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El principio de autoridad

AMAZING viewKarol Olesiak de Soldiers for the Cause entrevista a Scott Noble

Scott Noble es el director de varios documentales exitosos y con una importante carga política. Entre ellos destacan títulos como Psywar (Guerra psicológica), Human Resources (Recursos humanos) and Lifting the Veil (Levantando el velo).  Su documental sobre Occupy Wall Street, Rise Like Lions, acabó en primer lugar en la lista de los diez mejores documentales sobre Occupy de la página Films for Action. Su última obra, The Power Principle (El principio de autoridad), trata sobre el Imperio americano haciendo hincapié en la Guerra Fría. Le hemos enviado unas preguntas y, a continuación, reproducimos sus respuestas.

Tu documental Rise Like Lions traza la historia del movimiento Occupy Wall Street. ¿Qué te atrajo de Occupy?

Bueno, creo que debería empezar diciendo que mis opiniones probablemente resulten más “radicales” que las de muchos de vuestros lectores. Occupy está compuesto de gente muy diversa, desde “liberales” y “libertarios” que preferirían una reforma del sistema manteniendo la mayoría de sus instituciones intactas, a “radicales” que quieren transformar por completo las instituciones en sí. Yo soy de los últimos.

Ken Knabb, autor de The Joy of Revolution (El placer de la revolución), ha dicho que Occupy es “el cambio más significativo y radical visto en América desde los años 60”. Ojalá esté en lo cierto. Lo importante es que la gente se está empezando a unir a nivel internacional en búsqueda de una nueva sociedad. Que estos movimientos se sigan agrupando bajo el nombre de “Occupy” en el futuro o no, tampoco tiene tanta importancia. La mecha está prendida.

La respuesta por parte de las “autoridades” ha sido bastante reveladora. Rebecca Solnit de Tom Dispatch ha caracterizado los desalojos de los campamentos de Occupy como “Fuerza casi-letal en su máxima expresión y dirigida hacia gente durmiendo en tiendas, madres con hijos, peatones desarmados, mujeres jóvenes que ya estaban acorraladas, estudiantes sentados que no ofrecían resistencia, poetas, profesores, embarazadas, activistas en sillas de ruedas y octogenarios. Ha sido la mayor campaña continua de brutalidad policial perpetrada en los últimos 40 años, desde Wall Street al Estado de Washington.”

Existe la tentación de ver a la clase dominante como una panda de sádicos. Pero, en lo que a la respuesta histérica ante Occupy se refiere, creo que se han comportado así por puro pánico. Es como la fábula del animal salvaje que te teme más a ti de lo que tú le temes a él. Las élites temen la igualdad, temen la democracia real y temen la justicia. No creo que el cabreo justificado del pueblo se vaya disipar en un futuro próximo. Todos los indicadores apuntan a que, en vez de dirigirnos hacia la “recuperación”, viviremos una serie de eventos catastróficos –sociales, financieros, medioambientales– o incluso una posible Tercera Guerra Mundial. Dar palos puede que funcione a corto plazo, pero no apagará el fuego. Lo único que hacen “los chicos de azul” es dispersar un poco las chispas.

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La siguiente pregunta es si este fuego va ser iluminador o meramente destructor. En El espíritu de rebelión, el gran filósofo anarquista Piotr Kropotkin escribió: “La dirección de esta revolución dependerá, no cabe duda, de la suma total de todas las circunstancias que determinen la llegada del cataclismo. Pero se puede predecir con antelación según el vigor de la acción revolucionaria evidenciada en el período preparatorio por los distintos actores progresistas.”

Ahora mismo estamos en ese período preparatorio, aunque pocos se den cuenta. Obama firmó el NDAA 1 en la nochevieja del 2011, cuando todo el mundo estaba borracho. Es una metáfora muy apropiada. Estamos viendo la introducción de nuevas armas “menos letales”, tecnologías de vigilancia, leyes fascistoides, apropiación de recursos y demás; mientras tanto, una pequeña parte de la población intenta establecer un amago de vigor (r)evolucionario.

A mi modo de ver, el objetivo es la participación directa del pueblo en la gestión de nuestras vidas, incluyendo el ámbito laboral. Es decir, democracia real y participativa.

Tenemos, como poco, a un tercio de la población viviendo en la tierra de los sueños. Una de dos: o ignoran por completo la magnitud del problema, o han proyectado su furia sobre chivos expiatorios irrelevantes. Éste último grupo está formado por personas que se postran ante el poder mientras que dirigen su furia hacia todo aquel que ocupa un escalafón “más bajo” en la jerarquía social. El neofascismo está en auge tanto en Europa como en Norteamérica.

También tenemos un porcentaje alto de la población consumido por la desesperación y otros mecanismos de defensa.

Pero también tenemos Occupy y otros movimientos relacionados en otros países. Parece que la clase gobernante transnacional está haciendo un esfuerzo coordinado para implementar una especie de sociedad neofeudal a lo largo del planeta. Incluso en Canadá –el país con los mayores depósitos de recursos naturales del mundo, se están aplicando políticas de “austeridad”. Se trata de una lucha de clases a escala global.

Si esperamos que nuestros “líderes” resuelvan todos estos problemas, estamos condenados. En “Breve historia del progreso” 2, Ronald Wright examina la respuesta de las élites a los colapsos sistemáticos del pasado: la Isla de Pascua, Roma, Sumeria, los Mayas y demás. Cuando estas sociedades empezaron a implosionar, las élites no quisieron admitir sus errores y cambiar de rumbo — aunque no les faltaran oportunidades para hacerlo y, por el contrario, permanecieron inamovibles; acelerando un nivel de consumo extravagante, declarando más guerras, y aumentando la represión de las poblaciones domésticas.

Si confiamos en la clase gobernante, lo más probable es que la especie humana quede extinta en un futuro cercano. No creo que esa frase sea una hipérbole. Puedes fijarte en cualquier indicador. Por ejemplo, en estos últimos 60 años un 40% de todo el fitoplancton ha muerto. El fitoplancton es una parte absolutamente esencial de nuestros sistemas de soporte vital planetario. En términos simples, la clase gobernante parasitaria está matando a su huésped –nosotros– junto a prácticamente todas las demás formas de vida que hay en la Tierra.”

Si confiamos en la clase gobernante, lo más probable es que la especie humana quede extinta en un futuro cercano. No creo que esa frase sea una hipérbole. Puedes fijarte en cualquier indicador. Por ejemplo, en estos últimos 60 años un 40% de todo el fitoplancton ha muerto. El fitoplancton es una parte absolutamente esencial de nuestros sistemas de soporte vital planetario. En términos simples, la clase gobernante parasitaria está matando a su huésped –nosotros– junto a prácticamente todas las demás formas de vida que hay en la Tierra.

Esto no es un sistema de soporte de la vida;  es un sistema de soporte de la muerte. Eric Fromm utilizaba el término “necrófilo”: “Atracción apasionada por todo aquello que esté muerto, degenerado, podrido, enfermo… la pasión por transformar aquello que vive en algo muerto… destruir por el hecho de destruir… un interés exclusivo por todo lo puramente mecánico.”

No son unas pocas manzanas podridas en Goldman Sachs. En “La colonia penitenciaria” Franz Kafka compara el sistema de gobierno moderno a una máquina en la que todos, incluyendo los gestores de la colonia, deben sacrificarse.

Nadie sale beneficiado de este sistema, ni siquiera la clase gobernante; están condenando a sus nietos a un destino espeluznante.

Mientras tanto, la gente “normal” se desespera cada vez más. Hubo una época en la que los trabajadores se referían a la mano de obra como una “esclavitud asalariada”, mientras que vender nuestro trabajo a un “jefe” para pasar el día acatando sus órdenes nos parecería un insulto a la dignidad. Ahora nos sentimos agradecidos solo por tener trabajo.

Nos enfrentamos a una tarea sobrecogedora. Pero quizás no sea tan desesperada como aparenta.

En muchos sentidos, la estructura estadounidense del poder –como todas las estructuras jerárquicas– es un tigre de papel. Depende en gran parte en lo que Etienne de la Boetie llamaba “servidumbre voluntaria”.

No quiero exagerar esta observación. En Estados Unidos, específicamente, pronto tendremos a miles de drones patrullando la “patria”; mientras que miles de seres humanos que se comportan como drones trabajan diligentemente para el FBI, la seguridad nacional y agencias similares. El presidente norteamericano actual es poco más que un drone supremo. La biométrica y otras tecnologías de vigilancia se extienden a lo largo del país y, por desgracia, no parece que este imperio vaya a renunciar el poder tal y como hizo la Unión Soviética durante el Glasnost y la Perestroika.

En todo caso, jamás debemos olvidar que realmente nos enfrentamos a un porcentaje mínimo de la población. Aun incluyendo a sus esbirros en el aparato de seguridad, sigue siendo menos que un 1%. La Stasi en Alemania Oriental era el aparato de seguridad más temido del mundo; contaban con más de medio millón de informadores; aun así se les derrocó en cuestión de días. En el fondo, los autoritarios son unos cobardes.”

En todo caso, jamás debemos olvidar que realmente nos enfrentamos a un porcentaje mínimo de la población. Aun incluyendo a sus esbirros en el aparato de seguridad, sigue siendo menos que un 1%. La Stasi en Alemania Oriental era el aparato de seguridad más temido del mundo; contaban con más de medio millón de informadores; aun así se les derrocó en cuestión de días. En el fondo, los autoritarios son unos cobardes.

Si surge, y cuando surja, un grupo lo suficientemente grande de gente que decida que el juego se ha acabado, el juego se habrá acabado.

Puede que sea un baño de sangre, puede que sea un despertar masivo, puede que sea ambas cosas. Pase lo que pase, Occupy tiene el potencial de educar al pueblo antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué opinas sobre las próximas elecciones americanas 3 y qué papel crees que jugará el movimiento Occupy?

No soy estadounidense y no voy a opinar sobre cómo deben votar los estadounidenses. Es cierto que las corporaciones americanas se han adueñado de una tercera parte de Canadá, convirtiendo al país en una colonia de facto del imperio pero, técnicamente, aún somos dos países distintos. Lo que sí diré es que el concepto de “el mal menor” es una estrategia fallida. Peor aún, creer que una persona aupada a una posición de poder –incluso a la presidencia– vaya a ser capaz de afrontar las crisis que nos amenazan es una noción utópica.

IROQUESES

Confederación Iroquesa

La masa continental  conocida hoy en día como Estados Unidos no ha disfrutado de una democracia a gran escala desde la Confederación Iroquesa 4. Es más, no hay virtualmente ningún país en el mundo, independientemente de las etiquetas políticas que se utilicen, donde el pueblo realmente ostente el poder, ni por asomo. Suiza es bastante democrática; pero incluso en países como Suiza existen jerarquías institucionales muy asentadas, además de una adherencia notable a los sistemas de mercado.

Dentro de la “democracia representativa” de Estados Unidos y de prácticamente todos los demás países del mundo –especialmente después del surgimiento de la televisión, el voto se ha convertido en poco más que un ejercicio simbólico. Las elecciones son, por encima de todo, pugnas entre distintas empresas de relaciones públicas y especialistas en fraude electoral. Con esto no quiero decir que votar no pueda producir resultados positivos, pero tenemos que ser realistas.

En general, el público no entiende muy bien el significado de la palabra “anarquismo”, pero básicamente se trata de una filosofía que aboga por la descentralización y los sistemas de democracia directa. Por ejemplo, en vez de permitir que los políticos tomen todas las decisiones importantes “en nuestro nombre”, una sociedad anarquista contaría con delegados que —en el supuesto de tomar decisiones importantes sin el consentimiento de la mayoría— podrían revocarse y reemplazarse. De hecho, es la manera en la que los humanos nos hemos organizado durante la mayor parte de nuestra existencia en el planeta Tierra.”

Otra forma de ver las campañas políticas es que suponen un despilfarro tremendo de energía que podría emplearse en otras cosas. Esta es la opinión tradicional de los anarquistas. La anarquista norteamericana Lily Gair Wilkinson escribió: “La llamada a los votos jamás puede ser una llamada a la libertad porque, ¿qué es votar? Votar es registrar consentimiento a someterse al mandato de un tipo de legislador u otro.”

En general, el público no entiende muy bien el significado de la palabra “anarquismo”, pero básicamente se trata de una filosofía que aboga por la descentralización y los sistemas de democracia directa. Por ejemplo, en vez de permitir que los políticos tomen todas las decisiones importantes “en nuestro nombre”, una sociedad anarquista contaría con delegados que —en el supuesto de tomar decisiones importantes sin el consentimiento de la mayoría— podrían revocarse y reemplazarse. De hecho, es la manera en la que los humanos nos hemos organizado durante la mayor parte de nuestra existencia en el planeta Tierra.

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Marcha conmemorativa Kanien’kehá:ka Montreal.

Aquí tenemos la descripción de Kahentinetha Horn del proceso de toma de decisiones consensual de los Kanien’kehá:ka:

“Nadie puede imponer su voluntad ni tomar decisiones en nombre de otro, todos tenemos que entender el punto de vista y estar de acuerdo por voluntad propia. El objetivo no es el consenso total, sino la comprensión total… el individuo tiene el deber de involucrarse directamente y de aportar sus ideas a la discusión dentro de su clan. La decisión final será totalmente satisfactoria para algunos, satisfactoria para otros y relativamente satisfactoria para el resto, y reflejará elementos de todos estos grupos. Se trata de un procedimiento lento y cuidadoso que requiere comprensión absoluta por parte de cada individuo y no una decisión tomada por ‘un líder’. La persona que explica la decisión es un portavoz.”

En cuanto a Occupy, no estoy de acuerdo al 100% con el modelo de consenso adoptado por las asambleas de ciertas localidades; hay demasiado riesgo de sabotaje por parte de infiltrados; pero opino que su estructura de democracia directa es la más apropiada.

