeto a los hombres y mujeres de Soldiers for the Cause. Hacen lo que debería estar haciendo cada veterano, u oficial militar en activo: intentar defender a la ciudadanía estadounidense. El 99% del personal militar estadounidense en activo hace justo lo contrario –pone en riesgo al pueblo americano mediante asesinatos para aumentar márgenes corporativos y eso solo sirve para incitar a la venganza.

Mientras tanto, se comenten abusos brutales en contra de ciudadanos normales tan solo por ejercer el “derecho” a libre expresión y reunión. De nuevo, este fenómeno no se limita a Estados Unidos. Si los soldados se tomasen sus juramentos en serio dejarían de buscar enemigos potenciales en países como Afganistán o Irak o Irán. El enemigo está dentro. 

¿Crees que tus documentales están teniendo un efecto positivo?

Sí… pero no es que vayan a cambiar el rumbo de la historia. Soy un compañero más.


Guerrilla Translation/Relacionado:Las raíces internacionales del 99%/ Jeff LawrenceGuía práctico-utópica del inminente colapso/ David Graeber


Notas del equipo de traducción

1. [NDDA: National Defense Authorization Act o “Ley de Autorización para la Defensa Nacional”. Permite, entre otras cosas, la detención indefinida de cualquier “disidente” sin necesidad de juicio. Más detalles aquí.]

2. [“Breve historia del progreso. ¿Hemos aprendido por fin las lecciones del pasado?]

3. [La entrevista original data del Mayo del 2012, varios meses antes de las elecciones generales Estadounidenses.]

4. [La Confederación Iroquesa fue una liga de tribus indígenas del noreste de Estados Unidos y el sureste de Canadá creada a mediados del siglo XII. Más detalles aquí ]

5. [“Republocat” en el original. Juego de palabras entre el partido Demócrata (Democrat) y el Republicano (Republican). El equivalente al “PPSOE” español.]

6. [The American Prospect es una revista bimensual liberal sobre política y cultura. Recordemos que “liberal” no significa lo mismo en el contexto político Estadounidense que en Europa. Esta es su web.]

7. [PR Watch es una organización no gubernamental sin ánimo de lucro dedicada al periodismo de investigación sobre la industria de relaciones públicas. Esta es su web.]

8. [El US Army War College es uno de los centros de formación estratégica más influyentes del ejercito estadounidense.]

9. [El SDS (Students for a Democratic Society o “Estudiantes para una sociedad democrática”) fue un movimiento de activismo estudiantil norteamericano en los años sesenta. Más información aquí.]

10. [El sindicato de Trabajadores Industriales del Mundo— (IWW o los Wobblies) surgió a principios del siglo XX en Estados Unidos. Promovían la teoría sindicalista revolucionaria (democracia laboral y autogestión obrera). A pesar de la represión que sufrieron, siguen en activo. Más información aquí.]

11. [The Center for Media and Democracy (Centro para los medios y la democracia) es un organismo estadounidense fundado por ciudadanos y ONG’s dedicado a investigar y reportar las relaciones públicas de la industria mediática. El centro ofrece a ciudadanos, periodistas e investigadores información para examinar el comportamiento de los medios ante la sociedad. Esta es su web.]

12. [Project Censored (o “Proyecto censurado”) es una organización sin ánimo de lucro que se dedica a analizar y publicar noticias censuradas u omitidas en los medios tradicionales. Más información aquí.]

Dmytri Kleiner y la financiación del procomún material

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Tercer y último extracto de nuestra traducción del diálogo a tres bandas entre Michel Bauwens, Dmytri Kleiner y John Restakis. Hoy, Dmytri Kleiner, comunista de riesgo y especialista en tecnologías de descomunicación, intenta dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo vamos a crear empresas para beneficiar al procomún si no disponemos de capital para ponerlas en marcha?


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Dmytri Kleiner

Asimismo quise explicar en qué consistía el comunismo riesgo, mi propio proyecto que precede a la acuñación del término “producción entre iguales” pero que pueda aportarle muchos beneficios, dado que estamos hablando de lo mismo, aunque utilicemos términos distintos para describirlo. Como tecnólogo, siempre me he inspirado en las dinámicas de las redes entre iguales y en los proyectos de software libre. Todo esto influyó en la creación del  comunismo riesgo.  Dado que ya teníamos TCP/IP y demás para distribuir bienes inmateriales, me propuse crear un protocolo apto para la producción y distribución de bienes físicos. Internet es una plataforma muy eficaz para compartir, distribuir y crear riqueza inmaterial colectiva y para ayudarnos en nuestro afán de ser productores independientes basados en este procomún colectivo.

Henry George

Henry George

El objetivo del comunismo riesgo es seguir el mismo patrón con la riqueza material. Tiene influencia de muchas tradiciones, y no sólo de la tradición anarco-comunista. Uno es el ideal georgita de utilizar las rentas económicas como base fundamental de la distribución mutua de riquezas. En términos sencillos, esto significa que podemos distribuir las rentas pasivas. Bajo esto concepto, los trabajadores, además de obtener ingresos mediante la producción de bienes, agregan rentas por ser dueños de los medios de producción, por ser dueños de activos productivos.

