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La paradoja del capitalismo y la estrategia revolucionaria magnética

Magnetism

Este artículo publicado por Alex Knight en su blog The End of Capitalism propone una interesante teoría sobre cómo nos enfrentamos a la paradoja vital que, según él mismo, supone el sistema económico en que estamos actualmente inmersos, y cómo podríamos mejorar dicho enfoque para conseguir verdaderos cambios.


1. Existe una paradoja en el corazón de esta estructura de poder global en la que vivimos, conocida como capitalismo. Es el resultado de dos verdades contradictorias.

2A. La primera verdad es que el capitalismo está destruyendo nuestro planeta. Nos está matando a través del calentamiento global, la extinción de las especies, el empobrecimiento, el racismo, el sexismo, la homofobia, la propaganda, la guerra, el creciente Estado de la seguridad, el aislamiento computarizado y mucho más.

2B. La segunda verdad es que dependemos del capitalismo para nuestra supervivencia inmediata. Ya sea a través de los salarios, las pensiones o los servicios sociales, nuestra subsistencia depende de los ingresos que nos proporciona el mismo sistema que nos está matando.

3A. A la mayoría de nosotros nos gustaría dejar de tener que hacer frente a esta paradoja, así que nos escudamos en la apatía, el nihilismo y el cinismo. Aceptamos dejarnos llevar por la fantasía que nos ofrece el sistema y silenciamos nuestro conocimiento intrínseco de las profundas injusticias que impregnan el mundo real.

3B. Algunas almas valientes entre nosotros se enfrentan a la primera verdad y, por ello, hacen lo que pueden para evitar ser cómplices del engranaje de muerte y destrucción. Es posible que adopten una dieta ética, frenen sus hábitos de consumo, o incluso intenten vivir ‘desenchufados’ de los suministros urbanos (al menos en la medida en que se lo permita la estructura de poder global, cuyos tentáculos llegan a todos los rincones de la Tierra). Llevado hasta el extremo, esta es la ruta del escapismo. Su objetivo es la pureza moral, huir de la culpa, la satisfacción individual de saber que ya no formas parte del problema.

Aceptamos dejarnos llevar por la fantasía que nos ofrece el sistema y silenciamos nuestro conocimiento intrínseco de las profundas injusticias que impregnan el mundo real.”

El fallo del escapismo es que eludir la responsabilidad del problema también significa eludir la responsabilidad de la solución. Puede que encuentres tranquilidad en esa postura moral, pero, con o sin tu participación, el capitalismo continúa su marcha, destruyendo miles de millones de vidas.

3C. Un grupo diferente de personas está más concienciado con la segunda parte de la paradoja: el hecho de que estamos atrapados en este sistema, sea como sea de malo, y por tanto lo mejor que podemos hacer es mejorarlo o hacerlo más justo. Posiblemente luchen por cambios en la política a través de grupos de presión o incluso presentándose a las elecciones. En su forma pura, esta es la ruta del reformismo. El objetivo es trabajar “dentro del sistema”, influenciar a la gente en el poder y, tal vez, con el tiempo, convertirse en uno de ellos. En teoría, una vez en una posición de poder, podrían ser capaces de dirigir el barco en una nueva dirección.

El fallo del reformismo es que necesita que abandonemos nuestros ideales para derribar realmente el sistema o crear un mundo sin capitalismo. No hay nada malo en mejorar la vida dentro del sistema, pero cuando nos convertimos en parte del sistema nos traicionamos a nosotros mismos y ya hemos perdido.

4. Por sí mismos, ninguno de estos dos polos, escapismo o reformismo, nos ofrece esperanza alguna de abolir el capitalismo y salvar nuestro mundo. Sin embargo, ninguna otra manera de proceder puede existir sin ambos elementos. En vez de escapar de esta paradoja, si aceptamos lo absurdo de nuestra situación podemos aprovechar la energía de la contradicción para crear algo nuevo.

Imagina esos dos polos llevando corrientes eléctricas en direcciones opuestas –una es “negativa”, la otra “positiva”–. Si las ponemos cerca la una de la otra, se creará un campo magnético. Si un imán se colocara entre los dos polos, tendería a girar de tal forma que se alinearía con el campo magnético. Tesla descubrió que un campo magnético no necesita ser estático, con lo que el imán no tendría que permanecer inmóvil una vez alineado. Si las corrientes eléctricas generadas por el campo son corrientes alternas (AC), queriendo eso decir que su polaridad cambia de un lado a otro, el imán tendrá que mantenerse girando para adaptarse al campo magnético en movimiento permanente. La cadencia puede ser alineada de tal forma que el imán podrá girar a gran velocidad, aprovechando la energía de cada polo alterno a medida que supera el giro. Así es como funciona un motor eléctrico.

Como sucede en este ejemplo teórico, la revolución real debería ser posible si hacemos uso del campo magnético invisible entre los polos opuestos. Más que descartar entre escapismo o reforma debido a sus obvias deficiencias, habría que considerar la energía vital que gira alrededor de cada una. El ímpetu de confrontar y hacer cambios en el sistema nos puede empujar lejos del individualismo para acercarnos a las necesidades ecológicas y sociales. A la inversa, el deseo de escapar de la sujeción del sistema puede motivarnos a crear modos autónomos de supervivencia y reproducción que no sean dependientes del beneficio o de las subvenciones de las fundaciones.

¿Cómo podríamos orientar del mejor modo nuestra política para ganar impulso desde esas alas magnéticas sin llegar a estancarnos en una rutina estática que nunca genera energía? ¿Podemos tomar impulso tanto del escapismo como de la reforma, sin llegar a convertirnos ni en escapistas ni en reformistas?

 

Magg5. Creo que una política revolucionaria necesita una estrategia para abrir caminos con el fin de que millones de personas normales puedan movilizarse y empoderarse a sí mismas. Sin duda, esto no requiere que todo el mundo haga lo mismo, sino que cada cual nos empeñemos en liberar nuestro conocimiento del mundo y de nosotros mismos. Todos los que leen este ensayo probablemente ya están haciendo esto, creando proyectos que nos elevan de modo tangible aunque insuficiente, ya sea cuidando un jardín, organizando una campaña sobre un tema específico o escribiendo un blog.

Lo que falta es la alternancia de corrientes, o mejor dicho, la circulación de luchas. De nada nos sirve especializarnos en un campo revolucionario y convertirnos en expertos atrincherados en un rol inmóvil. El movimiento depende de la interrelación de fuerzas divergentes, y principalmente del fortalecimiento de relaciones a través de la diferencia. [1].

¿De qué forma nos desafiamos constantemente a aprender nuevos modos de producir cambios? ¿De qué manera socializamos nuestros proyectos para que no dependan únicamente de nuestros propios esfuerzos? ¿Cómo encaramos a aquellos que ven el mundo desde una perspectiva contraria a la nuestra y cómo los aceptamos en nuestras vidas? Y de forma similar a los imanes, ¿de qué manera estamos construyendo un impulso duradero a largo plazo a base de alternar la movilización tanto de energía negativa en forma de ira y rabia contra el sistema que nos domina, como de energía positiva en forma de reproducción comunal y de la supervivencia fuera del sistema?

6. En la práctica, dado el grado de abatimiento/contracción en que se encuentran los movimientos sociales en este país, debemos ser realistas en cuanto a los desafíos que supondrá el afrontar una estrategia bidireccional.

¿Cómo luchar contra un sistema basado en los beneficios económicos para garantizar nuestra supervivencia (y dejar de hacer tanto daño), por ejemplo a través de la asistencia sanitaria universal, al tiempo que construimos estructuras reproductivas comunales que proporcionen alimentos, vivienda, sanidad, cuidado de niños, información, apoyo a la salud mental, etc., fuera de la lógica del beneficio? ¿Todo ello mientras enajenamos nuestra mano de obra a nuestro día a día laboral simplemente para sobrevivir y mantener intactas nuestras familias? ¿De dónde sacaremos las energías?

“¿Podemos mantener nuestros corazones revolucionarios ardiendo con la esperanza de un futuro liberado cuando el sistema es tan competente a la hora de ignorar y asfixiar nuestros esfuerzos, e incluso cuando nuestros movimientos se autodestruyen por nuestros propios fallos y nuestra cobardía?”

¿Podemos evitar las trampas de una postura moralizante y aceptar que la gente tiene necesidades reales y percibidas que sólo pueden satisfacerse a través de la participación en el sistema? ¿Podemos implementar prácticas de justicia restaurativa para asumir nuestra responsabilidad por actitudes y comportamientos opresivos sin tener que depender del sistema penitenciario? ¿Podemos mantener nuestros corazones revolucionarios ardiendo con la esperanza de un futuro liberado cuando el sistema es tan competente a la hora de ignorar y asfixiar nuestros esfuerzos, e incluso cuando nuestros movimientos se autodestruyen por fallos y cobardía propia?

Yo creo que podemos, si aceptamos el reto de construir una estrategia magnética, auto-reproductiva y revolucionaria. Si continuamos reajustando nuestras prácticas para alinearnos mejor con las cambiantes necesidades ecológicas y sociales que nos rodean, creo que al final nos aportará más energía de la que demanda, en forma de nuevas relaciones, conocimientos nuevos y nueva auto-confianza. Si podemos orientar nuestros movimientos de modo que ofrezcan a la gente medios para una verdadera autonomía y auto-realización, si pueden descubrirse a ellos mismos y a una humanidad más profunda a través de la implicación en una lucha, entonces creo que el proceso atraerá a cada vez más gente y el verdadero poder empezará a fluir.

¿Qué queremos decir cuando hablamos de poder? No estamos intentando construir un nuevo sistema de ‘poder-sobre’ que pueda destruir el viejo capitalismo y crear una dominación más eficiente. Nuestro objetivo es la descentralización del poder en forma de ‘poder-con’ [2]Esto significa que mientras nuestros esfuerzos circulan y se combinan entre sí, deben hacerlo en modos no jerárquicos y probablemente no permanentes. El objetivo no es que algunos de nosotros lo resolvamos todo y salvemos el mundo en nombre de todos: el objetivo es que cada uno, cada persona, cada comunidad se empodere por sí misma en conexión con un proceso espiral y dinámico de auto-liberación.

7. Vivimos en un mundo paradójico; las verdades más importantes son las más difíciles de descubrir y el mundo entero está ahogándose en mentiras. ¿Cómo podemos esperar soluciones fáciles y unipolares a nuestro atolladero actual? Cuanto más simple y más mercantilizable es una idea, más vacía tiende a estar. La verdad vive en la complejidad y en la contradicción. Para liberar al mundo y a nosotros mismos, debemos ser capaces de sostener a la vez dos opuestos en nuestra mente, reconociendo que ninguno es suficiente y, sin embargo, ambos son necesarios.

Por alguna razón, los latinoamericanos parecen estar mejor equipados para manejar la paradoja que nosotros los norteamericanos, ensimismados en perseguir la pureza. Los zapatistas lo entienden bien: “Caminando, preguntamos”[a]“Lidera obedeciendo”, “Un mundo en el que caben muchos mundos”.

Y este ensayo ha sido inspirado por el poeta nicaragüense Rubén Darío, autor de estas hermosas palabras que describen perfectamente nuestro dilema:

“¡Si me lo quitas, me muero; si me lo dejas, me mata!”


Notas del artículo original

[1].  Audre Lorde describió una analogía muy similar en el ensayo “The Master’s Tools Will Never Dismantle the Master’s House” (literalmente Las herramientas del amo nunca desmantelarán la casa del amo”)

“La diferencia no debe ser meramente tolerada, sino que debe ser vista como un fondo de polaridades necesarias entre las cuales nuestra creatividad puede desatarse/prender como una dialéctica”.

[2].  Starhawk en su libro clásico “Dreaming the Dark” (literalmente Soñando la oscuridad) distinguía entre ‘poder-sobre’ y ‘poder-dentro’. Prefiero ‘poder-con’ porque quiero enfatizar el hecho de que nos empoderamos a través de nuestras conexiones a otras personas y a la naturaleza.

N. del T.

[a].  Esta sería la traducción correcta respetando las palabras del autor, aunque en realidad la frase zapatista dice “preguntando caminamos”.

Artículo traducido por Cristopher Morales y editado por Susana Oñate y Paulina Castellanos – Guerrilla Translation!
Imágenes: Dayna MasonWindell Oskay

Cómo el crecimiento económico se ha vuelto anti-vida

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Vandana Shiva es una científica, filósofa y escritora india. Gracias a su andadura de más de 40 años en pos del activismo, se ha convertido en una representante muy importante del ecofeminismo.

En 1982 creó la Fundación para la Investigación Científica, Tecnológica y Ecológica. Entre las variadas iniciativas que maneja (biodiversidad, compromiso de las mujeres con el movimiento ecologista, regeneración del sentimiento democrático, etc.) destaca el programa Navdanya. Su nombre significa “nueve cultivos” y es una organización revolucionaria constituida por ecologistas y agricultores indios cuya iniciativa principal es el impulso y difusión de la agricultura ecológica a través del apoyo a agricultores locales y el  rescate y conservación de los cultivos que están siendo empujados hacia la extinción.

Vandana_shiva_20070610Actualmente es líder del Foro Internacional sobre la Globalización, así como miembro destacado del movimiento antiglobalización, desde donde lucha activamente contra la política neoliberal de globalización y a favor de los derechos de los pueblos, denunciando que la codicia de las corporaciones usurpan los recursos naturales, como la tierra y el agua, y violan los derechos fundamentales de la gente. En su libro reciente Manifiesto por una democracia de la tierra, Vandana ha propuesto el concepto y la causa de la democracia de la tierra como alternativa al capitalismo.

Para desarrollar su tesis ecofeminista plantea varias ideas como la presentada en el siguiente artículo, originalmente publicado en The Guardian: el desarrollo de otro tipo de herramientas más allá del Producto Interior Bruto (PIB) que evidencien la mejora en el desarrollo de las poblaciones.


La obsesión por el crecimiento ha eclipsado nuestras  preocupaciones por la sostenibilidad, la justicia y la dignidad humana. Pero las personas no son desechables; el valor de la vida no radica en el desarrollo económico. El crecimiento económico oculta la pobreza que genera a través de la destrucción de la naturaleza, que a su vez desemboca en comunidades incapaces de autoabastecerse.”

El crecimiento ilimitado es la fantasía de economistas, empresas y políticos, quienes lo consideran una medida de progreso. Como consecuencia, el producto interior bruto (PIB) —que supuestamente mide la riqueza de las naciones— se ha convertido en la cifra más poderosa y en el concepto más dominante de nuestros tiempos. Sin embargo, el crecimiento económico oculta la pobreza que genera a través de la destrucción de la naturaleza, que a su vez desemboca en comunidades incapaces de autoabastecerse.

El concepto de crecimiento fue propuesto como medida para movilizar los recursos durante la Segunda Guerra Mundial. El PIB se basa en la creación de un límite artificial y ficticio, dando por hecho que producir lo que se consume no es producir. En efecto, el “crecimiento” mide la transformación de la naturaleza en dinero y del patrimonio común en mercancías.

De esta forma, los asombrosos ciclos naturales de renovación del agua y de los nutrientes se clasifican como no productivos. Los campesinos del mundo, que nos proporcionan el 72% de los alimentos, no producen. Las mujeres que cultivan el campo o hacen la mayoría de las tareas domésticas tampoco encajan en este paradigma de crecimiento. Un bosque vivo no contribuye al crecimiento, pero cuando se talan y se venden sus árboles como madera, entonces sí hay crecimiento. Las sociedades y comunidades saludables no contribuyen al crecimiento, pero la enfermedad origina crecimiento a través de la venta de medicamentos patentados, por ejemplo.

Si el agua estuviera disponible como bien común compartido libremente y protegido por todos, habría suficiente para todos. Sin embargo, eso no origina ningún crecimiento. Pero cuando Coca-Cola abre una planta industrial, extrae el agua y rellena botellas de plástico con ella, la economía crece, si bien este crecimiento se basa en la creación de pobreza, tanto para la naturaleza como para las comunidades locales. El agua que se extrae por encima de la capacidad de la naturaleza para renovarse y recargarse genera escasez de agua. Las mujeres se ven obligadas a andar distancias cada vez mayores en busca de agua potable. En la aldea de Plachimada, en Kerala, cuando la distancia que debían recorrer en busca de agua llegó a los 10 km, Mayilamma —una mujer de la comunidad tribal— dijo basta: “No podemos caminar más lejos: la planta de Coca-Cola debe cerrar”. Al final, el movimiento emprendido por las mujeres desembocó en el cierre de la planta industrial.

Del mismo modo, la evolución nos ha regalado la semilla. Los agricultores la han seleccionado, cultivado y diversificado; es la base de la producción alimentaria. Una semilla que se renueva a sí misma y se multiplica produce, además de alimentos, semillas para la próxima temporada Sin embargo, no se considera que las semillas cultivadas y cuidadas por los agricultores contribuyan al crecimiento. Originan y renuevan vida, pero no producen beneficios. El crecimiento empieza cuando las semillas se modifican, se entrecruzan genéticamente, lo que obliga a los agricultores a comprar más cada temporada.

La naturaleza se empobrece, la biodiversidad se deteriora y un recurso común y gratuito se transforma en una mercancía patentada. La compra anual de semillas supone el endeudamiento asegurado para los campesinos pobres de la India. Desde la instalación de los monopolios de semillas, la deuda de los agricultores ha aumentado. Más de 270.000 agricultores indios atrapados en la trampa de la deuda se han suicidado desde el año 1995.

El modelo dominante de desarrollo económico se ha vuelto anti-vida. Cuando las economías se miden exclusivamente en términos de flujo monetario, los ricos se hacen más ricos y los pobres, más pobres. Y aunque el rico sea rico a nivel monetario, es también pobre en el sentido más amplio de lo que significa ser humano.”

La pobreza también se extiende cuando los sistemas públicos se privatizan. La privatización del agua, la electricidad, la sanidad y la educación sí genera crecimiento mediante beneficios. Pero también origina pobreza al obligar a las personas a gastar grandes cantidades de dinero en bienes y servicios que estaban a su alcance a precios razonables como bien común. Cuando todos los aspectos de la vida se comercializan y mercantilizan, la vida se encarece y la gente se vuelve más pobre.

Tanto la ecología como la economía surgen de la misma raíz: “oikos”, palabra griega que significa casa. Cuando la economía se centraba en lo doméstico, reconocía y respetaba sus cimientos basados en los recursos naturales y los límites de la renovación ecológica. Se centraba en satisfacer las necesidades humanas básicas dentro de esos límites. La economía basada en el hogar también era gestionada por la mujer. Hoy en día, la economía es algo ajeno y opuesto a los procesos ecológicos y las necesidades humanas. Mientras la destrucción de la naturaleza se justifica en aras de la creación de crecimiento, aumentan la pobreza y la expropiación. Al mismo tiempo que insostenible, es también económicamente injusto.