En cuanto al movimiento Occupy y las elecciones, creo que lo más importante es seguir siendo independiente del partido Republidemócrata 5 o cualquier otro que pretenda cooptar el movimiento. Dejemos que Occupy construya alternativas reales. En mi documental “Lifting the Veil” la historiadora Sharon Smith describe al Partido Demócrata como “el cementerio de los movimientos sociales”. Es algo que hay tener en cuenta. 

Dentro de la “democracia representativa” de Estados Unidos y de prácticamente todos los demás países del mundo –especialmente después del surgimiento de la televisión, el voto se ha convertido en poco más que un ejercicio simbólico. Las elecciones son, por encima de todo, pugnas entre distintas empresas de relaciones públicas y especialistas en fraude electoral. Con esto no quiero decir que votar no pueda producir resultados positivos, pero tenemos que ser realistas.”

¿Cómo ves la trayectoria de Occupy y a dónde crees que se dirigirá de cara al futuro?

Creo que esta pregunta merece una respuesta detallada, porque hay una gran variedad de resultados potenciales.

En estos momentos, Occupy está evolucionando de distintas maneras. Esto es muy saludable. Hay ocupaciones de casas desahuciadas, actos de solidaridad con los presos, boicots, la gente está cambiando de bancos a uniones de crédito y demás.

El movimiento ya ha tenido éxito en el sentido que ha afectado al discurso dominante. Toda la idea del 1% en contra del 99% es meme muy poderoso. En mi opinión, lo más importante es que Occupy está construyendo redes de ayuda mutua. EEUU es una sociedad tremendamente atomizada y el primer paso para provocar un cambio real es derribar esos muros diseñados para que las personas permanezcan aisladas entre sí.

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Quebec, 2012

Según escribo estas palabras, la insurrección más importante relacionada con Occupy en Norteamérica está ocurriendo en Quebec. Los estudiantes se niegan a aceptar la subida de las matrículas y desafían abiertamente las draconianas leyes de “emergencia” que impulsa el Estado. Lo más impactante de estas asambleas estudiantiles es que insisten en organizarse mediante la democracia directa y rechazan los viejos modelos jerárquicos. Se han inspirado en los estudiantes chilenos, que a su vez se han inspirado en los estudiantes griegos y españoles, que a su vez también han tomado inspiración de los eventos en Egipto y demás. La juventud, en particular, está empezando a darse cuenta de que la democracia “representativa” es una dinámica de organización social anticuada.

Con el paso del tiempo, Occupy y otros movimientos relacionados se volverán más militantes. Estoy bastante seguro de ello. No estoy hablando de una insurrección armada contra el gobierno, aunque es un escenario concebible si la gente llega a un extremo de desesperación; estoy hablando más bien de un nivel más avanzado de conciencia de clase, sacrificio, solidaridad, organización, participación y una voluntad de sobrepasar, circunvalar y superar las instituciones tradicionales.

Es probable que veamos un aumento de la violencia perpetrada por el Estado. La autodefensa, o incluso la autodefensa armada, es otra posibilidad.

El poder utiliza varias técnicas previsibles para aniquilar cualquier movimiento que proponga cambios positivos. Uno es la propaganda. Otro es la fuerza bruta. Otro es la cooptación por parte del establishment. Otra es la contrainteligencia, incluyendo “trucos sucios”. Todos estos están entrelazados y se alimentan mutuamente.

El primer objetivo es dividir y conquistar al movimiento. Ya vemos señales de esto en Occupy y, especialmente, ahora que nos aproximamos a las elecciones. Escribiendo en The American Prospect 6, Sally Kohn sugiere que Occupy no tardará en verse dividido en facciones: los “radicales” y “anarquistas” quedarán marginalizados (aunque los que empezaron el movimiento eran “radicales” y “anarquistas”) mientras que el resto se adaptará a la “corriente principal”. Creo que a Kohn le parece una gran idea. Pero examinémosla más de cerca.

La filosofía de Gandhi era anárquica (“El Estado no-violento ideal sería una anarquía ordenada”) y, de hecho, gran parte de su filosofía estaba basada en la no-violencia de dos filósofos anarquistas (Kropotkin y Tolstoy). También dijo que la política era un mal necesario, llamándolo “un pulso con la serpiente”. Puede que ahora, y gracias a las nuevas tecnologías, podamos tomar un camino distinto: en vez de librar un pulso con la serpiente, quizás podamos engañarla. Echar pulsos con serpientes no es la manera más inteligente de conseguir un objetivo.”

PR Watch 7 publicó un comunicado fascinante firmado por Ron Duchin, antiguo presidente de Mongoven, Biscoe & Duchin (MDB), una agencia de asuntos públicos basada en Washington D.C. especializada en “la gestión de conflictos y la motivación que impulsa a los movimientos activistas”.

power_principle_filmDuchin se graduó del US Army War College 8 y fue asistente especial del secretario de defensa. Su nombre aparece listado en la Asociación de Antiguos Oficiales de Inteligencia.

“En 1991 dio un discurso ante la Asociación Nacional de Ganaderos Estadounidenses, describiendo las estrategias empleadas por MBD para dividir y conquistar movimientos activistas. Duchin afirma que los activistas se dividen en cuatro categorías: radicales, oportunistas, idealistas y realistas y que, para derribarlos, se necesita una estrategia en tres pasos.

“Primero, aíslas a los radicales –los que quieren cambiar el sistema y promover la justicia social. Segundo, “cultivas” cuidadosamente a los idealistas: los que son altruistas, no pretenden sacar provecho de su activismo y no son tan extremos en sus métodos y objetivos como los radicales. Esto se logra convenciéndoles poco a poco de que su activismo tiene consecuencias negativas para algunos grupos, para finalmente convertirles en realistas”

“Finalmente, coaccionas a los realistas (los progresistas pragmáticos dispuestos a trabajar dentro del sistema) para llegar a un acuerdo”

Una de las estrategias más utilizadas para aislar a los “radicales” es la provocación.

Tanto Gandhi como Martin Luther King estarían horrorizados al comprobar que, hoy en día, mucha gente cree que una ventana de Starbucks goza de más “derechos” que un grupo de manifestantes pacíficos. Es más, ninguno de estos dos señores condenó a los revolucionarios violentos; responsabilizaron a los verdaderos culpables –los arquitectos del sistema.

En lo que a violencia se refiere, podemos aprender muchas lecciones del programa de contrainteligencia del FBI para enfrentarse a la “nueva izquierda” en la época de los derechos civiles. Aquí tenemos un ejemplo típico protagonizado por un agente provocador:

“Tommy el viajero”, haciéndose pasar por organizador del SDS  9, ofrecía bombas, armas de fuego y talleres sobre tácticas de guerrilla a los estudiantes de varias universidades neoyorquinas. Dos de los estudiantes a los que había enseñado hacer cócteles molotov quemaron el edificio del  ROTC de la facultad y fueron arrestados de inmediato (New York Times, 7 y 19 de junio, 1970).

En su estudio, On an Overlooked Category of Social Movement Participant: the Agent Provocateur and the Informant (“Las categorías ignoradas de los partícipes en movimientos sociales: el agente provocador y el informador”) el sociólogo Gary T. Marx resume el objetivo de estas operaciones: “Reunir evidencias para utilizar en un juicio, promover la paranoia y la discordia interna, y/o dañar la imagen pública de un grupo”.

Dado que estas triquiñuelas son prácticamente imposibles de prevenir, y teniendo en cuenta que pueden fomentar la paranoia y la desmoralización dentro de grupos disidentes (siendo este uno de sus objetivos), hay muchos intelectuales y activistas que pasan este tema por alto. Me parece un error.

Primero, si estudiamos la historia de las operaciones clandestinas, podemos aprender cómo minimizar la amenaza que suponen estos trastornos de la mejor manera posible. He aquí una lección importante: jugar a “pillar al chivato” es un juego peligroso.

En un memorándum de 1970, “…se ordenó a los agentes del FBI a plantar documentos falsos –impreso con material de oficina del FBI– en manos de las Panteras Negras para provocar sospechas de la presencia de informadores policiales dentro del grupo.”. Otra directiva del FBI ordena a los agentes a cuestionar constantemente las motivaciones de los componentes de la nueva izquierda: “Aumentará el nivel de paranoia inherente a estos círculos, y propagará la noción de que hay un agente del FBI escondido detrás de cada buzón”.

En conclusión: es mejor debatir tácticas que estar acusándose mutuamente de ser “agentes”. Los colectivos deberían expulsar a los agitadores reincidentes cuando sea necesario, pero es más importante desalentar el faccionalismo excesivo.

Otro motivo por el que hay que prestar atención a las operaciones clandestinas y ser capaces de discutir sobre ellas: educando al público sobre la existencia de estos “trucos sucios” podemos minimizar su valor propagandístico. Esto es especialmente pertinente en lo que a agentes provocadores se refiere.

El subtítulo de mi documental Psywar es: “El verdadero campo de batalla es la mente”. Es comprensible que el público reaccione con repugnancia ante actos de destrucción de propiedad o de terrorismo insensato –siempre y cuando no provengan de la policía o de soldados, en tales casos nos han adoctrinado a aceptar, o incluso vitorear, la violencia.

En respuesta a la destrucción de la Comuna de París, Karl Marx escribió: “La burguesía… que contempla plácidamente la masacre después de la batalla, se ve sobrecogida y horrorizada ante la profanación de los ladrillos y el hormigón”

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Barricada en la Comuna de Paris. 1871

No se trata de un problema nuevo, como tampoco lo es el debate sobre la violencia dentro de los movimientos activistas.

En lo que a la brutalidad policial se refiere, uno de los conceptos que tenemos que meter dentro de la cabeza de nuestros amigos y vecinos es que el castigo colectivo por parte del Estado jamás está justificado. Jamás. Si un joven furioso o un provocador arroja un objeto a la policía, eso no le da a la policía el derecho de cargar contra los otros 500 manifestantes que están las inmediaciones. Pero esto sigue ocurriendo. Repetidamente. Me parece increíble que incuso tengamos que hablar sobre ello.

Puede que esta confusión surja de nuestra cultura del “daño colateral”, donde aceptamos que mueran decenas de civiles por cada “militante” eliminado en oriente medio.

Sin dejar de lado las atrocidades cometidas por la Unión Soviética, merece la pena recalcar que la cantidad de muertes causadas por el capitalismo es tan sumamente alta que roza lo incalificable. Millones de niños mueren todos los años debido a la violencia sistemática perpetrada por el “libre mercado”. Estas prácticas no son parcela exclusiva del capital norteamericano, evidentemente; son anteriores al capitalismo norteamericano y, de hecho, se implementan en países que tienen niveles aceptables de igualdad y cohesión doméstica. Canadá es buen ejemplo de ello. Las corporaciones mineras canadienses matan a muchísimas más personas que las balas canadienses.

Los medios corporativos normalmente describen los abusos policiales perpetrados sobre manifestantes alegando: “Los manifestantes chocaron con la policía”. Otra variante muy arraigada es: “Los manifestantes arrojaron botellas y otros objetos a la policía”, seguido por “…la policía respondió con gas lacrimógeno”.

En un artículo reciente sobre este tema, David Graeber señaló que cualquier intento de atraer a los “medios masivos tradicionales” apelando a un ideal imaginario del “protocolo del buen manifestante” está condenado al fracaso. En cuanto a Occupy, la firme resolución de no emplear la violencia no impidió cargas contra los manifestantes, ni engendró ningún tipo de cobertura positiva en los medios.

Hay activistas que invierten mucho tiempo redactando misivas enfurecidas a la CNN y ABC etc. Yo les sugeriría que invirtieran su tiempo convenciendo a sus amigos y familiares de cancelar sus suscripciones a estos canales. Los medios corporativos son el megáfono del 1%.

Volviendo a mi comentario inicial, creo que la insistencia de Occupy en la no-violencia ha sido y es la mejor opción. En el siguiente escrito, Arundhati Roy cita uno de los muchos motivos por los que las revoluciones pacíficas son preferibles.

“Pero recordad que si la lucha recurre a la violencia perderá su visión, belleza e imaginación. Y más peligroso aún, marginalizará y, eventualmente, victimizará a las mujeres. Y la lucha política que no tiene en su corazón mismo a las mujeres, ni por encima, ni por debajo, ni en su interior, no es una lucha verdadera.”

Dicho todo esto, tampoco deberíamos transformar el concepto de la no-violencia en una especie de religión o reducirlo hasta lo absurdo.

Es alarmante que la defensa propia en contra de la violencia perpetrada por el Estado se denomine cada vez más a menudo como algo “radical” o incluso inmoral.

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Scott Olsen. Oakland, 2011

Algunos liberales vilipendiaron a los manifestantes de Occupy por aparecer en una ocupación con cascos y escudos –todo esto después de que Scott Olsen, un veterano de la Guerra de Irak, recibiera el impacto de un bote de gas lacrimógeno en el cráneo.

Tanto Gandhi como Martin Luther King estarían horrorizados al comprobar que, hoy en día, mucha gente cree que una ventana de Starbucks goza de más “derechos” que un grupo de manifestantes pacíficos. Es más, ninguno de estos dos señores condenó a los revolucionarios violentos; responsabilizaron a los verdaderos culpables –los arquitectos del sistema.

A menudo nos topamos con una opción falsa: o nos levantamos contra el Estado a través de una insurrección armada, o nos ponemos a resolver conflictos a través de los “canales oficiales” mientras que aceptamos la violencia policial con pasividad. Pero contamos con una gran cantidad de tácticas potenciales y entre ellas hay opciones ilegales que siguen siendo tan justificables como eficaces.

