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¿Qué es el procomún?

Helene Finidori/ Gemeingüeter Germany

El procomún (o los comunes) se puede explicar como un sistema social que relaciona íntimamente a las personas o partes interesadas con sus recursos y con las formas participativas en las que los gestionan/producen y cuidan de ellos.

Si hace poco nos preguntábamos “¿Qué es el P2P?” hoy nos centramos en otro término importante que mucha gente no acaba de entender: el “procomún”. Para explicarlo, cedemos la palabra a Helene Finidori, coordinadora de Commons Abundance Network, un colectivo de investigación y colaboración con la noble misión de crear una nueva economía de la abundancia basada en el procomún. A modo de aperitivo, incluimos un video de animación creado por Gemeingüeter Germany, un colectivo alemán dedicado a la difusión y defensa del procomún.

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La lógica del procomún para construir una ciudadanía y una justicia globales a múltiples niveles y escalas.

El procomún (o los comunes) se puede explicar como un sistema social que relaciona íntimamente a las personas o partes interesadas con sus recursos y con las formas participativas en las que los gestionan/producen y cuidan de ellos.

El procomún puede ser descrito de varias maneras y a través de diversas dimensiones. Las tres que se explican a continuación funcionan conjuntamente, como un todo:

  • Como objeto, el procomún es la riqueza común, el conjunto de bienes que heredamos o creamos, utilizamos y modificamos, que sirven para nuestro sustento (recursos naturales, sociales y culturales, la diversidad genética y biológica, el conocimiento, etc.) y que transmitimos a las generaciones futuras. Estos bienes deben ser cuidados y (re)generados, y deben ser indiscriminadamente accesibles para el mayor número de personas posible. Por eso mismo, deben ser protegidos de las apropiaciones, la sobreexplotación, el agotamiento y el abuso.
  • Como práctica, el procomún es la escala común de valores de la cual formamos todos parte integral; la cultura y las relaciones que construimos entre nosotros así como con los recursos y con la tierra; las maneras de estar y hacer en común (los cuidados, el reparto, la preservación y la reposición de nuestros bienes comunes con discernimiento, transparencia, empatía, equidad, justicia, conciencia del otro…). Esta práctica depende de manera crucial de unas habilidades adaptables y mantenidas en el tiempo, de flujos de conocimientos incrementados y de una colaboración y un aprendizaje continuos que incluyan métodos de trabajo conjunto en la resolución de problemas. Esta práctica toma múltiples formas y nombres. Vida y desarrollo sostenibles es uno de ellos.
  • Como resultado, el procomún es el bien común, la consecuencia de la práctica (acceso, capacidad, bienestar, calidad de vida, prosperidad, abundancia). Se trata de la savia del proceso, lo que hace que el mundo prospere y que, a su vez, se convierta en bienes a cuidar.

Gracias a las relaciones e interacciones entre estos elementos, los sistemas generativos del procomún proporcionan condiciones tangibles que empoderan y activan a las comunidades, a varios niveles y escalas, en relación con sus propósitos y con el contexto ecológico en el que se encuentran.

Desde esta perspectiva, el procomún puede servir como medio para acelerar la adopción de prácticas sostenibles que aborden las dimensiones sociales, medioambientales y económicas de forma sustentable, cohesiva e interconectada. De igual manera, puede funcionar como sistema de veto que evalúe el impacto de las políticas y prácticas de sostenibilidad.

Así pues, nutrir y cultivar el procomún en todas sus dimensiones y manifestaciones puede servir de referente para una ciudadanía global y una justicia global.


Guerrilla Translation/Relacionado:¿Qué es el P2P?Michel BauwensIntroducción a “Sacred Economics”Charles EisensteinReclamando el crédito como bien comúnThomas H Greco

¿Qué es el P2P?

3001983021_b4308c52aa_oJulie Tran de MakeChangeTV entrevista a Michel Bauwens

“No podemos seguir con un sistema que crea riqueza pero que también está destruyendo el planeta y creando semejante desigualdad social. Creo que, tras 400 años de esto, ya sabemos que no funciona. Necesitamos un nuevo sistema que recupere todos estos valores comunales.”

¿Cómo sería una economía post-capitalista? En esta entrevista con Michel Bauwens, Julie Tran de Makechange TV indaga en las peculiaridades de la filosofía P2P o “entre iguales”. Bauwens responde de manera clara y directa a preguntas como: ¿Qué es la economía P2P? ¿En qué se diferencia del capitalismo y el comunismo? ¿Es lo mismo que el consumo colaborativo o el crowdsourcing? ¿Se convertirá en la tendencia principal del futuro?

Como material adicional incluimos dos esquemas escritos por Bauwens para Flok Society, un nuevo proyecto ecuatoriano para propagar la filosofía del buen conocimiento y el buen vivir. Los esquemas desglosan tres escenarios para la filosofía P2P, junto a los pasos necesarios para hacer la transición hacia una verdadera sociedad post capitalista.

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Tres modelos de creación de valor, redistribución y desarrollo económico

Contexto

Esta pieza ha sido escrita como un marco de referencia para el proyecto FLOKSociety.org en Ecuador, para describir una transición hacia una sociedad basada en el conocimiento abierto y compartido.

Será mejorada continuamente entorno a la siguiente estructura:

    1. Modelos de extracción de valor, tanto materiales como inmateriales
    2. Estructura de clase dominante
    3. Lógicas de conocimiento
    4. Modelos de solidaridad
    5. Movimientos sociales y el equilibrio de poder
    6. El modelo dominante del capitalismo / alternativas dominantes
    7. Formas de democracia / participación

La idea clave es distinguir la condición de las prácticas en torno a compartir/p2p/procomún bajo el predominio del capitalismo cognitivo financiarizado y un modelo cívico/ético más genuino centrado en los bienes comunes

Análisis de los tres modelos

1: Bajo las condiciones del capitalismo propietario

  • Los trabajadores crean valor a título privado como proveedores de mano de obra
  • Desprofesionalización de la producción de conocimiento de los trabajadores; creación de capas de gestión y de ingeniería que gestionan la producción colectiva en nombre de los propietarios del capital
  • El conocimiento codificado es de propiedad exclusiva y el valor se captura como alquiler de propiedad intelectual
  • Los dueños del capital capturan y toman posesión del valor de mercado; redistribución parcial en la forma de salarios
  • En condiciones de equilibrio entre capital y trabajo, el Estado redistribuye la riqueza a los trabajadores como consumidores y ciudadanos
  • En las condiciones contemporáneas de debilidad del trabajo, el Estado redistribuye la riqueza al sector financiero, y crea condiciones de dependencia de la deuda a la mayoría de la población

2: Bajo las condiciones de una producción entre iguales emergente bajo la dominación del capitalismo financiero

  • Contribuciones ciudadanas voluntarias, trabajo pagado y empresarios independientes crean valor codificado en repositorios comunes de conocimiento, código y diseño

  • Los dueños del capital capturan y toman posesión tanto de los contribuyentes como del trabajo; las redes propietarias y las plataformas de colaboración capturan y toman posesión del valor de la atención de los participantes/contribuyentes

  • Los dueños del capital obtienen ganancias de los beneficios del trabajo distribuido desagregado (crowdsourcing)

  • El capital se co-crea a través de la financiación del trabajo y de las plataformas; crece la acumulación continua de repositorios comunes de conocimiento, código y diseño; en condiciones de precariedad para los contribuyentes voluntarios y emprendedores orientados sin apoyo al procomún

  • Los bienes comunes son administrados por instituciones con fines de beneficencia que reflejan el equilibrio de influencia entre los contribuyentes, los trabajadores y los propietarios de capital, pero continuan expandiendo los repositorios comunes; el sector de bienes comunes carece de mecanismos de solidaridad para hacer frente a la precariedad, la sociedad civil está aún siendo derivada hacia el mercado y sectores estatales

  • El Estado debilita su función pública y las funciones de solidaridad, en favor de funciones represivas y subvenciona al capital financiero; el Estado co-crea las condiciones mínimas para la producción entre pares orientadas al procomún y la redistribución hacia el capital financiero continúa.

3: En condiciones de producción entre iguales robusta, bajo dominio ciudadano

  • Los contribuyentes voluntarios y el trabajo autónomo cooperativo crean valor codificado a través de repositorios comunes; la recalificación ciudadana y del trabajo se produce a través de la fabricación distribuida orientada al procomún que sitúa a los creadores de valor en el timón de la fabricación distribuida y otras formas de creación de valor

  • Los contribuyentes del procomún crean entidades mercantiles cooperativas orientadas al procomún que las sostienen, así como a las comunidades de contribuyentes

  • Las cooperativas y otras entidades mercantiles afines al procomún, co-crean repositorios comunes y se dedican a la acumulación cooperativa en nombre de sus miembros; las contribuciones al procomún están codificadas en sus estructuras legales y de gobernanza; las coaliciones empresariales y filés (empresas estructuradas en red que trabajan en torno a unos grupos comunes para mantener comunidades productoras de bienes comunes).

  • La coordinación social mutua de producción a través de cadenas abiertas de aprovisionamiento dirige las actividades del mercado

  • Los bienes comunes permiten que las instituciones benéficas se conviertan en una formación ciudadana central para la gobernanza de los repositorios comunes; las entidades del mercado asociadas crean mecanismos de solidaridad y de ingresos para los productores y procomuneros con el apoyo del Estado asociado.

  • El Estado, dominado por los sectores ciudadanos/del procomún se vuelve un Estado Socio, que crea y sostiene la infraestructura ciudadana necesaria para permitir y empoderar la producción social autónoma

  • El mercado se vuelve una economía moral y ética, orientada en torno al producción procomún y a la coordinación mutua, apoyada por las funciones del Estado Socio

  • El sector mercantil está dominado por cooperativas, leyes, formas de gobierno y propiedad orientadas al procomún; las entidades restantes que maximizan los beneficios se reforman para respetar las externalidades ambientales y sociales, incluyendo la redistribución de la extracción de ‘beneficios-procomunes’.

  • Los mecanismos de gobernanza se reforman hacia modelos de gobernanza multisectoriales con orientación al procomún, los modelos de propiedad se reforman desde la extracción hacia modelos generativos

  • El modelo de Estado Socio renueva la prestación de servicios públicos, los mecanismos de solidaridad y asistencia social a través de la comunalización de los servicios públicos y asociaciones públicas-procomún

  • La redistribución social tiene lugar a través de provisiones de salario básico y mediante la reducción de la participación laboral, necesaria para crear condiciones de participación ciudadana y una economía contributiva


Propuestas de transición

Describiendo el rol de: 1) El estado 2) La economía ética 3) El sector del procomún

1:El Estado

  • El Estado se convierte en un Estado asociado, cuyo objetivo es facilitar y potenciar la producción social autónoma, que regula también en el contexto del bien común

  • El Estado se esfuerza por brindar apertura y transparencia máximas

  • El Estado sistematiza la participación, la deliberación y la consulta en tiempo real con los ciudadanos

  • La lógica social se mueve de estar centradada en la propiedad a estar centrada en la ciudadanía

  • El Estado desburocratiza a través de la procomunización de los servicios públicos y las asociaciones público-procomún

  • Los puestos de trabajo de servicio público son considerados como un recurso de repositorios del procomún y la participación se extiende a toda la población

  • La democracia representativa se extiende a través de mecanismos participativos (legislación participativa, elaboración de presupuestos participativa, etc.)

  • La democracia representativa se extiende a través de mecanismos de deliberación tanto tradicionales como en redes digitales.