El modelo dominante de desarrollo económico se ha vuelto anti-vida. Cuando las economías se miden exclusivamente en términos de flujo monetario, los ricos se hacen más ricos y los pobres, más pobres. Y aunque el rico sea rico a nivel monetario, es también pobre en el sentido más amplio de lo que significa ser humano.

Mientras tanto, las exigencias del actual modelo económico están derivando en guerras por recursos como el petróleo, el agua y la comida. El desarrollo insostenible implica tres niveles de violencia: el primero es la violencia contra la tierra, que se manifiesta como crisis ecológica; el segundo es la violencia contra las personas, que se refleja en pobreza, indigencia y desplazamientos; y el tercero es la violencia de las guerras y los conflictos, cuando los poderosos echan mano a recursos que se encuentran en otras comunidades y países para saciar sus apetitos ilimitados.

El aumento del flujo monetario en función del PIB se ha desvinculado del valor real, pero aquellos que acumulan recursos financieros pueden reclamar los recursos reales de la gente: sus tierras, su agua, sus bosques y sus semillas. Esta sed les lleva a  saquear la última gota de agua y el último centímetro de tierra del planeta. No se trata del fin de la pobreza. Es el fin de los derechos humanos y la justicia.

Los premios Nobel de economía Joseph Stiglitz y Amarty Sen han admitido que el PIB no refleja la condición humana e instado a la creación de diferentes herramientas que midan el bienestar de las naciones. Esa es la razón por la que países como Bután han adoptado el índice de felicidad nacional bruta en lugar del producto interior bruto para calcular el progreso. Necesitamos crear medidas más allá del PIB y economías más allá del supermercado global para revitalizar la riqueza real. Debemos recordar que la verdadera moneda de la vida es la vida misma.

Artículo traducido por Lara San Mamés y editado por Arianne Sved – Guerrilla Translation!

Imagen de Thierry Ehrmann.

17 contradicciones y el fin del capitalismo

Collage-CC-FlickrDavid Harvey

En el siguiente extracto de su nuevo libro, el destacado geógrafo David Harvey reflexiona sobre la crisis capitalista en curso y el momento histórico en el que nos hallamos.

Las crisis son esenciales para la reproducción del capitalismo. Durante tiempos de crisis es cuando se afrontan, reconforman y rediseñan las inestabilidades del capitalismo para crear una nueva versión de él. Se derriban y se devastan muchas cosas para abrir camino a lo nuevo. Paisajes que en su día fueron productivos se convierten en zonas industriales abandonadas, viejas fábricas son demolidas o trasformadas para darles nuevos usos y los barrios de clase obrera se aburguesan. En otros lugares, pequeñas granjas y propiedades campesinas son desplazadas por la agricultura industrializada a gran escala o por fábricas modernas. Parques empresariales, I+D y centros de almacenamiento y distribución al por mayor se extienden por todas partes entre viviendas en serie, unidos por autopistas con cruces en trébol. Las ciudades centrales compiten en función de la altura y el glamour de sus torres de oficinas y edificios culturales icónicos, los mega-centros comerciales proliferan a montones tanto en la ciudad como en la periferia, en algunos casos incluso haciendo las veces de aeropuertos, a través de los cuales pasan incesantes muchedumbres de turistas y ejecutivos en un mundo que se ha vuelto cosmopolita por defecto. Los campos de golf y las zonas residenciales valladas que se originaron en EE UU pueden verse ahora en China, Chile e India, en contraste con los crecientes asentamientos de viviendas ocupadas y de construcción propia que se designan oficialmente como barriadas, favelas o barrios pobres.

Pero lo verdaderamente llamativo de las crisis no es tanto la reconfiguración total de los paisajes físicos como los drásticos cambios de pensamiento y entendimiento, de las instituciones e ideologías dominantes, de procesos y alianzas políticos, de subjetividades políticas, de tecnologías y formas de organización, de relaciones sociales y de los gustos y hábitos culturales que impregnan la vida cotidiana. Las crisis hacen que se tambalee nuestra concepción del mundo y del lugar que en él ocupamos. Y nosotros, habitantes y partícipes inquietos de este mundo emergente, tenemos que adaptarnos al nuevo estado de las cosas mediante un consentimiento forzado, incluso al tiempo que, con nuestro modo de pensar y actuar, contribuimos nuestro granito de arena a los aspectos problemáticos del mundo actual.

En plena crisis resulta difícil ver dónde podría estar la salida. Las crisis no son acontecimientos aislados. Aunque tienen desencadenantes obvios, los movimientos tectónicos que representan tardan muchos años en solucionarse. La larga crisis que comenzó con el crac de 1929 no se resolvió finalmente hasta los años 50, después de que el mundo hubiera pasado por la Depresión de los 30 y la Guerra Mundial de los 40. Del mismo modo, la crisis que dio sus primeras señales de vida en la turbulencia de los mercados de divisas internacionales de finales de los 60 y los acontecimientos que se produjeron en las calles de muchas ciudades durante el 68 (de París a Chicago, México D.F. y Bangkok) no fue resuelta hasta mediados de los 80, tras el colapso, a principios de los 70, del sistema monetario internacional Bretton Woods (establecido en 1944), seguido de tumultuosas luchas obreras durante toda la década de los 70, y el ascenso y consolidación del neoliberalismo bajo Reagan, Thatcher, Kohl, Pinochet y, al cabo de un tiempo, Deng en China.

Imagen de: Chris Devers

En retrospectiva, no es difícil identificar abundantes signos de problemas venideros mucho antes de que la crisis estalle a la vista de todos. Por ejemplo, las crecientes desigualdades de riqueza monetaria e ingresos que se produjeron durante los años 20 así como el estallido de la burbuja inmobiliaria estadounidense en 1928 presagiaron el colapso de 1929. De hecho, la manera en la que se sale de una crisis encierra las semillas de crisis futuras. La financiarización mundial, saturada de deuda y cada vez más desregulada, que comenzó en la década de los 80 con el objetivo de resolver conflictos laborales facilitando la movilidad y la dispersión geográfica provocó su propio fin con la caída del banco de inversión Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008.

En el momento de escribir esto, han pasado más de cinco años desde aquel acontecimiento, que provocó los subsiguientes colapsos financieros en cascada. Si nos guiamos por experiencias anteriores, sería torpe esperar cualquier indicación clara sobre el aspecto que podría tener un capitalismo revivificado, suponiendo que tal cosa fuera posible. Pero llegados a este punto debería haber ya diagnósticos divergentes sobre la naturaleza del problema así como una proliferación de propuestas para arreglarlo. Lo que resulta asombroso es la escasez de teorías o políticas nuevas. A grandes rasgos, el mundo está polarizado entre, por un lado, la continuación (como en Europa y Estados Unidos) e incluso la intensificación de remedios neoliberales, monetaristas y de economía de oferta que ahondan en la austeridad como medicina apropiada para curar nuestros males; y, por otro, el resurgimiento de cierta versión, normalmente diluida, de la expansión keynesiana de la demanda financiada por la deuda (como en China), que ignora el hincapié que Keynes hizo sobre la redistribución de los ingresos hacia las clases bajas como uno de sus componentes clave. Ya se aplique una u otra política, el resultado favorece al club de los multimillonarios que actualmente constituye una plutocracia cada vez más poderosa, tanto en países determinados como a escala mundial (Rupert Murdoch, por ejemplo). En todas partes, los ricos se enriquecen aún más por momentos. Los 100 multimillonarios más adinerados del mundo (de China, Rusia, India, México e Indonesia, y de los centros de riqueza tradicionales en Norte América y Europa) sumaron 240.000 millones de dólares a sus arcas tan solo en el año 2012 (lo suficiente para acabar con la pobreza mundial de la noche a la mañana, según Oxfam). Por el contrario, el bienestar de las masas se está estancando o, lo que es más probable, va a experimentar una degradación acelerada e incluso catastrófica (como en Grecia y en España).

La gran diferencia institucional en esta ocasión parece ser el papel de los bancos centrales, entre los cuales la Reserva Federal de Estados Unidos desempeña un rol de liderazgo e incluso de dominio en el escenario mundial. Pero desde la implantación de los bancos centrales (que, en el caso británico, se remonta a 1694), su función ha sido la de proteger y rescatar a los banqueros en lugar de ocuparse del bienestar del pueblo. El hecho de que Estados Unidos pudiera salir estadísticamente de la crisis en el verano de 2009 y que los mercados de valores de casi todo el mundo pudieran recuperar sus pérdidas tuvo todo que ver con las políticas de la Reserva Federal. ¿Esto augura un capitalismo global gestionado bajo la dictadura de los banqueros centrales del mundo, cuyo deber primordial es preservar el poder de los bancos y los plutócratas? Si así fuera, habría muy pocas expectativas de solución a los actuales problemas de las economías estancadas y el empeoramiento de las condiciones de vida para la gran mayoría de la población del planeta.

Necesitamos métodos de investigación y concepciones mentales distintos en estos tiempos intelectualmente estériles si queremos escapar del actual impasse que sufre el pensamiento económico y las políticas correspondientes.”

Por otra parte, se habla mucho de las posibilidades de una solución tecnológica al actual malestar económico. Aunque la combinación de nuevas tecnologías y formas de organización ha cumplido siempre un papel importante en la facilitación de la salida de las crisis, nunca ha sido un papel determinante. Las miradas esperanzadas se fijan hoy en un capitalismo “basado en el conocimiento” (con la ingeniería biomédica y genética, y la inteligencia artificial a la cabeza). Pero la innovación es siempre un arma de doble filo. No olvidemos que la desindustrialización mediante la automatización que surgió en la década de los 80 ha supuesto que empresas como General Motors (que empleaba mano de obra bien remunerada y sindicalizada en los años 60) hayan sido suplantadas por otras como Walmart (con su masiva fuerza laboral mal pagada y no sindicalizada) como los mayores empleadores de Estados Unidos. Si el actual estallido de innovación señala algún camino, es el de la reducción de oportunidades de empleo para los trabadores y el incremento de la importancia de las rentas extraídas de los derechos de propiedad intelectual por parte del capital. Pero si todo el mundo intenta vivir de las rentas y nadie invierte en producción, está claro que el capitalismo va encaminado a una crisis de otra índole totalmente distinta.

Las élites capitalistas y sus acólitos intelectuales y académicos no son los únicos que parecen incapaces de romper radicalmente con su pasado o definir una salida viable de esta quejumbrosa crisis de bajo crecimiento, estancamiento, elevado desempleo y pérdida de soberanía estatal en favor de los tenedores de bonos. Resulta evidente que las fuerzas de la izquierda tradicional (partidos políticos y sindicatos) se ven incapaces de montar una oposición sólida al poder del capital. Treinta años de ataques ideológicos y políticos de la derecha las ha dejado desmoralizadas y la socialdemocracia ha caído en descrédito. El derrumbe estigmatizado del comunismo existente y la “muerte del marxismo” tras 1989 empeoró aún más la situación. Hoy en día, lo que queda de la izquierda radical opera mayormente fuera de los canales institucionales o de oposición organizada, con la esperanza de que la suma de acciones a pequeña escala y activismo local desemboque en algún tipo de macroalternativa satisfactoria. Esta izquierda, que curiosamente se hace eco de una ética libertaria e incluso neoliberal de antiestatismo, halla su alimento intelectual en pensadores como Michel Foucault y todos aquellos que han reensamblado fragmentaciones posmodernas bajo el lema del posestructuralismo, un planteamiento difícilmente comprensible que favorece la política de la identidad y rehuye del análisis de clase. Las perspectivas autonomistas, anarquistas y localistas son visibles en todas partes. Pero en la medida que esta izquierda intenta cambiar el mundo sin tomar el poder, una clase capitalista y plutocrática cada vez más consolidada sigue sin oposición a su capacidad de dominar el mundo sin restricciones. Esta nueva clase dirigente cuenta con el apoyo de un estado de seguridad y vigilancia que no es en absoluto reacio a utilizar sus poderes policiales para sofocar cualquier forma de disenso bajo el pretexto del antiterrorismo.

SeventeenContradictionsEste es el contexto en el que he escrito Seventeen Contradictions and the End of Capitalism [Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo]. El enfoque que he adoptado es más bien poco convencional en tanto que sigue el método de Marx pero no necesariamente sus propuestas, y sospecho que los lectores y lectoras, disuadidos por esto, no logren asumir con tesón los argumentos aquí expuestos. Pero no cabe de duda de que necesitamos métodos de investigación y concepciones mentales distintos en estos tiempos intelectualmente estériles si queremos escapar del actual impasse que sufre el pensamiento económico y las políticas correspondientes. El motor económico del capitalismo afronta, al fin y al cabo, claras y serias dificultades, dando tumbos entre el avance a trompicones y la amenaza de su paralización o estallido episódico aquí y allá sin previo aviso. En medio de expectativas de una vida de abundancia para todos en algún impreciso momento futuro, las señales de peligro abundan a cada paso. Nadie parece tener una comprensión coherente de los enormes problemas que aquejan al capitalismo, y mucho menos del porqué. Pero siempre ha sido así. Tal como señaló Marx en su día, las crisis mundiales han representado siempre la verdadera concentración y adaptación forzosa de todas las contradicciones de la economía burguesa. Desenmarañar esas contradicciones debería revelar muchas cosas sobre los problemas económicos que tanto nos afligen. Merece la pena intentarlo en serio, sin duda.

Asimismo, consideré apropiado esbozar los resultados probables y las posibles consecuencias políticas que fluyen de la aplicación de este peculiar modo de pensamiento hacia una comprensión de la economía política del capitalismo. A primera vista, estas consecuencias podrían parecer improbables y, más aún, impracticables o políticamente inaceptables. Pero es vital que se aborden alternativas, por muy extrañas que parezcan, y que se aprovechen en caso necesario y si las condiciones así lo dictasen. De este modo, podría abrirse todo un campo de posibilidades no consideradas ni explotadas hasta ahora. Necesitamos un foro abierto –una asamblea global, por así decir– para considerar dónde se encuentra el capital, hacia dónde podría estar dirigiéndose y qué hay que hacer al respecto. Espero que este breve libro contribuya algo al debate.


Guerrilla Translation/Relacionado:Strip Capitalism works¡El capitalismo me funciona! Verdadero/FalsoSteve LambertOccupy, la deuda y los límites históricos del capitalismo/David GraeberEl principio de autoridad/ Scott Noble

Nuestra rareza es libre

8771079130_396d735128_hGabriella Coleman

La lógica de Anonymous: ejército online, agente del caos y buscador de la justicia.

Nuestra rareza es libre se publicó originalmente el 13 de Enero del 2012 en el decimotercer número de Triple Canopy, Negative Infinity, con el apoyo de la Brown Foundation, Inc. de Houston, del Departamento de Asuntos Culturales de la ciudad de Nueva York en colaboración con el Consejo Municipal, y del Consejo de Humanidades de Nueva York. Triple Canopy es una revista con base en Brooklyn que promueve un modelo de edición que incluye obras artísticas y literarias digitales, conversaciones públicas, exposiciones y libros.

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ANONYMOUS, QUE NACIÓ en el foro online 4chan hace ocho años, es por su naturaleza y propósito difícil de definir: un nombre empleado por varios grupos de hackers, tecnólogos, activistas, defensores de los derechos humanos y bichos raros; un cúmulo de ideas e ideales adoptados por esta gente y centrados en el concepto de anonimato; un estandarte para acciones colectivas online y en el mundo real que van desde temibles aunque triviales bromas hasta apoyo tecnológico para los revolucionarios árabes. En los últimos meses, Anonymous ha anunciado audaces planes para derrocar los aparentemente invencibles carteles de la droga mexicanos; ha instigado y promovido el movimiento Occupy a nivel nacional; ha tirado la página web de la Florida Family Association, que está detrás de una campaña contra el programa de televisión All-American Muslim, y ha filtrado los nombres y números de tarjetas de crédito de sus donantes. Dichas acciones a veces son pacíficas y legales, otras veces perturbadoras e ilícitas, moviéndose a menudo en una zona gris tanto moral como legalmente. Anonymous actúa para promover causas políticas pero también por pura diversión.

La aparentemente paradójica naturaleza de Anonymous tiene mucho que ver con sus orígenes en 4chan, una plataforma que se ha hecho inmensamente popular, icónica e ignominiosa desde su lanzamiento en 2003. 4chan es un tablero de imágenes compuesto por cincuenta y un foros temáticos que van desde el anime japonés hasta la salud y el deporte y está ampliamente considerado como uno de los rincones más ofensivos de Internet. El foro «random», /b/, rebosa de pornografía, insultos raciales y humor perverso y degradante. Los participantes se comunican en un lenguaje que parece haber reducido el inglés a un puñado de crueles epítetos, burlas y abreviaturas de mensaje de texto. Puede ser chocante para los de fuera, pero para los de dentro es el estado normal de las cosas y una de las cualidades más definitorias y atractivas de 4chan.1

Lo que empezó como una red de troles se ha convertido, buena parte del tiempo, en un ejército para el bien en el mundo; lo que comenzó como una reacción contra la Iglesia de la Cienciología ha pasado a incluir causas como la lucha por la libertad de expresión, abarcando desde Túnez hasta el Parque Zuccotti.”

Hoy en día Anonymous se asocia con una insurgente e irreverente rama de activistas políticos. Sin embargo, antes de 2008, este apelativo se usaba casi exclusivamente para hacer bromas —para «trolear», según la terminología propia de Internet— a personas y organizaciones elegidas como objetivos, profanando reputaciones y revelando informaciones humillantes. Por ejemplo, en 2009, Anonymous intentó «destruir» a una niña de once años llamada Jessi Slaughter después de que sus videos de monólogos caseros, que habían conseguido cierta notoriedad en la web de cotilleos preadolescente StickyDrama, fuesen publicados en 4chan. Los descarados alardes de Slaughter (en uno de los vídeos afirma «dispararé una Glock en tu boca y haré un granizado de cerebro») pusieron en marcha a Anonymous quienes publicaron su número de teléfono, dirección y nombre de usuario de Twitter, inundándola con emails expresando odio y rechazo, bromas telefónicas amenazantes, imágenes retocadas y remezclas satíricas de sus vídeos. Cuando su padre grabó su propia diatriba, afirmando haber «rastreado» a aquellos que atormentaban a Jessi y haber puesto esta información en manos de la «ciberpolicía», él también se convirtió en el centro de las burlas (y en un meme). Debido a este burlesco comportamiento, en 2007 Fox News había apodado a 4chan como «la máquina del odio de Internet», un comentario aceptado, aunque de manera irónica, por Anonymous, que respondió con una siniestra parodia en vídeo afirmando ser «el rostro del caos», «los heraldos del juicio» que «se ríen en la cara de la tragedia». Pero en los últimos años Anonymous ha adoptado la estrategia del troleo como parte de campañas de protesta de carácter más honesto. La pregunta es: ¿cómo y por qué se ha transformado la «máquina del odio» en una de las operaciones políticas más hábiles y efectivas de los últimos tiempos?