Vivimos en una sociedad desigual porque tenemos una distribución desigual de activos productivos. Incluso si hablamos del movimiento cooperativo  —que siempre he admirado y que siempre he utilizado como ejemplo a seguir— es evidente que la distribución de activos productivos también es desigual. Lo mismo pasa en otros tipos de producción; si nos fijamos en la influencia social de los trabajadores del sector de la tecnología en contraposición a la de los trabajadores del sector agrícola, es evidente que el colectivo de trabajadores del sector tecnológico tiene mucho más peso e influencia que el de los trabajadores agrónomos. Hay desigualdad en el capital y en los recursos humanos de estas cooperativas. Este protocolo busca normalizar estas desigualdades sin necesidad de administración externa.

La reacción típica del comunismo de Estado ante el movimiento cooperativo es decir que las cooperativas se explotarían y se excluirían mutuamente. La solución pasa por crear cooperativas gigantes, como Mondragón, o Estados socialistas; pero entonces, como hemos visto a lo largo de la historia, surge algo llamado la clase administrativa, y esa clase administrativa que gobierna el conjunto de cooperativas de un Estado socialista se puede convertir en algo tan contraproducente y explotador como la propia clase capitalista. ¿Cómo creamos reciprocidad entre cooperativas y distribuimos sus ganancias sin engendrar una clase administrativa? Para esto me he inspirado en las teorías de Henry George y Silvio Gesell respecto a la idea de compartir las rentas.

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Silvio Gesell

El concepto es que las cooperativas seguirían siendo independientes, igual que las cooperativas de hoy en día. Serían productores independientes pero, en vez de ser dueños de sus propios bienes productivos, cada miembro de la cooperativa sería copropietario de estos bienes, junto a todos los demás miembros de todas las demás cooperativas enmarcadas dentro de Federación. Las cooperativas arrendan la propiedad de la comuna colectivamente. Esto se lleva a cabo a través de un protocolo, que no una estructura administrativa. Si la cooperativa requiere un activo como, por ejemplo, un tractor, la comuna central entra en funcionamiento como una especie de mercado de bonos. El planteamiento del bono sería: “Necesitamos un tractor y estamos dispuestos a pagar 200 dólares al mes por él en concepto de rentas”, y los demás miembros de la cooperativa pueden decir: “Sí, nos parece buena idea, es una buena distribución de estos bienes productivos y vamos a comprar estos bonos.” La comuna aprueba la venta de bonos, la cooperativa se lleva el tractor y el dinero generado por las rentas de éste se reinvierte en saldar los bonos.

Una vez recuperada la inversión, cualquier otro ingreso percibido por la renta del tractor, junto a todas las demás rentas acumuladas, se distribuye de manera equitativa entre todos los trabajadores, no sólo los trabajadores la cooperativa que lo ha pedido. Esto no se limita a tractores, podríamos decir lo mismo sobre edificios, tierras o cualquier otro activo productivo.

Esto supone que todos los ingresos pasivos, es decir aquella porción de ganancias derivada de la propiedad de bienes productivos, se distribuyen proporcionalmente entre todas las partes interesadas dentro de todas las cooperativas. Y ese es el protocolo básico del comunismo riesgo: pagas una renta sobre los activos productivos que utilizas, esa renta se divide equitativamente entre todos los miembros de la comuna, no entre las cooperativas independientes sino entre toda la comuna.

Esto supone que si utilizas la cantidad exacta per cápita de tu acción en estas propiedades, ni más ni menos, la cantidad que pagas en concepto de renta y lo que recibes como dividendo social será exactamente igual. Si eres un trabajador normal esto tendrá un funcionamiento previsible y constante pero, si ya no trabajas tanto —o bien por la edad o porque estás desempleado— utilizarás muchos menos bienes productivos que la persona media. En este último caso, recibirás mucho más en concepto de dividendos que lo que pagas por renta y, en ese sentido, sí es una especie de renta básica. Por el contrario, si eres un productor súper motivado y estás expandiendo tu capacidad productiva, entonces la cantidad que pagas por los activos productivos será mucho más alta de lo que recibes como dividendos, aunque, como has apuntado, también obtienes ingresos de la aplicación productiva de esa propiedad. El comunismo riesgo no busca controlar el producto de las cooperativas. El producto de las cooperativas es totalmente suyo para utilizar como quieran. No busca limitar el control o contabilizar o ni siquiera decirles cómo tienen que distribuir el producto o bajo qué condiciones. Lo que producen es totalmente suyo, se limita exclusivamente a la gestión colectiva del procomún de activos productivos.


Originamente traducido por Stacco Troncoso y editado por Mamen Martín y Rosana Fernández. La entrevista completa se puede leer aquí, y el extracto en el blog de la Fundación P2P está aquí.