Por ejemplo, los pacifistas a menudo destruyen equipo militar. Puede que estén salvando vidas al hacerlo. Las ocupaciones también puede ser ilegales, pero son efectivas. De hecho encontramos referencia a ello en este texto del Programa de Contrainteligencia del FBI:

“Un estudiante, contratado por un comité de investigación del congreso para recopilar información sobre estudiantes radicales, ha revelado cómo estableció una sede local de los Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS) en su universidad para tener controlada a la izquierda y “prevenir” la toma estudiantil de las facultades (Meinhausen 1969)”.

También hay que preguntarse si estos tipos de ocupaciones –ya sean de un edificio gubernamental, una casa desahuciada o una fábrica– deberían defenderse con la fuerza. Esto no es un ejercicio intelectual, sino algo que ha ocurrido en repetidas ocasiones a lo largo de la historia norteamericana. Creo que, en términos morales, estas medidas defensivas están totalmente justificadas.

Un “radical” de la talla de Thomas Jefferson escribió: “En cualquier nación, allá donde encontremos tierra sin cultivar y pobres sin empleo, es evidente que las leyes de propiedad se han extendido hasta el punto en el que violan el derecho natural”. Decir que algo esté justificado moralmente no es lo mismo que decir que sea un curso de acción ideal. Estamos intentando crear una sociedad menos violenta, no morir por ser fieles a un principio.

La filosofía de Gandhi era anárquica (“El Estado no-violento ideal sería una anarquía ordenada”) y, de hecho, gran parte de su filosofía estaba basada en la no-violencia de dos filósofos anarquistas (Kropotkin y Tolstoy). También dijo que la política era un mal necesario, llamándolo “un pulso con la serpiente”.

Puede que ahora, y gracias a las nuevas tecnologías, podamos tomar un camino distinto: en vez de librar un pulso con la serpiente, quizás podamos engañarla. Echar pulsos con serpientes no es la manera más inteligente de conseguir un objetivo.

La Realpolitik a la Henry Kissinger normalmente se percibe como una visión del mundo “fría y racional”. De hecho, es tan irracional que roza el delirio. La raza humana no ha sobrevivido gracias a la competición entre especies; por contrario, aquellos valores que a menudo se denominan como “suaves” o “inocentes” por parte de estos supuestos “realistas” –cooperación, ayuda mutua, igualdad– son los mecanismos esenciales que nos permiten sobrevivir como especie.”

Dentro del pensamiento anarquista libertario encontramos la tradición mutualista. No se trata de capturar el Estado sino de reemplazarlo –construir la nueva sociedad sobre el esqueleto de la antigua. Gar Alperovitz, escribiendo sobre las cooperativas de trabajadores en la revista YES!, ha descrito este proceso como “una reconstrucción evolucionaria”.

R. Buckminster Fuller dijo: “Jamás cambiarás nada luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, construye un nuevo modelo que haga que antiguo se vuelva obsoleto.”

Si nos coordinamos a nivel internacional, puede que venzamos a los amos tan solo por el poder de nuestro número  En realidad, esa es nuestra mayor ventaja, aparte de la legitimidad de nuestra causa. De ahí viene el eslogan del 99%.

Si queremos que la (R)evolución tenga éxito, tiene que ser global. Me sorprendió el hecho de que el departamento de policía de Nueva York se tomara la molestia de hacer una redada en el estudio de Globalrevolution TV en pleno auge de Occupy. Se trataba de un canal que emitía imágenes, no sólo de los eventos de Nueva York, sino de levantamientos similares a lo largo del planeta y los enlazaba entre sí de manera explícita. Las autoridades alegaron que la página de GRTV “albergaba materiales inminentemente peligrosos para la vida”, una justificación irrisoria. Creo que el término “revolución global” siembra el terror en los corazones de los plutócratas de todo el mundo. Están acostumbrados a vivir en un mundo transnacional, mientras que nosotros, el pueblo, seguimos atrapados dentro de sus fronteras.

Las nuevas tecnologías posibilitan un nivel de comunicación y coordinación internacional sin precedentes. Llegado el momento, si es que llega,  en el que todos estemos unidos y a una escala suficiente, empezaremos a ser muchísimo más eficaces. Este es el motivo por el que, de todas las propuestas que han salido de Occupy, mi preferida es la idea de promover delegados electos que representen a cada ciudad y municipio a lo largo de la nación; actividades que después  se pueden coordinar a nivel nacional y, eventualmente, internacional.

Puede que la revolución digital nos permita crear la primera internacional verdadera de la historia.

También me parece importante recalcar que, si el movimiento permanece descentralizado y sigue practicando la democracia directa, cualquier incremento en nuestro número no tiene por qué automáticamente resultar en estructuras de poder jerárquicas.

Puede que la emergencia de cooperativas de trabajo independientes y organizadas en torno a principios de igualdad sea el factor clave para determinar nuestro éxito. La mayoría de la gente no se une a un movimiento porque sea la opción más correcta; y mucho menos si cree que el único “beneficio” que va a obtener a cambio es una paliza de la policía. Pero si ofreces una alternativa verdadera, donde las personas reciben un trato digno de seres humanos, como iguales, donde pueden ser parte del cambio y no se les obliga a trabajar sin parar sólo para subsistir, se unirán.

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Cartel de los Wobblies

Me ha sorprendido aprender que hay más de mil millones de personas trabajando en cooperativas a lo largo del planeta. Es cierto que no todas estas cooperativas son iguales; existen varios grados de adherencia a las jerarquías del capitalismo y del estatismo; pero la propia naturaleza del modelo cooperativo favorece la sostenibilidad, la igualdad y la libertad del individuo.

Estas unidades descentralizadas tienen un potencial inimaginable. Quizás ha llegado la hora de retomar el espíritu de los Wobblies 10 y su idea de “un gran sindicato”.

Una organización de estas características no tiene por qué demandar la conformidad inamovible de sus miembros. Cada grupo debería ser libre de adoptar ciertas medidas y rechazar otras. Lo que funciona en un lugar puede que no funcione en otro. De nuevo, creo que los anarquistas ya están muy avanzados en este sentido. Como escribió George Barrett, la economía anarquista “empieza desde abajo, no desde arriba. Igual que un organismo, esta sociedad libre crece y se genera de la unidad más básica hasta llegar a una estructura compleja.”

Es esencial comprender que la clase gobernante no tiene el mismo afecto por las fronteras que la gente de a pie de calle. La cultivación obsesiva del nacionalismo de masas es una estratagema para dividir y conquistar. Mientras tanto, las élites expresan su solidaridad mediante su clase. Son transnacionales. Y nosotros también tenemos que serlo.

O, como argumentaba Tom Brown, el “modo de organización sindicalista es de lo más elástico, ahí yace su fuerza primaria, y las confederaciones regionales se pueden formar, modificar, añadir o verse reformadas según las condiciones locales y las circunstancias cambiantes.” [Syndicalism, p. 58]

El matemático cibernético John B. McEwan, escribiendo sobre la influencia del anarquismo en la cibernética, alega: “Los socialistas libertarios seguidores del anarquismo no individualista, especialmente Kropotkin y Landauer, mostraron un entendimiento adelantado de las redes complejas de relaciones cambiantes, involucrando muchas estructuras de actividad correlacionada y ayuda mutua independientes de la coacción autoritaria. Sobre este trasfondo desarrollaron sus teorías de organización social…”.

“Estos vínculos autogobernados serán lo suficientemente flexibles como para ajustar sus diferencias, corregir y aprender de sus errores, experimentar con nuevas vertientes de vida en sociedad más creativas y, de esta manera, lograr una auténtica armonía en un plano humanista más elevado. Puede que aquellos errores y conflictos que se restrinjan a la jurisdicción limitada de grupos con propósitos concretos tengan repercusiones negativas limitadas. Pero los errores de cálculo y las decisiones criminales perpetradas por el Estado y otras organizaciones autocráticamente centralizadas pueden afectar a naciones enteras, e incluso a la totalidad del planeta.”

John Stauber, 11 del Center for Media and Democracy, te ha descrito como un “pionero de los nuevos medios audiovisuales”. ¿Cómo crees que Internet ha cambiado el género documental?

Internet ha revolucionado el género documental.

Tradicionalmente, los documentalistas tenían que seguir un camino muy tortuoso para mostrar su obra. A menos que disfrutaran de medios propios, tenían que conseguir financiación de fuentes secundarias y eso, a menudo, suponía comprometer su visión; dependían de la crítica burguesa, de los festivales de cine y de las productoras; y acceder al material de archivo era un proceso difícil y laborioso. Internet ha resuelto todos estos problemas.

Aunque claro, el nuevo género documental sólo es una pequeña parte de la gran revolución de Internet.

Recuerdo ver un programa en A&E sobre “las personas más influyentes de la historia” o algo así. Johann Gutenberg, el inventor de la imprenta mecánica con caracteres móviles, encabezaba la lista. El programa decía que la imprenta había sido la fuerza más democratizadora de la historia moderna. Se puede argumentar que, algún día, Internet se valorará de forma similar. Si es que sobrevive. 

WE SET

Imagen de AC3 Monitor

Tu último documental explora la Guerra Fría. ¿Cómo ha sido tu aproximación a este tema?

El último documental se llama The Power Principle — ‘Corporate empire and the rise of the national security state’. (El principio de autoridad —El imperio corporativo y el auge del estado de seguridad nacional). El título está inspirado en una cita del filósofo anarquista Mikhail Bakunin– “Si la historia tiene un diablo, es el principio de autoridad”. A grandes rasgos, se trata de la historia del imperio americano, con un énfasis especial en el periodo de la Guerra Fría.

Hay muy pocos documentales que traten sobre la Guerra Fría de forma honesta. La serie de 20 horas de la CNN dedica la mayor parte de su metraje a las intrigas políticas entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Cuando habla de atrocidades, se centra en la represión soviética en Europa del Este. Sólo hay un episodio en el que se habla de las atrocidades perpetradas en Latinoamérica.

Mi primer objetivo era hilvanar varias perspectivas históricas “alternativas” sobre el imperio americano. A continuación, empecé a analizar cuestiones que, a mí modo de ver, habían sido o bien ignoradas o minimizadas.

Para dar énfasis, querría enumerar algunas de mis conclusiones: 

1: La Guerra Fría no fue sólo una lucha entre la Unión Soviética y los Estados Unidos; el auténtico conflicto se libró entre las corporaciones norteamericanas y el tercer mundo. 

2: Los planificadores políticos estadounidenses de alto nivel, junto con los de otras naciones occidentales, eran perfectamente conscientes de que la Unión Soviética tenía una política exterior muy conservadora. Es algo patente en varios documentos desclasificados. Aun así, el gobierno norteamericano se involucró en lo que sólo puede ser descrito como una campaña terrorista en contra del pueblo americano, repleta de invocaciones constantes a la “amenaza soviética” para justificar el gasto militar y la guerra. 

3: Estados Unidos no goza de una prensa libre.

No utilizo el término “prensa libre” en el sentido legal, es decir, “libre de la opresión del estado” (aunque esto ocurre ocasionalmente en Estados Unidos), sino en el sentido descrito por Orwell. En el prefacio de Rebelión en la granja”, escribió– “El hecho más lamentable en relación con la censura literaria en nuestro país ha sido principalmente de carácter voluntario… Pues bien, estas mismas noticias son eludidas por la prensa británica, no porque el gobierno las prohíba, sino porque existe un acuerdo general y tácito sobre ciertos hechos que ‘no deben’ mencionarse.”.

Peter Phillips de Project Censored 12 argumenta que la mayor diferencia entre los medios corporativos estadounidenses y los medios estatales de la Unión Soviética es que, en lo que a los segundos se refiere, el público era plenamente consciente de la función propagandística de estos. Muchísimos americanos siguen presos del delirio de que la programación de la CNN o la ABC o la PBS o incluso de la Fox guarda algún tipo de relación con el periodismo de verdad.

Hubo una época en la que Estados Unidos tuvo una prensa obrera muy dinámica e influyente. Durante la Guerra Fría, la histeria anticomunista y la represión gubernamental marginalizó a las voces disidentes de manera exagerada, allanando el camino para la contrarrevolución neoliberal. Después de la destrucción de la “nueva izquierda”, los “medios alternativos” se convirtieron en algo similar al samizdat  Soviético; excepto que, en lugar de prohibir por completo este tipo de medios, se les enterró bajo una montaña de mierda. Es decir, las ondas estaban saturadas de “entretenimiento” insípido, deshumanizador y embrutecedor.

En el documental también hablo de la Operación Mockingbird. Era una operación encubierta de la CIA para comprar influencia en los medios masivos y ahora se ha convertido en un término generalizado para describir la infiltración mediática por parte de agencias de inteligencia. Lo más interesante de Mockingbird es que se lo tomaran como algo necesario. De hecho, el término “infiltración” no es verdaderamente preciso. Lo que vemos tras la Segunda Guerra Mundial es un clan, o una red, de expertos en operaciones psicológicas, espías y barones mediáticos; en resumen, una gran familia feliz. 

4: El pentágono es un mecanismo keynesiano.

Una de sus funciones menos conocidas –aunque es crucial– es la transferencia de fondos públicos a industrias privadas en nombre del “presupuesto de defensa”. Es incomparablemente irónico, especialmente al tener en cuenta la justificación ideológica de la Guerra Fría. América atacó continuamente (y sigue atacando) a toda nación que rechazara la ortodoxia del libre mercado, pero el propio Pentágono es un ejemplo distorsionado de intervencionismo keynesiano. 

5: El gobierno norteamericano cometió genocidio durante la Guerra Fría.

El término “genocidio” tiene una historia interesante. En 1946 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución retroactiva, definiendo “actos de genocidio” como  “la destrucción, completa o parcial, de grupos raciales, religiosos, políticos y demás.” Por motivos evidentes, Stalin protestó ante la inclusión de la palabra “política” y se quedó fuera.