Definición de Anonymous sacada del foro 4chan

Definición de Anonymous sacada del foro 4chan

Buscando entender la sorprendente metamorfosis de Anonymous, inicié un estudio antropológico del grupo en 2008. Ese año Anonymouslanzó un ataque de troleo contra la Iglesia de la Cienciología que en pocas semanas incluyó serias manifestaciones callejeras organizadas usando estrategias convencionales de activismo. Anonymous se hizo incluso más conocido dos años después como resultado de la Operación Payback, una campaña de ataques de denegación de servicio (DDoS) que en nombre de la libertad de expresión paralizó las páginas web de ciertas instituciones financieras por no permitir la transferencia de fondos de los donantes a Wikileaks. Pero incluso entonces, Anonymous era aún incomprendido, descrito en las noticias como «activistas online», «ciberguerreros globales» y «ciberjusticieros».

La naturaleza de esta confusión no es difícil de entender. Más allá del compromiso inicial del anonimato y del libre flujo de información, Anonymous no tiene una filosofía consistente o un programa político. Aunque Anonymous ha dedicado cada vez más energía (y ha sido conocido por ello) a la disidencia digital y a la acción directa en torno a varias operaciones, no tiene una trayectoria definida. A veces evasivos y bromistas, a veces macabros y siniestros, y a menudo todo a la vez, Anonymous aún está vivo gracias a una voluntad colectiva que es afín a la gamberrada, el lulz, una deformación del acrónimo LOL (laugh out loud), algo así como «reírse a carcajadas». El lulz representatanto unos valores como un objetivo. Incluso aunque Anonymous se ha desligado de 4chan y de los actos de troleopor su propio beneficio, el carácter subyacente del grupo —y sus políticas internas— están íntimamente conectados con la estridente cultura de los foros online. (Para saber más sobre la cultura del anonimato, consulte el exhaustivo ensayo de David Auerbach Anonymity as Culture.)

“You done goofed!”AJessi Slaughter y su padre responden a Anonymous.

La sonrisa pintada

El espíritu lulz no es exclusivo de Anonymous, de Internet, del troleo, o de nuestros tiempos. Los dadaistas y los yippis compartían una disposición alborotadora similar, al igual que los situacionistas y los Up Against the Wall Motherfuckers. Más recientemente los Yes Men han fusionado estrechamente la actitud bromista con el activismo como en la ocasión en que presentaron un pene dorado de casi un metro (el «employee visualization appendage» o el «apéndice de visualización del empleado») en una conferencia de la OMC sobre la industria textil como medio para controlar a los trabajadores, recibiendo el aplauso de la multitud de gerentes allí congregada. Estas transgresiones sirven para muchos propósitos, dándole la vuelta a los convencionalismos y destacando lo absurdo de un sistema político dentro del cual ya no parece posible un cambio sustancial, a la vez que generan el tipo de espectáculos que despierta el interés de los medios de comunicación convencionales. Pero los grupos anteriormente mencionados se concibieron como iniciativas políticas radicales, con alcance limitado y una composición vanguardista. Lo que diferencia a Anonymous es su afiliación fluida y una evolución política orgánica, junto con su combinación de bromistas salvajes y experta coordinación online.

Pequeño FuegoEsto equivale a decir que Anonymous sigue una lógica totalmente propia. En parte por su imagen inconformista y por su bufonería lulzy, el grupo ha despertado una considerable atención (Anonymous fue recientemente nombrado por la revista Time como la cuarta persona del año según su encuesta entre los lectores) y ha atraído a un enorme número de adeptos o Anons. Por supuesto, el principio organizativo del grupo, el anonimato, hace imposible calcular cuánta gente está involucrada.

La participación es fluida y Anonymous incluye a expertos hackers además de personas que contribuyen editando vídeos, escribiendo manifiestos o publicando acciones. Asimismo, existen infinidad de simpatizantes que puede que no pasen horas en las salas de chat pero siguen las órdenes de unirse a los ataques DDoS y de difundir los mensajes enviados por las cuentas de Twitter de Anonymous, actuando al mismo tiempo como ejército mercenario y como grupo callejero. Anonymous ha desarrollado una estructura poco definida, con recursos técnicos como el Internet Relay Chat (IRC) dirigido y controlado por un puñado de élites. Pero estas élites no han erigido barreras formales a la participación, tales como unas directrices de iniciación o procesos de filtración, y las normas éticas suelen ser establecidas en consenso y defendidas por todos.

Vídeo Dear Fox News realizado por Anonymous, 2007.

Las operaciones políticas normalmente confluyen al azar. Anonymous opera tácticamente, a menudo sin una estrategia dominante, siguiendo las líneas propuestas por el pensador jesuita francés Michel de Certeau. «Al no tener un lugar, una táctica depende del tiempo; está siempre al acecho de oportunidades que hay que cazar “al vuelo”», escribe en La invención de lo cotidiano (1980). «Lo que gana no lo conserva. Necesita jugar constantemente con los acontecimientos para convertirlos en “oportunidades”. El débil debe continuamente sacar provecho de fuerzas que le resultan ajenas». Esta aproximación podría degenerar en operaciones poco definidas que disipasen la fuerza colectiva del grupo, pero actuar «al vuelo» potencia la estructura fluida de Anonymous, proporcionando a los Anons una ventaja, aunque temporal, sobre las instituciones tradicionales (corporaciones, estados, partidos políticos) que funcionan según planes unificados. De Certeau distingue explícitamente esto como estrategia, la cual «postula un lugar susceptible de circunscribirse como algo propio y de ser la base desde la cual administrar las relaciones con una exterioridad compuesta de metas o de amenazas». Anonymous no está ligado a ningún lugar como tal, y por lo tanto, no alberga lo que Certeau llama «una actitud cartesiana».

AggregatePor ejemplo: un infame ataque contra la empresa de seguridad HBGary apenas había atraído la atención hasta que los hackers descubrieron, mientras llevaban a cabo un troleo en represalia, que varias empresas de seguridad estaban conspirando para debilitar a WikiLeaks y desacreditar a sus simpatizantes. Puesto que cualquiera puede usar el nombre, como muchas afiliaciones aparentemente sin relación con Anonymous han hecho, las operaciones se pueden intensificar rápidamente después de que se ha descubierto una debilidad en el objetivo, o pueden detenerse inmediatamente si surge algún problema o controversia interna. Y de este modo, la dirección general de Anonymous se mantiene hasta cierto punto opaca, incluso para los de dentro.

Sin embargo, las actividades de Anonymous, aunque puedan parecer disparatadas y paradójicas en la superficie, han dado con un profundo desencanto con el statu quo político, sin llegar a proponer una visión utópica —o una agenda preferente— como respuesta. Anonymous actúa de un modo irreverente, a menudo destructivo, ocasionalmente vengativo y generalmente transgresor, pero también nos da una lección en materia de lo que el filósofo de la Escuela de Fráncfort Ernst Bloch llama «el principio de esperanza.» En su obra de tres volúmenes Das Prinzip Hoffnung (1938-47), Bloch expone un asombroso número de diferentes señales, símbolos y artefactos de diferentes épocas históricas, que van desde los sueños a los cuentos de hadas, para recordarnos que el deseo de un mundo mejor siempre está entre nosotros. Bloch elabora su estudio como arqueólogo filosófico, excavando en busca de los mensajes olvidados que se encuentran en canciones, poemas y rituales. Anonymous no representa la esperanza en el sentido religioso o incluso la utopía (no existe una visión de transcender nuestras instituciones y mucho menos la historia) pero contiene posibilidades latentes que en ciertas condiciones se pueden activar y quizás conducir a nuevas realidades políticas. «La puerta que al menos está medio abierta, cuando parece que se abre ante objetos agradables, es una notable esperanza» escribe Bloch.

Anonymous_emblem.svgLa aparición de Anonymous, procedente de uno de los lugares con peor fama de Internet, me parece que ejemplifica perfectamente el principio de esperanza de Bloch. Lo que empezó como una red de troles se ha convertido, buena parte del tiempo, en un ejército para el bien en el mundo; lo que comenzó como una reacción contra la Iglesia de la Cienciología ha pasado a incluir causas como la lucha por la libertad de expresión, abarcando desde Túnez hasta el Parque Zuccotti. Mientras que Anonymous no ha propuesto ningún plan de acción para derribar instituciones o cambiar leyes injustas, ha conseguido que evadirlas sea visto como algo fácil y deseable. Para los que se ponen la máscara de Guy Fawkes asociada con Anonymous esta, y no la participación social comercializada y «transparente» en Facebook, es la promesa de Internet, e implica cambiar el individualismo por el colectivismo.

Los caminos de la máscara

AnonbearSi existe un término que represente el carácter paradójico y contradictorio de Anonymous, que es ahora serio en sus actos pero intencionalmente frívolo y está constituido por comprometidos activistas y amantes de la travesura, es la palabra lulz. Estas cuatro letras denotan los placeres conseguidos al crear y compartir chistes y memes comos los LOLcats o la mascota pedófila de dibujos animados Pedobear. Pero también sugiere cómo los troles pueden socavar fácil y despreocupadamente el sentido de seguridad disfrutado por los tranquilos residentes del «mundo real», por ejemplo, pidiendo decenas de pizzas sin pagar para que sean entregadas en una misma dirección o publicando el número de teléfono y las comunicaciones privadas, los números de tarjetas de crédito y los contenidos del disco duro de una persona y cualquier otra información que pueda ser «personal» o segura. Quizá lo más importante es que las acciones orientadas al lulz rompen el consenso respecto a nuestra política o ética, nuestras vidas sociales, nuestras sensibilidades estéticas y la inviolabilidad del mundo tal como es. Los troles invalidan ese mundo demostrando la posibilidad que tienen los geeks de Internet de destruirlo, de tirar de la alfombra bajo nuestros pies, siempre que les apetezca y sin avisar.

En ningún otro lugar esta sensación de un mundo aparte, formado en oposición a este que la mayoría de nosotros habitamos, es más palpable que en 4chan. El anonimato también es esencial en 4chan; se podría decir que el anonimato es la regla básica y el aspecto dominante de la cultura que el foro ha creado. Mientras que trolear ha sido siempre competencia de pandillas jactanciosas y autoengrandecidas (por ejemplo, la Gay Niggers’ Association of America y su expresidente Weev), en 4chan trolear es mayoritariamente una forma de colaboración colectiva y a los participantes se les desaconseja identificarse, centrándose en cambio en la búsqueda colectiva de «epic wins» (triunfos épicos).

Anonymous comenzó a trolear a la Iglesia de la Cienciología en enero de 2008 buscando uno de esos triunfos épicos, incitados por las amenazas por parte de la Cienciología de demandar a cualquier sitio web que no retirase el infame video de reclutamiento interno en el que Tom Cruise alababa los esfuerzos de la iglesia para «crear nuevas y mejores realidades». Debido al efecto Barbra Streisand (según el cual cualquier intento de censurar una información que ya ha sido publicada solo sirve para llamar más la atención sobre ella), el video filtrado se hizo viral. Aunque estaba pensado como algo serio y persuasivo, legitimando la Cienciología gracias al poder de la fama de Cruise, los geeks de Internet (y muchos otros) vieron el vídeo como un intento patético (por no decir hilarante) de conferir credibilidad a una pseudociencia. Una vez que la iglesia sacó a sus abogados, según un participante me comentó, Anonymous pasó de las burlas a un «hijoputismo ultracoordinado». Ataques DDoS para sobrecargar las páginas web de la Cienciología, pedir pizzas sin pagar para que fueran entregadas en iglesias de todo Norteamérica, mandar imágenes de partes del cuerpo desnudas a las máquinas de fax de las iglesias, e incesantes bromas telefónicas, especialmente a la línea directa de la Dianética…

EsquemaLa disposición de Anonymous para causar estragos en aras del lulz, pero también en defensa de la libertad de expresión y en oposición a las actividades ilícitas y a los engaños de la Cienciología, recuerdan a los «bandidos sociales» de la Europa del siglo XIX descritos por el historiador Eric Hobsbawm en su libro de 1959 Rebeldes Primitivos. Estos bandidos son miembros de mafias, sociedades secretas, sectas religiosas, pandillas urbanas y bandas ilegales; son básicamente rufianes, pero, de acuerdo con Hobsbawn, promueven un espíritu ligeramente revolucionario. A menudo cuando saquean también redistribuyen los bienes entre los pobres o les ofrecen protección contra otros bandidos. Hobsbawm define a los bandidos como figuras «prepolíticas» que «aún no han encontrado, o apenas han comenzado a encontrar, un lenguaje específico con el que expresar sus aspiraciones en el mundo». Anonymous ha trabajado con extraordinaria celeridad para encontrar ese lenguaje propio desde que lanzó el Proyecto Chanology. Poco después de los ataques DDoS y de las bromas, Anonymous cambió de táctica difundiendo datos incriminatorios sobre la Cienciología y forjando vínculos con una generación anterior de disidentes mientras destacaba el uso de la censura por parte de la iglesia y su abuso de los derechos humanos. Una fuente espontánea de troleo había dado vida a un esfuerzo activista serio. Anonymous había emergido de su santuario online y se había propuesto mejorar el mundo. Según Hobsbawm, esta es una ruta convencional que toman tanto los bandidos como los revolucionarios. «El reconocimiento de que tienen lugar cambios profundos y fundamentales en la sociedad no depende de la creencia de que la utopía sea realizable» escribe.

Anonymous no representa la esperanza en el sentido religioso o incluso la utopía (no existe una visión de transcender nuestras instituciones y mucho menos la historia) pero contiene posibilidades latentes que en ciertas condiciones se pueden activar y quizás conducir a nuevas realidades políticas.”

Irónicamente, la transformación de Anonymous coincidió con la publicación de un vídeo que satirizaba la Cienciología: Message to Scientology, que aboga por un desmantelamiento «sistemático» de la iglesia para «nuestro propio disfrute». El vídeo, uno de los muchos que instan a la gente a actuar contra la iglesia, provocó una discusión entre los Anons en los canales de IRC sobre si debían protestar en serio o permanecer fieles a los alocados orígenes de Anonymous. Uno de los editores de Message to Scientology lo resumió:

<Av>Hubo gente que no creía que Anonymous o 4chan debieran tomar las calles
<Av>pero el consenso para hacerlo nos llegó de manera relativamente fácil después del vídeo
<Av>parecía el momento oportuno, el vídeo perfecto en el momento perfecto

Y de este modo, el 10 de febrero de 2008 miles de Anons y simpatizantes salieron a las calles en ciudades de todo el mundo para realizar una acción de un día contra la Cienciología, con eventos que iban desde protestas políticas serias hasta travesuras carnavalescas. Seis meses después de ser calificados como «la máquina del odio de Internet», Anonymous tenía una legión de seguidores en el mundo real, no solo geeks y hackers martilleando sus teclados, que habían hecho suyo el nombre del grupo, su ética de anonimato y su concomitante iconografía. Esa noche, hombres con la máscara de Guy Fawkes y trajes negros con pancartas proclamando «Nosotros Somos Internet» podían verse en los telediarios del mundo entero.Una frase común en estas protestas, que un manifestante me repitió en Dublín fue: «Al menos nuestra rareza es libre».

«Raidfag Wench» de Anonymous manifestándose contra la Iglesia de la Cienciología, 2008. (en el cartel: «Conseguid una verdadera religión falsa»)

«Raidfag Wench» de Anonymous manifestándose contra la Iglesia de la Cienciología, 2008.
(en el cartel: «Conseguid una verdadera religión falsa»)

Para muchos Anons la campaña validó el trabajo que había precedido al Proyecto Chanology: la fusión de energías y antagonismos en forma de organización política, a través de la experimentación y la práctica. Durante las semanas y meses siguientes continuaron protestando incansablemente contra las medidas represoras legales y extralegales que la Cienciología estaba tomando contra sus críticos, especialmente contra aquellos que se atrevieron a revelar o hacer circular documentos internos (a los que la iglesia se refiere como «escrituras secretas»). Otros Anons simplemente volvieron a sus rincones de Internet; muchos de ellos ahora se burlan de la incipiente sensibilidad política de Anonymous tildando a sus compañeros de «maricas morales» prefiriendo trolear a chicas de instituto e intercambiar pornografía.2

Pero los maricas morales no han repudiado la anormalidad: después de todo, es parte de su cultura. En 2009, por ejemplo, un grupo de Anons llevaron a cabo la Operación Slickpubes en la que un hombre semidesnudo untado de vaselina y vello púbico desató el terror en la sede central de la Cienciología en Nueva York. Estas gamberradas contrastan con la narrativa moral descrita por Hobsbawm, según la cual los bandidos solo podrían convertirse en actores políticos viables abandonando sus tácticas amenazantes y aceptando utilizar las formas convencionales del poder. Para Hobsbawm, el bandido se enfrenta a «las fuerzas de una nueva sociedad que no puede entender. Como mucho puede luchar contra ello y buscar su destrucción». Esto explica por qué «el bandido a menudo es destructivo y salvaje más allá del alcance de su propio mito». Sin embargo, los bandidos digitales de hoy en día entienden las fuerzas de la nueva sociedad y son expertos en emplearlas como medio de destrucción creativa.

Vídeo Message to Scientology publicado por Anonymous, 2008.

#BotnetsforJustice

No es difícil entender por qué la Cienciología es un objetivo ideal para los muchos geeks y hackers que forman parte de las filas de Anonymous. La Cienciología es una religión hermética y lucrativa basada en la pseudociencia, con un lenguaje y unas costumbres de culto propias, presa de falsa tecnología (de lo más conocido, el e-meter) y de una «tecnología avanzada», que es el término que utiliza la iglesia en su doctrina espiritual. La Cienciología existe casi como el reflejo de un espejo de atracción de feria del mundo geek y hacker, que está tan fuertemente dedicado a la producción y el uso de una tecnología funcional y a la erradicación de las majaderías. La Cienciología es el otro yo malvado de la cultura anónima y geek de Internet. Pero ¿ese deseo de congregarse bajo un mismo alias (lo que el teórico de los medios Marco Desiiris llama un «nombre impropio») podría ser atenuado por un enemigo menos perfecto?

Aparentemente no. O quizás es que el perfecto aliado funciona igualmente bien. Dos años después de que se lanzase la Operación Chanology, un grupo diferente de Anons inició una segunda fase de la Operación Payback, de nuevo sin mucha previsión o planificación. Según una fuente de Anonymous, la iniciativa fue organizada por AnonOps (una rama de Anonymous) en el IRC, anunciada en un blog, publicitada en 4chan y en Twitter, y finalmente recogida por los medios convencionales. Gracias a la tormenta de fuego causada por la filtración por parte de WikiLeaks de una serie de cables diplomáticos clasificados, los AnonOps fueron capaces de dirigir a una infantería de miles (asistidos por robots informáticos) para paralizar las páginas web de Paypal y Mastercard usando un programa llamado Low Orbit Ion Cannon. «Alguien en los medios de comunicación se dio cuenta», recuerda un integrante de Anonymous que participó en el ataque.