  • La democracia representativa se extiende a través de votación directa y/o líquida (consultas y procedimientos democráticos en tiempo real, junto con los mecanismos de delegación de voto)

  • La tributación del trabajo productivo, el espíritu empresarial y la inversión ética se reducen al mínimo; la imposición de la producción de bienes sociales y ambientales se reduce al mínimo; la tributación de las inversiones especulativas improductivas se ve aumentada, los impuestos sobre los ingresos por alquiler improductivo aumentan; la fiscalidad de las externalidades sociales y ambientales negativas se ve aumentada

  • El Estado sostiene infraestructuras ciudadanas orientadas al procomún y agentes del mercado éticos orientados al procomún

  • El Estado reforma el sector empresarial tradicional para minimizar las externalidades sociales y ambientales

  • El Estado se dedica a la creación monetaria pública libre de deuda y apoya una estructura de monedas complementarias especializadas

2: La Economía Ética

  • Creación de una economía social/ética/ciudadana/solidaria orientada al procomún y al bien común

  • Los agentes del mercado ético se fusionan en torno al procomún del conocimiento productivo. Con el tiempo utilizan licencias orientadas al procomún y de producción entre iguales para apoyar al sector socio-económico

  • Los agentes del mercado ético integran requerimientos del bien común y de varios sectores impulsados por usuarios y trabajadores en su modelo de gobierno

  • Los agentes del mercado ético se desplazan de formas de propiedad extractivas a modelos de propiedad generativos; se privilegian formatos de compañías abiertas, éticas, orientadas al procomún

  • Los agentes del mercado ético practican contabilidad abierta y cadenas de suministro abiertas para aumentar la coordinación de mercado de la producción

  • Los agentes del mercado ético crean una red territorial y sectorial de asociaciones de la Cámara del Procomún para definir sus necesidades y metas comunes e interactuar con la sociedad civil, los comuneros y el estado socio

  • Con ayuda del Estado Socio, los agentes del mercado ético crean estructuras de soporte para una comercialización abierta, que mantenga y dé soporte al procomún

  • Los agentes del mercado ético se interconectan con comunidades productivas globales del procomún (comunidades de diseño abierto) y con asociaciones globales de producción (filés) que proyectan poder de mercado ético a nivel mundial

  • Los agentes del mercado ético adoptan un diferencial de salarios 1-8 y se establecen los niveles de salario mínimo y máximo

  • El sector comercial principal es reformado para minimizar las externalidades sociales y ambientales negativas; se proveen incentivos que buscan una convergencia entre las economías corporativa y solidaria

  • Con miras a obtener dicha convergencia, se alientan formas de economía híbrida, como el comercio justo, el emprendimiento social o las corporaciones de beneficencia

  • Se crean y apoyan microfábricas distribuidas para fabricación (g)localizada bajo demanda con el objetivo de satisfacer las necesidades locales de los bienes básicos y maquinaria

  • Se crean institutos para el apoyo del conocimiento productivo sobre una base territorial y sectorial

  • La educación está alineada a la co-creación de conocimiento productivo en apoyo a la economía social y el procomún abierto de conocimiento productivo

3: El sector del procomún

  • Creación de infraestructuras del procomún tanto inmaterial como de los bienes materiales. La sociedad es vista como un conjunto de bienes comunes entrelazados, que son compatibles con una economía de mercado ético y un Estado asociado que protege el bien común y crea infraestructuras ciudadanas de apoyo

  • Los procomunes locales y sectoriales crean alianzas civiles para interactuar con la Cámara del Procomún y el Estado Socio

  • La conexión de asociaciones con ánimo de lucro (Fundaciones del Conocimiento Común y Abierto) permite y protege los diversos bienes comunes

  • Cooperativas de Solidaridad forman asociaciones público-procomún en alianza con el Estado Socio y el sector de economía ética es representado por la Cámara de los Comunes

  • Los comunes naturales son gestionados por asociaciones público-procomún y se basan en la pertenencia ciudadana en Fideicomisos del Procomún


Guerrilla Translation/Relacionado:Strip Cuatro EscenariosCuatro escenarios futuros para la economía colaborativaMichel Bauwens¿Qué es el procomún?Helene Finidori Gemeingüeter GermanyCiencia P2P: El desafío del siglo es responder a Fukushima/ Layne Hartsell &Emanuel Pastreich

Cuatro pasos hacia un mundo post-crecimiento

En esta entrevista con Louisa Clarence-Smith, del colectivo Extraenviromentalist, Donnie Maclurcan, cofundador del Post Growth Institute, comparte su visión de futuro: un sistema sostenible basado en dinámicas cooperativas y entidades sin ánimo de lucro. Prestad especial atención a su visión de cómo sería un mundo post-crecimiento y las cinco estrategias clave para alcanzarlo.

Donnie Maclurcan es cofundador del Post Growth Institute, un grupo internacional que investiga nuevas estrategias hacia una prosperidad global que no dependan del crecimiento económico.

Hemos hablado con él sobre su último proyecto colaborativo, un libro llamado How on Earth? donde se presentarán estrategias para que las empresas sin ánimo de lucro se conviertan en el principal modelo de negocio, a nivel local, nacional e internacional de aquí al 2050.

A nivel personal, ¿Cuando comenzó tu campaña para hallar una alternativa al crecimiento económico?

La campaña surgió de mi posdoctorado, donde se concluía que teníamos que innovar sin crecimiento económico. Alrededor del 2006, empecé a lanzar esta idea y, durante un diálogo con el que más adelante sería el ministro australiano del medio ambiente [Peter Garrett], le planteé una pregunta desde el público: “¿Pero cómo vamos a lograr esto en un mundo con recursos limitados?”. Él ignoró mi pregunta por completo y eso me afectó bastante, dado que había sido el cantante del grupo Midnight Oil y el presidente de una de las organizaciones medioambientales más importantes de Australia, la Australian Conservation Foundation. Ahora que me lo planteo, ese fue el momento en el que comenzó todo

¿Hay algún movimiento fuerte buscando alternativas al crecimiento en Sidney, Australia?

En Sidney no tanto, pero en Australia si, no cabe duda. Vistos los resultados de los impuestos sobre las emisiones de carbono y con las crisis medioambientales a las que nos enfrentamos, cada vez hay más personas cuestionando la validez de los parches tecnológicos y dándose cuenta de que la política gubernamental jamás va a ser suficiente. Australia se ha convertido en uno de los líderes mundiales en consumo colaborativo y la trayectoria general apunta hacia la emergencia de distintos modelos de negocio: innovaciones sociales y empresas sociales –el gobierno sigue a la zaga con esto, pero hay mucha gente moviéndose en esta dirección.

La comunidad se ha movilizado mucho en estos últimos 10 años en torno a asuntos como al aumento de incendios, las inundaciones o las sequías. A través de las plataformas virtuales, vemos a muchas personas planteándose cómo construir una economía basada en bienes y valores — y en la que se utilicen recursos locales. Todo esto ha permitido concebir una economía diferente que no depende del crecimiento.

¿Por qué decidisteis crear How on Earth?

La mayor motivación fue ver todo lo que estaba pasando a nuestro alrededor. Hemos documentado casi 5.000 cosas con las que capitalizar un futuro post-crecimiento y, visto en conjunto, nos dimos cuenta de que es una fórmula que apenas se ha propagado.

Utilizamos una estrategia inductiva que nos motiva mucho a la hora de hacer algo distinto. Tras asistir a un sinfín de conferencias sobre la “Nueva Economía”, sólo veíamos variaciones sobre la misma estrategia, que viene a decir: “a tal problema, tal solución”. O “¿Cuál es el problema? Vamos a analizarlo y ver cómo podemos responder….”. Eso, normalmente, lleva a respuestas regulatorias o a replantearse la división entre Estados y Mercados. Esto supone volver a políticas antiguas de la Guerra Fría que nunca llevan a nada porque se ven viciadas por la teoría política de la diferencia y el conflicto entre modelos de aparato estatal grandes o pequeños.

La motivación ha sido nuestro entusiasmo ante algo capaz de trascender las divisiones de izquierda y derecha para plantear una alternativa que podría reducir el tamaño del gobierno a la vez que incrementa la prestación de servicios sociales. Esto está más allá de la contraposición entre un sector público grande o pequeño, o los modelos progresistas o conservadores que normalmente se proponen al presentar alternativas económicas para el futuro.

Describe tu visión de un mundo post-crecimiento.

Lo mejor de todo es que no tenemos por qué exponer una visión ni una fórmula. El siglo XXI está caracterizado por el co-diseño. No consiste en decir “esto debería ser así”, aunque creo que algunos aspectos principales serían:

Relocalización: donde las personas utilizan Internet y herramientas digitales para relocalizar la producción, el intercambio y el comercio. Así sabrás qué tienen tus vecinos y, en base a ello, incrementar la prestación de servicios sociales y reducir las distancias asociadas con esos servicios.

Un sistema monetario mucho más basado en la realidad y no en la especulación, y que tenga incentivos para mantenerse así, para crear transacción coherentes.

Redistribución del modelo de negocio: Como aludimos en el libro, creemos que los modelos de negocio serán distintos, y que cada empresa incorporará un proceso de redistribución de beneficios para incrementar la riqueza general, en vez de conducir a la desigualdad que provoca el sobreconsumo.

Una estrategia participativa: lo más importante es lo que acabo de decir sobre reducir desigualdades; pero reducirlas para redefinir “riqueza” como sinónimo de conexiones verdaderas, no del consumismo desbocado.

¿Cuáles crees que son las causas principales de la insostenibilidad de nuestros sistemas humanos?

En el sentido práctico, la insostenibilidad está provocada por el sobreconsumo de recursos naturales estratégicos; que esto a su vez se ve alentado tanto por la apatía y falta de motivación de la clase adinerada, como por la necesidad — dada la escasez de alternativas, tanto reales como percibidas—  de aquellos a los que no les van bien las cosas. Todo está exacerbado tanto por una envidia y una codicia provocada que busca la riqueza material como por las desigualdades sociales que fabrica el propio sistema. Mientras tanto, la desigualdad financiera y los intereses particulares sólo sirven para acelerar el proceso. Todos estos son aspectos claves dentro de un sistema basado en la acumulación centralizada del dinero, de la riqueza, de los bienes y del poder.

“La misión de la Web 2.0 es destruir el aspecto P2P de Internet”

Marc Garrett entrevista a Dmytri Kleiner

“En los albores del nuevo milenio, los usuarios de la Red están desarrollando un modo de colaboración mucho más eficaz y ameno: el ciber-comunismo.” Richard Barbrook, “El Manifiesto CyberComunista

Dmytri Kleiner, autor del Manifiesto Telekomunista, es un desarrollador de software involucrado en proyectos que “investigan la economía política de Internet, junto al ideal de la autoorganización obrera de los medios de producción, como una forma de lucha de clases.” Nacido en la URSS, Kleiner se crió en Toronto y actualmente reside en Berlín. Es el fundador del Telekommunisten Collective (Colectivo Telekomunista), un proveedor de servicios de telefonía e Internet que también se dedica a proyectos artísticos como deadSwap (2009) y Thimbl (2010) a fin de explorar cómo las relaciones sociales están esquematizadas dentro de las tecnologías de la comunicación.