Aun así, incluso si adoptamos la definición estandarizada, el gobierno de los Estados Unidos fue responsable de genocidio durante esta época. Amnistía Internacional, por ejemplo, describió las matanzas masivas en Timor del Este y Guatemala, como genocidio. Cierto es que estamos hablando de genocidio por mediación de terceros, pero no habría ocurrido de no ser por el armamento, el entrenamiento y el apoyo facilitado por el gobierno estadounidense.

john stockwell

John Stockwell

La cifra exacta de personas asesinadas por Estados Unidos y/o sus “delegados” durante la Guerra Fría sigue siendo motivo de controversia. John Stockwell, un antiguo oficial de la CIA, da una estimación conservadora de unos 6 millones de individuos, sobre todo campesinos sin tierras. La mayoría de estas bajas provienen del holocausto en el sudeste asiático.

A menudo escuchamos el contrargumento de que la Unión Soviética fue responsable de más muertes, pero eso no es particularmente relevante. Nadie está intentando rescatar al estalinismo del cubo de basura de la historia. En concreto, sólo una pequeña fracción de aquellos gobiernos que entraron en el punto de mira estadounidense durante la Guerra Fría podrían verdaderamente describirse como “estalinistas”,  “maoístas” o incluso “socialistas”. Sería más correcto describirlos como regímenes “progresistas”, “moderados” o, sencillamente, “nacionalistas”.

Sin dejar de lado las atrocidades cometidas por la Unión Soviética, merece la pena recalcar que la cantidad de muertes causadas por el capitalismo es tan sumamente alta que roza lo incalificable. Millones de niños mueren todos los años debido a la violencia sistemática perpetrada por el “libre mercado”. Estas prácticas no son parcela exclusiva del capital norteamericano, evidentemente; son anteriores al capitalismo norteamericano y, de hecho, se implementan en países que tienen niveles aceptables de igualdad y cohesión doméstica. Canadá es buen ejemplo de ello. Las corporaciones mineras canadienses matan a muchísimas más personas que las balas canadienses. 

6: El imperio se asemeja mucho a la mafia

Igual que nos parece ridículo que la policía norteamericana disuelva las pequeñas acampadas de Occupy con tácticas del SWAT, resulta extraño que Estados Unidos se moleste en atacar países como Chile o Granada. En el caso de Chile, un informe del Departamento de Estado recalcó que Estados Unidos no tenía “intereses nacionales vitales” en esa nación. Aun así, se determinó que el derrocamiento de Salvador Allende era un asunto de importancia vital.

Hablemos de Granada. El documental muestra un clip de Ronald Reagan en el que dice, literalmente, “esto no es sólo por la nuez moscada… es por la seguridad nacional”. Reagan puede que se tragara todo esto, pero la gente del Pentágono y de la Corporación Rand sabía que no era así.

Entonces, ¿para qué se molestan?. La respuesta es el peligro de un buen ejemplo. En el documental Noam Chomsky lo llama “la doctrina de la mafia”.

Si un tendero no puede pagar el dinero de la protección, al mafioso el dinero le puede dar lo mismo, pero no le da igual que sirva de ejemplo. Sus acciones pueden inspirar a otros tenderos a dejar de pagar al “don”.

De la misma manera, permitir el auge de un experimento democrático viable –ya sea en un campamento de Occupy en Nueva York o en un país minúsculo como Granada– puede suponer un antecedente positivo (aunque para ellos sea negativo) para colectivos más grandes. 

7: Los intereses corporativos están inextricablemente entrelazados con la política militar.

Esto es bastante evidente. Lo más notable es que muchos de los autodenominados “progres” tienen una habilidad sorprendente para separar –dentro de sus mentes– la relación existente entre las agresiones militares y la explotación económica.

Uno de los ejemplos más notables sería la reciente campaña de “Haz que pobreza pase a la historia” capitaneada por Bono y Bob Geldof. Fue un espectáculo mediático celebrado por todo lo alto que contó con la presencia de gente como Madonna y Bill Gates.

En el programa de David Letterman, Bono dijo que “El presidente Bush, a quien todos conocéis y con quien tendréis vuestras diferencias a varios niveles, ha sido parte integral de esto y tenemos que reconocérselo” Esta entrevista se emitió en pleno baño de sangre iraquí (el cual, como saben vuestros lectores, continúa hoy en día).

Antes del concierto, retransmitido a nivel mundial, “Bob Geldof mandó una orden por correo electrónico a todos y cada uno de los artistas de Live 8, prohibiéndoles mencionar la guerra de Irak o decir cualquier cosa que ‘avergonzase’ a Tony Blair”.

Estamos hablando de una desconexión absoluta. Los famosos aparecen en televisión a menudo, incitando a los telespectadores a donar dinero a países del “tercer mundo”, especialmente después de un desastre natural. Por muy buenas que sean sus intenciones, estos ejercicios autocomplacientes sólo sirven para ofuscar los verdaderos motivos por los que estas personas siguen sumidas en la pobreza.

La pobreza del “tercer mundo” no es una especie de “condición natural”; es consecuencia de siglos de explotación colonial y corporativa ejecutada mediante la violencia. En el documental utilizo Haití como el mejor ejemplo de este legado de horror. Lo último que necesitan los haitianos es más “ayuda” o más “rescates” por parte de los norteamericanos, los franceses o los españoles. Lo que necesitan son desagravios y que les dejen en paz de una vez por todas. 

8: El imperialismo norteamericano no es un fenómeno reciente.

Mucha gente cree que el imperialismo norteamericano no comenzó de verdad hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Sería más exacto decir que el imperio americano no se extendió a nivel global hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Podemos ver ejemplos distintos para justificar el imperialismo norteamericano a lo largo de la historia de los Estados Unidos: “civilizar a los salvajes”, “el destino manifiesto”, “hacer del mundo un lugar más seguro para la democracia”, “vencer la amenaza comunista”, “erradicar el mal de las drogas”, “hacer frente al terrorismo” y demás… Pero la naturaleza fundamental de la política exterior estadounidense es muy consistente; los cambios generalmente se derivan de alteraciones en la configuración del poder. Esto es aplicable a todos los estados-nación. Como escribió Bakunin, “la debilidad es la mayor virtud de los estados pequeños”.

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Nafeez Ahmed

En el documental, Nafeez Ahmed habla de la “Gran estrategia” de 1945,  “(….) ideada por los estrategas políticos del Departamento de Estado norteamericano en conjunción con los expertos del Consejo de Relaciones Extranjeras en Washington D.C.”. Este es el momento en el que la antorcha imperial pasa de manos británicas a manos estadounidenses.

La “Gran estrategia” garantizó que la política estadounidense consistiría en “limitar cualquier ejercicio de soberanía por parte de países extranjeros que supongan una amenaza” a esta zona del planeta. Pero esta política sólo podría adoptarse bajo una “política integrada para lograr la supremacía militar y económica de Estados Unidos”.

Por eso, tuvieron que llevar el concepto de “intereses de seguridad” mucho más allá de los conceptos tradicionales de integridad territorial e incorporar la dominación de estas regiones “estratégicamente necesarias para el control mundial”. 

9. Las élites no sólo engañan al público, también se engañan a sí mismas.

En el documental, Christopher Simpson (autor de “The Science of Coercion”) dice que la propaganda puede tener un efecto “inverso”. Es decir, los legisladores pueden empezar a creer en su propia propaganda.

Es imposible medir hasta qué punto los legisladores políticos son sencillamente cínicos o si creen poder justificar sus acciones mediante una serie de principios imaginarios. Sospecho que se trata de ambas cosas.

Independientemente de que estas personas crean defender ideales nobles o no, la realidad es que sus acciones no son más sofisticadas que las de un chimpancé grande golpeando a un chimpancé pequeño en la cabeza con un palo. 

La Realpolitik a la Henry Kissinger normalmente se percibe como una visión del mundo “fría y racional”. De hecho, es tan irracional que roza el delirio. La raza humana no ha sobrevivido gracias a la competición entre especies; por contrario, aquellos valores que a menudo se denominan como “suaves” o “inocentes” por parte de estos supuestos “realistas” –cooperación, ayuda mutua, igualdad– son los mecanismos esenciales que nos permiten sobrevivir como especie. 

10. Estados Unidos no es una excepción. Se comporta prácticamente de la misma manera que otros imperios a lo largo de la historia.

No me cabe duda de que ciertos reaccionarios dirán que mi documental es “antiamericano”, pero la mera noción del “antiamericanismo” es totalmente absurda. Arundhati Roy resumió la estupidez del término cuando dijo: “¿eso significa que soy anti-Gran Cañón?”.

arundhati roy

Arundhati Roy

El “anti-americanismo” es un concepto totalitario; supone equipar al ciudadano medio con las operaciones del estado, en esencia fusionando ambas cosas, a pesar de que sólo hay un grupo (el 1%) que toma todas las decisiones importantes en nombre del resto (el 99%).

La premisa del anti-americanismo no surgió realmente hasta la Primera Guerra Mundial, cuando George Creel, el cabecilla de la incipiente industria propagandística, se propuso eliminar “las distinciones de clase” para crear lo que él llamaba “un instinto masivo ardiente”. Los “buenos americanos” marcharon a la guerra y dejaron de unirse a los sindicatos. Los “malos” americanos acabaron en la cárcel o deportados. Todo esto aparece mi documental Psywar.

El desmantelamiento del Imperio Americano no nos va a librar de las guerras. La única manera de detener, o como poco mitigar, estos conflictos cada vez más suicidas es ampliar el poder de toma de decisión de la gran mayoría del pueblo.

11. Las élites occidentales apoyaron al fascismo antes de, durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

The Power Principle probablemente es el primer documental que examina detenidamente la historia oculta del fascismo y el mito de la Segunda Guerra Mundial como la “guerra buena”.

El fascismo normalmente queda retratado como un brote irracional de histeria masiva primordialmente causado por “grandes figuras” como Hitler o Mussolini. Adam Curtis perpetúa esta falacia en su documental El siglo del individualismo.

Por contrario, el fascismo fue (y sigue siendo) totalmente racional. Recibió todo el apoyo de las élites occidentales, desde Rockefeller hasta el propio Winston Churchill, y, aparentemente, sólo se le opuso cuando los fascistas empezaron a amenazar los intereses comerciales angloamericanos.

En el documental cito tres ejemplos –España, Grecia e Italia– para demostrar que los gobiernos norteamericanos y británicos brindaron todo su apoyo al fascismo antes de, durante y después de la guerra. También examino el papel que jugaron los bancos y las corporaciones americanas a la hora de financiar el movimiento fascista.

El mito de “la buena guerra” ha sido uno de los mecanismos de propaganda más devastadores de la modernidad. En vez de contemplar el conflicto como una tragedia monumental pero totalmente evitable y consecuencia de las acciones de la clase gobernante mundial, se nos vende como una victoria heroica en la que América “salvó al mundo”. Es una percepción constantemente reforzada por Hollywood.

Es esencial comprender que la clase gobernante no tiene el mismo afecto por las fronteras que la gente de a pie de calle. La cultivación obsesiva del nacionalismo de masas es una estratagema para dividir y conquistar. Mientras tanto, las élites expresan su solidaridad mediante su clase. Son transnacionales. Y nosotros también tenemos que serlo. 

12. Un escenario de Tercera Guerra Mundial es prácticamente inevitable, a menos que el pueblo norteamericano despierte – y rápidamente.

Las tres mayores “situaciones de alto riesgo” (conocidas) que casi provocaron un intercambio nuclear ni siquiera fueron reveladas al público hasta después de la caída de la Unión Soviética. Las examino en mi documental.

La primera ocurrió durante la Crisis de los Misiles en Cuba. En pleno conflicto, un grupo de destructores de la marina estadounidense comenzó a lanzar cargas de profundidad hacia un submarino estacionado cerca de Cuba. Fue una decisión totalmente desquiciada, se cree que el objetivo era forzar al submarino a salir a la superficie. Los comandantes soviéticos creían que había comenzado la Tercera Guerra Mundial.

Vasili Arkhipov

El protocolo militar soviético dictaba que los comandantes tenían permiso previo para lanzar misiles siempre que tres de los que estuvieran presentes llegaran a un consenso; dos dijeron que sí, uno dijo que no. Entonces “los tres comandantes se pelearon entre sí, y solo Vasili Arkhipov se opuso al lanzamiento.” A Arkhipov se le conoce como “el hombre que salvó al planeta”.

La segunda instancia más grave ocurrió en 1983. Un error informático en un centro de aviso nuclear cercano a Moscú indicó erróneamente que Estados Unidos había lanzado un ataque nuclear. El indicador de probabilidad estaba en el nivel uno, el más alto de todos.

La persona que estaba de guardia, Stanislav Petrov, no tenía autoridad para lanzar un contrataque. Pero, de haber comunicado esa información a sus superiores, los líderes soviéticos sólo habrían tenido varios minutos para decidir si lanzar un contraataque o no. Petrov rompió el protocolo militar y se quedó a la espera.

La tercera instancia más grave tuvo lugar ese mismo año, cuando la OTAN comenzó un ejercicio de guerra: un simulacro de un ataque nuclear masivo conocido como “Operación Able Archer” (Arquero capaz).

Cuando Hitler invadió Rusia durante la Segunda Guerra Mundial, lo hizo bajo la guisa de un juego de guerra. Las facciones más veteranas e intransigentes del Kremlin creían que la historia estaba a punto de repetirse.

En preparación para el ejercicio, los soviéticos movilizaron en secreto todos los componentes clave de sus fuerzas militares, incluyendo los submarinos nucleares. Un error por parte de cualquiera de las dos facciones hubiera provocado un holocausto.