A: y en unas pocas horas
A: se hizo viral
A: nos sentamos y miramos como el número [de los usuarios del canal IRC] crecía
A: desde unos 70
A: que era como el número más bajo de usuarios que nunca hemos sido
A: y estábamos diciendo: guau, pronto vamos a llegar a los 500
A: (nuestro pico más alto anteriormente había sido ~700)
A: y después pasamos ese número
A: luego alcanzamos los 1000
A: y después se desató la locura
A: y alcanzamos más de 7000
A: tuvimos que aumentar repentinamente el número de servidores
A: y fue un momento de locos
A: estábamos estupefactos y un poco asustados para ser sinceros

A finales de 2010 parecía haber nacido un nuevo ejército de Anonymous y en los siguientes meses los AnonOps trabajaron para permitir que en Malasia los ciudadanos pudieran saltarse el filtro gubernamental y hackearon al gigante de la biotecnología agrícola Monsanto en nombre de los derechos medioambientales, entre otras docenas de campañas. En ese momento, yo había estado entrando en el IRC como parte de mi investigación antropológica, construyendo relaciones con gente a la que solo conocía por su apodo y a menudo sirviendo de guía a los periodistas en el canal #reporter de Anonymous. Según las operaciones se iban multiplicando, estuve encadenada a mi ordenador durante nueve meses, pasando horas y horas en varios foros. Comencé a dar charlas públicas sobre Anonymous y se publicaron online varios vídeos que provocaron abundantes comentarios de los Anons. (Este es un rasgo destacado del trabajo de los etnógrafos cuyo objeto de estudio es lo que el antropólogo Chris Kelty ha llamado en broma los «superalternos» en oposición a los subalternos: aquellos geeks de elevado nivel educativo que no solo hablan por sí mismos sino que contestan enérgica y críticamente a aquellos que pretenden hablar por ellos).

Instrucciones para participar en la Operación Payback, publicadas por Anonymous, 2010

Instrucciones para participar en la Operación Payback, publicadas por Anonymous, 2010

A finales de enero, Anonymous parecía estar dedicándose completamente a campañas activistas en detrimento de las gamberradas y algunos Anons lamentaron la disminución del lulz. Aunque fueron muchos más los que se animaron por su contribución al histórico derrocamiento de los regímenes dictatoriales en Oriente Medio. Motivados por el bloqueo del gobierno tunecino a WikiLeaks, Anonymous anunció la OpTunisia el 2 de enero de 2011; poco después los AnonOps se embarcaban en una serie de las llamadas operaciones de libertad para apoyar la Primavera Árabe. Anonymous atacaba las páginas web de los gobiernos pero pronto comenzó a actuar más como un grupo de defensa de los derechos humanos, permitiendo a los ciudadanos saltarse la censura y evadir la vigilancia electrónica y mandando paquetes de asistencia con consejos y herramientas de seguridad. Estos paquetes incluían esta urgente y nada humorística nota aclarando el papel de los medios sociales: «Esta es *vuestra* revolución. No será tuiteada ni televisada ni difundida por IRC. *Debéis* salir a las calles o *perderéis* la batalla». Aunque muchos Anons se animaron por el hecho de contribuir al derrocamiento de los regímenes dictatoriales en Oriente Medio, para otros no podía ser una evidencia más clara del ascenso de los maricones morales.

Después llegó la Operación HBGary. En febrero, Aaron Barr, presidente ejecutivo de la compañía de seguridad HBGary, afirmó haber «derrotado»B a Anonymous, descubriendo las identidades reales de los principales operativos. A modo de respuesta, los Anons se adueñaron de la cuenta de Twitter de Barr y la usaron para lanzar insultos racistas a 140 caracteres a la vez que se hacían seguidores de las cuentas de Justin Bieber, Gay Pride y Hitler. Hackeron los servidores de HBGary y se descargaron 70 000 emails y archivos eliminados. Borraron el iPhone y el iPad de Barr y posteriormente publicaron los datos de la compañía junto con las comunicaciones privadas de Barr. Lo más notable fue que Anonymous sacó a la luz un documento titulado «La amenaza WikiLeaks» que resumía como HBGary Federal (una filial que se encargaba de los contratos federales) y otras empresas de seguridad querían debilitar a WikiLeaks entregando al sitio documentos falsos. También existía evidencia de planes para arruinar las carreras de los defensores de WikiLeaks, entre ellos la del escritor de Salon.com Glenn Greewald. 

Un pequeño grupo de AnonOps hackers había comenzado con un troleo en represalia y había terminado revelando lo que parecía ser una conspiración tan incriminatoria que algunos miembros del congreso pidieron que se creara una comisión de investigación. Puesto que se trataba de empresas privadas, la evidencia obtenida por los AnonOps nunca podría haber sido conseguida mediante canales legales, como una petición de acuerdo con la Ley por la Libertad de Información.

En un mundo en el que compartimos la mayoría de nuestros datos personales online, en el que los estados y las corporaciones hacen uso de herramientas invasivas para almacenarlos y comerciar con ellos, hay algo profundamente esperanzador en la eliminación del yo de Anonymous”

Previamente, Anonymous raramente hackeaba para exponer fallos de seguridad y permitir el acceso a información políticamente sensible, prefiriendo pintarrajear e inhabilitar sitios web. El éxito de la Operación HBGary fomentó la creación de nuevas ramas de Anonymous compuestas por grupos más pequeños y exclusivos de hackers dedicados a exponer las vulnerabilidades de seguridad y a proporcionar revelaciones masivas de emails y documentos, alineando aún más a los hackers con los objetivos de WikiLeaks. Algunos Anons se mostraron en desacuerdo con el daño colateral que supuso la Operación HBGary, especialmente el filtrado excesivo de información personal. La naturaleza necesariamente clandestina de tales actos de hackeo fue criticada por quienes la veían como contraria al carácter distintivo de transparencia de la organización. Sin embargo, en ese momento, la mayoría de los Anons estaban emocionados. Uno describió esta efervescencia colectiva en un mensaje privado que me envió durante la posterior «celebración» del hackeo en un canal de chat.

AAA: se ha hecho un gran trabajo
AAA: pero hubo un importante déficit de lulz
biella: sip y ahora se han recuperado los niveles
AAA: creo que esto es más bien un superávit

El mensaje a los integrantes de Anonymous y a los espectadores estaba claro: Anonymous no se ha convertido en el organismo de Observación de los Derechos Humanos; la búsqueda de unos fines más «maduros» no significaba el final del lulz.

Póster en referencia al ataque de Anonymous a la página web del gobierno de Nepal, OpEverest, 2011.

Póster en referencia al ataque de Anonymous a la página web del gobierno de Nepal, OpEverest, 2011.

Aquí viene nadie 

Cambiar totalmente la vida de un ejecutivo de seguridad, publicar montones de información personal y comunicaciones corporativas obtenidas de manera ilegal y difundir todo el caso en Twitter puede parecer un anatema a los activistas tradicionales, quienes podrían preferir instar a los ciudadanos a llamar a sus representantes locales. Pero estos actos que buscan el lulz son magnéticos a dos niveles: dan lugar a eventos e imágenes espectaculares, sorprendentes y divertidas que atraen la atención de los medios y que a la vez unen al colectivo y rejuvenecen su espíritu. Esto contradice los argumentos reduccionistas sobre si organizarse online puede engendrar o no las condiciones necesarias para un activismo serio y efectivo (ver Clay Shirky por el sí, Malcolm Gladwell por el no). La búsqueda del lulz y la tecnología compartida que usan para ello son medios para crear una cultura común participativa. (Por supuesto, la búsqueda del lulz también es un fin en sí misma). Anonymous se sustenta, y en ocasiones se agranda, no solo por el uso efectivo que se hace de las tecnologías de comunicación sino también por una cultura que bulle de la tensión entre el orden y el desorden, lo cool y lo hot, la seriedad y el lulz, el anonimato y la transparencia.

Varios AnonOps discuten la elección de los objetivos de sus ataques.

Varios AnonOps discuten la elección de los objetivos de sus ataques.

Varios AnonOps discuten la elección de los objetivos de sus ataques.

Aunque los integrantes de Anonymous deben disfrazar sus identidades y a menudo ocultar sus acciones, el grupo exige transparencia a personajes estatales y empresariales. Para Mark Zuckerberg, de Facebook, transparencia significa compartir información personal constantemente; llegando hasta el punto de declarar la muerte de la privacidad.3 Anonymous ofrece una provocadora antítesis a la lógica de la autopublicación constante, al deseo de lograr fama o reconocimiento. El carácter propio de Anonymous se opone a la celebridad, con un grupo configurado como un e pluribus unum: de muchos, uno. Es difícil, si no imposible, saber qué o quién está detrás de una máscara. En un mundo en el que compartimos la mayoría de nuestros datos personales online, en el que los estados y las corporaciones hacen uso de herramientas invasivas para almacenarlos y comerciar con ellos, hay algo profundamente esperanzador en la eliminación del yo de Anonymous (incluso aunque haya algo sumamente irónico e inquietante en el hecho de exponer datos personales y hackear para conseguirlo). El dominio de Anonymous permite a los participantes practicar un tipo de individualidad más allá de lo que el antropólogo David Graeber, basándose en el influyente trabajo de C.B. Macpherson, identifica como «individualismo posesivo», definido como «aquellos hábitos profundamente interiorizados en el pensar y el sentir» a través de los cuales vemos «todo [a nuestro] alrededor principalmente como una propiedad comercial real o potencial».

Mientras que el anonimato a menudo funciona como un imperativo ético tácito, un modo de operar por defecto, los Anons también han teorizado explícitamente sobre la sublimación de la identidad. Por ejemplo, mientras preparaban un artículo para la página de opinión del diario The Guardian el invierno pasado, docenas de Anons contribuyeron en un documento que describía a grandes rasgos el poder y los límites del anonimato. «Es el colectivo sin nombre y los procedimientos por los que se gobierna, lo que al final prevalecerá sobre el necesariamente parcial y autodeterminado individuo», dice un comentario. «Aunque, al mismo tiempo, la capacidad del individuo para contribuir a este proceso comunitario de producción de conocimiento nunca ha sido mayor».

Estas ideas a menudo se prueban en la práctica. A finales de enero de 2011 compartí un artículo sobre Anonymous del Washington Post en uno de los canales IRC del grupo. Después de leerlo, muchos participantes se indignaron: el Anon mencionado había revelado detalles sobre su vida personal al periodista, una infracción que solo empeoraría por el hecho de que había contribuido poco a las operaciones recientes. Un operador de IRC sumamente respetado valoró la situación: «Intentar usar todo el trabajo que han hecho muchos solo para tu promoción personal es algo que no toleraré». Un grupo de Anons llamaron entonces a esta persona a un canal diferente y le pidieron que justificara sus acciones. Insatisfechos con sus respuestas, lo banearon con un Z-line en ese servidor particular. (A3 es el Anon ofensor; A0 es el operador de IRC)

A0: habla ahora
AS: A3
AS: A3
A0: antes de que te saque de aquí
AS: A3
AN: A3 calald
AN: callado
AS: pq sabe que ta jodido
A3: jajajaa
AS: ah! hola
A3: crees que la mitad de esa mierda es verdad
A0: crees q es divertido?
[…]
AS: parece que lo clava por lo que he visto y oído
A0: estás diciendo que [el periódico] mintiÓ?
A0: LOS TRAERÉ AQUÍ AHORA
A3: Porque nunca diría dónde vivo
A0: y lo veremos
A3: Primero de todo
A0: y lo que hacen mis padres
AS: bueno, nos dices que estás en X [la ciudad en la que vive A3]
A0: Lo harías si buscaras la fama
A3: Vivo en X
AS: derpC
A3: Eso es todo
A0: Sabemos todos donde vives
AS coge la escopeta
AS: A0 vamos, no?
A3 *se caga*
AS Master-IT trae el M16
A3 left the room (quit: Z:lined (idiota)).

Incluso aunque los Anons colectivamente hacen cumplir la prohibición en contra de buscar la fama personal, no reprimen la individualidad. Anonymous no es un frente unido, sino una hidra, un rizoma, que comprende numerosas redes y grupos de trabajo diferentes y que a menudo están en desacuerdo los unos con los otros. Por ejemplo, pocos de los Anons que participaron en el Proyecto Chanology eran entusiastas de las campañas DDoS que fueron al inicio la principal arma política de AnonOps.

Algunos, si no todos, en la red AnonOps piensan que la red del Proyecto Chanology es demasiado pequeña y estrecha de miras para ser efectiva. En las últimas semanas estas tensiones se han hecho más palpables debido a las acciones organizadas por un brote llamado Antisec que ha hecho donaciones a organizaciones benéficas con tarjetas de crédito robadas en conmemoración de los festejos navideños de «LulzXmas». Un Anon veterano acusó a Antisec de ser «destructivo y malvado y no sigue ningún buen propósito más que calentar esta red [de Anonops]».

Pero incluso aunque los Anons no siempre se ponen de acuerdo en cuanto a lo que debe hacerse bajo el nombre de Anonymous, suelen respetar el hecho de que cualquiera pueda asumir el alias. Por supuesto, a pesar de la falta de una jerarquía estable, algunos Anons son más activos e influyentes que otros. Anonymous se somete a un tipo particular de presión de populismo meritocrático, con individuos o grupos fuertemente motivados que extienden su arquitectura en red contribuyendo con su tiempo, trabajo y atención a las iniciativas existentes o comenzando las suyas propias según lo consideren conveniente.

Anonymous ha postulado su propio modelo, la práctica del anonimato, para mantener precisamente esa distinción, sugiriendo que los ciudadanos deben ser los guardianes de su propia individualidad, o deben determinar por sí mismos cómo y cuándo esta información es reducida a paquetes de datos.”

Todo esto ha dejado a los medios de comunicación confundidos, especialmente al dispararse la cobertura mundial a raíz del Proyecto Chanology, la Operación HBGary y la Operación BART, que se lanzó este verano contra la empresa de transporte rápido de San Francisco después de que esta cortara el servicio de telefonía móvil en los túneles para interrumpir una protesta organizada contra la violencia policial. Anonymous se ha convertido en una paradoja en la época del infoentretenimiento las 24 horas: una causa célebre en oposición a la celebridad en sí. Muy pocos Anons se han ofrecido a revelar detalles sobre ellos mismos, a pesar de las solicitudes de los medios de comunicación.  Al mismo tiempo, Anonymous ha logrado difundir su mensaje tan lejos como ha sido posible, a través de todos los canales de comunicación a su disposición, en contraste con los grupos criminales que buscan permanecer ocultos a toda costa. Anonymous es capaz de conseguir una visibilidad y a la vez una invisibilidad individual espectaculares. Incluso después de haber estudiado a Anonymous durante años y de haber conocido recientemente a algunos de sus participantes más activos (aunque solo virtualmente por lo general), mi impresión del grupo es la de unas figuras borrosas vagando en las sombras.

Carta abierta de Anonymous a propósito de la campaña contra la empresa de transporte rápido de San Francisco, 2011.

Carta abierta de Anonymous a propósito de la campaña contra la empresa de transporte rápido de San Francisco, 2011.

TL;DR d

En junio del año pasado, la OTAN publicó un informe titulado «Información y seguridad de la información» que abogaba por la infiltraccion en Anonymous y su desmantelación. «Los observadores apuntan que Anonymous se está haciendo cada vez más sofisticado y podría potencialmente hackear documentación sensible gubernamental, militar o corporativa» reza el informe. «Hoy en día, se cree que el grupo internacional ad hoc de hackers y activistas cuenta con miles de operativos y no tiene unas reglas definidas de membresía». En julio los hackers de Anonymous se infiltraron en la OTAN, pocos días después de que dieciséis presuntos Anons fueran arrestados en Estados Unidos, catorce de ellos en conexión con la Operación Payback (algunos presuntos Anons ya habían sido arrestados previamente en el Reino Unido, España y Turquía).

At Scientology HQLa imposibilidad de formar un retrato completo y consistente de Anonymous es, precisamente, lo que hace al grupo tan inquietante para los gobiernos. Hasta los arrestos del verano pasado, Anonymous ha evadido eficazmente el poder estatal. Pero incluso al tiempo que elude la vigilancia, Anonymous ha trabajado para exponer la recopilación y extracción de información personal por parte de los gobiernos y empresas, desinflando de este modo la idea de que existe tal cosa como la «información privada», en oposición a la información de la esfera pública. Esta distinción es una de las bases del estado neoliberal, la misma sobre la que la individualidad es constituida, y también rastreada. Anonymous ha dejado claro que no existe ninguna diferencia entre lo que nosotros imaginamos que es nuestro yo privado y nuestro yo público, entre los individuos singulares y los fragmentados «dividuos», en términos de Gilles Deleuze; o al menos, Anonymous ha revelado que la protección de la información (que ayuda a garantizar esa diferencia) por parte de un aparato de seguridad benevolente es un mito. Al mismo tiempo, Anonymous ha postulado su propio modelo, la práctica del anonimato, para mantener precisamente esa distinción, sugiriendo que los ciudadanos deben ser los guardianes de su propia individualidad, o deben determinar por sí mismos cómo y cuándo esta información es reducida a paquetes de datos.

Este mensaje es inseparable de la plataforma que Anonymous ha establecido para que miles de individuos puedan articular de manera colectiva su disentimiento y puedan combatir acciones particulares de corporaciones y gobiernos, como la aprobación de la controvertida Ley de Autorización de Defensa Nacional la víspera de Año Nuevo. Fusionando de manera impredecible el activismo convencional con la transgresión y la broma, Anonymous ha llamado la atención de una increíble variedad de admiradores y escépticos. E incluso mientras otorgaba poderes a los individuos que participaban en campañas de Anonymous, la red ha evitado categóricamente cualquier agenda reformista, siempre apuntando al hecho inquietante de que es a menudo improbable o imposible que los canales políticos existentes se acomoden a las demandas y representen las necesidades de la mayoría de la gente, sin importar la claridad y corrección con la que estas sean comunicadas.

Anonbear2Desde las detenciones del verano pasado, Anonymous se ha dispersado, descentralizándose más si cabe, con participantes mudándose a nodos ocultos y comunicándose a través de canales privados de IRC. Incluso la red IRC AnonOps donde he pasado tanto tiempo el año pasado se desvaneció durante más de un mes debido a una lucha interna y a un fuerte ataque DDoS. Pero mientras que los Anons se han escondido aún más, el alcance de sus iconos ha aumentado, especialmente después de que Anonymous comenzara a actuar en otoño como una fundamental, aunque informal, sección de relaciones públicas del movimiento Occupy Wall Street, generando videos e imágenes y difundiendo información en apoyo a los objetivos del movimiento. (Desde entonces muchos Anons se han involucrado en varios grupos Occupy como organizadores a la vez que ofrecen soporte tecnológico).