“Recientemente, recibimos una copia física del Manifiesto Telekomunista en la redacción de Furtherfield. Tras leer el manifiesto, es patente que supone un revulsivo en el debate sobre iniciativas colaborativas basadas en el procomún. Es una llamada a la acción que pone en entredicho nuestro comportamiento social y nuestra relación con la propiedad y los métodos de producción. El manifiesto propone alternativas a Creative Commons y a las manifestaciones jerárquicas del capitalismo (tanto en red como en espacios físicos) mediante una actitud Copyfarleft, así como las estrategias colectivas del Telekomunismo y su “Comunismo de Riesgo”.a Son muchos los colectivos de arte digital que intentan salvaguardar sus principios éticos en un mundo en el que es casi inevitable verse absorbido por el poder institucional. Esperamos que esta conversación ofrezca alternativas para proceder con cierta dignidad recíproca dentro de este torbellino al que llamamos vida…”

Que empiece la discusión…

Marc Garrett: ¿Por qué decidiste crear una copia en papel del Manifiesto republicada por el Institute of Networked Cultures (Instituto de Culturas en Red), de Amsterdam?

Dmytri Kleiner: Geert Lovink se puso en contacto conmigo ofreciéndose a publicarlo y acepté la oferta. Con textos largos, me parece más práctico poder leer copias físicas.

MG: ¿A quién va dirigido el Manifiesto?

DK: Me siento identificado con hackers y artistas con conciencia política, especialmente artistas cuya obra está relacionada con la tecnología y la cultura en red. Gran parte de la temática y la ideología expuesta en el Manifiesto proviene de una conversación continua con estas comunidades y el Manifiesto es una contribución más a ese diálogo.

MG: Desde la llegada de Internet, hemos vivido el auge de varias comunidades en red que han explorado una expresividad tanto individual como colectiva. Muchas coinciden en su oposición a los sistemas masivos desplegados por corporaciones como Facebook y MySpace. Evidentemente, vuestro proyecto critica toda esa hegemonía que influye en nuestro comportamiento mediante la esquematización en red, la apropiación neoliberal y un aparato de vigilancia cada vez más expandido. En el manifiesto dices “Para poder cambiar la sociedad debemos expandir activamente el alcance de nuestros bienes comunes, para que nuestras comunidades independientes, entre iguales, sean materialmente sostenibles y capaces de resistir los avances del capitalismo.” ¿Puedes dar algún ejemplo de alternativas “materialmente sostenibles”?

DK: Ahora mismo no hay ninguna. Para ser preciso, lo único que poseemos en común es la riqueza inmaterial, por lo que cualquier plusvalía derivada de estas nuevas plataformas y relaciones siempre acabará en manos de quien gestiona recursos escasos, bien porque son físicamente escasos, o porque se les ha impuesto la escasez mediante leyes que protegen patentes y marcas registradas. La sostenibilidad de las comunidades en red depende del acceso a unos bienes comunes capaces de sustentar a estas mismas comunidades. Tenemos que expandir el ámbito del procomún para incluir estos bienes.

Dmytri Kleiner en la presentación del ‘Manifiesto Telekomunista” en “Economies of the Commons 2”, noviembre de 2010, De Balie, Amsterdam.

MG: El Manifiesto reabre el debate en torno a la importancia de las clases, y dice “La condición de la clase obrera en la sociedad se ve esencialmente asociada a la falta de poder y a la pobreza; la condición de la clase obrera en Internet no dista mucho.” ¿Puedes darnos algunos ejemplos de esta clase obrera en el contexto de Internet?

DK: Mi concepto de clase obrera es muy clásico: cualquiera cuya subsistencia dependa de estar trabajando continuamente. El sistema de clase describe una serie de relaciones. El proletariado es aquella clase que carece de los medios de producción independientes necesarios para garantizar su propia subsistencia y, por tanto, necesita de un salario, de mecenazgo o de caridad para sobrevivir.

MG: Por una serie de motivos personales y sociales, me gustaría que la clase obrera no fuera exclusivamente percibida como marginada o económicamente desaventajada, sino verla también como una clase involucrada en situaciones de empoderamiento individual y colectivo.

DK: Claro, la clase obrera comprende a una gama muy amplia de personas. Lo que les une es que, por lo general, no son propietarios de bienes productivos. Como clase, no tienen capacidad de acumulación de plusvalía. Como verás, mi concepto de clase no tiene nada de novedoso.

MG: Tras las muerte de Marx, Engels le recordó a los estudiosos de éste que “Toda la historia ha de ser estudiada de nuevo”.1 Dentro de la clase obrera de la cultura contemporánea y la cultura en red ¿quiénes son los individuos o colectivos que ves con más posibilidad de escapar de su clase social?

DK: Siempre ha habido individuos capaces de superar su clase social. Muchos empresarios de la burbuja puntoCom le sacaron partido a las “ventas” multimillonarias de sus plataformas, al igual que otros individuos desprovistos de propiedad en otros ámbitos. Ahora mismo, la movilidad entre clases y a gran escala se ha vuelto mucho más improbable. Si naces pobre hoy en día, tendrás menos oportunidades de no morir siendo pobre o de evitar que tus hijos queden sumidos en la misma pobreza. Es la condición global.

No nos veo trascendiendo estas condiciones de clase hasta que haya una abolición de las clases. Aunque ahora, y a base de equivocación, se puede convencer a la gente de que el concepto de clase social ha dejado de ser aplicable. De hecho, es una táctica muy extendida entre la derecha para degradar la conciencia de clase. Aún así, las condiciones de clase son relacionales. El poder de las clases varía según la época y dependiendo de la condiciones históricas.

La condición de una clase reside en el equilibrio de su lucha contra las demás clases. Este equilibrio viene determinado por su capacidad de lucha. El procomún es uno de los componentes que afectan nuestra capacidad, especialmente al reemplazar bienes por los que, en otras circunstancias, hubiéramos tenido que comprar a dueños capitalistas. Si lograramos traspasar la producción desde bienes productivos propietarios hasta bienes comunes, habría un desplazamiento en este equilibrio de poder entre clases y, así, más que escapar de nuestra condición de clase, la transformaremos. Pero este traspaso es proporcional al valor económico de los bienes, por lo que requiere de una expansión del procomún para incluir bienes con valor económico o, lo que es lo mismo, bienes escasos capaces de producir rentas.

MG: El Manifiesto Telekomunista propone un “Comunismo de Riesgo” como nuevo modelo operativo para la producción entre iguales, alegando que “el comunismo de riesgo provee una estructura para que los productores independientes compartan un patrimonio común de activos productivos, permitiendo que las formas de producción antes asociadas exclusivamente con la creación de valor inmaterial, como el software libre, se extiendan a la esfera material”. Aparte de vuestra evidente apropiación lingüística del término “Capitalismo de Riesgo” para convertirlo en “Comunismo de Riesgo”, ¿cómo surgió la idea?

DK: Empezó con la apropiación del término.

La idea surgió de la comprensión de que todo lo que estábamos haciendo dentro de las comunidades de la cultura libre, el software libre y las redes libres, sólo era sostenible cuando servía a los intereses del capital y que, por tanto, no tenía la capacidad emancipadora que yo y otros veíamos en ellas. La financiación capitalista implica que, en el fondo, lo único que permanece libre es el capital en sí. El software libre estaba en su época de crecimiento, mientras que la cultura libre se vio sumida en una guerra en torno al derecho a compartir y reutilizar, con el resultante desplazamiento desde las redes libres hacia las plataformas centralizadas, la censura y la vigilancia. Al darme cuenta de que esto se debía a la lógica de captura de ingresos y la precondición del capital, supe que necesitábamos una alternativa y unos modos de financiación compatibles con los ideales emancipatorios que, para mí, van implícitos dentro de la comunicación libre, junto a una manera de construir infraestructuras comunicativas concebidas como libres y con la capacidad de permanecer como tal. Bauticé todo este concepto como “Comunismo de Riesgo” y me puse manos a la obra para entender cómo podría llevarse a cabo.

MG: Es un vehículo eficaz para la lucha revolucionaria de la clase obrera. También hay una propuesta para una “Comuna de Riesgo”, a modo de empresa. ¿Cómo funcionaría?

DK: La comuna de riesgo funcionaría de la misma manera que un fondo de inversión de capital de riesgo, pero financiando empresas basadas en torno al procomún. El papel de la comuna sería distribuir propiedades escasas de la misma forma que una red distribuye propiedades inmateriales. Adquiere sus fondos emitiendo titulización de créditos — por ejemplo, en forma de bonos — y adueñándose de bienes productivos para ponerlos en venta, beneficiando así a las empresas que están bajo su tutela. Los trabajadores de la empresas son también dueños de la comuna, y las rentas obtenidas se dividen equitativamente entre todos. Esto, como complemento a cualquier remuneración que puedan recibir por su trabajo dentro de las empresas.

Esto es sólo un boceto y en ningún momento digo que el modelo del comunismo de riesgo esté acabado, o que las ideas que expreso en torno a él sean definitivas. Se trata de un proyecto continuo y, en tanto que tenga un futuro, no me cabe duda de que evolucionará según se vaya topando con la realidad, por no mencionar las ideas de los demás y sus innovaciones.

Lo principal es que necesitamos un modelo como este, su implementación y los detalles que propongo son… pues eso, propuestas.

MG: Entonces, con esta combinación de software libre, licencias Copyleft y Copyfarleft y los medios de producción entre iguales, ¿habría propiedades a título del colectivo o cooperativa, igual que ocurre con las acciones de una empresa?

DK: El modelo que apoyo ahora mismo es el de comuna que agrupa muchas empresas, cada una de ellas independiente y de tal manera que la comuna sería la propietaria del 100% de las acciones de cada empresa. Los trabajadores de las empresas serían también propietarios de la comuna. La comuna tendría acciones que se distribuirán entre los propietarios y tocarían a una por cabeza.

MG: En el Manifiesto hay una sección titulada “CREATIVE ANTI-COMMONS” b en la que se habla de Creative Commons como algo contrario al procomún, vendiendo “la lógica de la privatización capitalista bajo un nombre deliberadamente engañoso”. Esto para muchos, ya sean liberales o con una mentalidad más radical, es un tema controvertido, dado que cuestiona la propia naturaleza de muchos comportamientos en red. Me siento intrigado por la elección de la palabra “privatización”. Muchos, y me incluyo a mí mismo, asumimos que describe un proceso en el que una organización sin ánimo de lucro pasa a ser un negocio privado, normalmente a instancias del gobierno y con el objetivo de añadir más ingresos a los presupuestos nacionales a través del desmantelamiento de servicios públicos generalizados. ¿Estás diciendo que Creative Commons actúa de la misma manera, pero dentro de su rol de corporación distribuida y basada en Internet?

DK: Hay partes significativas del Manifiesto que son remezclas de textos anteriores y esa frase originalmente proviene de un artículo más largo llamado “COPYRIGHT, COPYLEFTYCREATIVEANTICOMMONS,” escrito por mí y Joanne Richardson bajo el seudónimo de “Ana Nimus”.

Con esto queremos expresar que el “común de “Creative Commons” está privatizado porque el autor sigue reteniendo su copyright mientras que, en la mayoría de los casos, lo único que se ofrece a la comunidad está bajo cláusulas no comerciales. El autor original disfruta de privilegios especiales, mientras que los usuarios del procomún tienen derechos limitados, específicamente limitados y de tal manera que se elimina cualquier posibilidad de que se ganen la vida por medio de esa obra. Por tanto, estas obras no pertenecen al procomún, sino que son obras privadas. El autor original es el único con derecho a rentabilizar la obra.