Hay otros ejemplos, aunque ninguno es tan escalofriante. Un informe de la Nuclear Age Peace Foundation enumera más de 20 “situaciones de riesgo” durante el trascurso de la Guerra Fría. Lo más probable es que la mayoría habrían evitado gracias los mecanismos de prevención, pero no lo podemos saber con certeza.

En estos momentos estamos al borde de un incidente, o una serie de incidentes, muy similar: un asalto potencial en contra de Irán. En el epílogo de The Power Principle reproduzco varias citas de oficiales rusos y chinos indicando que Irán podría convertirse en su “línea en la arena”. No hay evidencia tangible de que Irán esté construyendo armas nucleares –aunque sería comprensible, dado su proximidad a Israel. Puede que la cúpula israelí esté incluso más desequilibrada y sea más peligrosa que la estadounidense.

Según la Carta de Nuremberg, las guerras de agresión no provocadas constituyen el peor de todos los crímenes posibles dentro de la legislación internacional. Pero estas guerras se han convertido en algo rutinario para el mayor superpoder del mundo. Como decía Martin Luther King, “esta locura ha de acabar”.

Cualquier militar que reciba la orden de atacar Irán –desde el “soldado raso” hasta los “altos cargos”– está obligado por ley, no solo a rechazar la orden, sino a detener a la parte o partes culpables hasta que se les pueda llevar ante la justicia. Y habrá justicia, de alguna manera u otra.

Más allá de la propia ley –y vuestros lectores son plenamente conscientes de esto– los soldados tienen que seguir los dictámenes de su conciencia. Una guerra contra Irán podría fácilmente provocar una reacción en cadena que acabaría en un conflicto nuclear. Francamente, los hombres que gobiernan el mundo son unos lunáticos. Deberían encerrarles de inmediato en un psiquiátrico, tanto por su propia seguridad como para la del resto.

Soldiers for the Cause

Soldiers for the Cause

Por eso le tengo tanto respeto a los hombres y mujeres de Soldiers for the Cause. Hacen lo que debería estar haciendo cada veterano, u oficial militar en activo: intentar defender a la ciudadanía estadounidense. El 99% del personal militar estadounidense en activo hace justo lo contrario –pone en riesgo al pueblo americano mediante asesinatos para aumentar márgenes corporativos y eso solo sirve para incitar a la venganza.

Mientras tanto, se comenten abusos brutales en contra de ciudadanos normales tan solo por ejercer el “derecho” a libre expresión y reunión. De nuevo, este fenómeno no se limita a Estados Unidos. Si los soldados se tomasen sus juramentos en serio dejarían de buscar enemigos potenciales en países como Afganistán o Irak o Irán. El enemigo está dentro. 

¿Crees que tus documentales están teniendo un efecto positivo?

Sí… pero no es que vayan a cambiar el rumbo de la historia. Soy un compañero más.


Guerrilla Translation/Relacionado:Las raíces internacionales del 99%/ Jeff LawrenceGuía práctico-utópica del inminente colapso/ David Graeber


Notas del equipo de traducción

1. [NDDA: National Defense Authorization Act o “Ley de Autorización para la Defensa Nacional”. Permite, entre otras cosas, la detención indefinida de cualquier “disidente” sin necesidad de juicio. Más detalles aquí.]

2. [“Breve historia del progreso. ¿Hemos aprendido por fin las lecciones del pasado?]

3. [La entrevista original data del Mayo del 2012, varios meses antes de las elecciones generales Estadounidenses.]

4. [La Confederación Iroquesa fue una liga de tribus indígenas del noreste de Estados Unidos y el sureste de Canadá creada a mediados del siglo XII. Más detalles aquí ]

5. [“Republocat” en el original. Juego de palabras entre el partido Demócrata (Democrat) y el Republicano (Republican). El equivalente al “PPSOE” español.]

6. [The American Prospect es una revista bimensual liberal sobre política y cultura. Recordemos que “liberal” no significa lo mismo en el contexto político Estadounidense que en Europa. Esta es su web.]

7. [PR Watch es una organización no gubernamental sin ánimo de lucro dedicada al periodismo de investigación sobre la industria de relaciones públicas. Esta es su web.]

8. [El US Army War College es uno de los centros de formación estratégica más influyentes del ejercito estadounidense.]

9. [El SDS (Students for a Democratic Society o “Estudiantes para una sociedad democrática”) fue un movimiento de activismo estudiantil norteamericano en los años sesenta. Más información aquí.]

10. [El sindicato de Trabajadores Industriales del Mundo— (IWW o los Wobblies) surgió a principios del siglo XX en Estados Unidos. Promovían la teoría sindicalista revolucionaria (democracia laboral y autogestión obrera). A pesar de la represión que sufrieron, siguen en activo. Más información aquí.]

11. [The Center for Media and Democracy (Centro para los medios y la democracia) es un organismo estadounidense fundado por ciudadanos y ONG’s dedicado a investigar y reportar las relaciones públicas de la industria mediática. El centro ofrece a ciudadanos, periodistas e investigadores información para examinar el comportamiento de los medios ante la sociedad. Esta es su web.]

12. [Project Censored (o “Proyecto censurado”) es una organización sin ánimo de lucro que se dedica a analizar y publicar noticias censuradas u omitidas en los medios tradicionales. Más información aquí.]

12 Inspired Actions to Outsmart Repressive Situations and Laws

Amador Fernández-Savater & Leónidas Martín

The Spanish government’s latest round of anti-protest laws are as worrying as they are laughably predictable. On top of criminalizing passive resistance, the new regulation considers actions such as uploading images of police violence to YouTube, or even Tweeting about a protest, to be punishable by fines as high a 600,000€, if you decide to protest in front of any so-called “Democratic Institutions”. As George Orwell argued, “A society becomes totalitarian when its structure becomes flagrantly artificial”.

Given that this trend is growing internationally, and rather than play a cat and mouse game where normal people have the losing hand, we can turn the tables and ridicule these sorts of reactionary, short sighted, desperate measures with our greatest assets: imagination, humor and the fact that we’re the good guys. The following article, written by Spanish art-ivists Amador Fernández-Savater and Leónidas Martín, offers 12 examples drawn from the last five decades poised to inspire and provoke. And check this out: so many people are eager to learn more about the how-to and history of this approach, that this has been the single most widely Facebook-shared article in eldiario.es’s history! We’ve also included some English hyperlinks to follow up on some of these leads and subtitled the one video in Spanish. Although written in reaction to the passage of the new law in Spain, we believe that their application and appeal is universal. Read on…

The objective of Spain’s new Citizen Security Law is very simple: to proscribe politics by criminalizing it, and withdrawing anything other than politics by politicians from circulation. This stunted, meager concept of democracy declares that decision-making is the exclusive right of political parties, public opinion the monopoly of experts, and that the sole role of the citizenry is to vote every four years.

The law was immediately dubbed the “Anti 15-M” law in social networks. In effect, these measures don’t hold up to the general and abstract character of a proper “law”. Instead, they’re very specifically directed against the new forms of on-the-ground citizen politics we’ve seen emerge in these last two and a half years: 15-M, Mareas (Citizen’s Tides), PAH, for example 1. While critics of the 15-M movement dismissed it as something meek and inoffensive, it’s now evident that its open, creative, and inclusive modes of action have posed a challenge to the powers that be.

It is certainly not the first time in the history of politics – and by this we mean, the surging increase of debate and decision-making by the people on issues of common life  – that politics have come under threat: dictatorships, authoritative regimes and repressive laws, police management of public space, and so on. What then can we do when open, frontal confrontation is neither possible, nor the best of all options (because it’s useless, because it makes us feel despondent and crushes our voices, because it only leads to a trail of wounded, imprisoned protesters, etc.)?

In other, infinitely harsher situations than ours, the people managed to come up with subtle, intelligent and imaginative strategies to bypass repressive situations and laws. Below we present 12 stories of actions that can inspire us today to disobey the new law with humor, beauty, mobility, and a bit of camouflage.


Humour (or How to say it without saying it)

1: Fuck Communism in the USA

In the United States in the 60s, two words were absolutely forbidden. One, literally, was the word “fuck”. Writing it or saying it aloud could carry fines, or even prison sentences. The other was, both culturally and symbolically, “communism”. It was the great taboo, the evil spirit which the House Committee on Un-American Activities had decided to eradicate (and magnify, in considering anyone and everyone to be a suspect).

The Yippies, which was the creative activist group led by Abbie Hoffman and Jerry Rubin, decided to take matters into their own hands by organizing a citywide sticker and billboard campaign with the following slogan: “fuck communism”. There was a poster designed by Paul Krassner.

They were saying the forbidden (sometimes as a feint or while saying it without saying it), dodging censorship and criminalization, seeking complicity with intelligent observers able read between the lines and appreciate the genius of this operation.

For further investigation: Read Kurt Vonnegut’s thoughts on this poster.

Decir (sin decir) lo que no se puede decir

2: The Orange Alternative in Poland

In the 80s, you needed guts and killer smarts if you wanted to go up against the Communist regime of Poland. Without them, you’d almost surely end up in prison for the rest of your life – or worse. Members of Pomaranczowa Alternatywa (Orange Alternative) stood out for their whimsical approach to protest and their creative use of the absurd.

They kicked off their career by painting dwarves over the regime’s attempts to whitewash all antigovernment graffiti away. These omnipresent dwarves soon took on lives of their own as symbols of Polish dissent. Hundreds of people dressed up as orange dwarves started to protest in the streets, demanding things such as the overthrow of Gargamel (!)

By using metaphor and allegory, saying without saying, they carried out dozens of protests without running the risk of being arrested  – that is, without those arrests making the authorities look pretty ridiculous in the process. Really, how can anyone take a police officer seriously after seeing him arrest a protester for “participating in an illegal gathering of dwarves”?

For further investigation: Join “The Orange Alternative Revolution of Dwarves

3: The Tighty-whitey Block in New York City

A few days before the protests against the World Economic Forum in February 2002, the Major of New York City digs up an old law (drafted in 1847, no less!) prohibiting the use of masks in the course of any public event. The restoration of the law has a very clear objective: to allow the police to compile a thorough photo archive of protesters.

The New Kids on the Black Block, a group of anti-globalization activists wise in the ways of guerrilla communication, scrutinize the law with the utmost attention. What the law literally says is that the “use of any kind of mask” is strictly prohibited. But, with a bit of creativity, many things can be pressed into service…and thus, the Tighty-whitey Block is born.

“Tighty-whities” is US slang for old school underpants. In a matter of hours, the New Kids acquired a truckload of more than a thousand of these underpants, had them printed with subversive messages and distributed among the protesters. What’s more, they produced a gigantic underpants-shaped banner as a rallying point for all who wanted – or needed – to protest in anonymity, even if it was with a pair of underpants covering their mugs.

Tighty-whities: underpants though they may be, masks they most definitely are not. So, the police are left impotent as hundreds of protesters march by with underpants over their faces. They can’t make arrests, much less build that photo archive – certainly not the kind of mugshots they were expecting!

El Tighty-whitie Block en Nueva York


Camouflage (or, how to break the rules of the game from inside) 

4: Argentina’s 501 Movement

Voting is compulsory in Argentina, but the National Electoral Code exempts anyone who’s 500 kilometers or more away from their home. On election day 1999 a group of young people invited anyone feeling dissatisfied with the electoral routine to make their way to a location 501 km away from their place of residence, as a way of expressing that the true meaning of democracy can’t be reduced to choosing from among what are, essentially, identical options every four years.

All the participants certified before police that, on election day, they would be 501 km away from their place of residence. Free, collective travel arrangements were provided from Buenos Aires to Sierra de la Ventana, where a festival was held. Unsurprisingly, they were accused of being “anti-political”, “anti-democratic”, and blah, blah, blah. But they countered, in their “Open Letter to Voters”, that right there at kilometer 501 they had reclaimed the true meaning of democracy, not as a perfunctory formality of the Necessary and Inevitable, but rather as a transformation of the extant, by everyone and for everyone.

For further investigation: “El movimiento 501, la “Carta a los votantes” y la spanish revolution” (in Spanish).

5: The Sex Pistols on the Thames

It’s mid-1977, Queen Elizabeth’s Jubilee is drawing near and the Government and the Royal House are desperate to avoid any critical actions. Following this logic, the Sex Pistols, authors of the song “God Save the Queen”, are expressly forbidden from playing on the British mainland.

The Pistols’ reaction to the ban is legendary. Instead of throwing in the towel, the band rent a boat for the occasion (aptly named the “Queen Elizabeth”), and on the 7th of June, the same day as the Royal March, they play a gig smack in the middle of the River Thames. Lest we forget, while the official order expressly prohibits them from playing on British mainland, it doesn’t say anything about rivers and waterways.

The stunt was so successful that it sent shockwaves through the media. That same week, their single “God Save the Queen” reached number one in the British charts. But, given that the song was banned, their chart-topping success could neither be announced on television, nor played on the radio. It was the only time in history that there has been no number one song.

6: Belarus’ Revolution Through Social Networks

Belarus, July 2011. Frustration over the economic crisis reaches its peak. President Alezander Lukashenko’s authoritative regime forbids all types of protest, while police repress all dissent. In response, the “Revolution Through Social Networks” appeared, a public call to gather in the streets to applaud, or to synch all mobile phones and make them ring at the same time. In this (apparently inoffensive) manner, thousands of people managed to turn a handful of everyday gestures into powerful expressions of dissent.

Mobility (or how to not become a target for your adversaries)

7. Lavapiés 15, Madrid

Located at its namesake address in the Lavapies district of Madrid, Lavapies 15 was a squat back in 1996. An official eviction order was drawn up within six months of its existence. The dwellers of Lavapies 15 sealed the door and pretended to hole up inside, the standard procedure for squats at that time (very heroic perhaps, but both useless and frustrating in the end).