Uno de los gestos más poderosos de Occupy Wall Street ha sido posicionar su proceso de toma de decisiones radicalmente democrático, representado por el ágora de la Asamblea General, contra la reinante cleptocracia corporativa. Aunque esta rama de horizontalismo tiene una historia rica con muchas raíces, se da una resonancia particularmente fuerte en la relación existente entre la estructura formal y las aspiraciones políticas de Anonymous. Y Anonymous se ha organizado no solo en torno a una estructura radicalmente democrática (a veces caótica y anárquica) sino también en torno al concepto mismo de anonimato, constituido aquí como colectividad. La acumulación de demasiado poder —especialmente en un único punto del espacio (virtual) — y prestigio no solo es tabú sino también funcionalmente muy difícil. El efecto perdurable de Anonymous puede tener mucho que ver con el hecho de que facilita prácticas alternativas de sociabilidad —superando la división ideológica entre individualismo y colectivismo— y también con los ataques a monolíticos bancos y ruines compañías de seguridad. Esta es la naturaleza de la amenaza que supone Anonymous y está simbolizada apropiadamente con la máscara de Guy Fawkes: una caricatura del fallido regicida británico del siglo XVI y la festividad homónima marcada por hogueras que celebran la preservación de la monarquía; también usada en un comic distópico y en una posterior película holliwoodiense como rostro del terrorismo anarquista, convertido ahora en un icono de la resistencia, todo y nada a la vez.

Vídeo realizado por Anonymous en apoyo a Occupy Wall Street, 2011.


Guerrilla Translation/Relacionado:Retomando el MundoDouglas Rushkoff“La misión de la Web 2.0 es destruir el aspecto P2P de Internet”Dmytri KleinerEl principio de autoridad/ Scott Noble


Notas del artículo original

1. [Son muchos los que asumen que 4Chan está poblado en su totalidad por adolescentes impulsados por la testosterona pero, puesto que las conversaciones no se archivan y los usuarios participan de manera anónima, es imposible deducir ningún dato demográfico. 4chan constituye por lo tanto un sitio web único en un ecosistema de Internet ampliamente caracterizado por la monitorización de los usuarios y la extracción de sus preferencias de consumo por y para los anunciantes.]

2. [En 4chan es común usar el término «marica» con un tono burlón cuando no homófobo.]

3. [Mientras que en 2008 Zuckerberg declaraba que la privacidad es «el vector entorno al cual funciona Facebook», en la actualidad tiene una visión menos reverente del tratamiento de la información personal por parte de Facebook: «Hemos decidido que estas serían las normas sociales ahora y simplemente las hemos seguido».  Sin embargo, contradictoriamente, sostiene que Facebook está simplemente «actualizando lo que es nuestro sistema para reflejar lo que son las normas sociales actuales».]

N. de la T.

A. [Esta expresión la utiliza el padre de Jessi Slaughter en el vídeo de forma muy personal, queriendo expresar su enfado con un localismo coloquial, algo así como «la habéis cagado».]

B. [Barr utilizó el término «pwned» (Más información aquí)]

C. [Exclamación coloquial originada en el cine y popularizada por Internet, que se utiliza para insultar a alguien que ha dicho algo estúpida y marcadamente obvio; similar a «duh» o «dur». (Más información aquí y aquí )]

D. [Se trata de las siglas de la frase en inglés «Too Long; Didn’t Read», «Demasiado largo; no leído». Se utilizan en foros y chats en respuesta a una intervención considerada demasiado larga o aburrida como para ser leída. (Más información aquí)]

 

FLOK Society: Visión de una economía post-capitalista

Playground BlocksDavid Bollier & Michel Bauwens

El fundador de la Fundación P2P, Michel Bauwens, ha grabado cuatro vídeos cortos en los que explica el pionero proyecto de investigación “FLOK Society“, desarrollado en Ecuador. FLOK significa “Free, Libre, Open Knowledge” (Conocimiento Libre y Abierto) y FLOK Society es un proyecto financiado por el gobierno de Ecuador para conceptualizar una transición estratégica del país hacia una economía post-capitalista funcional basada en el conocimiento. Como director de investigación del proyecto, Michel está investigando junto a su equipo, los retos prácticos de convertir la producción entre pares orientada al procomún en una realidad factible y generalizada en el contexto de la política y la legislación nacional.

Los cuatro vídeos –con una duración de entre cuatro y seis minutos cada uno– son un modelo de concisión. A continuación, resumiré el contenido de cada uno lo que espero os anime a verlos todos (podéis acceder a ellos a través de los enlaces insertados en los títulos).

Primera parte: FLOK Society

Bauwens destaca la importancia de que esta sea “la primera vez en la historia de la humanidad en la que un estado-nación solicita una propuesta de transición hacia una economía P2P”. Nos anima a ser conscientes de que “por cada actividad humana, existe un procomún de conocimiento que puede ser accesible a cada ciudadano, empresa, y funcionario público”. Este sistema de información abierta y compartible tiene poco que ver con el paradigma del conocimiento privativo, sólo accesible para quien se pueda permitir pagar el precio de la información registrada y patentada. El nuevo sistema podría adaptarse a la educación, a la ciencia, a la investigación médica y al entorno cívico, entre otros ámbitos.

Logo FLOKEl proyecto FLOK Society trabaja activamente en la búsqueda de lo que denomina “mecanismos de alimentación” que facilitan y empoderan la producción entre pares orientada al procomún. En lo que a educación abierta se refiere, los libros de texto y los recursos educativos abiertos ayudarían a las personas a introducirse en este sistema alternativo. Aun así, existen una serie de condicionantes materiales e inmateriales a tener en cuenta.

El hardware propietario es un ejemplo de condicionante material. Si los sistemas propietarios existentes fueran reemplazados por sistemas abiertos, cada usuario se gastaría una octava parte de lo que paga de media hoy en día. Dicho de otro modo, la cantidad de estudiantes que hoy pueden participar en la creación y divulgación de conocimiento, sería ocho veces mayor, explica Bauwens, algo que, ya de por sí, aportaría tremendos beneficios. En cuanto a los “condicionantes inmateriales” estaríamos hablando de la necesidad de innovaciones como la “certificación abierta” para reconocer las habilidades de aquellos que se forman en la periferia de las instituciones educativas tradicionales, como es el caso de las comunidades de hackers.

Segunda parte: Conocimiento tradicional

La protección de los beneficios que surgen de un conocimiento compartido suscita una serie de retos específicos para las sociedades tradicionales. Estas comunidades han compartido su conocimiento internamente durante generaciones pero, en las últimas décadas, las corporaciones multinacionales se han apropiado de este conocimiento, evadiendo cualquier tipo de compensación, para producir semillas patentadas y otros productos propietarios. No es de extrañar pues que las comunidades tradicionales e indígenas se muestren escépticas ante la idea de una “economía colaborativa”. La llevan practicando desde tiempos inmemoriales y su puesta en práctica presenta tremendas vulnerabilidades ante los fraudes de los agentes del mercado (“bio -piratería”).

Como solución, Bauwens propone que las comunidades adopten “licencias basadas en la reciprocidad” para crear “entidades de mercado éticas” dedicadas al bienestar de la propia comunidad y bajo sus propias condiciones. “La licencia de producción entre pares”, dice Bauwens “es un tipo de licencia que sólo permite a cooperativas, entidades sin ánimo de lucro, y agentes relacionados con el procomún, el acceso y la utilización del material licenciado”. Estas licencias prohibirían la capitalización del procomún por parte de entidades comerciales sin una reciprocidad explícita.

Tercera parte: Sistemas de creación de valor

Bauwens describe distintos tipos de “sistemas de creación de valor” para producir y distribuir riqueza. El modelo dominante de nuestra época es el que Bauwens llama el “capitalismo cognitivo”, en el que se obtienen plusvalías de una propiedad intelectual controlada por grandes empresas que venden sus productos con grandes márgenes de beneficio. Sólo una quinta parte de la capitalización de las grandes empresas consiste en valores materiales identificables, el resto son valores especulativos. Esto significa que hay una gran cantidad de “valor ausente” o de dimensión intangible. Y gran parte de él, explica Bauwens, procede claramente de la cooperación social que implica la creación de valor.

El “capitalismo netárquico” es otro de los sistemas de creación de valor descritos por Bauwens; se trata de la jerarquía de las redes abiertas utilizadas por capitalistas. Facebook es el principal ejemplo. Su enorme valor en bolsa proviene de una comunidad de usuarios cuya auto-organización y afán de compartir crea un “capital de atención” que Facebook después vende al sector publicitario. “Vemos un crecimiento exponencial del valor de uso generado por los propios usuarios”, dice Bauwens, “pero su monetización es dominio exclusivo de grandes plataformas privadas, como Facebook”.

Esto, a fin de cuentas, supone otra vía de explotación del procomún. Tengamos en cuenta que el crowdsourcing tiene un valor estimado de dos dólares por hora trabajada, muy por debajo del salario mínimo de un empleo convencional. “La gente tiene plena libertad para contribuir”, dice Bauwens, “pero los medios de monetización no están democratizados”.

Deberíamos, pues, empezar a construir una alternativa caracterizada por “una economía cívica P2P en la que el valor retorna a los creadores del mismo”. Tenemos que desarrollar nuevos tipos de entidades éticas de mercado capaces de producir una “acumulación cooperativa” en lugar de una “acumulación de capital”.

Cuarta parte: Sistemas tecnológicos

Previsiblemente, las redes P2P seguirán expandiéndose en el futuro. Aun así, surgen dudas en torno a la cuestión de si podrán las redes del procomún disfrutar de los beneficios de su propio trabajo, debido a que el propio diseño de la tecnología puede afectar al beneficiario.

Diagrama cuatro escenarios

Bauwens expone un esquema con cuatro cuadrantes. El cuadrante del “capitalismo netárquico” muestra un control centralizado sobre la arquitectura del sistema y la privatización tanto de la información personal del usuario, como de todas las ganancias derivadas. “Este sistema de creación de valor está inscrito en el propio diseño de su tecnología”, apunta Bauwens.

Otro cuadrante describe “un diseño anarco-capitalista” –capitalista pero distribuido, no centralizado. Sin embargo, dado que aún existe una escasez artificial a la hora de acceder a los recursos (como sería el caso de Bitcoin) se siguen imponiendo límites artificiales sobre aquellos que pueden beneficiarse. Si no tienes dinero, no puedes participar ni obtener un beneficio.

“Local y distribuido” es otro de los sistemas tecnológicos, en cuyo caso los beneficios se comparten entre todos. Algunos ejemplos serían el compartir bicicletas, coches, y conocimiento de manera abierta. Este es el valor del sistema ejemplificado en los movimientos de resiliencia local y las comunidades en transición o Transition Towns. 

Este último sistema indudablemente supone una mejora sobre las modalidades cognitivas y netárquicas del capitalismo, pero se ve limitado por su carácter exclusivamente local. No conecta con la dimensión global.

Para Bauwens, el cuadrante que mejor describe un escenario futuro deseable es aquel que combina la producción local con un procomún global para el beneficio de todos. La idea consiste en que lo pesado (la producción física) debería ser local, mientras que lo ligero (el diseño, el conocimiento) debería ser global. FarmHack, Open Source Ecology y otros sistemas de diseño distribuido para maquinaria agrícola o “hardware abierto” son buenos ejemplos.

Las características intrínsecas a este sistema de creación de valor favorecerían redes distribuidas de micro fábricas, en las que se podrían descargar diseños y planos de productos para su fabricación por, aproximadamente, una octava parte del coste de los productos patentados convencionales. Esta infraestructura favorecería, por ejemplo, la producción local de productos tecnológicos adecuados a granjas familiares o indígenas. Evidentemente, se trata de un diseño de sistema tecnológico muy distinto al control centralizado y a la inversión en patentes que corporaciones como Monsanto y Del Monte pretenden imponer a comunidades en todo el mundo.

Conclusión

No cabe duda de que hacer de esta visión una realidad demandará un gran esfuerzo a la hora de elaborar estrategias realistas y establecer las estructuras políticas y sociales para llevarlas a cabo. Pero, al desarrollar una visión coherente y detallada que aglutina tendencias existentes con anhelos populares, FLOK Society realiza una contribución inestimable a la visión del procomún y la producción entre pares.


Guerrilla Translation/Relacionado:Hacia un procomún materialMichel Bauwens Dmytri Kleiner John Restakis¿Qué es el procomún?Helene Finidori Gemeingüeter Germany:Strip Cuatro EscenariosCuatro escenarios futuros para la economía colaborativa/ Michel Bauwens

El dinero que la banca crea de la nada

Burning Money
“La banca privada puede crear dinero de la nada”. En esencia, ese es el mensaje de unas declaraciones recientes del Banco de Inglaterra que tiran por los suelos los fundamentos teóricos de la austeridad. Aún así, y, como explica Susana Belmonte en su web “…no estamos ante nada nuevo. Numerosos pensadores independientes como la recién fallecida Margrit Kennedy, Bernard Lietaer, Ellen Brown o Thomas Greco llevan décadas denunciándolo.” En el siguiente artículo, firmado por David Graeber y originalmente publicado en The Guardian, Graeber hace un análisis tan breve como impactante sobre el significado de esta admisión.


Entender esto es lo que nos permite seguir hablando sobre el dinero como si fuera un recurso limitado como la bauxita o el petróleo; nos permite decir que “no hay suficiente dinero” para invertir en programas sociales, nos permite hablar de la inmortalidad de la deuda pública o decir que el gasto público “desplaza” al sector privado. Lo que ha admitido el Banco de Inglaterra esta semana es que nada de esto es cierto.”

Se dice que ya en los años 30 Henry Ford comentó que era bueno que la mayoría de los americanos no supiesen cómo funcionan realmente los bancos porque de saberlo “estallaría una revolución antes de mañana por la mañana”.

La semana pasada ocurrió algo excepcional. El Banco de Inglaterra destapó la liebre. En un artículo llamado “La creación de moneda en la economía moderna” tres economistas de la Dirección de Análisis Monetario del Banco Central declararon abiertamente que las suposiciones más comunes sobre cómo funcionan los bancos son sencillamente falsas. Y que las posturas heterodoxas y un tanto populistas como las asociadas por lo general a grupos como Occupy Wall Street están en lo cierto. De esta forma, tiraron por tierra todos los fundamentos teóricos en los que se basa la austeridad.

Para hacernos una idea de lo radical que es la nueva postura del Banco, tengamos en cuenta la visión común que continúa sirviendo de base a todo debate respetable sobre políticas públicas. La gente mete su dinero en bancos y los bancos prestan dicho dinero con intereses (tanto a clientes como a empresarios que quieran invertirlo en un negocio rentable). Es cierto que el sistema de reserva fraccionaria permite a los bancos prestar considerablemente más de lo que poseen como también es cierto que si los ahorros no son suficientes, los bancos privados pueden pedir más préstamos al Banco Central.

El Banco Central puede emitir tanta moneda como desee aunque se cuide de no hacerlo demasiado. De hecho, se nos suele decir que este es el motivo principal por el que los bancos centrales existen. Si los mismos gobiernos pudieran imprimir moneda, seguramente emitirían demasiada, lo que podría desembocar en una inflación que llevaría la economía al caos. Instituciones como el Banco de Inglaterra o la Reserva Federal de Estados Unidos se crearon para regular con cuidado la masa monetaria y evitar la inflación. Esta es la razón por la que tienen prohibido financiar directamente a los gobiernos, por ejemplo, comprando letras del tesoro, y sin embargo sí pueden financiar la actividad económica privada en la que el gobierno apenas aplica impuestos.

Entender esto es lo que nos permite seguir hablando sobre el dinero como si fuera un recurso limitado como la bauxita o el petróleo; nos permite decir que “no hay suficiente dinero” para invertir en programas sociales, nos permite hablar de la inmortalidad de la deuda pública o decir que el gasto público “desplaza” al sector privado. Lo que ha admitido el Banco de Inglaterra esta semana es que nada de esto es cierto. Por citar el resumen preliminar: «Más que recibir los depósitos que las familias ahorran y volver a prestarlos, los préstamos bancarios crean depósitos»…«Normalmente el Banco Central ni fija la cantidad de dinero que debe circular, ni su dinero se multiplica para crear más créditos o depósitos».

En otras palabras, lo que sabemos no solo es falso sino precisamente todo lo contrario. Cuando los bancos prestan créditos están creando dinero. Esto es porque el dinero es simplemente un pagaré. El papel del Banco Central es presidir un orden legal que garantiza de forma efectiva que los bancos tengan la exclusividad a la hora de emitir pagarés de determinado tipo. Dichos pagarés son los que el gobierno reconoce como oferta legal y acepta de buen gusto recibirlos de vuelta en forma de impuestos. En realidad, no hay ningún límite a la cantidad que un banco podría emitir mientras siga encontrando a alguien a quien darle un préstamo. Nunca se van a quedar cortos de dinero por la simple razón de que, por lo general, los prestatarios no cogen dicho dinero y lo meten debajo del colchón. En última instancia todo el dinero que un banco presta acabará de nuevo en otro banco. Por tanto, para el conjunto del sistema bancario, cada préstamo se convierte en otro depósito. Y lo que es más, en cuanto un banco necesita adquirir fondos del Banco Central, puede pedir prestados todos los que quiera ya que este último, en definitiva, no determina la cantidad de dinero sino el interés, el precio del dinero. Desde comienzos de la recesión, los bancos centrales de Estados Unidos e Inglaterra han reducido el coste a prácticamente cero. De hecho, con la “facilitación cuantitativa” lo que han estado haciendo es inyectar todo el dinero posible en los bancos sin producir efecto inflacionario alguno.

Lo que esto significa es que el límite real de moneda en circulación no está determinado por cuánto quiera prestar el Banco Central sino por cuánto quieran tomar prestado gobierno, empresas y ciudadanos de a pie. La clave de todo esto está en el gasto público (el artículo admite, si se lee atentamente, que el Banco Central financia al gobierno). Por tanto, no cabe lugar para decir que la inversión pública desplaza a la inversión privada. De hecho, es justamente al revés.

¿Por qué el Banco de Inglaterra ha admitido todo esto de pronto? Una razón es que se trata de una verdad muy obvia. El trabajo del Banco es precisamente el de dirigir este sistema y últimamente no ha funcionado demasiado bien. Es posible que el Banco haya decidido que seguir manteniendo la versión de cuento de hadas de la economía, que ha resultado muy conveniente para los ricos, se haya convertido en un lujo que ya no se puede permitir.

Sin embargo, esto supone un gran riesgo en términos políticos. Pensemos en qué pasaría si los titulares de hipotecas se dieran cuenta de que el dinero que el banco les ha prestado no es aquello que un pensionista ahorrador ha juntado durante toda su vida, sino algo que el banco inventó por arte de magia gracias al dinero que nosotros le entregamos.