Toda concepción previa de un procomún intelectual o cultural — incluyendo la cultura pre copyright y anti copyright, y los principios del movimiento del software libre — estaba basada sobre el concepto de no conceder privilegios especiales al autor original, prefiriendo insistir en el derecho de todos a utilizar y reutilizar este material en común. Las licencias no comerciales representan una privatización de la idea del procomún y la reintroducción del concepto de un artista original y único con derechos privados y exclusivos.

Es más, dado que considero toda expresión como una extensión de percepciones previas, las ideas “originales” sobre las cuales se derivan esta serie de derechos no son realmente originales, sino una apropiación ejecutada mediante los derechos auto-otorgados de los licenciadores de Creative Commons. Más allá de la mera privatización del concepto y composición del procomún moderno cultural, al determinar un autor único, Creative Commons coloniza nuestra cultura común, otorga una autoría exclusiva a un cuerpo de trabajo en crecimiento constante y, en efecto, expande el alcance de la cultura privada en detrimento de la cultura del procomún.

MG: Esto nos lleva a Thimbl, una platafroma de microblogging distribuida, de código abierto y gratuita que, según tus palabras, es “…similar a Twitter o identi.ca. Pero Thimbl es una aplicación web especializada basada en un protocolo de información de usuario llamado Finger. El protocolo Finger se desarrolló en los 70 y, como tal, es compatible con todas las plataformas de servidor actuales.” ¿Por qué creaste Thimbl y qué tipos de individuos y grupos crees que lo van a utilizar y cómo?

DK: En primer lugar, y por encima de todo, Thimbl es un concepto artístico.

Una de las corrientes base del Telekomunismo es que el capital no financia a plataformas distribuidas y libres, sino que prefiere financiar plataformas centralizadas y de propiedad privada. Thimbl es, en parte, una parodia de tecnologías supuestamente innovadoras como Twitter. Al crear una plataforma similar a Twitter pero utilizando el protocolo Finger, Thimbl demuestra que “el micro-blogging” ya era parte de la cultura en red de los 70 y que, por consiguiente, ni la inversión de capital multimillonario, ni los centros de datos centralizados masivos son realmente necesarios para ejecutar estas formas de comunicación, sino que más bien se utilizan para tener un control centralizado y obtener rentas de las propias plataformas.

MG: En InfoEnclosure-2.0 ,c un ensayo colaborativo con Brian Wyrick publicado en Mute Magazine, decís que “La misión de la Web 2.0 es destruir el aspecto P2P de Internet. Ahora tú, tu ordenador y tu conexión a Internet dependéis de un servicio centralizado que controla tu capacidad de comunicación. La Web 2.0 supone la ruina de los sistemas libres entre iguales y el regreso de los ‘servicios online’ monolíticos.”2 ¿Crees que Thimbl es un ejemplo del tipo de plataforma que nos liberará de la dominación de las corporaciones Web 2.0?

DK: Claro. Thimbl, aparte de ser una parodia, propone una visión de futuro viable, dado que extiende la utilización de las plataformas de Internet clásicas como alternativa a la implementación de plataformas “full-stack” hipercomplejas. De todas formas, explicamos por qué estas opciones se han ido dejando de lado y que “…el reto más significativo no es técnico sino político”. Nuestra subsistencia como desarrolladores de software nos obliga a trabajar para unos patrones que, la gran mayoría de las veces están financiados por el capital y, por tanto, tienen un interés primordial en el control de los datos de usuario y sus interacciones, dado que la comercialización de estos datos es un prerrequisito para recibir el capital.

Thimbl tendría que verse adoptado por una comunidad muy amplia antes de convertirse en una plataforma viable. Un colectivo pequeño como el nuestro sólo puede llevar el proyecto hasta cierto punto. Estamos encantados de ayudar a cualquiera que quiera unirse a través de nuestro servidor de Thimbl. Creo que “conoce” a la mayoría de los usuarios, dado que yo personalmente sigo a todos los usuarios existentes de Thimbl, o eso creo, y así es como puedes ver el estado de la “Thimbl-esfera” dentro de una línea temporal global.

Pero incluso si el desarrollo de una plataforma como Thimbl no es terriblemente significativo (porque hay mucho que lograr, muy rápidamente), el valor de una plataforma social se deriva del tamaño de su base de usuarios, por eso organizaciones con más alcance que Telekommunisten tendrán que adoptar la plataforma y contribuir a ella para que vaya más allá de ser un concepto gráfico y que funcione como plataforma.

Por otra parte, y como dice la propia página web, “la idea de Thimbl es más importante que el propio Thimbl”, y nos parecería genial ver la creación de otra plataforma libre y gratuita que extendiera los protocolos de Internet clásicos. Hay quien ha sugerido utilizar smtp/nntp, xmmp o incluso http/WebDav en vez de Thimbl, y cada uno de estos tiene sus ventajas e inconvenientes. Nuestro objetivo es desarrollar una plataforma abierta y libre, funcione como funcione, y Thimbl es una contribución artística técnica y conceptual en torno a este objetivo.

MG: Otro proyecto es la página de Facebook de Telekommunisten, donde ya tenéis más de 3000 fans. Es un buen ejemplo de la complejidad y las contradicciones que afectan a muchas iniciativas independientes. Tenemos la impresión de que Internet, en estos momentos, está controlado por una serie de nodos centrales; es como cuando un vecindario se ve dominado por grandes espacios comerciales, mientras que las tiendas más pequeñas e independientes se ven desplazadas. Con esto en cuenta, ¿cómo sorteas estas contradicciones?

DK: No quise utilizar Facebook ni otras plataformas similares durante mucho tiempo. Prefería utilizar el correo electrónico, Usenet y IRC, tal y como vengo haciendo desde los 90. Cuando escribí InfoEnclosure 2.0 aún no era usuario de estas plataformas. Aún así, cada vez era más evidente que la gente no sólo estaba adoptándolas, sino que prefería recibir información a través de ellas; prefiere que se le contacte por redes sociales antes que a través del correo electrónico. Compartir cosas en Facebook les interesa, mientras que recibir correos electrónicos resulta cansino para ciertas personas. Creo que esto se debe a una serie de motivos que, de por sí, son interesantes y comienzan con el hecho de que el capital ha invertido millones para mejorar la utilidad de estas plataformas, mientras que las plataformas de Internet “clásicas” se han quedado más o menos como estaban en los 90. Además, hay mucha gente utilizando las redes sociales que jamás fue partícipe del tipo de listas de correos o grupos de Usenet, etc que yo empleaba antes para compartir información.

Me di cuenta que, para alcanzar a más gente y compartir información, tendría que hacerlo a través de las tecnologías que empleaban los demás, que no son necesariamente las que yo preferiría utilizar.

Mi crítica de Facebook y de otras plataformas similares no es que no sean útiles, sino que son plataformas privadas, centralizadas y patentadas. Además, abstenerme de utilizar Facebook en nombre de mi propio ascetismo mediático no me interesa. No veo el capitalismo como una elección de consumo, estoy más interesado en la condición de las masas, que en mi propia corrección consumista. Al final está claro que criticar a plataformas como Facebook hoy en día supone una utilización de estas plataformas. Por todo esto me hice usuario y lancé la página de Telekommunisten en Facebook. No es sorprendente que haya tenido tanto éxito y que gracias a ella lleguemos a mucha más gente que a través de nuestros otros canales como páginas web, listas de correo, etc. La esperanza es que nos ayude a promover nuevos canales descentralizados, según se vayan implementando.

MG: Me he descargado deadSwap y quiero utilizarlo y explorarlo. En la página dice “Internet está muerto. Para evadir a la fanfarria del control capitalista, la comunicación entre iguales ha de abandonar Internet para asentarse en los callejones oscuros de las operaciones secretas. La cooperación entre iguales ha abandonado la Red y sólo puede sobrevivir en células clandestinas”. ¿Qué me puedes contar de este proyecto? ¿Hay gente utilizándolo ahora mismo?

DK: No tengo ni idea si hay gente utilizándolo, en estos momentos no estoy llevando ninguna red.

Al igual que Thimbl, deadSwap es un concepto artístico. Pero a diferencia de Thimbl, que tiene el potencial de convertirse en una plataforma utilizable, deadSwap es parodia pura y dura.

Se desarrolló para la conferencia Sousveillance de 2009, “El arte de la vigilancia inversa”, celebrada en la Universidad de Aarhus. deadSwap es un juego urbano distópico en el que los participantes hacen las veces de agentes secretos, comparten información en memorias USB, las esconden en localizaciones secretas o, de forma alternativa, las intercambian clandestinamente y se comunican a través de un portal anonimizador de SMS. Es una parodia de la “cúpula hacker” y su reacción al cerco de Internet: esa convicción de que las nuevas tecnologías encubiertas vencerán todo intento de censurar Internet y que, gracias a todo este aparato clandestino, siempre seremos más listos y andaremos un paso por delante de los propietarios y controladores de nuestros sistemas de comunicación. Esta actitud rechaza desde un principio cualquier análisis de clase, con una creencia inamovible en la habilidad que tenemos los hackers para superar la represión estatal y corporativa. Aunque es un concepto muy simple, deadSwap sería muy difícil de poner en práctica. El propio manual dice: “el éxito de la red depende de la competencia y diligencia de los participantes” y “convertirse en un superespía no es nada fácil.”

Sousveillance. “El arte de la vigilancia a inversa”. Universidad de Aarhus, Dinamarca, 8-9 de febrero, 2009

MG: ¿Qué otros servicios/plataformas/proyectos ofrece el Colectivo Telekommunisten a los hackers imaginativos, aventureros y con conciencia social?

DK: Ofrecemos servicios de hosting para individuos, pequeñas organizaciones y, especialmente, para artistas. Tenemos hosting para newsletters, y un servicio de llamadas a larga distancia. Nos puedes encontrar en IRC en in#telnik, dentro de freenode. Vamos a estar especialmente enfocados en Thimbl y damos la bienvenida a todo aquel que quiera participar en el proyecto. También tenemos un foro para la comunidad con el que coordinar todo esto que podéis encontrar aquí.

Quien quiera seguir mis actualizaciones personales, pero prefiere mantenerse apartado de redes sociales, casi todas mis actualizaciones también se publican aquí.

MG: Gracias por esta conversación fascinante, Dmytri.

DK: Gracias a ti, Marc. 🙂

Fin de la entrevista.

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Referencias:

1. [Marx/Engels. Archivo de Internet(marxist.org/espanol) Correspondencia Marx-Engels: Engels a Conrad Schmidt, Londres, 5 de agosto de 1890. VersiónOnline.]

2. [InfoEnclosure-2.0. Dmytri Kleiner & Brian Wyrick. Lunes, 29 de enero, 2007.]

N.de.T.

a. [Venture Communism en el original, juego de palabras (y por admisión del propio Kleiner, como explica más adelante en la entrevista) sobre Venture Capitalism o “Capital de Riesgo”]

b. [“Creative Anti-procomún” juego de palabras con el nombre de la licencia Creative Commons.]

c. [InfoCercamiento 2.0.]


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El cínico y el constructor de barcas

Charles Eisenstein

Traducido por Javier Hurtado, editado por Joan Quesada Navidad – Guerrilla Translation! Imágenes de Carlos A. Martínez

Hace unos días estaba en Estocolmo, paseando por la orilla, cuando se acercó un jovenzuelo irlandés y me llamó por mi nombre. No es algo que me pase a menudo —parece que el muchacho forma parte del pequeño grupo de la humanidad que ha leído mi libro Sacred Economics [Economía Sagrada]—, así que me tomé esta coincidencia como señal de que debía detenerme y conversar con él.