So, as a hundred police agents and a helicopter searched the house, the squatters made their escape over rooftops, making obvious the disproportionate, unjustified and repressive deployment. It’s even rumored that some squatters actually stood by the door, mingling with the rest of the onlookers, to witness their own eviction.

“Resistance doesn’t have to equal suffering, taking the piss is another form of struggle”, they explained in regards to their action.

For further investigation: Read a short excerpt from “The Exteriority Crisis: From the City Limits and Beyond” on “The Ghosts” of Lavapies 15.

8: Chile’s National day of Protest

Chile, July 1983. Pinochet’s dictatorship is 10 years old, and the copper mine workers celebrate the anniversary by holding a national strike. The copper mines were the backbone of the country’s economy at the time, so the dictator’s response was swift. Hundreds of troops and various police forces surround the mines, with orders to shoot anyone supporting the strike. Bloodshed seems inevitable. However, it didn’t turn out that way.

Barely a day before the beginning of the strike, the leaders and spokespersons of the worker’s movement decide to change strategies. Rather than having the miners work stoppage be the only means of protest, they called for the first National Day of Protest, with many decentralized actions throughout the country. For example, people were encouraged to drive their cars at a snail´s pace through the main highways and thoroughfares of Chile, creating epic traffic jams all over the country; or to turn the lights on and off in their houses; or to incessantly bang pans and pots at nightfall. This was the birth of the cacerolazo, a mode of protest still very much in use nowadays.

Llamada a la protesta en Chile, 1983

9: The (non) Battle of Puerta del Sol, Madrid

Tuesday, August 2nd 2011, the police unceremoniously clear out the remains of the recent occupation of Puerta del Sol, Madrid’s famous main square. Specifically, the info booth left there by the 15-M Movement. They tear down the beautiful plaque that read “We slept, we awoke. The square is taken”, and dump it in the trashbin. Thousands of citizens, feeling suddenly erased from the map, spontaneously gather to reconquer the square.

Lines of police blocked all entry points, while armored police vans stood guard over an empty square. Suddenly someone shouts, “Ciao, ciao, ciao, nos vamos a Callao” (“Ciao, ciao, we’re moving to Callao” – one of the neighboring squares). The slogan is quickly picked up. Rather than confront the police, protesters decide to turn their backs on them. Change of perspective, change of scenery, change in the dialogue, change of interlocutors, and change of emotions. Instead of uselessly screaming in the face of impassive policemen, 15-M decides to branch out all over the city. A seemingly helpless situation turns into one of empowerment. A joyous evasion.

The police garrison at Sol remains entrenched in position, protecting nothing. A day goes by, then two, three…such a level of police presence is unwarranted, and on the fourth day, they are told to stand down. Then, on the night of August 5th, the people happily re-enter the now liberated square in a great march.

For further investigation: a text Amador wrote describing the events (translation not ours)

The (Non) Battle of Sol as seen by Enrique Flores. The bubble reads “We Reserve the Right to Refuse Admission”


Beauty (or how art disarms brute force)

10: The pianist at Gezi Park (Istanbul)

During the June 2013 protests and prior to the final eviction of Gezi Park in Istanbul, president Erdogan had given an ultimatum to the demonstrators.

7 P.M. on the 12th of June was the chosen hour. Everything was primed for a police charge: emergency crews, gas masks, media, barricades…but just as the clashes began and the teargas exploded, there came a sound – neither war cry nor firearms, but music: The Beatles’ “Let It Be”.  A piano had appeared from nowhere, and a hooked-nosed skinny kid with a hat was playing “Imagine” by John Lennon and “Bella Ciao”. Just then, everyone stopped what they were doing and gathered: they sat, applauded and sang together.

The pianist was a German of Italian origin, who’d been travelling throughout Europe carrying a message of peace. He had made the piano himself, asserting that his music calmed the police and, somehow, protected the demonstrators. Erdogan didn’t dare crush this community sprung around music. It would have been too brutal an image to expose to the world.

(Here you can see the Solfónica, Madrid’s own protest-march classical ensemble and choir, producing the same effect during the Spanish general strike of November 14, 2012)

What you have just read is a fragment of a chronicle of those days in Istanbul written by our friend José Fernández-Layos. You can read the full account here in Spanish

11: “Standing Man” in Istanbul

When Erdogan finally – without warning – attacked Gezi Park and evicted the occupiers, he issued a threat: anyone trying to enter Taksim Square (adjacent to the park) would be accused of terrorism. Thousands of people tried to enter forcibly or via the barricades, but it was all in vain. Until one man waltzed through, posing as any other tourist, with no gasmask or bandanna covering his face, and simply stood in front of the Atatürk building, just standing there quietly for hours. It soon became a trending topic on Twitter and the police arrested him, but it was too late: many other “standing men” or “still persons” like him replicated the action in an incessant dribble on squares throughout the country. Bit by bit, Taksim was reclaimed. It was practically impossible to steer public opinion that these people were terrorists, when it was plain to see that they were simply people standing there…although, in fact, everyone knew that they were defying the government.

What you have just read is a fragment of another chronicle written by our friend José Fernández-Layos about those days in Istanbul. You can read the full account here in Spanish

12: The Reflectors in Barcelona

Around the time of the first anniversary of the 15-M protests, the powers that be had flipped the switch on their repressive countermeasures to criminalize street protest. Playing into this dynamic robs the streets of plurality, “de-democratizing” protest and reducing it to small groups, very homogenous and easy to identify and codify. Enter The Reflectors with the slogan, “We won’t play that game, let’s break the codes”.

The Reflectors look like superheroes out of a Marvel comic book, but they are in fact normal people with two or three very un-normal characteristics: their brilliant costumes made out of aluminum foil, the Reflecto-Ray and the Reflecto-Cube.

Used correctly, the Reflecto-Ray reflects sunlight over police cameras recording protesters. The Reflecto-Cube can be used in two different ways: as a festive prop when any protest starts getting boring, and as an antidote to police charges.

This second application of the Reflecto-Cube was put to the test for the first time in Barcelona, during the last general strike on November 14th, 2012. The populist protests of the morning had finished, and police entered the Plaza de Cataluña square in full force, striking everyone in their path with their batons. People panicked. Terrified protesters started running towards neighboring Paseo de Gracia and, at that exact moment, the Reflecto-Cube erupted onto the scene. After a good while trying to get to grips with it, the riot police decided to dispose of it by pushing it back towards The Reflectors, who proceeded to send it back to the police, starting a game of absurd beach volleyball that radically transformed the atmosphere in the square from sheer panic to all-out party in less than a minute.

For further investigation: Find out more about The Reflectors’ adventures here.

Do you know of any other similar actions? Tell us your story in the comments, and we will try and update this article with them.

This first compilation was written by Leónidas Martín Saura (Enmedio Collective) and Amador Fernández-Savater, with the indispensable help of Sabino Ormazábal and his horseflies, Juan Gutiérrez, Frauke Schultz, Lawrence of Arabia, Nuria Campabadal, Beautiful Trouble, José Fernández-Layos, Margarita Padilla and Franco Ingrassia.

The principles of the Guerrilla Movement are, ultimately, two: mobility as the best defensive weapon; and thought, as the best kind of attack. Neutralizing the enemy’s targets and the conversion of each individual into a sympathizer and friend are the keys to victory.

BONUS! Here’s a coda of sorts to this compilation, written by the co-author Leónidas Martín and published in our Metablog: A call for the World Record of people shouting, “You’ll never own a house in your whole fucking life”


Guerrilla Translation/Related:Overcoming the Shock Doctrine/Soy PúblicaStrength and Power: Reimagining RevolutionAmador Fernández-SavaterThe Interruption of the Dominant Narrative, an interview with Colectivo EnmedioAmador Fernández-Savater interviews colectivo Enmedio


1. [These are all groups and collectives enmeshed within the 15 -M network. Briefly]:

To read about these, and many other, initiatives taking place in Spain right now, read our translation of Bernardo Guitérrez’s “Spain’s Micro-Utopias: The 15M Movement and its Prototypes”]

Strength and Power Reimagining Revolution

deshaucios_OLmoCalvo_Diagonal-585x390Image by Olmo Calvo

Amador Fernández-Savater

Translated by Stacco Troncoso, edited by Jane Loes Lipton – Guerrilla Translation!

Original text in Spanish

How is it possible that fifty people can stop a forced eviction? Not just once, but over and over again (as many as six hundred times). This question has been on my mind for a while. During the 25-S protests in Madrid 1, we saw for ourselves that the police can evict any number of protestors from anywhere. So, exactly what sort of strength allows those fifty people to stop a foreclosure eviction? What does it mean to have strength, if it’s not quite the same as having power (physical, quantitative, economic, institutional, etc.)? The following is my attempt at an answer that, by no means, fully exhausts the question. That is to say, there’s room for more answers and, above all, to keep asking the question – this, I believe, is the most important thing.

War of Position and War of Maneuver

I’m veering offroad for a bit before heading back to the highway, that being the question of how a handful of people have the strength to defend a home. Let´s look at the debate on the meaning of revolution carried out in Marxism between the two World Wars, where we’ll focus on the approach favoured by the Italian Marxist, Antonio Gramsci. At first it may seem like an odd jump, but it concerns a debate that is markedly contemporary, that the past doesn’t quite “pass”; it’s a rich deposit of images and knowledge, prone to updates and renewed sense-making from the perspective of our present problems and necessities.

Gramsci enters the debate making a distinction between a “war of maneuver” and a “war of position”. The concept of class struggle as war, described in military strategy terms, was prevalent in the Marxism of the time. What’s more, Gramsci was writing from Mussolini’s prison, and continually obliged to come up with new metaphors to evade censorship. Paradoxically, his use of cryptic and elusive language, rather than classical Marxist vocabulary, made Gramsci’s work a thousand times more useful as a source of inspiration for future readers.

Okay, so, the key features of the “war of maneuver” are: speed, limited appeal, and frontal attack. Gramsci makes his arguments via Trotsky’s “permanent revolution”, George Sorels’ general strike, Rosa Luxembourg´s worker insurrection and, particularly, the Leninist power grab. These images of revolutionary change clash, time and again, with European and Western reality: the bloody repression of the Spartacist movement in Germany (1918), the disbanding of worker’s councils in Italy during the Bienno Rosso (1919-20), and so on. To avert a predictable sense of frustration and to keep actively aspiring to social change, we have to reimagine revolution.

Writing behind bars, Gramsci reflects that the war of maneuver can only succeed where society is relatively independent from the State, and civil society (ie., institutions interrelated with State power: justice, media, etc.) is basic and unstructured, as was the case in Russia. By contradiction, Western Europe’s civil society was extremely solid, and acted as an “entrenchment and fortification to protect social order. It seems as if economic catastrophe has decisively breached the enemy position, but this remains a superficial effect, for behind it lies an efficient line of defense”.

Gramsci critiques the “historical mysticism” (revolution as a miraculous enlightenment) and economic determinism (the supposition that economic collapse will trigger the revolutionary process) and posits a new strategy, an alternate image for social transformation: the “war of position”. The defining feature of the war of position is the affirmation and development of a new vision of the world. Each of our daily actions, according to Gramsci, holds an implicit vision (or philosophy) of the world. Revolution disseminates a new vision – along with other expressions – of the world that slowly leaks power away from the old vision to, finally, displace it. This process is described by Gramsci as the “construction of hegemony”. No power will last long without hegemony, without control of the expressions of everyday life. It’d be domination sans legitimacy, power reduced to pure repression and fear. The taking of power must, therefore, be preceded by a “taking” of civil society.

Christianity and the Enlightenment

To illustrate his argument for another idea of revolution, Gramsci offers two examples: Christianity and the Enlightenment.  It’s quite curious: he utilizes a religious reform and an intellectual overhaul as models to conceptualise the political revolution he longs for. In both examples, the determining catalyst of change is a new definition of reality.

In the case of Christianity, it’s the idea that Christ has resurrected and there is life after death. Christianity coalesces around this “good news” that filters through every crack left behind by the old pagan world. The interesting feature is that the first Christians avoided power. Instead, their actions ultimately led power to come to them, as exemplified by the conversion of Emperor Constantine in the 4th Century A.D. The lesson of the first Christians would be: don’t fight directly for power, be the message-bearer of a new concept of the world, and, finally, the power shall fall (into your hands).

In the case of the Enlightenment, it’s the idea that all persons are of equal worth, as beings gifted with reason. The Enlightenment was the movement that spread this idea, in salons, clubs or encyclopediae. In the end, remarks Gramsci, once the French Revolution actually took place, it had already be won. Domination has no legitimacy because this new concept of the world has silently displaced the old, overtaking the powers of the Old Regime without them even noticing. The lesson from the Enlightened would be: the revolution is won before the revolution takes place, through the elaboration and expansion of a new image of the world.

These are the examples mentioned by Gramsci, who died in prison in 1937. But the 20th century has surely offered us other examples much closer to our own experience. Take, for example, the Gay Rights Movement. A movement both seen and unseen, formal and informal, political and cultural, that completely transforms the common perception regarding affective and sexual differences and goes on to effect legislative change. Or the Civil Rights Movement. Martin Luther King Jr. explained that the irresistible strength of the movement resided in overcoming the deeply internalised feelings of inferiority by confronting the opponents as equals (in civil disobedience campaigns, for example). An uprising in dignity that spurred modifications in the laws of the land.

Thus, the war of position, unlike the war of maneuver, is more an infiltration than an assault. A slow displacement, rather than an accumulation of forces. A collective and anonymous movement, rather than a minority and centralised operation. A form of indirect, everyday and diffuse pressure, rather than a concentrated and simultaneous insurrection (but, make no mistake, Gramsci doesn’t exclude insurrection at any stage, but subordinates it to the construction of hegemony). And, above all, based on the building and development of a new definition of reality. This, as explained in the words of the philosopher Cornelius Castoriadis as “what counts and what doesn’t count, what makes sense and what doesn’t, a definition not inscribed in books, but on the very being of things: the actions of human beings, their relations, their organization, their perception of what is, their affirmation and search for what counts, the materiality of the objects they produce, use and consume”.