Históricamente el Banco de Inglaterra ha tendido a ser líder en la apuesta de posturas, aparentemente radicales, que a la larga se convierten en las nuevas doctrinas. Si esto es lo que está pasando ahora, es posible que pronto sepamos si Henry Ford estaba en lo cierto o no.


Artículo traducido por Paloma Sánchez Criado, editado por Alsi Canales – Guerrilla Translation!

Imágenes de epSos. de 

De ciudades colaborativas a un mundo colaborativo

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Presentamos un texto de Adam Parsons, autor británico y editor de la página web Sharing the World’s Resources (Compartiendo los recursos del mundo). Parsons da buena cuenta de las distintas corrientes englobadas bajo el apelativo de “Economía/consumo colaborativo”, tanto las más entusiastas como las más críticas. Es una postura con la que nos sentimos identificados en Guerrilla Translation: pasar de un paradigma competitivo a uno colaborativo nos parece esencial, pero creemos que ese espíritu colaborativo se tiene que extender y calar en todos los aspectos de la economía, no sólo en el ámbito de la producción y la mutualidad de recursos, sino como parte del propio tejido empresarial. Parsons va más allá y propone extender lo mejor de estas prácticas al ámbito social y a lo largo del planeta para crear, en sus palabras: “…un auténtico revulsivo para que todas las naciones del mundo empezaran a compartir de forma masiva e inclusiva, tanto a nivel nacional como transnacional.”


Una red de ciudades asimiladas dentro de la economía colaborativa podría ser el germen de una red de regiones colaborativas y, con el tiempo,  de naciones colaborativas y así sucesivamente hasta llegar a un planeta colaborativo. Esta red global de economía colaborativa propiciaría un cambio de paradigma absoluto y cambiaría las reglas del juego, tanto para la humanidad como para el planeta. Bajo esta perspectiva, nos corresponde a todos investigar el potencial del movimiento colaborativo de efectuar una transformación social y económica lo suficientemente poderosa como para afrontar los retos del siglo XXI.”

Ahora que la economía colaborativa recibe cada vez más atención pública y mediática, empieza a surgir un valioso debate sobre su importancia general y la dirección que tomará en el futuro. Como paradigma emergente, no cabe duda de que el acto de compartir recursos crecerá y se transformará en los años venideros, especialmente dentro del contexto actual de recesión económica de carácter continuado, austeridad gubernamental y preocupaciones medioambientales. Prácticamente todo el mundo reconoce que se necesitan cambios drásticos en esta época de economías colapsadas en un planeta saturado. La vieja idea del sueño americano deja de ser factible en un mundo de afluencia creciente y donde se barajan previsiones de una población mundial de 9.600 millones de personas de aquí al 2050.

Por eso son cada vez más las personas que rechazan las actitudes materialistas que definieron las últimas décadas y que gradualmente se aproximan a una manera distinta de vivir basada en la conexión y el compartir, en vez de la propiedad y el consumo desmesurado. “Compartir más y ser dueño de menos” es la ética que subyace en un cambio discernible en las actitudes de las sociedades más prósperas, un cambio liderado por una generación joven, familiarizada con la tecnología, conocida como la “generación Y” o los milenarios.

oxfam-east-africa-a-family-gathers-sticks-and-branches-for-firewood_lAun así, muchos pioneros de la cultura colaborativa también se plantean una visión expandida del potencial del movimiento en relación a los problemas más urgentes del planeta, como el crecimiento de población, la degradación medioambiental y la seguridad alimentaria. Ryan Gourley, de A2Share, argumenta que una red de ciudades asimiladas dentro de la economía colaborativa podría ser el germen de una red de regiones colaborativas y, con el tiempo,  de naciones colaborativas y así sucesivamente hasta llegar a un planeta colaborativo: “Una red global de economía colaborativa propiciaría un cambio de paradigma absoluto y cambiaría las reglas del juego, tanto para la humanidad como para el planeta.” Bajo esta perspectiva, nos corresponde a todos investigar el potencial del movimiento colaborativo de efectuar una transformación social y económica lo suficientemente poderosa como para afrontar los retos del siglo XXI.

Las dos caras del debate sobre la colaboración

Poco puede argumentarse en contra de los aspectos beneficiosos de compartir recursos entre comunidades o municipios, pero ha surgido cierta controversia en torno a una visión más amplia del movimiento de la economía colaborativa y su papel a la hora de construir un mundo justo y sostenible. Muchos defensores del incipiente paradigma de colaboración económica en la urbe moderna mantienen que esta economía va más allá del couch-surfing, de compartir coches o de las bibliotecas de herramientas y que podría potencialmente trastocar los fundamentos individualistas y materialistas del capitalismo.

Otros proponentes ven la economía colaborativa como un primer paso crítico para allanar el camino hacia una prosperidad universal y respetuosa con los límites naturales de la tierra y para facilitar la transición hacia economías más locales y sociedades más igualitarias. Pero también hay mucha gente que ni siquiera se plantea si participar en la economía colaborativa —dentro de sus parámetros y prácticas actuales— constituye un acto político realmente capaz de hacer frente a la economía consumista actual y su cultura del individualismo. Varios comentaristas argumentan que la proliferación de nuevas iniciativas aglutinadas bajo el paraguas de “lo colaborativo” no representan nada más que “una continuación de la adaptación perpetua de los mecanismos de oferta y la demanda a nuevas tecnologías y nuevas oportunidades” y que la “economía colaborativa” como tal se ha convertido en un foco de atracción para intereses comerciales –un debate que adquirió aún más relevancia cuando Avis, la multinacional de alquiler de coches, compró Zipcar, empresa pionera en el sector de compartir vehículos.

En su columna para el Financial Times, el autor Evegeny Morozov ha llegado incluso a decir que la economía colaborativa tiene un efecto dañino sobre las condiciones de trabajo básicas y la igualdad, dado que se adecúa perfectamente a la lógica mercado, dista mucho de favorecer las relaciones humanas por encima de los ingresos, e incluso incrementa los peores excesos del modelo económico dominante.

Compartir como un camino para el cambio sistémico

beautiful-wind-turbine-for-renewable-electricity-generatorAunque reconciliar estas perspectivas polarizadas sería una tarea imposible, sigue habiendo buenos motivos para plantearse la dirección que tomará el nuevo movimiento colaborativo en los años venideros. Tal y como reconocen algunas de las mayores partidarias de la economía colaborativa, como Janelle Orsi y Juliet Schor, el movimiento ofrece tanto motivos para ser optimistas como una serie de obstáculos y preocupaciones. Por una parte, es sintomático de un cambio creciente en nuestros valores e identidades sociales que se ve reflejado en la transición de “consumidores” a “ciudadanos”. Por otra, nos ayuda a replantear nuestras nociones de propiedad y prosperidad en un mundo de recursos limitados, niveles escandalosos de desperdicios y enormes desigualdades económicas.

Igualmente, los críticos tienen todo el derecho a cuestionar si la economía colaborativa, tal y como la conocemos hoy en día, supone un reto a la injusticia de las estructuras de poder existentes, o si engendrará un movimiento ciudadano capaz de propulsar los cambios radicales que necesitamos para construir un mundo digno. En vez de reorientar la economía hacia una mayor igualdad y mejor calidad de vida, tal y como proponen autores como Richard Wilkinson, Herman Daly, Tim Jackson, o Andrew Simms, cabe considerar que muchas de las dinámicas colaborativas existentes —y gestionadas mediante redes P2P— corren el riesgo de caer presas de prácticas comerciales convencionales.

No se trata de un resultado inevitable, pero, mientras no promovamos la colaboración económica dentro de un contexto de derechos humanos, de lucha contra la desigualdad, de democracia, de justicia social y de cuidado del medio ambiente, todo pronunciamiento sobre el potencial paradigmático del movimiento colaborativo para solventar las crisis interrelacionadas que afectan al planeta carece de substancia.

De compartir localmente a hacerlo globalmente

Un planteamiento de lo colaborativo bajo el criterio de la sostenibilidad social, tal y como proponen muchos individuos o grupos como Shareable, supondría un auténtico revulsivo para que todas las naciones del mundo empezaran a compartir de forma masiva e inclusiva, tanto a nivel nacional como transnacional. Serviría para incrementar la igualdad, reconstruir comunidades, mejorar el bienestar, democratizar la gobernanza nacional y global, defender y promover el procomún global e incluso allanar el camino hacia estructuras internacionales más cooperativas que reemplazaran el paradigma actual de globalización neoliberal competitiva.

Aún no hemos llegado ahí, por supuesto, y es evidente que la acepción común de “colaboración económica” que conocemos hoy en día está primordialmente enfocada sobre dinámicas personales de dar y recibir entre individuos, o a través de plataformas comerciales online. Pero, el mero hecho de que la conversación se haya ampliado para incluir el papel de los gobiernos nacionales en cuestiones como compartir infraestructuras públicas, poder político y recursos económicos, representa un indicativo esperanzador de que el incipiente movimiento colaborativose mueve en la dirección adecuada.

También hay quien se plantea cuáles serían las implicaciones de una política de compartir recursos en países menos desarrollados y con altos índices de pobreza, y si el resurgimiento de la colaboración económica en países desarrollados, y a nivel global, puede suponer una solución ante la convergencia de crisis que nos afectan. Quizás, de aquí a un tiempo, el concepto de colaboración económica a escala global –impulsado por la conciencia de una inminente catástrofe ecológica, por los extremos en desigualdad y la mortalidad que provocan, y o por la intensificación de los conflictos en torno a los recursos naturales– sean el tema de conversación más habitual en cada reunión de amigos o dentro del propio entorno familiar.

Artículo traducido por Stacco Troncoso y editado por Rosana Fdez y Mamen Martín – Guerrilla TranslationTexto original, pubicado en Shareable

Imágenes de Free Grunge Textures, Oxfam East Africa / Foter y epSos.de / Foter

Cómo curarse del capitalismo: Cooperativismo y democracia laboral

Richard D. Wolff

En este vídeo y el artículo corto que lo acompaña, el profesor Richard D. Wolff, experto en cooperativas y economista heterodoxo estadounidense explica los motivos por los que el crecimiento ha adquirido tal protagonismo en nuestros sistemas políticos. La desigualdad es consecuencia de la forma en la que están organizadas las empresas. Asumiendo que pasamos una parte significativa de nuestras vidas en el trabajo, ¿qué pasaría si extendiéramos nuestro afán democrático al entorno laboral? ¿en qué cambiaría la sociedad si todas las empresas fueran más democráticas? ¿cuáles serían las implicaciones sociales y políticas de un cambio como este?

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Prosperidad y democracia económica: La solución de las cooperativas de trabajadores

Las WSDE (Empresas autogestionadas por los trabajadores, por sus siglas en inglés) son una respuesta al fracaso del capitalismo a la hora de proporcionar prosperidad económica, y también al del socialismo en cuanto al establecimiento de una democracia económica.

Entre los factores que impiden la formación, en los EEUU, de una nueva izquierda organizada y políticamente eficaz, se encuentra la profunda frustración de los activistas interesados en hacer que eso suceda. El declive desde los años 70 (y particularmente desde 2008) de la habilidad del capitalismo de “cumplir con su cometido” hacia la mayor parte de la ciudadanía ha llevado a muchas personas a cuestionar, criticar y desafiar el sistema capitalista. El destacado sondeo llevado a cabo por el Pew Research Center en diciembre de 2011 evidenció que un alto porcentaje de americanos se mostraba favorable al socialismo. Muchos más estarían de acuerdo hoy día. No obstante, los activistas de izquierdas se ven cada vez más frustrados por la falta de una alternativa sistémica viable que pueda atraer a aquellos que están desencantados con el capitalismo.

Las izquierdas se ven doblemente frustradas porque las alternativas socialistas tradicionales ni logran inspirar al público ni consiguen mobilizarlos a ellos. Las implosiones del socialismo soviético y los socialismos de Europa del Este, en conjunción con grandes cambios en China y más allá, han alimentado esa frustración. La han avivado también, aunque de un modo diferente, la aceptación del neoliberalismo por parte de los partidos socialistas de Europa Occidental, desde los años 70, y sus políticas de austeridad, desde 2007-2008. El colapso del partido socialista griego, y de igual manera, la disminución importante en el apoyo electoral del partido socialista alemán y otros partidos socialistas, son un claro reflejo de las frustraciones que existen entre los socialismos tradicionales por los que éstos abogan.

Los programas socialistas tradicionales, basados en un gran nivel de intervención gubernamental en la economía (por medio de diversas regulaciones de mercado y empresa, de propiedad y gestión estatal de las empresas, planificación centralizada, etc.) ya no consiguen suscitar mucho apoyo. Cuando en ocasiones parecen conseguirlo (como fue el caso de las últimas elecciones presidenciales y legislativas francesas, por ejemplo), el socialismo tradicional demuestra ser meramente retórico y simbólico, por no haber definido ni perseguido una verdadera alternativa a un capitalismo profundamente impopular. El apoyo del gobierno francés se esfumó rápidamente.

Ante los enfoques socialistas tradicionales, el público responde, cada vez más, con una indiferencia escéptica que podría traducirse como “ya hemos pasado por eso”. Muchos se han formado la opinión de que los socialismos tradicionales, cuando han conseguido instaurarse, demostraron tener demasiadas deficiencias, fueron demasiado insostenibles, o ambas cosas. El creciente interés público que desde la crisis de 2008 se ha despertado hacia las alternativas al capitalismo ha chocado de frente con la pérdida paulatina de confianza en el socialismo tradicional.

La frustración de la izquierda, teniendo en cuenta que el atractivo del socialismo tradicional se ha agotado, surgió ante la falta de una alternativa atrayente y generalmente aceptada al capitalismo. La izquierda no podía proporcionar lo que anhelaban las masas, mientras éstas intensificaban sus críticas hacia el capitalismo en general, su caída a largo plazo y su crisis a corto plazo.

En este punto entra en escena el concepto de las cooperativas de producción o cooperativas de trabajo asociado, o aún mejor, el término poco adecuado pero más específico: empresas auto-dirigidas por los trabajadores (WSDE). Esta idea, que tiene siglos de antigüedad, ha sido reavivada, rediseñada y aplicada para que vaya mas allá del socialismo tradicional. El resultado es una nueva visión de un capitalismo alternativo que podría ayudar a movilizar a una nueva izquierda.

Al establecer la democracia en el seno de las empresas, las WSDE hacen que el gobierno asuma sus responsabilidades ante el pueblo, como trabajadores. La democracia política no es más que una formalidad cuando la dependencia directa de los gobiernos hacia las personas, como votantes, no va acompañada de una dependencia hacia las personas como trabajadores”

Las WSDE reemplazan las empresas capitalistas jerárquicas (organizadas de arriba hacia abajo y dirigidas por sus accionistas principales y las juntas directivas que éstas escogen) por empresas democráticas dirigidas por todos sus trabajadores. Éstas últimas toman colectiva y democráticamente todas las decisiones sobre qué, cómo y dónde se produce. Y lo que es más importante, deciden cómo usar los ingresos netos de la empresa.

La dependencia de los gobiernos (a nivel municipal, regional y nacional) del pago de impuestos por parte de las empresas se convierte, por lo tanto, en una dependencia hacia las personas, como trabajadores. Ya no se usarán los impuestos ni ninguna otra distribución de ingresos netos para moldear las políticas gubernamentales en beneficio de intereses no comunes (capitalistas dentro de las empresas) y en contra de los trabajadores o los ciudadanos.

La importancia de tales transformaciones, a pequeña escala, hacia el modelo WSDE, no puede sobrevalorarse. Por el hecho de situar poderes económicos claves en manos del estado (la regulación o propiedad de las empresas, la imposición de una planificación por encima o en lugar de los mercados), el socialismo tradicional normalmente acumulaba demasiado poder, o exclusivamente en el estado o bien entre el estado y las principales empresas capitalistas que éste “regulaba”. Demasiado poco poder compensatorio, real e institucionalizado residía dentro de las empresas, en manos de los trabajadores. Como resultado, no existían en la vida económica la transparencia, la responsabilidad, ni el tener que rendir cuentas, y por lo tanto, tampoco existía la democracia económica. Cosa que a su vez minaba la democracia en el ámbito político.

Las WSDE podrían solucionar ese problema. En las economías donde predominan las WSDE, los recursos financieros del estado (los impuestos cobrados a las empresas y/ o los préstamos recibidos de las mismas) están compuestos por las contribuciones de los ingresos netos hechos por los trabajadores de estas empresas. Del mismo modo, el uso de los ingresos netos de cualquier empresa para la financiación de partidos o personalidades políticas, esfuerzos de lobbying o centros de estudios, sería un reflejo de las decisiones democráticas de sus trabajadores. Siempre ha sido una característica estructural fundamental del capitalismo – la dictadura del capital dentro de las empresas – la que ha generado los incentivos y proporcionado los recursos para que los capitalistas pudieran doblegar el gobierno para ponerlo al servicio del capital y en contra de los trabajadores. Una economía basada en WSDE, en cambio, aboliría esa dictadura, y en consecuencia, sus efectos políticos.

Al establecer la democracia en el seno de las empresas, las WSDE hacen que el gobierno asuma sus responsabilidades ante el pueblo, como trabajadores. La democracia política no es más que una formalidad cuando la dependencia directa de los gobiernos hacia las personas, como votantes, no va acompañada de una dependencia hacia las personas como trabajadores (en gran proporción, las mismas personas). La democracia política verdadera requiere la intregración de una alianza con la democracia económica, tal y como se contempla en las economías donde predominan las WSDE. El énfasis excesivo del socialismo tradicional en sus diferencias a nivel general con respecto al capitalismo (la sustitución de la regulación/propiedad estatal por la propiedad privada y la planificación estatal por los intercambios comerciales) sería corregido de forma radical por las transformaciones, a pequeño nivel, en la organización empresarial, que pasaría de una organización capitalista a un modelo de WSDE.

Las empresas democratizadas, por supuesto, tendrían que compartir poderes, a todos los niveles (municipal, regional y nacional), con unas estructuras políticas democráticas vinculadas al lugar donde desarrollan su actividad dichas empresas. Las consecuencias politicas de las decisiones empresariales, igual que las consecuencias empresariales de las decisiones políticas, requerirían que la toma de decisiones en ambas áreas sociales (la empresa y la comunidad residente) fuera mutuamente respetuosa e interdependiente. La democracia basada en las empresas co-gestionaría, junto con la democracia basada en la comunidad residente, el espectro completo de las decisiones sociales, incluyendo las funciones y políticas de cualquier sistema político.

En este contexto, la transformación de las empresas capitalistas en WSDE cambiaría radicalmente los lugares de trabajo, las comunidades residenciales, y por consiguiente, la vida de prácticamente todo el mundo. Podría realizar el cambio sistémico que se proponían las socialismos tradicionales, pero que nunca lograron: una alternativa viable y atractiva que sea preferible al capitalismo. Ello ofrece a la izquierdas un medio para superar sus frustraciones y un epicentro alrededor del cual reagruparse y existir mientras construyen nuevos movimientos y organizaciones.