Resultó que estaba en Suecia para participar en un programa de dos años de construcción de barcas, aprendiendo técnicas tradicionales para construir pequeñas barcas artesanalmente. Su historia me inspiró de varias formas. En primer lugar, ahí estaba una persona joven e inteligente, comprometida con un trabajo que no ofrece posibilidad alguna de estatus social o riqueza. En segundo lugar, no sólo estaba profundamente entregado a su propia destreza, sino también a la idea de acercar su práctica a otros jóvenes irlandeses a través de una organización que él mismo había cofundado: La Asociación para la Construcción de Barcas Tradicionales Nórdico-Irlandesas. En tercer lugar, cuando me presentó al resto del equipo y me enseñó las barcas que estaban creando, quedé fascinado por el meticuloso trabajo artesanal y la vitalidad de las barcas, que ejemplificaban el «nuevo materialismo» que forma parte de la resacralización del mundo material.

 Cuando me marché 15 minutos más tarde, me sentía realmente esperanzado y optimista sobre el estado de la humanidad.

 ¿Qué me había hecho sentir de manera tan positiva?

¿Qué tiene de bueno que renazca la construcción tradicional de barcas en un contexto de cambio climático, fracking, residuos nucleares, destrucción de los bosques, neoliberalismo, estados obsesionados por la seguridad, hambruna infantil, tráfico de seres humanos, talleres de explotación laboral, encarcelamiento juvenil y el resto de horrores que se extienden por nuestro planeta?

¿Por qué sentía ese optimismo? Aquí va una teoría: el sentimiento me nubló la razón. En un momento de descuido, me dejé engatusar por una pequeña flor que brotaba del vasto vertedero tóxico de nuestra sociedad. Un destello de belleza me distrajo de la fealdad para proporcionarme una gratificante excursión emocional fuera de la lógica irrefutable de la desesperanza. Como sucede con cualquier buena noticia, aquel encuentro me dio falsas esperanzas al sugerir que las cosas no están tan mal después de todo. Y eso, en teoría, es peligroso, porque solo si somos sobriamente conscientes del atroz aprieto en que nos encontramos, seremos capaces de responder apropiadamente, en lugar de fingir despreocupadamente que todo va bien.

Pensemos ahora en una teoría alternativa: el constructor de barcas me dio esperanzas porque forma parte de un cambio masivo de valores que se está produciendo bajo de la superficie de la normalidad. No es una excepción; es más bien una persona aventajada dentro de un extenso movimiento. Aunque su vocación no supone un desafío directo al poder establecido, la redirección de su energía vital ayuda a crear una especie de camino o patrón para que otros hagan lo mismo. Su ejemplo anima a otras formas de no-participación. Cuando uno de nosotros conoce a otra persona que también rechaza las normas y valores dominantes, se siente menos loco por hacerlo. Cualquier acto de rebelión o de no-participación, aún a muy pequeña escala, es por lo tanto un acto político. Construir barcas artesanalmente es un acto político. Eso no quiere decir que el sector bancario, Monsanto, el complejo militar-industrial, etc. vayan a cambiar sus formas de operar como por arte de magia, solo porque fuéramos cada vez más los que nos dedicáramos a construir barcas. Quiere decir que la construcción de barcas y otras formas de provocar cambios provienen del mismo sitio.

El constructor de barcas no eligió ese camino porque pensara que así cambiaría el mundo. Si condicionamos las decisiones al poder práctico que estas poseen para cambiar el mundo, a menudo nos quedamos paralizados, porque los cambios que habría que hacer hoy mismo son tan enormes que no tenemos ni idea de cómo llevarlos a la práctica efectivamente. Todo plan es inviable y toda esperanza es ingenua.

El cínico se cree que es una persona práctica, y que el idealista no lo es. En realidad es al revés. El cinismo es paralizante, mientras que la gente inocente intenta llevar a cabo lo que el cínico dice ser imposible, y a veces lo logra.

Paradójicamente, el mundo cambiará gracias a esos miles de millones de actos inútiles. Debemos obedecer una lógica distinta de aquella que nos hace preguntar: «En el gran orden de cosas, ¿causará esto alguna diferencia?» En el gran orden, por ejemplo, del cambio climático, ni siquiera las acciones que se llevan a cabo para reducir las emisiones de CO2 nos llevarán a ningún lugar. Si vas en bici y reduces la contaminación, ¿de qué sirve eso cuando miles de millones de personas que «no entienden lo que está pasando» continúan sin cambiar de hábitos? Así pues, hay quien dice que, en lugar de montar en bici uno mismo, lo único que merece la pena es intentar convencer a millones de personas para que usen la bici, o presionar como lobby para cambiar las políticas gubernamentales. Sin embargo, por esta regla de tres, nadie empezaría a ir en bici. Necesitamos otra razón, una razón no-instrumental, para hacer cosas de esta manera. Lo que quiero decir es que necesitamos una razón que no dependa del resultado final previsto según la forma habitual de entender las relaciones causa-efecto.

Con esto no quiero decir que no debamos intentar cambiar mentes y sistemas. Es solo que con eso no basta, y tampoco está hecho para todo el mundo. Debemos ser conscientes también del poder de las pequeñas elecciones invisibles..

Mientras me alejaba del constructor de barcas, pensaba: «No puedo permitirme vivir en un mundo donde lo que esta persona hace no tiene ninguna importancia». En nuestra visión del mundo, casi todas nuestras pequeñas decisiones personales resultan intrascendentes. Pero, al tomarlas, no nos sentimos así . ¿Vamos a ignorar ese sentimiento de lo que es importante aquí y ahora, en favor de otros medios de tomar decisiones basados en un cálculo racional de los efectos finales?

Quizás esa mentalidad sea la raíz de nuestros problemas. Para empezar, es la mentalidad del dinero: en nombre de una cifra que representa un fin, desviamos tiempo y recursos de las cosas que nos importan de verdad. Los estudiantes lo hacen constantemente cuando eligen una carrera «práctica» en lugar de estudiar lo que realmente les importa (o dejar la escuela para dedicarse a lo que les apasiona). Es también por esa mentalidad por lo que procuramos volvernos insensibles y sacrificamos ese árbol, ese bosque, ese animal o ese ser humano que se interponen en la vía del progreso.

Cuando dejamos de hacerlo y nos fijamos en lo que tenemos ante nuestras narices, a veces nos parece irracional. ¿Cómo es eso conciliable con la importancia que atribuimos a nuestras pequeñas decisiones?

Optimism CynicLa aparente irracionalidad de esas pequeñas acciones llenas de belleza y de servicio a los demás proviene del hecho de hallarnos inmersos en una visión del mundo que define lo que es racional, práctico y lógico. Básicamente, esta da a entender que cada uno de nosotros es un yo separado en un universo externo y objetivo sometido a diversas fuerzas. Dada la relativa debilidad de nuestra propia fuerza, en ese universo externo, nada cuanto hagamos importa demasiado. Pero esa forma de ver el mundo está quedando obsoleta. Cuando, por el contrario, nos vemos a nosotros mismos como seres inseparablemente conectados con todo lo que es, cuando consideramos que nuestro yo y el mundo son espejos inseparables el uno del otro, entonces la sensación de que nuestros actos personales poseen un significado cósmico deja de ser irracional. Eso confiere cierta lógica a la creencia de que cuando algo cambia, todo cambia. Y eso confirma la idea de que el constructor de barcas está creando un camino, un patrón, para que otros también cambien.

 Aunque podría ofrecer muchos más ejemplos que sugieren que las acciones individuales inciden sobre el mundo de formas que suponen un desafío a la manera habitual de entender la causalidad, y aunque podría citar también algunos cambios de paradigmas científicos que parecen invalidar esa radical distinción entre el yo y los otros con que operamos, estos tampoco  ofrecen ninguna certeza ni existen pruebas al respecto. El cínico puede seguir argumentando que no tiene ninguna importancia ni va a servir de nada. Probablemente ya habrás tenido alguna discusión con cínicos así, con ese tipo de realistas que pretenden razonar la imposibilidad práctica de ciertas ideas. Quizás hayas discutido también con el propio cínico que llevas dentro, que te dice lo mismo sobre cualquier cambio que pretendas introducir en tu vida. Bien, todos esos cínicos tienen razón. Desde dentro de los límites de su explicación del mundo, es improbable que funcione. Tendría que ocurrir una especie de milagro, como por ejemplo; que la persona adecuada intervenga desinteresadamente para ayudar en el momento oportuno, o que alguien cambie de opinión y actúe en contra de su propio interés racional.

Si queremos que el planeta sea habitable dentro de 50 años, tendrán que pasar cosas así de forma masiva.

En ausencia de certezas o pruebas, ¿cómo podemos derrotar al cinismo (ya sea interior o exterior)? No podemos. Podemos, sin embargo, tratar la herida que genera. El cinismo protege la herida del idealismo frustrado y la esperanza traicionada. Cualquier cosa que vuelva a despertar esa ingenua creencia de que un mundo más bonito es posible genera, junto a un inspirador sentimiento de esperanza, grandes cantidades de miedo, pena y dolor. Tenemos miedo de sentirnos decepcionados de nuevo. Es más seguro no creer, más seguro desestimarlo como idealista, impráctico o imposible. De ese dolor proviene el escarnio que normalmente acompaña al escepticismo. Puede que ése sea el motivo por el que las teorías científicas heterodoxas, o los fenómenos que sugieren que hay orden, inteligencia y propósito en el universo más allá de nosotros mismos, atraen tantas críticas agresivas.

Vamos a hacer un pequeño experimento. Repite la frase “Eisenstein es un auténtico ingenuo” en tu cabeza varias veces, y déjate llevar por ese planteamiento crítico y sentencioso. ¿Cuál es la mezcla de sentimientos que le acompaña? Puede que sientas cierta gratificación. No hay quien te tome el pelo. Eres práctico, racional, inteligente. No te vas a dejar engatusar por emociones ingenuas para creer en algo. ¿Qué dolor cubren esos sentimientos y juicios? ¿Qué te duele?

Solo cuando nos enfrentemos y curemos esa herida que hay por debajo, podremos alzarnos en nuestra capacidad como agentes del cambio. Solo entonces seremos verdaderamente capaces de creer en aquello que queremos crear, y nos entregaremos por completo a la creación de ese mundo más bonito que nuestro corazón nos dice que es posible. El cinismo, la tristeza, la desesperación no son obstáculos a superar.


Esta traducción también ha aparecido en:

Retomando el Mundo

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Guión de Douglas Rushkoff. Imágenes de Seth Kushner

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El desempleo es la cura de todos los males

FactoryPaul B. Hartzog

La primera vez que me topé con la idea de “desempleo” como un objetivo deseable fue en 1979, en la obra de Robert Anton Wilson y, en particular,  en su “Trilogía del gato de Schrodinger”.

Si la memoria no me falla, Bob mencionó la idea de otorgar un salario público a cualquiera capaz de inventar un dispositivo que hiciera su trabajo obsoleto. A primera vista, ésta parece ser una más de la larga lista de promesas incumplidas de la época de “los sueños de la automatización”, pero la idea de pagar a la gente por crear nuevas eficiencias en infraestructura se hizo hueco en mi cabeza. Así, surgió la idea de que los cambios tecnológicos producirían un desempleo estructural masivo e insostenible. Tenía 11 años de edad.