15-M as cultural revolution

Let’s return to our first scene, keeping this detour to Gramsci in mind. I think that if fifty people are capable of stopping a foreclosure eviction, it’s because, in some way, it had already been stopped.  That is, 15-M, when taken as a new social climate rather than an organization or structure, has redefined reality. What before was unseen (the very fact of foreclosure evictions happening) is now seen. What before was seen (in fact, normalized) as a “routine foreclosure of an outstanding mortgage”, now feels like something intolerable. What once was presented as inevitable, now appears as something contingent. The 15-M climate, using Gramsci’s analysis, has led the institutions of civil society to a state of crisis: policemen who disobey orders and won’t take part in evictions, judges taking advantage of any crack in the legal code to favour the foreclosed, journalists and media who empathise and amplify their messages, etc. Ultimately, fifty people in direct connection with the climate of 15-M, both in regards to the what (what they’re fighting for) as to the how (the way they fight) are not just fifty people. They are accompanied by millions, unseen. It’s what the philosopher Alain Badiou calls “a majority minority”. An agent of change: capable of infecting because it is itself a carrier.

So, going back to our initial question, we can define strength as the capacity to redefine reality: what’s worthy and unworthy, possible and impossible, seen and unseen. 15-M’s climate probably hasn’t got much power (physical, quantitative, institutional or economic), but strength, definitely. It isn’t just a social or political change, but also – above all – a cultural (or even aesthetic) transformation, an adjustment in perception (the threshold of what is seen and what is unseen), in sensibility (what we consider compatible or intolerable in our existence), and in the idea of what’s possible (“yes, we can”) 2.

The import of all this hasn’t been well understood by those who are critical of 15-M’s excessively “emotional” slant, starting with Zygmunt Bauman, the famous sociologist. What we loosely label affective or emotional – or, the unconscious base of our communal living – is precisely what moves us to consider a person who doesn’t live nearby as our neighbour anyway, and to then show up at their door to protect them from a forced eviction. The feeling that each of our lives doesn’t result in a single, isolated self, but rather, is interconnected with many other unknown lives (“we are the 99%”).

Politics isn’t, first and foremost, a matter of making allegations and raising awareness; there is no one straw that breaks the camel’s back, and what’s bad can be tolerated indefinitely. Instead, it is a sort of shedding of the skin, by which we become sensitive to this or allergic to that. Nor has it much to do with convincing (discourse), or seducing (marketing), but rather with opening all sorts of spaces to experience another way of living, another definition of reality, another vision of the world. In the struggle for hegemony, the skin – yours, mine, everyone’s – is the battlefield.

Some references:

  • The basic ideas for this text, as always, arose from conversations with friends, in this case, specially with Juan, Leo and Ema. I presented them for the first time at the 15MP2P conference.
  • If you enjoyed this text, you may be interested in these others: “Waves and Foam” or “Seeing the Invisible: On Unicorns and the 15-M Movement”
  • Guerre de mouvement et guerre de position, Antonio Gramsci & Razmig Keucheyan, La Fabrique (2012).
  • The “Antonio Gramsci’s Commitment” chapter from the book The Company Of Critics: Social Criticism And Political Commitment In The Twentieth Century by Michael Walzer, (Basic Books, 1988)
  • I think that John Beasley Murray’s arguments against the idea of hegemony being reduced to a question of ideological discourse are essential. They can be found in his book Posthegemony Political Theory and Latin America, (Univ. of Minnesota Press, 2011). See here for more information.
  • The Introduction to L’Expérience du mouvement ouvrier by Cornelius Castoriadis (Union Générale d’Éditions, 1973)
  • On Martin Luther King, Jr., and the Civil Rights Movement, I found the “The Spiritual Discipline Against Resentment “ chapter from Christopher Lasch’s “The True and Only Heaven: Progress and Its Critics” (1991)  to be a very inspiring read.

1. [ “25-S” refers to the Occupy/Surround Congress protests of September 25 2012.]
2. [“Sí se puede” was originally used as the motto of the United Farm Workers and, notably, during  Cesar Chavez’s 24 day fast in Phoenix, Arizona (see here for more details). It was then taken, in its English version, by the Obama “Yes, we can!” 2008 campaign. Finally, the 15-M movement has reclaimed the phrase, back in its original Spanish form as a rallying cry to celebrate its successes. See this video, for example..]

The Interruption of the Dominant Narrative, an interview with Colectivo Enmedio

“The interruption of the dominant narrative to create our own is the sort of politics we’re interested in”

Amador Fernández-Savater interviews colectivo EnmedioMembers and collaborators of Enmedio, taking part on the “Paro Monumental” (Monumental Unemployment” action. The text on the balloon reads: “Spain, champions in unemployment”

Amador Fernández-Savater/Colectivo Enmedio

Translated by Stacco Troncoso, edited by Jane Loes Lipton –Guerrilla Translation!

Frustrated by the lack of connection between art and political action, Campa, Leo, Mario y Oriana created, among others, the colectivo Enmedio (“InBetween collective”) (Barcelona)  to explore the transformative potential of images and tales. They recently hacked the statue of Columbus in Barcelona and, amongst many other initiatives, they are also responsible for the striking visual campaign used by Spain’s anti-foreclosure movement, the PAH, to highlight and publicly shame corrupt politicians responsible for maintaining Spain’s draconian foreclosure laws. We talk to them about art’s power to politically intervene, both practically and potentially, in the crisis.

A space in Barcelona, an art collective, an action group, what exactly is Enmedio?

Leo: The name says a lot about us. Enmedio is born of heartbreak. We’re all image professionals (designers, filmmakers, artists, etc.) who’ve left our usual work behind. We found no meaning in the spaces we were assigned: the art academy, the advertising agency, the production company. So we got out of that and came up with a new space where can do what we want, a bit of an uncomfortable and difficult space in a no-man’s-land.

Campa: There’s no politics in the established spaces for art (though there’s no lack of politicking!) nor will you find a whole lot of concern about aesthetics in political spaces. This is what pushed us to create a third space, to be in-between art and politics.

Mario: Visual work can be very powerful and that’s something that we want to keep exploring. It’s our thing, it’s what we do best and the way we relate to the world. But we need to take that to other places and mix it up with other things. “Enmedio” makes reference to that unknown space we want to occupy, that has something to do with photography or vídeo, but it isn’t just that, although it has that too, I don’t know if I’ve made myself clear….

Oriana: We’ve been exploring this edge for some ten or twelve years. Some of us come from collectives like Las Agencias, Yomango, V de Vivienda, etc. There are  people who’ve been involved in squats, or the anti-globalization protests, or Latin American movements, like Zapatismo, and people with no political history, or otherwise informed by today’s movements: V de Vivienda, 15-M, etc. This mix of different creative and political backgrounds breaks our individual roles when working together and produces some surprising effects; that may be our strongest suit.

Does symbolic political intervention make a difference during a crisis like this, which touches and affects the most material and real sides of our lives (housing, salaries, etc.)?

Campa: Capitalism drives us to this sort of misery, to these foreclosures and this suffering, through images and tales. It’s a master storyteller with an impressive capacity to fascinate. Lots of people got mortgaged because they bought the story, built on words and images, that we got from banks and advertising on a daily basis. Advertising creates images of desirable worlds, and that collective image generates economic paradigms and social situations.

Leo: It’s not like on the one hand we have this fiction, and on the other, reality. Fiction is the hard nucleus of reality. From a protest (an act of street-theatre) to the writing of a political speech (which deals with images and popular imagery), it’s all fiction. What’s important is the effect of these fictions, whether we can re-appropriate them or not, whether we believe in them or not, whether they generate confidence or impotence in ourselves. The basis for social change is cultural: the stories through which we make sense of our lives and the world we live in.

Mario. That’s the reason why we work in two directions. First, to interfere with the dominant narrative, the official explanation for the world, through guerrilla communication, with signs, catchphrases, messages, etc. Second, contributing to the production of an autonomous imagery. Not as much breaking down a narrative as bringing in a new one. This is what’s most important and most difficult: to represent ourselves, create our own story, our own explanation of what’s happening. A narrative we can inhabit.

Let’s explore all this in more detail, by way of your own actions. If you want, we can start with the party at the unemployment agency INEM [1] that you organised in 2009

Fiesta en INEM. Press the close-caption button to activate English subtitles.

Oriana: Maybe the most interesting thing was the moment: the crisis erupts, but there’s no reaction in the street. There’s fear and paralysis. Our idea was to find a place that condensed and represented that fear. We chose the unemployment office, and what better solution to fear than throwing a party?

Campa: Enmedio functions through self-representation. What I mean is, it wasn’t a party for the unemployed. We’re also unemployed, we live precariously, etc. We’re not lecturing anybody. We start by looking at ourselves, and then we invite everyone else to join. In the vid you can see people smiling, participating, cheering or telling us “you’ve cheered up my day”. We look for that empathy by starting with our own worries, problems and woes.

Leo: That video got an amazing amount of views. I think we touched on something that vibed with a shared feeling: if you start with what’s bothering you personally, you can communicate it to others. What’s most intimate is, at the same time, most common.

Mario: We want our actions to be inspiring and contagious. We plan and design them as seeds that can take root elsewhere. Once the 15-M movement got started, we saw parties thrown at an INEM office in the Canary Islands, and other similar actions.

Tell us about the Reflectors.

The Reflectors, ready for action.

Leo: The Reflectantes (Reflectors) is an action group that sprang from a series of creative activism workshops we called “Como acabar con el Mal” (How to end Evil) where we tried to pass on creative activism experiences and practices to younger people who got into politics after 15-M and whatnot. It’s linked to a long tradition of character creation which acts in protest spaces, from Prêt a Revolter to the New Kids on the Black Block, proposing new ways of taking to the street, filled with joy, colour and creativity.

Mario: The Reflectors have a lot to do with the moment they came out, around the first anniversary of 15-M. The powers that be had, by then, gone full thrust with acts of repression and criminalization, in order to end street protest. Bringing in that kind of dynamic leeches the natural plurality from the street, “de-democritising” protest until only small and very homogenous groups remain, easily identified and codified. That’s where the Reflectors come in, saying, “We’re not gonna play this game, let’s break the rules”.

Campa: The Reflectors play with the imagery of superheroes and fan culture. They’re normal people, but armed with a set of tools which allows them to combat Evil: inflatable cubes to deflect the police if they decide to charge, mirrors to blind surveillance ‘copters, disguises to break the codification, etc. They both dramatise and de-dramatise protest by using humour and generating new feelings, making street presence desirable again, while, at the same time, putting elements into play that help to channel moments of tension and violence.

Oriana: A lot of people joined the Reflective Block on the 15-M anniversary march. We also met people we didn’t know who had seen the costumes on the Internet. Nowadays, the Reflectors are an autonomous group, very close to Enmedio, but independent. That’s quite interesting too.

What can you tell me about the Party at Bankia? [2]

Fiesta en Bankia. Press the close-caption button to activate English subtitles.

Mario: The same week the government announced cuts of 20 billion Euros in healthcare and education, we found out that they were going to bail out Bankia with 23 billion Euros in public funds. Like most people, we were furious, so we decided to do something about it.

Leo: We got together with like-minded people and started thinking about what we could do to damage Bankia’s image. We thought that the only way we could affect a bank, and show our rejection of the bailout, was by encouraging people to close their accounts. And the best way to do that would be…throwing a party (as you can see, we just love to throw parties).

Campa: So, one day, a group of people went to a Bankia office, and patiently crouched and waited for a client to close her account. Then we went in and threw a party for her. She couldn’t believe it. We were in there for four minutes at the most, that’s how long the song lasted. We lifted her up and carried her out over our heads, and got out of there the same way we came in. We then cut a video out of all this and it got more than 100.000 visits in 24 hours and hasn’t stopped since. The YouTube page is full of comments. The vid was shown on various TV channels, and other “Cierra Bankia” parties took place in cities all across Spain.

Oriana: The idea was to show that something as intimate and private as your bank account can be used as a political statement; that closing an account can be a public act, and, above all, a lot of fun!

What was the Discongreso (De-congress)?

Photocall 25-S

Mario: Enmedio joined the 25-S campaign: “Ocupa el congreso” (Occupy Congress). It was a call to action that coincided with our own internal debates: We felt that 15-M had fallen into some repetitive inertias and that 25-S could be a good occasion to break out of them. The problem was that it was a very insular call to action, both exclusive and codified. Our work there was to use communication as a way of opening it up. WIth the posters, a graphic campaign and a proposal to occupy the space in a different way, we wanted to come up with a different story, reappropriate the event, and make it both open and desirable.

Oriana: Design-wise, it was a very simple campaign. We replaced “Occupy Congress” for “Surround Congress”, because for us it was never about taking power but a removal of power. Then we added. “On 25-S we’ll surround Congress until they resign. Period. In the poster we had a series of different coloured dots, representing a plural society, surrounding a centre.

Campa: Those dots actually become pictures later on. We put out a photocall inviting people to take pics showing their own reasons for going to an event like 25-S. We took the photocall out to the street, and we put the word out on social media so people could take their own pics and add their reasons. We wanted to highlight diversity and open up an event that, at first, had felt very exclusive.

Leo: And finally, the dots were turned into frisbees on which people wrote their demands. We then sent these on to Congress, flying over police barricades during the actual protest on September 25th. Since, by land, there was no way to get into Congress so they’d listen to us, the only option we had was by air!

Tell me about the “We are Not Numbers” Action Photography Workshop.