Guerrilla Translation/Relacionado:Hacia un procomún materialMichel Bauwens Dmytri Kleiner John RestakisRevolución integral Enric DuránStrip Capitalism works¡El capitalismo me funciona! Verdadero/FalsoSteve Lambert

Revolución Integral

Imagen: Lisa FurnessMichel Bauwens de la Fundación P2P, Neal Gorenflo de Shareable, y el autor John Restakis entrevistan a Enric Duran, de la Cooperativa Integral Catalana

En esta entrevista, Neal Gorenflo, editor de la revista ShareableMichel Bauwens, de la Fundación P2P y John Restakis (experto internacional en cooperativas) hablan con Enric Duran. Duran es un activista anticapitalista catalán conocido por su acción de “desobediencia civil financiera”. El 17 de septiembre del 2008, Duran anunció haber conseguido préstamos bancarios por valor de casi medio millón de Euros y su intención de repartir los fondos entre movimientos sociales anticapitalistas. El objetivo de la acción fue denunciar y crear debate en torno a los privilegios y las ventajas legales de las élites financieras y al carácter depredador e injusto de un sistema capitalista que: “nos está llevando al caos y a crisis humanitarias y ecológicas sin precedentes”.

Como consecuencia, Duran se ganó el apelativo de “Robin de los bancos” y 16 entidades financieras le denunciaron por estafa, enfrentándose a desproporcionadas penas de  prisión. Tras no comparecer al juicio, Duran vive en la clandestinidad pero asegura plantearse regresar a la vida pública si se dan las circunstancias adecuadas. A pesar de la precariedad de su estatus legal, no ha dejado de trabajar incansablemente y desde la distancia en el desarrollo de la Cooperativa Integral Catalana (CIC), una iniciativa “transnacional y en transición para la transformación social desde abajo mediante la autogestión, la autoorganización y el trabajo en red”. Aquí tenemos a Enric Duran hablando de su vida y su trabajo.

INTRODUCCION: ENRIC DURAN Y LA COOPERATIVA INTEGRAL CATALANA

Michel Bauwens: Hablemos de tu evolución personal, desde tus intervenciones activistas a lo “Robin Hood” hasta los planes constructivos de la CIC. Por otra parte, ¿cuáles son tus objetivos actuales?

Enric

Enric Duran

Bueno, de hecho cuando empecé a planear la acción de expropiación ante los bancos (año 2005) ya tenía como objetivo primario promover la creación de una alternativa de sociedad basada en la cooperación y autogestión. Llevaba desde el año 2002 ideando planes de construcción y en el 2003 había empezado un primer intento a través de Infoespai.  Entonces no sabía cómo llamaríamos a esa alternativa de construcción ni qué forma tendría, pero tenía claro que la acción desobediente tenía que servir para acumular fuerzas en todos los sentidos para crear algo, como lo que ahora es la CIC.

En el año 2006 cogimos de referencia el movimiento por el decrecimiento para generar ese proceso de construcción desde abajo y, a finales del 2008, ese proceso de ideación culminó en la concreción del proyecto de lo que sería una cooperativa integral, hasta que la CIC se fundó en mayo del 2010.

Actualmente sigo volcado en el desarrollo de la CIC y en tratar de extender las ideas y prácticas de revolución integral alrededor del mundo.

Neal Gorenflo: A nivel de conciencia, ¿qué cambios has notado como consecuencia de tu célebre acción y toda la atención pública que recibiste? ¿Qué aprendiste y cómo influye eso en lo que haces ahora?

Mi conciencia fue evolucionando, experiencia tras experiencia, desde que en 1998 decidí dedicar mi vida al activismo social. Lo que significó personalmente la repercusión pública de esa acción, lo que supuso a ese nivel, fue sentirme más responsable y asertivo aún de cara a lo que estaba por crear. Seguramente me dio la determinación necesaria para mover todo lo que tenía que mover para que la CIC llegara a ser una realidad.

Aunque nunca he sido una persona temerosa o prudente ante los grandes retos, el éxito de la acción me hizo aún más valiente y decidido ante lo que estaba por llegar.

Cuando empecé a planear la acción de expropiación ante los bancos (año 2005) ya tenía como objetivo primario promover la creación de una alternativa de sociedad basada en la cooperación y autogestión. Tenía claro que la acción desobediente tenía que servir para acumular fuerzas en todos los sentidos para crear algo, como lo que ahora es la CIC.”

MB: ¿Cuál es tu situación legal y qué perspectivas tienes para los próximos años? ¿Qué pasaría con la CIC si te encarcelaran?

Actualmente estoy declarado rebelde por el estado español tras no presentarme al juicio por el que me pedían 8 años de cárcel. Desde febrero del 2013 vivo en la clandestinidad, aunque tengo planes de volver cuando estemos preparados para asumir los riesgos que pueda conllevar. Esta situación no me ha detenido en absoluto para estar implicado en el proceso de la CIC, tanto desde  la coordinación como en diferentes comisiones de trabajo y varios proyectos clave.

Aun así, la CIC ya está totalmente preparada para seguir sin depender de mi tiempo. Existen cerca de dos centenares de personas con una implicación alta en el proceso global de la CIC y, si falta alguna, siempre se puede notar, pero ninguna, ni siquiera yo, somos imprescindibles.

1: CIC EN LA ACTUALIDAD A NIVEL LOCAL Y GLOBAL

MB: Háblanos de las peculiaridades de la CIC en cuanto a modelos de gobernanza y propiedad y, ¿a qué os referís exactamente con “integral”?

En castellano  Integral significa holística, completa, es decir, para todos los ámbitos de la vida, que es el significado que nosotros le damos.

Lo que pretende la CIC es generar una sociedad autogestionada y libre fuera de las leyes y control del estado y de las reglas del mercado capitalista.

En este sentido más que un modelo de sociedad es un modelo de transición, donde progresivamente vamos construyendo prácticas y tomando decisiones que nos van alejando del punto de partida, dentro del sistema, y acercando al mundo que queremos.

El modelo de gobernanza incluye las asambleas generales que tienen dos formas: jornadas asamblearias cada mes, con una asamblea monográfica sobre un tema en el que queremos profundizar para seguir avanzando, y asamblea permanente que funciona con un orden del día abierto, al que cualquier persona puede aportar. Éstas son cada 15 días y una de cada dos se hace en el marco de una jornada asamblearia.

Lo que pretende la CIC es generar una sociedad autogestionada y libre fuera de las leyes y control del estado y de las reglas del mercado capitalista. En este sentido más que un modelo de sociedad es un modelo de transición, donde progresivamente vamos construyendo prácticas y tomando decisiones que nos van alejando del punto de partida, dentro del sistema, y acercando al mundo que queremos. Para nosotros lo que hacemos es activismo, un activismo para la construcción de alternativas al capitalismo.”

Por otra parte, nuestro modelo de gobernanza se basa en la descentralización de toda la organización, tratando de potenciar el empoderamiento de los núcleos locales para que desarrollen su propia autogestión integral, al mismo tiempo que se apoya la autonomía de cada proyecto autónomo (comunidad, proyecto productivo, nodo de salud, etc.) para que se autoorganice en asamblea y sea soberano para lo interno de su proyecto, siempre en el marco de los principios comunes de la CIC.

En cuanto a la propiedad, la colectivización de recursos para generar bienes comunales es una de nuestras líneas de acción. Fomentamos propiedades comunes a toda la CIC que sean gestionadas en base a una asamblea soberana para cada proyecto.

La propiedad privada es entonces una de las formas en las que se puede proteger la propiedad pero no la única. Nosotros promovemos formas de propiedad comunal y propiedad cooperativa, como fórmulas que entendemos que enriquecen la autoorganización y autogestión de los individuos y que nos dan mucha más fuerza para derrocar al estado y al sistema capitalista que si simplemente decimos que defendemos la propiedad privada.  Al mismo tiempo, el tipo de propiedad que defendemos es, en todo caso, relacionada con el uso y, por tanto, estamos en contra de la existencia de multipropietarios que se dediquen a enriquecerse con abusivos contratos de alquiler, sin tener ningún interés en el uso de una finca.

Una de nuestras estrategias contraeconómicas es la colectivización de fincas a través de la compra cooperativa o de las donaciones de sus propietarios individuales y, para ello, usamos una cooperativa que llamamos patrimonial y que no tiene ninguna actividad económica para que el estado no tenga ninguna excusa para atacarla con multas. 

John Restakis: Aunque vuestro proceso de toma de decisiones incorpora principios como los de la democracia directa, la descentralización y la igualdad, me resulta algo aparatoso y parece muy lento. Querría saber cuánto duran las asambleas permanentes, si pensáis seguir con el mismo proceso y si ha decaído el nivel de participación.

Entre las asambleas permanentes y las monográficas, podemos decir que dedicamos unas 16 o 20 horas al mes a grandes asambleas, mientras que en grupos pequeños son muchas más.

Creo que podemos estar satisfechos de que nuestra dinámica asamblearia se ha podido sostener con un buen nivel de participación estos años y, de hecho, la tendencia ha sido creciente.  Actualmente encontramos una media de 50 participantes presenciales por asamblea, mientras que algunos lo hacemos a distancia.

Al mismo tiempo la calidad de los acuerdos es un gran éxito y no ha habido grandes conflictos en la toma de decisiones durante estos años.

Puesto que la mayor parte de participantes elige ser parte de algún proyecto o área concreta de la CIC pero no de todo el global, el número de participantes en las asambleas no crece tanto como el de los participantes en algún ámbito de la CIC, que son algunos miles de personas. Usamos también una serie de herramientas de comunicación como son la red social y las listas de correo, que permiten a muchas personas aportar a los ámbitos que les interesan aunque no estén en estas asambleas presenciales.

MB: ¿Qué relación hay entre la CIC y sus proyectos subsidiarios, como Calafou, etc.? Háblanos del alcance de la red de la CIC.

Existen unos 300 proyectos productivos entre individuales y colectivos, unos 30 núcleos locales y ecoredes, unos 15 proyectos de vida comunitaria, unos 1700 socios individuales y colectivos y, como dije antes, aunque es difícil de cuantificar, unos miles de participantes en total, quizás unos 4.000 o 5.000.

En función de su nivel de relación con la CIC, hay tres tipos de proyectos: los autónomos, los PAIC y los proyectos públicos. El que tiene un nivel de matiz más importante de aclarar son los PAIC, proyectos autónomos de iniciativa colectivizada. Lo que significa esto es que, aunque en la práctica su funcionamiento es autónomo a partir de una asamblea soberana, existe una relación de reciprocidad más estrecha con el común de la CIC porque ese esfuerzo del común ha sido importante para hacerlo posible, destinando diversos tipos de recursos a que sea una realidad y, además, suele responder a objetivos estratégicos de la propia CIC.

Calafou es uno de los PAIC de la CIC y, a la vez, uno de los proyectos más emblemáticos. 

MB: ¿Tenéis planes internacionales para la CIC? ¿Cómo relacionas el activismo con la construcción de alternativas y la constitución de movimientos sociales?

Para nosotros lo que hacemos es activismo, un activismo para la construcción de alternativas al capitalismo.

La CIC ha venido promoviendo activamente desde su inicio la creación de cooperativas integrales alrededor del mundo, facilitando toda la información que hemos sido capaces y acogiendo a visitantes de muy variados lugares.

A inicios del 2013 se hizo público el llamamiento a la revolución integral, cuyo grupo promotor está formado en parte por miembros de la CIC.

También se está trabajando desde hace unos meses en Radi.ms un colectivo y proyecto de medio de comunicación digital, impulsado por personas vinculadas a la CIC para generar una ventana de la revolución integral al mundo.

El compromiso con la expansión planetaria de nuestras ideas y prácticas seguirá aumentando en la medida de nuestras posibilidades. Ahora para el 2014 ya hemos puesto en marcha una comisión de trabajo que tiene en este objetivo una de sus prioridades.

Dicha comisión “extensión de la revolución integral y enredamiento sin fronteras” también es la que se va encargar de trabajar en las relaciones con otros movimientos sociales de nuestro entorno.

Hasta ahora hemos tenido una implicación esporádica fuera de nuestra práctica habitual, como fue con el movimiento 15-m, pero esperamos que, a medida que cogemos más fuerza, podamos establecer vínculos más estables con otros movimientos sociales de base.

2: CIC EN LA ACTUALIDAD A NIVEL ECONÓMICO 

JR: ¿Qué tal funciona el mercado social y cómo se relaciona con el sistema LETS? Me gustaría saber cómo se valoran los intercambios del mercado social y si existen mecanismos no-monetarios para asignar y medir los valores ¿Cómo funcionan? ¿Habéis identificado algún punto débil?

Desde antes de los inicios de la CIC, la cuestión de los intercambios locales y las monedas sociales ha sido uno de los motores del movimiento de economía alternativa que se ha ido generando, con unas 20 monedas sociales en funcionamiento vinculadas a las ecoxarxas, que son contrapartes bioregionales de la CIC.

Nuestro sistema de moneda social, a la que en general llamamos eco, utiliza como herramienta informática el CES (community exchange system). Se basa en las mismas características de un sistema LETS, sumado a la posibilidad de ampliar o disminuir la creación de moneda a través de cuentas públicas que dependen de las decisiones de las asambleas.

Tenemos algunos acuerdos en cuanto a la valoración máxima de las horas dedicadas a lo común, como son las 5 unidades monetarias por hora pero, en general, en estos mercados internos, los precios se ponen de forma libre y es informalmente la gente que participa quien sugiere o ejemplariza buenas prácticas colectivas.

La implementación concreta del Bitcoin y de la mayoría de criptomonedas genera diferencias sociales importantes en función de la capacidad adquisitiva y el control de medios de producción. Por lo tanto, siendo innovadora a nivel de libertad, no lo es a nivel social, sino que por sí sola da continuidad al status quo, quizá incorporando a los más hábiles tecnológicamente entre los más ricos.”

Los mecanismos no monetarios los ensayamos en los ámbitos comunitarios y de afinidad, siendo quizá nuestro principal ámbito de innovación en este aspecto el proceso para sacar del mercado las necesidades básicas. Así, en las áreas de salud y educación, sobre todo, estamos ensayando sistemas mutualistas mancomunados, o lo que es lo mismo, que para cubrir los gastos de los proyectos cada participante aporte según sus posibilidades económicas, siendo esto a veces espontáneo y otras veces en base a una tabla que tiene en cuenta los ingresos y el número de personas que dependen de ello.

Por otra parte, en el ámbito del acceso a alimentos, tenemos una estructura formada por la CAC (la central de abastecimiento de Catalunya) y las despensas, que son espacios locales de abastecimiento. Cada uno interacciona con campesinos y elaboradores de alimentos en función de su ámbito y juntos aseguran una equitativa distribución de alimentos en todo el territorio.

Estas diversas acciones están apoyadas por una segunda moneda social a la que llamamos ecobàsics y que, a diferencia del eco, la moneda que no se usa a final de mes no se puede acumular con las que se ingresen en el mes siguiente. Con esa moneda se accede a los alimentos, vivienda y otros gastos relacionados con necesidades básicas según la situación de cada participante.

Finalmente comentar que tenemos previsto poner en marcha durante este año diversas acciones estratégicas en relación a potenciar el mercado interno entre  los miembros de la CIC, que esperamos que culmine generando un sistema económico más autónomo y robusto. Hasta ahora no hemos tenido capacidad de empezar a profundizar en algunos aspectos clave.

JR: Cuando decís cosas como: “…necesitamos empoderarnos y pasar del asistencialismo al cooperativismo; superar el estado de bienestar deseado por un sistema de redes de apoyo mutuo. El estado nos quiere dóciles y dependientes; nosotros apostamos por la acción de cooperar desde la autonomía, decidiendo colectivamente cuáles son nuestras necesidades materiales y no materiales…” me da la impresión de que la CIC ve al Estado como un mal irremediable o como si fuera el enemigo por antonomasia del bien común. La asistencia social recae en los mecanismos comunitarios de ayuda mutua y en las redes de confianza. Pero, ¿qué ocurre si una de las comunidades puede crear estos sistemas mientras que otra no? ¿Qué mecanismos utilizáis para la difusión del bienestar social como bien público dentro de un modelo descentralizado y comunitario? ¿Se puede prescindir del Estado para esto?

Entendemos que el sistema político actual, al que llaman democracia, pero que está dominado por pequeñas oligarquías políticas y económicas, es caduco y que tratar de reformarlo no va a servir para llegar a una sociedad basada en el bien común.

Al mismo tiempo observamos que el modelo de Estado-Nación con control exclusivo de un territorio por parte de un sistema político exclusivista, basado en una nacionalidad de forma obligatoria, está quedando obsoleto y superado por las herramientas tecnológicas que permiten comunicarse y hacer actividades económicas en cualquier parte del mundo.

Nuevas formas de organización voluntarias, basadas en valores y principios que los propios participantes suscriben, deben ir haciéndose paso.

Igualmente, nosotros asumimos que el Estado seguirá siendo mejor que nada para aquellos que no sepan o no quieran autoorganizarse a nivel de comunidad y apoyo mutuo; en este sentido no hacemos nada para destruir el Estado, sencillamente lo desobedecemos de forma integral en nuestras prácticas.

Desde febrero del 2013 vivo en la clandestinidad, aunque tengo planes de volver cuando estemos preparados para asumir los riesgos que pueda conllevar. Actualmente sigo volcado en el desarrollo de la CIC y en tratar de extender las ideas y prácticas de revolución integral alrededor del mundo.”

En lo que estamos centrados es en llevar a la práctica nuestra decisión consciente y abierta de organizarnos al margen del Estado y en hacer valer nuestro derecho soberano a hacerlo sin que ningún poder estatal o económico tenga derecho a impedirlo.

Entendemos que generar nuestro ejemplo de autoorganización es lo mejor que podemos hacer para que mucha más gente, ya sea con este modelo de organización o con otros que sean creados, pueda llegar a sentir y vivir que el Estado no es necesario en su vida.

JR: ¿Cómo interpreta la CIC su rol político? ¿Está plenamente enfocado sobre la construcción y la puesta en práctica de una economía alternativa o incluye también un plan para cambiar la política pública? ¿Creéis que los procesos políticos tradicionales tienen algún valor o los rechazáis por completo?

La CIC tiene un rol político fundamental en la construcción de una alternativa de sociedad y en hacer de ese tipo de práctica una corriente política a extender a nivel planetario, la cual llamamos revolución integral y entendemos como un cambio transversal en todos los niveles de la vida, como son político, social, económico, cultural y personal, entre otros.

Creemos que ésa es la principal responsabilidad de la CIC a nivel político y en ese sentido nuestra acción en relación a movimientos sociales afines está encaminada a apoyarles en su empoderamiento para generar prácticas de emancipación, autogestión, empoderamiento, y así ir más allá de únicamente reivindicar ante el Estado.