La Lógica del Ocio

En 1932, Bertrand Russell escribió “En elogio a la ociosidad”donde declara:

“La técnica moderna ha hecho posible que el ocio, dentro de ciertos límites, no sea la prerrogativa de clases privilegiadas poco numerosas, sino un derecho equitativamente repartido en toda la comunidad. (…) el camino hacia la felicidad y la prosperidad pasa por una reducción organizada de el trabajo.”

La lógica de la “producción” sigue los siguientes parámetros:

Si el mundo requiere cierta cantidad de “algo”, hay dos opciones:

        1. Cierto número de personas trabaja TODO el tiempo para producir la cantidad deseada, o
        2. Un número aún más grande de personas trabaja PARTE del tiempo para producir la cantidad deseada.

Ah, pero la lógica del “consumo” es algo distinto, y viene a decir:

        1. Necesitamos emplear a la gente constantemente.
        2. Dicho empleo produce un excedente.
        3. La gente necesita ser convencida de comprar el excedente a través de la publicidad y marketing.
        4. El excedente debe ser rápidamente convertido en desechos, para que la gente vuelva a comprar.
        5. Esto se logra negando las necesidades básicas de todos, así hay que trabajar para consumir.

La primera historia, es una receta para una civilización que invierte parte de su tiempo cumpliendo sus obligaciones con la sociedad y el resto de su tiempo en la búsqueda de placer y de otros intereses y proyectos. La segunda historia, es una receta para una civilización  llena de basura, contaminación y esclavitud colectiva.

La difusión de las tecnologías de información y la computerización masiva crea desempleo. Daniel Yankelovitch señala:

“En la economía globalizada de hoy, los empleadores pueden crecer y ser rentables al reestructurar sus operaciones para ser menos dependientes de un gran número de trabajadores a jornada completa, con beneficios completos y reclutados localmente. Pueden reducir su propia fuerza laboral sistemáticamente, empleando la fuerza laboral de otras naciones y organizando su trabajo de tal manera que gran parte del mismo sea producto de una fuerza laboral contingente. Se trata de una fuerza de laboral a la cual no hay que pagar beneficios, y a la que no hay obligación de conceder unos mínimos de seguridad laboral… [De esta forma han…] obtenido crecimiento económico empleando tan sólo una fracción del número total de personas en búsqueda de empleo. El resultado bien puede ser un desempleo elevado, como estamos viendo en Europa, o la sustitución de puestos de trabajo con salarios altos y abundantes beneficios por puestos de baja remuneración y escasos beneficios, como estamos viendo en los EE.UU.” (“A Critique of the ‘Information Society’ Concept”  Daniel Yankelovitch, de “Changing Maps: Governing in a World of Rapid Change, Steven A. Rosell, 1995)

Los indicadores de desempleo en los países atrincherados [desarrollados] han aumentado de manera constante desde 1950. Adicionalmente, la disminución de la tasa de natalidad experimentada en estos países generará un número creciente de ancianos, junto a una mermada presencia de generaciones más jóvenes dentro del mercado laboral. Incluso si las tasas de natalidad se elevaran de nuevo, esos niños no serían aptos para trabajar hasta que terminen su juventud, forzando aún más al sistema. Es imposible configurar el número total de personas que no trabajan utilizando métodos económicos tradicionales.

La Crisis de Ingresos

Al final, todo se reduce a esto: Si definimos a los “empleadores” como grandes estructuras jerárquicas sustentadas sobre la extracción de los excedentes generados por la labor de sus empleados -a quienes tan sólo retribuyen parte de los mismos y en forma de salario…- pues sí, los empleadores perciben que hay una “crisis de empleo.” Sin embargo, para las personas, un trabajo simplemente sirve de medio para obtener ingresos y, en consecuencia, la crisis no es una “crisis de empleo”, sino una “crisis de ingresos”.

Este es un punto crucial, así que lo voy a expresar de otra manera.

Una Economía del Empleo fuerza a la gente a pensar que su “crisis de ingresos” es una “crisis de empleo.” Una Economía del Desempleo no tiene tal necesidad.

Una Economía del Desempleo, parte de la premisa de que las personas rinden mejor en aquellas actividades que disfrutan intrínsecamente y por las que trabajan de forma voluntaria. Este principio de auto-selección es un ingrediente clave de las actuales economías donde se programa en código abierto, e incluso fue utilizado cuando Google permitió a sus empleados gestionar parte de su jornada laboral. La auto selección no es voluntaria; es trabajo recompensado. De lo contrario te seguirían explotando y obteniendo los beneficios de tu trabajo, sólo que de forma gratuita.

Además, llamarla una “Crisis de Empleo” implica que la solución es crear más empleo, pero llamarla una “Crisis de Ingresos” implica que la solución es crear más ingresos. Esto se puede hacer en una variedad de formas y muchas de ellas no tienen nada que ver con conseguir un trabajo.

Por ejemplo, en 1980, como parte del nacimiento del Cyberpunk, ZBS Media retransmitió un radio-drama, producido por Thomas M. Lopez y escrito por Meatball Fulton, llamado “Ruby, the Galactic Gumshoe” (Ruby, la detective galáctica). El programa incluía una conversación con un extraterrestre llamado “Monet” proveniente de una sociedad que ya había, supuestamente, resuelto estas cuestiones. Monet le dice a Ruby:

“El desempleo no es una enfermedad que necesita ser curada creando más empleo. El desempleo es la cura. Así que ideemos un sistema mejor.”

La Cultura ‘Maker’  equivale a Libertad

A medida que avanzamos, el número de personas que fabrica objetos propios y se auto-organiza en comunidades de “makers” es alentador. Sin embargo, estas actividades son parasitarias en una economía heredada que aún requiere que la gente trabaje a fin de satisfacer sus necesidades básicas y las de sus familias. En este sistema algunos se hacen ricos mientras que la gran mayoría permanece en la pobreza. La alternativa sería que todos tuvieramos  “suficiente”.

La economía P2P emergente, funciona más como la “ayuda mutua” de Kropotkin (gracias, Howard Rheingold), que el ideal de “ayúdate a ti mismo y deja que otros se ayuden a sí mismos”, surgido cuando los ciudadanos se enfrentan entre sí en una lucha por recursos y puestos de trabajo. Estos objetivos están, en realidad, subyugados a una escasez inducida para desmotivar cualquier cooperación popular con la que construir infraestructuras compartidas.

Merece la pena señalar que, en 1951, la teórica política Hannah Arendt observó que impedir a las masas poseer o poner en funcionamiento algo que resulte en producción de un “común” (algo que sólo existe horizontalmente entre individuos y grupos) es una receta para la tiranía, la opresión y, en última instancia, el fascismo. Arendt lo describió como “Los orígenes del totalitarismo”.

Por otra parte, Kropotkin había presagiado este mismo punto en su “Ayuda mutua”, observando:

“Las instituciones en las que los hombres antes encarnaban sus necesidades de apoyo mutuo, no pueden ser toleradas en un Estado bien organizado, el Estado por sí solo podría representar los lazos entre sus súbditos”.

Refiriéndose a la cuna de la democracia occidental, Arendt lo expresó mejor que nadie:

“La Polis no era Atenas, sino los Atenienses”. (La Condición Humana, 1950)

(Por ello, si vas a trabajar como empleado, siempre he mantenido que lo mejor es trabajar allá donde puedas sentir que estás ayudando a otros; por ejemplo, en una organización sin ánimo de lucro o en una universidad).

Sin ser Empleado – Mejor Sin Jefes

Light at end of tunnel

www.notanemployee.net/

De nuevo, creemos necesario recalcar la diferencia entre el empleo (es decir, el trabajo al que estamos obligados por las necesidades de supervivencia) frente a la carrera o la pasión de un individuo. En su ensayo “The Abolition of Work” (La abolición del trabajo), Bob Black define el trabajo como “La producción impuesta por medios económicos o políticos, ya sea mediante la zanahoria o el palo” (Black, 1985). En una economía en la que la información precisa es esencial, aquellas decisiones económicas basadas en la necesidad de tener un trabajo para sobrevivir, no son ni fructíferas ni deseables. La economía de la información necesita recombinación materialización e innovación, pero también necesita ofrecer un estilo de vida capaz de liberar el potencial creativo colectivo de sus miembros y permitirles cumplir con sus funciones en dicha economía. Aquí es donde entra el desempleo. La causalidad general que subyace a esta propuesta es la siguiente:

      • La informatización crea desempleo

      • El desempleo crea tiempo libre

      • El tiempo libre genera innovación

El problema del desempleo no es su incremento, sino la insostenibilidad de un sistema donde el empleo es “bueno” y el desempleo es “malo”. El fin del empleo no supone el fin de la productividad. Los seres humanos son, por naturaleza, creativos, innovadores y dados a perseguir sus metas vigorosamente. Esta es la razón por la que el primer nivel de una economía panárquica consiste en satisfacer necesidades: para brindar a individuos y grupos una base con la que tomar decisiones informadas y comunicar esas decisiones en el sistema de una manera cibernética.

La Solución Sencilla

La solución a todo esto es realmente sencilla:

Pagar a las personas para crear una infraestructura compartida.

Una infraestructura compartida co-desarrollada, co-propiedad, co-mantenida, y no sujeta a apropiación por parte de cualquiera. Es decir, su existencia como infraestructura compartida cuenta con el apoyo de aquellos mecanismos jurídicos y políticos que aseguren sus libertades básicas y de forma permanente. Es bueno para la gente, los gobiernos y las empresas porque reduce costes y distribuye las responsabilidades de mantenimiento.  Cualquier persona que contribuya a la construcción de semejante infraestructura debería ser apropiadamente recompensada por su esfuerzo, que no quepa duda de ello.

Nota del autor

Normalmente no escribo artículos tan largos pero, a modo de explicación por el título “provocador”, me gustaría aclarar unas cosas:

      1. Me sentí inspirado a escribir este artículo tras la lectura de un artículo de Douglas Rushkoff en la CNN titulado “Are jobs obsolete?” (“¿Se han quedado obsoletos los empleos?”, publicado el 7 de Septiembre, 2011)

      2. Parte del texto está basado en un texto que escribí en el 2003 llamado “The Unemployement Economy” (La economía del desempleo).

Esta traducción apareció originalmente en desempleotecnológico.com

Introducción a “Sacred Economics”

sacred-economicsCharles Eisenstein

  • Cortometraje Dirigido por Ian MacKenzieProducido por Velcrow Ripper, Gregg Hill, Ian MacKenzie. Traducido por Luis Gómez. Sincronizado y editado por Stacco Troncoso -Guerrilla Translation Vídeo original 
  • Entrevista realizada por Xavi Pratt y Jordi Romero para Trash Icons. Traducida por Stacco Troncoso. Editada por Luis Gómez. – Guerrilla Translation. Entrevista original

Sacred Economics traza la historia del dinero, desde las ancestrales economías de la generosidad hasta el capitalismo moderno, mostrando cómo el sistema monetario ha contribuido a fomentar la alienación, la  competición y la escasez, a destruir la comunidad, y a depender del paradigma de crecimiento constante.

A día de hoy, estas tendencias han llegado a su extremo – pero tras su inevitable colapso, quizás hallemos la oportunidad de trascender hacia una forma de vida más conectada, ecológica y sostenible.

En el siguiente cortometraje y la entrevista que lo sigue, Eisenstein explica cuáles serían las características de un sistema económico acorde a los valores humanos, sociales y ecológicos.