Pasting bills at Caixa Catalunya

Oriana: Working with photographs and, in collaboration with PAH, we wanted to reverse the dehumanised and victim-like portrayals of people affected by foreclosure that the media puts out. We portrayed people about to be foreclosed, or who had already been kicked out, and we pasted those portraits, all blown up, on the banks that had led to their situations, showing that the foreclosed have faces and eyes, that they’re not just statistics. And from those pictures, we’ve also designed a series of postcards where we tell these people’s stories. These were directed, first of all, to the banks, and later (during the escraches), to politicians.

Campa: These photographic interventions work in two ways. On the one hand, they empower the affected. They come to the workshop, they pose, see their photographs, then they’re pasted up on the banks, and like this we break the wall of shame, they create a presence in public space. On the other, it’s guerrilla imagery in the struggle between different depictions of the crisis, the day-to-day battle held on the walls of the cites, associating a face with the organization responsible for the foreclosure (foreclosures are often talked about in the media, but they never mention the names of the banks).  The interruption of the dominant narrative to create our own is the sort of politics we’re interested in.

Leo: For us, the real key isn’t the quality of the portraits or videos, but their coordination with social processes as powerful as PAH. But we’re also quite careful and exacting about form. We don’t share the sloppiness of those that think that “the content” of the picture or poster is the only worthwhile thing. We’re concerned about aesthetics, not out a love for aestheticism itself, but because of the very politics of aesthetics: the “how” of relating these things, the “what” we’re given to see, the “what” we’re led to feel”. Lacking form, there’s only naked rage and no communication.

You’ve also designed the popular red and green signs used by the PAH in their escraches[3]. A friend, after being in a escrache, told me “Those simple signs are so important; without them we’d just seem to be a furious mass, and little else”

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PAH’s colours read: Green: “Yes, we can” (Stop foreclosures. retroactive nonrecourse debt, social rent). Red: “But no, they don’t want to”.

Leo: The problem with housing has always been central to us. Some of us took part in the graphic commission of V de Vivienda-Barcelona [4], where we came up with the famous slogan: “You’ll never own a house in your whole fucking life.” So, during the “No somos números” (We’re not numbers) workshop we formed a direct relationship with the PAH, and they asked us to take care of the visual side of the escraches. It was a very important proposal for us and, at the same time, a very delicate one.

Mario: The idea was to lay out the conflict with a very simple visual statement. On one side we have the “Yes we can” from the PAH (the million signatures, the social support, etc). On the other side, the “But they don’t want to”, coming from the political elite, totally deaf to society. Green and red: walk and stop. A lot of green signs against a lone red one: 99% and 1%. The signs and stickers weren’t so much designed to point to any specific politicians but, more than anything, to gather and serve the outpouring of social support the PAH has had.

Oriana: In the original Argentinian escraches, the neighborhood played a crucial role. In this case, it was very much the same idea. being able to surround your representative with green buttons on your own neighborhood. That shopkeepers (the baker, the hardware guy, the newspaper vendor) could put the sticker up on their shops. In other words, so that the whole neighborhood would be denouncing the representative, inviting him or her to push the green button. The important thing about the escraches is to pile on people, people from the neighborhood, people who walk by, so that anyone can be part of the “green tide” as represented by the PAH. That’s the effect we wanted to have with the signs.

Campa: Again, the production side of this has been very important, how you put this to work. The materials are simple and cheap, the design is up for grabs in PAH’s website, so anyone with a printer, some paper and a bit of cellotape can go and make their own signs. We’re just as concerned with the concept (the “what”) as with the production (the “how”).

How about wrapping up by going through some of the main influences or reference points for your work, between images and social concerns, between art and politics?

Oriana: Zapatismo, due to having lived though it myself and because of its meaning. To come from the frivolity and disenchantment of the 90s, to suddenly finding a new way of doing politics and communication. The importance of words and symbols, in the harshest living conditions. Working within and working from the true imagination of the people you work with and the people you want to reach. How central processes, not just results, are.

Mario: Pop music. I see my work as being very related to that, pop culture, what’s popular. This desire to get in touch with the whole of society, the will to push emotions and desires, the yearning to come up with juicy representations where you see yourself reflected, wherever you want to participate, so you can get moving…

Leo: The Yippies, a group created and active in the midst of 60s American counterculture, whose aim was to politically radicalise the hippie movement. Yippies understood social change as a struggle between symbols, and flexed most of their activist muscle creating myths, rumours and fictions to shortcircuit the dominant narrative, and to put in circulation autonomous images. Coming from a very different context, I pretty much think the same way.

Campa: Regarding what I’m concerned with, and given that Zapatismo has already been mentioned, I’d say punk. Not so much in a musical or aesthetic sense, but having to do with sheer attitude, that nerve, freshness, immediacy, nonconformity, DIY culture, the intensity of a 3-minute song. I think that ties in rather well with what we do at Enmedio.

[1] INEM: “Instituto Nacional de Empleo” is Spain’s National Institute for Employment: “Administrative body coming under the Ministry of Labour , set up in 1978 to develop and follow up employment policy , to co-ordinate and run public employment offices and to administer the unemployment benefit system.”

[2] Bankia is Spain´s own big-bank-bailout debacle, going from public bank to private entity, subsequently bankrupting itself and then controversially being rescued with public funds, concurrent with the imposition of austerity measures.

[3] “Escrache”, an Argentinian term, describes a mode of protest wherein people go take their concerns directly to their representative’s homes and neighborhoods to condemn and publicly humiliate decision makers on their unethical choices. Read more here.

[4] Or “H is for Housing” a wordplay on V for Vendetta. Read more here

This translation has been republished on:

Seeing the Invisible: on Unicorns and the 15-M Movement

Image: Marina Gullón

Amador Fernández-Savater

Translated by Stacco Troncoso, edited by Jane Loes Lipton – Guerrilla Translation!
Original article in eldiario.es

“A Chinese prose writer has observed that the unicorn, because of its own anomaly, will pass unnoticed. Our eyes see what they are accustomed to seeing.” (Jose Luis Borges)

In Spain, May is school exam month, and the 15-M movement is no exception. The celebration of its 2nd anniversary is an auspicious occasion for a bit of media judgement: Is 15-M still alive? Have they withered or grown? And what have they achieved? Their eyes see what they’re used to seeing:  the event, not the process, identity, not metamorphosis, the spectacular, not the everyday, macro, not micro, quantity versus quality, results, rather than effects. The clinical view, the outside view, the paternal view; and the biggest problem is that we internalize these views, and conform to their standards. That’s why, the the other day, a friend protested by saying, “Screw the anniversary, we fight everyday, we could just as well celebrate on the 3rd of February or the 11th of June. If the media has pronounced us dead, fine, now we’ll be able to work in peace!”

A unicorn is not quite a horse. Likewise, neither are 15-M, the Mareas (Citizen Tides), the Plataforma Afectados por la Hipotéca or PAH (Spain’s game-changing anti-foreclosure movement) the familiar social movements, but names and masks endowing the users with a truly unprecedented process of social politicization. At once constant and in flux, a metamorphosis. The challenge isn’t in how to respond to the media’s endless lies and cilchés, but in learning to see ourselves, and tell our story differently. To learn to name, give value and communicate all that’s extraordinary about how we live, and what we do.

Miracles

The current political situation, the personal impact brought to actions, protests and organization – today´s social malaise is shared not only among friends in bars, but among strangers in the street. They are spurred into action. This isn’t mechanical, automatic, or necessary, it shouldn’t be this way. In fact, this isn’t happening in other European countries affected by the crisis/scam. More usual is the widespread sense of fear, resignation, guilt and individuation. That’s the process of neutralization achieved by spreading the official line, “we’ve lived beyond our means”: we’re sinners with no right to protest, we can only find atonement through punishment. Thus we welcome with open arms the cuts of Rajoy and Merkel (allowing them the role of the punishing father). But that narrative has failed to emerge as the new hegemony. What was once private is now common and shared. Depression is politicised. While the belief system that fueled our existence (property, success, consumption) sinks into oblivion, we strive, together, to create a new one. We set out from the spaces we inhabit to take charge of this collective situation. Accountability versus guilt (in fact, and likely thanks to this, the assumption that suicide rates are on the rise due to the crisis doesn’t quite hold up to statistical analysis).

Hippies, public workers, firemen, police, medical staff, judges, teachers, ordinary people…the participants in 15-M, PAH and the Mareas are the 99%. These struggles aren’t collectives of like kind, but rather inclusive of various elements, and all for the common good. First, they unite people of diverse ideologies around common values and concrete objectives. This effectively neutralizes the contrived clash between the “two Spains“, so useful to the powers that be. Secondly, they break the traditional split between political actors and spectators: the backbone of the education-focused Marea Verde (Green Tide) includes parents, teachers and pupils. Marea Blanca (White Tide), which protests against fiscal cuts and the privatization of Spain’s public health system, includes doctors, medical staff and users. Meanwhile, the PAH unites foreclosure victims with activists of varying backgrounds and everyday people. The list goes on. Finally, they share mutual moments of public protest (like the last 23rd of February), modes of action (assemblies, traffic stoppages, lock-downs) and a common narrative on the present situation in Spain: “We are not commodities in the hands of politicians and bankers”.

This isn’t mechanical, automatic, or necessary, it shouldn’t be this way. What’s expected is self-referencing, and material or ideological fragmentation. Struggles that go about their business, never aligning with others, lacking a common concern about our world; never coming up with viral possibilities for collective action, never going beyond the strictest of definitions for any problem. That’s what’s to be expected. Recently, a Greek activist passing through Madrid remarked that Syntagma square has always been divided amongst groups: anarchists, communists, etc. He was surprised when told that in the 15-M squares, we create an open and inclusive community where differences are both recognised and transcended.

And, isn’t the 99% vs. the 1% narrative, this resymbolization of the commons from the ground up, what may have squashed the possibility of a Spanish version of Greece´s Golden Dawn, with its scapegoats and street violence, from ever being born? The Greek activist explained that the neo-Nazi group is very much sponsored by the police. He was flabbergasted when we listed the some of the unheard-of gestures we’ve seen coming from some agents of the law: protests, criticism against politicians and higher-ups, acts of disobedience, the refusal to carry out foreclosures, etc. You find your enemy above (1%), not by your side.

What is expected, as mass media keeps reminding us, is for a “social explosion” to take place. We’re not quite sure what they mean by this, but lets hypothesise: looting and pillaging, an uncontrollable rise in delinquency and all out war. Consequently, the state’s authority as the necessary arbiter of society would once again be legitimized. It isn’t happening. On the one hand, a new network of formal and informal social solidarity has been created, dealing with material concerns such as precariousness and poverty (everything from economic solidarity networks, to networks of everyday family and friends). On the other hand, what those on high usually call the “anti-political” (I’m thinking here of PAH) can work social malaise into collectivity, creativity and dignity, reviving happiness even in the midst of desperation.

The impossible

In “The Shock Doctrine”, Naomi Klein explains how “disaster capitalism” takes advantage of social panic and depression to catalyse a leap towards the neoliberal transformation of society. In Pinochet’s Chile, in Post-Soviet Poland, in Katrina-devastated New Orleans, a melting pot of repressive and economic shocks left whole populations knocked out, wrecked social solidarity, spread paralysis, resignation and fear of others, all of which fostered dependence on a protective father figure. The main objective of the Shock Doctrine, as explained by Klein, is to sweep away autonomous narratives, and the ways and customs by which common people make sense of their world. Advantage is then taken of the ensuing confusion, to push “every man for himself” as the dominant definition of reality

The Shock Doctrine hasn’t quite triumphed in Spain as it should. We can see it in the inherent irritation evident in neoliberal economists’ analysis of Spanish society and the crisis. Their problem with us is our persistent refusal to see ourselves as isolated atoms, with neither collective rights nor close ties among people or places, motivated only by notions of success and individual self-realization (using terms like “normative rigidity”, “insufficient geographical mobility”, “limited entrepreneurial spirit”, “parental financial cushion”, etc.)

There’s no shock because there’s politics. According to French philosopher Jacques Rancière, politics makes three moves. First, it interrupts what’s perceived as inevitable (this-is-the-way-things-are, it’s-the-economic-crisis, there’s-no-money, we’ve-lived-beyond-our-means…). Second, it creates an alternate map of what’s possible: things we can possibly feel, do or think. For example, taking notice of a foreclosure and forced eviction where, otherwise, we wouldn’t have seen anything but the “routine execution due to lack of mortgage payment”. Being able to feel that foreclosures are intolerable, incorrect, unnecessary and not inevitable, and they concern us all. Goading us to band together and stop them. Third, it invents new political subjects: redefining who is able to see, feel, do or think. Politics is not the expression of those subjected to earlier or preconstituted constructs (whether ideological or sociological), but the creation of subjective spaces where none existed before, where the supposedly “incapable and ignorant” speak up and take action, turning from victims to actors.

Politics allows us to map a new set of connections. The fact that there are many groups doing many things in Spain isn’t as profoundly relevant as the fact that a climate of politicization that transcends social divisions has been created. At once it is a highly charged, conductive space where words, actions and affections circulate; an ecosystem that’s more than the sum of its parts; a field of forces and resonances; and a common sense-building tale of what’s going on (with us). The air is charged with electricity.

We can only see what we’ve been habituated to see. The normal, never the impossible. But, since the 15th of May of 2011, we’ve been living the impossible. Contemptuous of all probability, inevitability, destiny. Therefore we need a “belief in the impossible”. A school of thought to break us of seeing what’s habitual to our eyes, so we can see (and value) what’s happening and what should not be happening, what isn’t happening and (by logic) should be happening. A de-naturalizing school of thought, the ability to see creation where before there was repetition, action rather than social or causal determinism. To feel the power of our actions, to make it persist and grow in unpredictable ways.