Si nos implicamos en alguna acción encaminada a presionar al Estado será de forma táctica, principalmente para proteger proyectos de construcción y a las personas que participamos en ellos o en algún momento dado, como fue con el 15-M, para concienciar y generar visión de construcción a personas y grupos implicados en procesos de movilización.

En este sentido nosotros no aceptamos que por la palabra “público” se entienda lo que proviene del Estado, así que nos hemos reapropiado de esa palabra para usarla en relación a todo lo que tiene que ver con el bien común y el cubrimiento de las necesidades básicas de las personas.

En cuanto al uso de medios de comunicación, tratamos sobre todo de potenciar los medios propios y afines, así como las redes sociales, pero también tácticamente no renunciamos a difundir en medios de comunicación masivos siempre y cuando veamos, según el caso, que el mensaje va a ser útil para llegar a más gente.

JR: ¿Cómo evitáis el oportunismo? ¿Habéis tenido problemas con esto a nivel territorial o dentro de la economía comunitaria?

Como punto de partida vamos aprendiendo a tratar a los seres humanos en todas sus dimensiones, y escuchándonos y tratándonos de comprender unos a otros en nuestros diversos comportamientos. Es decir, que entendemos que las personas que aparentan un comportamiento aprovechado también son seres humanos a respetar y que pueden necesitar apoyo.

A partir de ahí el oportunismo quizá estuvo más presente al inicio, cuando nos conocíamos menos unos a otros y la desconfianza tenía más capacidad de extenderse, pero a medida que ha ido pasando el tiempo, esta cuestión ha quedado en el espacio que le corresponde que es el de los conflictos entre las personas tanto a nivel de espacios de vida como en espacios de trabajo.

A medida que la CIC genera más recursos a redistribuir, podemos ir dedicando una parte de ellos a apoyar a las personas en sus necesidades y relaciones humanas. Por ello actualmente tenemos en marcha tres niveles de apoyo: uno destinado a personas individuales que tengan problemas en cualquier dimensión de la vida, otro de mediación dentro de espacios de trabajo y un tercero de mediación y apoyo en comunidades. 

MB: ¿Veis una posible convergencia entre el modelo de la CIC y la orientación P2P/Procomún de otros movimientos? ¿En qué se relaciona la CIC con el concepto de producción entre iguales orientada al procomún?

Nosotros vemos con más que simpatía los movimientos p2p, de hecho estos valores están incorporados a nuestro modelo organizativo, quizá a veces bajo otros nombres y de forma entremezclada con otras prácticas organizativas.

El concepto de producción p2p basada en el procomún se ha demostrado impresionante en iniciativas como la de Linux, la Wikipedia y muchas más.

Es algo de los que nos sentimos parte y que ha inspirado muchos de nuestros planteamientos.

Está claro que para la producción de información y conocimiento colectivo es el método que mejor combina la funcionalidad y la participación sin jerarquías, incluso muchas veces sin centro. Lo que es más complejo de asumir es hasta qué punto es posible una descentralización absoluta, no ya para intercambiar datos y crear contenidos, sino para organizar toda nuestra sociedad y modelo de gobernanza.

Algunos de los debates con mis compañeros de hace más de 10 años ya giraban en torno a cómo trasladar los métodos organizativos por los que se creó Linux a otros ámbitos de organización social y, de alguna forma, fue también uno de los elementos que al final llevó a crear la CIC.

De hecho, por ejemplo, en el artículo de referencia sobre gobernanza P2P se cita a Mayo Fuster, que era una de las compañeras y amigas con las que teníamos estos debates en aquel entonces.

Hay que situar y poder diferenciar cuando la escala de la colaboración p2p es global y, por tanto, no tiene relación con las formas de organización de la vida cotidiana, de cuando la escala de la colaboración es local y, por tanto, la forma de manejo de la vida en todas sus vertientes es una parte central del debate.

Creo que la experiencia de la CIC puede aportar mucho a esta cultura de la colaboración entre pares a escala local.

A ese nivel creo que cualquier perspectiva de comercio y producción entre pares se podrá dar cuenta de que entre las opciones libres está la de asociarse con otros humanos y construir comunidad, ya que, si no, a lo que nos llevaría el p2p es a un individualismo totalitarista, en el sentido de que se crearían formas de organización social en las que solo se sentirían bien las personas que priorizan la creación a partir de decisiones individuales, pero no así las que necesitan al colectivo para encontrar su función y sentirse realizadas.

Desde antes de los inicios de la CIC, la cuestión de los intercambios locales y las monedas sociales ha sido uno de los motores del movimiento de economía alternativa que se ha ido generando, con unas 20 monedas sociales en funcionamiento vinculadas a las ecoxarxas, que son contrapartes bioregionales de la CIC.Los mecanismos no monetarios los ensayamos en los ámbitos comunitarios y de afinidad.”

Siempre, por tanto, una perspectiva ideológica que defienda la libertad entre iguales tiene que prever que, como parte de esta libertad individual, está la posibilidad de generar asociaciones voluntarias para cualquier cosa por la que los humanos nos podamos asociar, la libertad de organizarse en comunidad y la de hacerlo al margen del Estado, etc.

Creo que un movimiento social que tiene al bien común como uno de sus objetivos primordiales tiene la responsabilidad de generar formas de autoorganización que puedan incorporar a todas las personas de una comunidad, entre ellas las más desfavorecidas y las más débiles (niños, ancianos, enfermos, etc.)

Por tanto, la orientación p2p de los más proactivos tiene que ser complementaria con espacios comunes desde los que se puedan redistribuir recursos que lleguen a todas las personas.

Quizá, hasta ahora, buena parte de este movimiento p2p se lo ha planteado a nivel teórico pero no ha llegado a profundizar por la falta de ejemplos prácticos que estén trabajando a todos los niveles para no necesitar al Estado.

Por ello, lo que estamos tratando de generar con el modelo de cooperativa integral puede ser un marco práctico muy interesante para los debates en relación a la gobernanza p2p basada en el bien común.

3: PROYECCION DE FUTURO DE LA CIC 

NG: ¿Hasta qué punto documentáis el diseño y desarrollo de la CIC? ¿Dónde podemos averiguar más?

Tenemos muchos materiales que documentan nuestra experiencia.

Hemos hecho diversos cursos de capacitación en el marco de nuestra cooperativa integral y también para ayudar a desarrollar otras cooperativas integrales y eso ha servido para generar una amplia documentación y materiales que se han ido actualizando por cada evento.

Quizá el déficit es que muchos de ellos están solo en catalán y castellano, aunque actualmente estamos trabajando en traducir cada vez más materiales a diversas lenguas y desde hace unos meses nuestra web está, por ejemplo, también en inglés e italiano.

También varios documentales están en camino con subtítulos a varias lenguas.

En cualquier caso, la herramienta más permanente para estar al día de la CIC es la página web, primero la versión en castellano, y luego la versión en inglés que actualiza parte de los contenidos.

4: CRIPTOMONEDAS, CAPITALISMO Y LOS PRÓXIMOS 20 AÑOS

Kidstick MB: ¿Qué opinas de Bitcoin?

La tecnología que está detrás del blockchain y de la cadena de bloques, además del concepto de moneda p2p descentralizada, son grandes avances en el camino de descentralización del poder y vemos que tienen potencial para hacer obsoleto el sistema bancario y financiero actual.

En cambio, la implementación concreta del Bitcoin y de la mayoría de criptomonedas genera diferencias sociales importantes en función de la capacidad adquisitiva y el control de medios de producción. Por lo tanto, siendo innovadora a nivel de libertad, no lo es a nivel social, sino que por sí sola da continuidad al status quo, quizá incorporando a los más hábiles tecnológicamente entre los más ricos.

Aun así, estas criptomonedas como el Bitcoin tienen un lugar en nuestro modelo de transición porque son muy útiles para liberarnos de los bancos y del control del Estado.

Entendemos también que nos pueden servir para hacernos más rápidamente menos dependientes del euro, con lo cual pueden contribuir a acelerar nuestro proceso de transición hacia la soberanía económica.  Por ello el bitcoin, el Litecoin y el Freicoin son monedas aceptadas ya en la CIC para diversos pagos de los servicios comunes y quizá a la larga podamos conocer mejor las posibilidades que nos da la tecnología para generar nuestra propia criptomoneda que sí reúna los requisitos que entendemos debe tener una moneda social.

De momento, volviendo al presente y al futuro cercano, algunas personas de la CIC participan en proyectos de desarrollo de Bitcoin, como Dark Wallet, y como avanzaba, tenemos previsto generar una red, entre otras herramientas, para que nuestros miembros puedan aceptarlas y convertirlas a euro si lo desean, sin pasar por los bancos

MB: ¿Cómo interpretas categorías como “capitalismo”, “mercado” o “Estado” y qué te gustaría que pasara con ellas?

Entiendo el capitalismo como un sistema de dominación basado en una minoría que ostenta el poder económico y, con ello, controla el acceso a los recursos y a los medios de producción.

El Estado es un sistema de dominación y control de la población que, tras diversas fases imperialistas, ha generado en la época reciente la democracia como apariencia de traspase de la soberanía a los ciudadanos para facilitar la convivencia. Pero, tal y como comenté anteriormente y es comúnmente sabido y analizado, no es así. El Estado actualmente está al servicio del capitalismo, que es un sistema de dominación mayor. Sigue existiendo una casta de privilegiados que, a través de la acumulación de recursos, tiene un poder mucho mayor que el voto. Esto además se ha acrecentado tras la globalización que hace mucho más complicado para cualquier país salir de la corriente dominante.

Mercado es una forma de comercio basada en la libertad y la igualdad de oportunidades que a lo largo de la historia se ha ido manipulando en función de los sistemas de dominación que lo han utilizado.

De aqui a 20 años, creo que vamos a vivir la pérdida de la exclusividad del Estado en la gobernanza y la desvinculación del concepto de Estado con la de dominio exclusivo de un territorio. La soberanía individual va a recuperar su significado real de libertad completa en positivo y va a llevar a que múltiples soberanías se junten en grandes procesos colectivos autónomos y totalmente legítimos.”

En la actualidad el sistema capitalista genera unas situaciones que hacen que el mercado contribuya a generar mayores desigualdades y se generen grandes ventajas competitivas de los más grandes en relación a los pequeños, lo que a muchos de ellos les impide sostenerse y seguir comerciando de forma libre.

El mercado, en el contexto del Estado y capitalismo, se ha convertido en una excusa para promover y extender las desigualdades.

En cambio, en el caso de la cooperativa integral, lo que estamos haciendo es generar un proceso de construcción de otra sociedad de base comunal. Tras un proceso asambleario y abierto establecemos unos criterios políticos según los cuales determinadas actividades económicas pueden ser parte o no de la cooperativa integral.

En base a ese proceso podemos decir que la cooperativa integral promueve una economía “con” mercado, pero no una economía “de” mercado. En nuestro movimiento la actividad económica está supeditada al proceso político o, dicho de otra forma, la asamblea está por encima del mercado.

Esto no quiere decir que haya una intervención habitual de la asamblea en relación a las actividades comerciales de los socios. Hasta ahora la intervención política en el mercado sobre todo ha estado centrada en los criterios de aceptación de nuevos proyectos productivos y en el incentivo a los proyectos más alineados con la revolución integral, pero no tanto en el desarrollo diario de las actividades.

Aun así, el principio lo que implica es que cuando sea oportuno o necesario podemos intervenir.

MB: ¿Dónde estaremos de aquí a 20 años?

No sé dónde estaremos, pero confío en que seremos más libres y más diversos, pudiendo elegir entre un gran ramillete de opciones de vida.

Estoy convencido de que vamos a vivir una transformación del Estado y del capitalismo tal y como los conocemos, consolidándose otras formas de vivir en sociedad y de establecer relaciones económicas más solidarias y cooperativas.

Creo que vamos a vivir la pérdida de la exclusividad del Estado en la gobernanza y la desvinculación del concepto de Estado con la de dominio exclusivo de un territorio. La soberanía individual va a recuperar su significado real de libertad completa en positivo y va a llevar a que múltiples soberanías se junten en grandes procesos colectivos autónomos y totalmente legítimos.

Esa significativa frase de los zapatistas, “por un mundo donde quepan muchos mundos” va a ir haciéndose realidad en las próximas décadas y para ello es para lo que estamos construyendo con tanta energía en la actualidad.


Guerrilla Translation/Relacionado:Occupy, la deuda y los límites históricos del capitalismo/David GraeberEl principio de autoridad/ Scott NobleHacia un procomún material/Michel Bauwens Dmytri Kleiner John Restakis

 

Dmytri Kleiner y la financiación del procomún material

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Tercer y último extracto de nuestra traducción del diálogo a tres bandas entre Michel Bauwens, Dmytri Kleiner y John Restakis. Hoy, Dmytri Kleiner, comunista de riesgo y especialista en tecnologías de descomunicación, intenta dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo vamos a crear empresas para beneficiar al procomún si no disponemos de capital para ponerlas en marcha?


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Dmytri Kleiner

Asimismo quise explicar en qué consistía el comunismo riesgo, mi propio proyecto que precede a la acuñación del término “producción entre iguales” pero que pueda aportarle muchos beneficios, dado que estamos hablando de lo mismo, aunque utilicemos términos distintos para describirlo. Como tecnólogo, siempre me he inspirado en las dinámicas de las redes entre iguales y en los proyectos de software libre. Todo esto influyó en la creación del  comunismo riesgo.  Dado que ya teníamos TCP/IP y demás para distribuir bienes inmateriales, me propuse crear un protocolo apto para la producción y distribución de bienes físicos. Internet es una plataforma muy eficaz para compartir, distribuir y crear riqueza inmaterial colectiva y para ayudarnos en nuestro afán de ser productores independientes basados en este procomún colectivo.

Henry George

Henry George

El objetivo del comunismo riesgo es seguir el mismo patrón con la riqueza material. Tiene influencia de muchas tradiciones, y no sólo de la tradición anarco-comunista. Uno es el ideal georgita de utilizar las rentas económicas como base fundamental de la distribución mutua de riquezas. En términos sencillos, esto significa que podemos distribuir las rentas pasivas. Bajo esto concepto, los trabajadores, además de obtener ingresos mediante la producción de bienes, agregan rentas por ser dueños de los medios de producción, por ser dueños de activos productivos.

Vivimos en una sociedad desigual porque tenemos una distribución desigual de activos productivos. Incluso si hablamos del movimiento cooperativo  —que siempre he admirado y que siempre he utilizado como ejemplo a seguir— es evidente que la distribución de activos productivos también es desigual. Lo mismo pasa en otros tipos de producción; si nos fijamos en la influencia social de los trabajadores del sector de la tecnología en contraposición a la de los trabajadores del sector agrícola, es evidente que el colectivo de trabajadores del sector tecnológico tiene mucho más peso e influencia que el de los trabajadores agrónomos. Hay desigualdad en el capital y en los recursos humanos de estas cooperativas. Este protocolo busca normalizar estas desigualdades sin necesidad de administración externa.

La reacción típica del comunismo de Estado ante el movimiento cooperativo es decir que las cooperativas se explotarían y se excluirían mutuamente. La solución pasa por crear cooperativas gigantes, como Mondragón, o Estados socialistas; pero entonces, como hemos visto a lo largo de la historia, surge algo llamado la clase administrativa, y esa clase administrativa que gobierna el conjunto de cooperativas de un Estado socialista se puede convertir en algo tan contraproducente y explotador como la propia clase capitalista. ¿Cómo creamos reciprocidad entre cooperativas y distribuimos sus ganancias sin engendrar una clase administrativa? Para esto me he inspirado en las teorías de Henry George y Silvio Gesell respecto a la idea de compartir las rentas.

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Silvio Gesell

El concepto es que las cooperativas seguirían siendo independientes, igual que las cooperativas de hoy en día. Serían productores independientes pero, en vez de ser dueños de sus propios bienes productivos, cada miembro de la cooperativa sería copropietario de estos bienes, junto a todos los demás miembros de todas las demás cooperativas enmarcadas dentro de Federación. Las cooperativas arrendan la propiedad de la comuna colectivamente. Esto se lleva a cabo a través de un protocolo, que no una estructura administrativa. Si la cooperativa requiere un activo como, por ejemplo, un tractor, la comuna central entra en funcionamiento como una especie de mercado de bonos. El planteamiento del bono sería: “Necesitamos un tractor y estamos dispuestos a pagar 200 dólares al mes por él en concepto de rentas”, y los demás miembros de la cooperativa pueden decir: “Sí, nos parece buena idea, es una buena distribución de estos bienes productivos y vamos a comprar estos bonos.” La comuna aprueba la venta de bonos, la cooperativa se lleva el tractor y el dinero generado por las rentas de éste se reinvierte en saldar los bonos.

Una vez recuperada la inversión, cualquier otro ingreso percibido por la renta del tractor, junto a todas las demás rentas acumuladas, se distribuye de manera equitativa entre todos los trabajadores, no sólo los trabajadores la cooperativa que lo ha pedido. Esto no se limita a tractores, podríamos decir lo mismo sobre edificios, tierras o cualquier otro activo productivo.

Esto supone que todos los ingresos pasivos, es decir aquella porción de ganancias derivada de la propiedad de bienes productivos, se distribuyen proporcionalmente entre todas las partes interesadas dentro de todas las cooperativas. Y ese es el protocolo básico del comunismo riesgo: pagas una renta sobre los activos productivos que utilizas, esa renta se divide equitativamente entre todos los miembros de la comuna, no entre las cooperativas independientes sino entre toda la comuna.

Esto supone que si utilizas la cantidad exacta per cápita de tu acción en estas propiedades, ni más ni menos, la cantidad que pagas en concepto de renta y lo que recibes como dividendo social será exactamente igual. Si eres un trabajador normal esto tendrá un funcionamiento previsible y constante pero, si ya no trabajas tanto —o bien por la edad o porque estás desempleado— utilizarás muchos menos bienes productivos que la persona media. En este último caso, recibirás mucho más en concepto de dividendos que lo que pagas por renta y, en ese sentido, sí es una especie de renta básica. Por el contrario, si eres un productor súper motivado y estás expandiendo tu capacidad productiva, entonces la cantidad que pagas por los activos productivos será mucho más alta de lo que recibes como dividendos, aunque, como has apuntado, también obtienes ingresos de la aplicación productiva de esa propiedad. El comunismo riesgo no busca controlar el producto de las cooperativas. El producto de las cooperativas es totalmente suyo para utilizar como quieran. No busca limitar el control o contabilizar o ni siquiera decirles cómo tienen que distribuir el producto o bajo qué condiciones. Lo que producen es totalmente suyo, se limita exclusivamente a la gestión colectiva del procomún de activos productivos.


Originamente traducido por Stacco Troncoso y editado por Mamen Martín y Rosana Fernández. La entrevista completa se puede leer aquí, y el extracto en el blog de la Fundación P2P está aquí.