Sacred Economics de Charles Eisenstein, un film de Ian MacKenzie

(Para activar la pista de subtítulos, pulsad el botón rectangular de la parte inferior derecha y elegir “Spanish – (Spain) -Guerrilla Translation!” Recomendamos ver el filme en calidad 720hd, alta-definición)

Cambiar la naturaleza del dinero. Trash Icons entrevista a Charles Eisenstein

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Durante siglos, el sistema monetario ha sido uno de los mayores factores contribuyentes a la alineación, competición y escasez que caracterizan al sistema financiero de nuestros tiempos. Entrevistando a Charles Eisenstein, autor de Sacred Economics y activista del decrecimiento, hemos averiguado que quizá haya luz al final del túnel.

1. Sostienes que el dinero precisa de una transformación profunda, capaz de regenerar un concepto tan profano para convertirlo en sagrado. ¿Qué hay detrás del concepto de Sacred Economics?

El libro comienza con la observación de que el dinero no es compatible con todo aquello que estamos empezando a percibir como “sagrado” como, por ejemplo, la restauración ecológica o la justicia social. Esta oposición, en el pasado, se daba por hecha. Asumíamos que la bondad, lo sagrado y todo eso eran conceptos ajenos al dinero, que las personas consagradas a buenos propósitos apenas tienen que ver con el dinero. Pero esto ya no es sostenible, dado que los comportamientos inducidos por el dinero están destruyendo el planeta. Tenemos que cambiar la naturaleza del dinero para que deje de ser el enemigo de la sostenibilidad, por no mencionar ya lo sagrado. El libro trata sobre cómo hemos llegado a este estado de crisis que nunca acaba de desaparecer por completo, y de cómo cambiar el sistema monetario y la economía que lo sostiene. Adicionalmente, explora la dimensión personal y comunitaria de dicha transición.

2. ¿Qué es la economía de la generosidad, y cómo puede favorecer el crecimiento y desarrollo de una comunidad?

La economía de la generosidad incluye la totalidad de las interacciones en que las personas cuidan de sus necesidades mutuas sin dinero de por medio. Por ejemplo, una madre que cocina para sus hijos está practicando la economía de la generosidad, dado que no cobra nada por hacerlo. Vecinos que ayudan a otros vecinos con sus proyectos, cuidando de los niños, ayudándose después de una catástrofe natural, todos estos son ejemplos de una economía de la generosidad o el regalo. Cosas como el couchsurfing, compartir cosas por Internet o el software de código abierto también forman parte de la economía de la generosidad.

La comunidad se forja a través de relaciones basadas en la generosidad. Si pagas por todas tus necesidades, difícilmente tendrás necesidad de quienes te rodean y no formarás parte de la comunidad. Pero, si vives entre personas que se ayudan entre sí para satisfacer sus necesidades, puedes mirar a tu alrededor y decir: “necesito a esta gente, nos necesitamos mutuamente”. Os habréis dado cuenta de que en épocas de crisis económica la gente forma comunidades más entrelazadas, ya que se ven obligados a depender los unos de los otros, llegado el momento en que no pueden seguir dependiendo del dinero.

3. ¿Cuáles son las características principales de la “economía de la separación” que tantos siglos lleva agobiando a la humanidad y nuestro planeta?

Las características principales son: la competición, la ansiedad, la escasez y el crecimiento infinito. Evidentemente, cierto grado de competición y escasez es inevitable, pero nuestro sistema crea mucho más de lo necesario. Pensemos, por ejemplo, en las actividades lúdicas. Desde los albores de la Revolución Industrial, los futuristas han estado prediciendo la inminente llegada de una “edad del ocio”, en la que la gente apenas tendría que trabajar para llevar una vida cómoda. Tan recientemente como en los ochenta, Alvin Toffler predecía una jornada laboral de 25 horas a la semana y 150 días de vacaciones. Pero, en vez de eso, siempre nos hemos decantado por consumir más en vez de trabajar menos y ésta ha sido una decisión forzada e impuesta por nuestro sistema económico. Y para empeorar las cosas, gran parte de ese consumo es ejercido por cada vez menos individuos. En gran parte, este consumismo no aporta nada al bienestar de la mayoría y/ni, desde luego, al bienestar del planeta. Uno de los temas centrales del libro es cuestionar el porqué de esta situación. La culpa no es de “la avaricia”. Puedes cabrear a la gente hablándoles de la codicia de los ricos, pero la realidad es que la avaricia es parte intrínseca del propio sistema. El “culpable” yace a un nivel más profundo, es un mal sistémico. No voy a repetir el argumento con pelos y señales pero, en esencia, un sistema monetario basado en la deuda sujeta a intereses, siempre necesita más crecimiento y, en ausencia del mismo, el sistema tenderá a concentrar la riqueza. Eso es lo que estamos viviendo hoy en día.

Dollah bill

4. En el libro hablas de la “economía del reencuentro”. ¿En qué se caracteriza?

Sus características principales son: la reclamación de los bienes comunes, una moneda con interés negativo, traspasar el cobro de impuestos por las ventas e ingresos sobre la contaminación y la extracción de recursos, una relocalización económica parcial, la economía entre iguales o p2p, una renta básica universal, y la economía de la generosidad. Ninguna de éstas se sostiene por sí misma, cada una actúa en sinergia con el resto.

5. Una de las temáticas centrales del libro es la transformación, que no abolición, del dinero. ¿Crees que puede haber un sistema monetario-económico que funcione? No tendría por qué ser una moneda física, podría ser una mezcla de varios formatos (moneda, digital, parcialmente basada en el regalo…). ¿Cómo lo llamarías?

Sí. No tiene por qué ser una moneda física ni un objeto en sí. Podría ser electrónico (como la práctica totalidad del dinero de hoy en día) o una mezcla. El dinero electrónico es la ola del futuro pero acarrea muchas cuestiones políticas, dado que permite que el gobierno monitorice todas las transacciones. Creo que es una tendencia inevitable pero, aún así, ni siquiera el dinero en efectivo es tan anónimo como les gustaría pensar a los libertarios, dado que cada vez se imprimen más billetes con chips RFID incorporados. En todo caso, creo que la pregunta clave es, ¿qué quieres decir con “un sistema monetario-económico que funcione?” ¿Que “funcione” en qué sentido? Para mí “que funcione” debe llevar implícito el no fomentar la degradación de la biosfera.

6. ¿Cuáles son los mayores inconvenientes de las economías de escasez, a largo plazo?

Son más que inconvenientes. Hay gente muriéndose de hambre en este planeta, aunque la producción global de alimentos podría dar de comer a todo el mundo. La comida está ahí; se están muriendo de hambre, porque hay escasez de dinero. En otros lugares, hay gente que dedica la totalidad de sus vidas a saldar su deuda.

7. ¿Qué fundamento hay detrás de la escasez artificial? ¿A quién le interesa potenciarla?

No creo que nadie haya decidido crear la escasez artificial de manera consciente. Es una cualidad intrínseca de nuestro sistema económico y, si profundizamos, también forma parte de nuestra visión básica del universo, la mitología de la civilización e incluso de nuestro concepto del “yo” o el ser. A nivel económico, la escasez es inherente a un sistema como el nuestro en el que siempre hay más deuda que dinero. Es algo que forma parte del proceso de creación de dinero. La escasez es, así mismo, fundamental para una visión de la vida que dice que somos individuos aislados en un universo “ajeno”. Separados así los unos de los otros, cuanto más tengas tú, menos tendré para mí mismo. Cuando nos vemos separados de la naturaleza, siempre nos encontraremos luchando contra ella e intentando extraer beneficios de este universo tan indiferente como hostil.

Es más, esta ideología de la separación nos amputa de nuestro ser verdadero, expandido y enriquecido mediante las relaciones íntimas que nos brinda la comunidad y la naturaleza. Al vernos amputados de semejante manera, cuando, por ejemplo, no reconocemos los rostros que nos rodean, no conocemos sus historias, no conocemos los nombres de los árboles, las colinas y las plantas que nos rodean… nos sentimos a solas en el mundo. Sentimos que no formamos parte. Esta es una manifestación muy primigenia de la escasez. El consumismo es una de las muchas respuestas a esa sensación de aislamiento.

8. ¿Puedes darnos algún ejemplo de mejoras en los índices de empleo o productividad ajenas a estas políticas de escasez?

Bueno, el mayor extremo de una política de escasez es lo que se ha dado por llamar “austeridad”. Mirando a Europa, es evidente que la austeridad crea más escasez, más desempleo y menos productividad. Podemos observar que los países que no han implementado políticas de austeridad tienen una situación económica mucho más favorable. Aún así, los tipos de estímulos monetarios y fiscales que se utilizan hoy en día sólo son un paso mínimo hacia una auténtica política de abundancia. Os podria dar unos cuantos ejemplos históricos, pero no hay muchos.

9. En el libro expones una serie de temas e ideas muy interesantes. ¿Podrías elaborar sobre ellas brevemente?

Monedas con interés negativo

Esto se implementaría mediante un impuesto de liquidez sobre las reservas bancarias. Básicamente, si el banco se queda con el dinero estancado en el BCE o la Reserva Federal, no sólo no se le aplicarán intereses sino que, además, deberá pagar un sobrecargo de, digamos, un 5%. Esto incentiva a dar préstamos a intereses muy bajos, quizás incluso a un interés del 0%. Permite que las personas y los países endeudados, refinancien sus deudas a un 0% de interes. También significa que, si tienes mucho dinero, no vas a poder contar con él para vivir de los intereses. La riqueza ya no sería cuestión de simplemente poseer mucho y seguir enriqueciéndose automáticamente.

Impulsar las monedas locales

Las monedas locales aíslan y protegen a las economías locales de las finanzas globales, siempre que haya una economía local de la que partir. Las monedas locales pueden ayudar a conectar recursos y necesidades en tiempos de escasez de la moneda nacional. Lo malo es que, hoy en día, muchas economías locales están devastadas y eso reduce el potencial de las monedas locales. Aun así, cuando todo se desmorona, las monedas locales brotan espontáneamente. Lo observamos en Argentina en el 2001-2002; y ocurrió constantemente a lo largo de la Gran Depresión.

Economía basada en los recursos

Se trata de un concepto del Movimiento Zeitgeist y, a decir verdad, no lo respaldo al 100%. La teoría es que deberíamos permitir que los ordenadores determinasen dónde y cómo distribuir los recursos, en vez de determinarlo a través de la demanda monetaria. Creo que, de implementarse, hallaríamos que la función interactiva de recolección de datos necesaria para distribuir los recursos acabaría siendo algo muy similar al dinero en sí.

La restauración de los bienes comunes

Los bienes comunes se refiere a aquello que debería ser propiedad pública, propiedad de todos y de ninguno. En un principio, por ejemplo, las tierras no estaban sujetas a la propiedad privada. A través de un proceso histórico que viene de largo, se han visto gradualmente divididas, saqueadas y privatizadas. A muchos pensadores esto les resulta injusto. Después de todo, nadie ha creado la tierra, ¿a razón de qué tiene alguien derecho exclusivo a la tierra y por por encima de cualquier otro? Lo mismo podemos decir de los bienes comunes, o el “procomún” cultural de las ideas, canciones, imágenes, inventos y demás. Aunque algunas son creaciones originales, siguen brotando de un entorno cultural y, por lo tanto, aún están endeudados con la labor creativa de cientos de generaciones.

Existe un cuerpo de teoría económica surgido a partir de esta perspectiva. Sostiene que no deberías lucrarte de la mera posesión de tierras, patentes, dinero etc, a menos que lo hagas de tal manera que también se beneficie el resto de la sociedad. Por tanto, la tierra y otros bienes rentables deberían estar sujetos a impuestos mediante un índice tasado con fin de contrarrestar aquella porción de las rentas que surgen de la mera posesión de un recurso escaso.

Activismo decrecentista

Es evidente que el crecimiento económico está destruyendo el planeta. Necesitamos un sistema que nos permita crecer en otras direcciones que no sean la cantidad de recursos que somos capaces de extraer y convertir en bienes y servicios. En el sistema actual, talar un bosque y excavar para extraer petróleo son contabilizados como crecimiento económico, mientras que preservar o restaurar estos bienes no lo es. Pero necesitamos más de lo último y menos de lo primero. Esto supone desarrollar un sistema económico que permita que las personas prosperen aún en ausencia de un crecimiento en la totalidad del consumo.

Hay mucha gente que cree que la palabra “prosperidad” o “abundancia” implica consumir cada vez más, pero existen otras visiones de la prosperidad. Por ejemplo, podríamos vivir en una sociedad donde hay más tiempo libre, con más objetos elaborados artesanalmente, casas menos opulentas pero más bellas, más bicis y menos coches, más compartir con los vecinos y menos trasteros llenos de chismes que no se utilizan. Todos estos cambios repercutirán negativamente sobre el PIB, pero enriquecerían las vidas de las personas en cada aspecto significativo. El decrecimiento no es sinónimo de estancamiento. Es un cambio de prioridades que se aleja de la idea de poseer más y más bienes y servicios cuantificables.

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10. En la sociedad actual, cada vez más conectada y con menos barreras informativas, ¿cómo difundirías los conceptos que has desarrollado en la última pregunta? ¿Quién crees que se beneficiaría al censurar ese mensaje?

La clave para difundir estas ideas reside en la disrupción de lo que yo llamo “la historia de la normalidad”. La gente cree que no hay alternativa, cree que nada va a cambiar, cree que la política y el dinero, tal y cómo los concebimos hoy en día, son inalterables. Pero, en un solo momento de empoderamiento de la humanidad, todo eso puede cambiar. Creo que una de las cosas más importantes que podemos hacer ahora mismo es prepararnos para ese momento. Cuando ese millón de personas que está en las calles tome conciencia de su poder, ¿qué va a hacer con él? De momento, aún cuando son capaces de derrocar un gobierno, siempre acaban instaurando un reemplazo que acaba implementando más o menos las mismas políticas.

11. ¿Qué opinas sobre el estado actual de la economía mundial? ¿Crees que ya ha llegado al límite o que las cosas pueden ir aún a peor?

Las cosas se van a poner mucho peor antes de que mejoren. El sistema político está ahí para garantizar que los endeudados sigan pagando y que los bancos y a los acreedores sigan cobrando cuanto más tiempo posible. Mientras haya bienes públicos o una riqueza social que vender al mejor postor, se seguirá vendiendo. Lo puedes observar ahora mismo en España. Para satisfacer a los acreedores lo están desmantelando todo: pensiones públicas, bienes naturales, servicios sociales… y el dinero va directo a los acreedores. Lo último que queda por subastar es a la juventud del país. Cuando ya no queden oportunidades para los jóvenes, se irán a Alemania o a cualquier otro lugar.

12. ¿Crees que ha habido alguna época en la que la humanidad haya disfrutado de un sistema económico mínimante justo para todos?

Sin duda. Las sociedades de cazadores-recolectores eran muy igualitarias. También hubo muchas sociedades campesinas matrifocales bastante egalitarias. Las sociedades del bienestar europeas tampoco eran terribles en cuanto a concentración de riqueza. Aún así no, para mí no hay precedentes que valgan a modo de ejemplo para una sociedad moderna.

Game over, Bitcoin: Buscando la moneda digital con valores humanos

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Traducido por Stacco Troncoso, editado por Arianne Sved – Guerrilla Translation!

Artículo original

Aunque, como demostración de concepto, se trata de un ejemplo extraordinario, hay quienes alegan que la cripto-moneda distribuida Bitcoin tiene serias carencias como alternativa viable al sistema monetario. Ha llegado el momento de que los monetaristas verdaderamente radicales vayan más allá de este experimento técnico para avanzar hacia el siguiente nivel de la  revolución monetaria: un sistema monetario digital basado en las necesidades humanas.

Desde su lanzamiento en el 2009, Bitcoin ha pasado de ser un proyecto cripto-anarquista a ser un candente tema de debate en la red y fuera de ella. Desde las casas okupas londinenses, hasta el barrio Kreuzberg  de Berlín, no es que todo el mundo esté pagando con Bitcoins, pero todo el mundo está hablando de ello.

El Bitcoin puede ser descrito como una cripto-moneda entre iguales, o P2P. Es decir, se trata de un sistema monetario distribuido que facilita transacciones anónimas y relativamente seguras sin necesidad de una autoridad centralizada. En lugar de emitirse a través de un sistema bancario opaco, son los propios usuarios de Bitcoin quienes generan la moneda a través de un software de código abierto y un algoritmo inteligente que facilita la seguridad y anonimidad de todo el sistema distribuido. Como resultado, no hay necesidad de una autoridad central que gestione el Bitcoin. El sistema se controla a sí mismo.

Infografía traducida por Matheus Frik

Todo el mundo está de acuerdo en que Bitcoin, desde un punto de vista técnico, es una prueba de concepto excepcional y que ha conseguido despertar conciencia sobre las imperfecciones del sistema monetario actual. La cuestión es si Bitcoin es capaz de dar solución o no a estos problemas. Cada vez hay más economistas prominentes y activistas que dicen que no.

“Un sistema diseñado para crear billonarios de Bitcoin”

El Bitcoin se enfrenta a dos tipos de crítica. La primera es técnica: el Bitcoin es una moneda anónima y sin supervisión, algo que puede llegar a ser muy útil para traficantes de droga, vendedores de armas o cualquiera que negocie en el mercado negro. Sebastiano Scròfina, el fundador de Dropis, ha enumerado una serie de críticas adicionales, pero la mayor crítica no es de carácter técnico sino económico y tiene que ver con la concepción del Bitcoin como moneda.

“El Bitcoin está diseñado por gente que cree en cierto tipo de economía, está concebido para ser como el oro, para favorecer su atesoramiento.” Michel Bauwens, P2P Foundation

Podría decirse que el Bitcoin es una moneda deflacionaria, o incluso una mera “mercancía virtual”. Al igual que el oro, el Bitcoin deriva su valor de la escasez — la circulación de Bitcoins está limitada a 21 millones de unidades. Aunque los libertarios y defensores del patrón oro ven esta escasez como una ventaja, resulta problemática para muchos. El prestigioso economista griego Yannis Varoufaki ha publicado recientemente un estudio muy inteligente sobre los problemas que esto suscita:

“En términos sencillos, si el Bitcoin tiene éxito y penetra en el mercado, una cantidad creciente de nuevos bienes y servicios se intercambiarán en Bitcoin. Por definición, el ritmo al que se incrementará esa cantidad será más rápido que el incremento en la cantidad de Bitcoins. En resumen, una cantidad restringida de Bitcoins estaría intentando seguirle el paso a una cantidad creciente de bienes y servicios. De esta forma, la cantidad de Bitcoins disponibles por unidad de bienes o servicios caería, causando la deflación.”

Y eso, según Felix Salmon, no es nada bueno:

“La inflación es mala, pero la deflación es aún peor. El motivo es que nadie gasta dinero en una coyuntura deflacionaria ya que todo lo que quieras comprar va a ser más barato en cuestión de días o semanas. La gente acumula el dinero y solo lo gasta, a regañadientes, en necesidades absolutas. Desde luego que no se lo van a gastar en contratar  a empleados —da igual lo productivos que sean, sigue siendo más beneficioso agarrarse a ese dinero y no pagarle nada a nadie.”

Expresado de otra manera, como las unidades de Bitcoin se están creando a un ritmo cada vez más lento mientras que aumenta el número de usuarios de la moneda, el valor de cada unidad siempre irá en alza. Por tanto, los nuevos usuarios tendrán una parte proporcional menor de la masa monetaria, a menos que sean lo suficientemente ricos para comprar Bitcoins a cambio de monedas oficiales.

“Bitcoin sirve para crear asimetría y desigualdad donde antes no la había”, concluye la periodista del Financial Times  Izabella Kaminska. “Es un sistema diseñado para crear millonarios de Bitcoin.”

La élite del Bitcoin: 78 entidades

Los millonarios de Bitcoin no son ningún mito. Al examinar la totalidad del gráfico de Bitcoin (pdf) desde el 12 de julio de 2011, los investigadores Dorit Ron y Adir Shamir han llegado a una serie de conclusiones reveladoras. Primero, estimaron que un 59,7% de las monedas Bitcoin están inactivas, lo cual significa que la mayoría se están ahorrando en vez de gastarse en el sistema. En segundo lugar, averiguaron algo aún más interesante: que un 97% de las cuentas de Bitcoin contienen menos de 10 unidades, mientras que un reducido grupo de 78 entidades están amasando más de 10.000 Bitcoins. Por último, los investigadores identificaron solo 364 transacciones que superaban los 50.000 Bitcoins. Su análisis concluye: “Todas estas grandes transacciones surgieron como consecuencia de una sola transacción llevada a cabo en noviembre del 2010”.

“Tabla 3. Distribución actual (13 de Mayo, 2012) del balance de Bitcoins por entidad y por dirección”

En resumidas cuentas, existe un pequeño grupo de afortunados que controla la gran mayoría de los Bitcoins del mundo. ¿Pero de quién se trata? Las investigaciones de Sergio Lerner sugieren que uno de los millonarios de Bitcoin no es otro sino el enigmático Satoshi Nakamoto, supuesto inventor de esta cripto-moneda. Dado que Nakamoto fue, sin lugar a dudas, el primer usuario en realizar una transacción en Bitcoin, Lerner ha podido rastrear toda la actividad de la cuenta de éste. Lerner concluye que Nakamoto debe de poseer unos 980,000 Bitcoins, el equivalente a unos 110 millones de dólares según el índice de cambio actual. Si no sabes muy bien qué pensar de todo esto, aquí está la opinión de Julian Assange sobre el asunto:

“Esto significa que tendrías que introducirte en el sistema de Bitcoin ya mismo, cuando aún es pronto. Es mejor ser uno de los primeros usuarios,  porque algún día, tus Bitcoins tendrán un valor enorme.”  Julian Assange, Junio 2011

“¿De qué manera va a ayudar el Bitcoin a los griegos?”

“¿De qué manera va a ayudar el Bitcoin a los Griegos?” pregunta Scròfina con escepticimo. Se supone que una moneda P2P (entre iguales) debería ofrecer algo más ante la desigualdad económica.

El economista griego Yanis Varoufakis llega a la conclusión de que el concepto de una “moneda apolítica  capaz de ’energizar’ una sociedad industrial avanzada” es una fantasía:

“¿Sería posible calibrar el suministro de Bitcoins a largo plazo de tal forma que compensara sus efectos deflacionarios, a la vez que inclinamos la balanza de la demanda especulativa a la demanda de transacciones con Bitcoin? Para lograrlo, se necesitaría un banco central de Bitcoin, lo que, por supuesto, echaria por tierra el propósito de tener una moneda digital totalmente descentralizada como el Bitcoin.”

¿Significa esto que no hay futuro para el ideal de una moneda descentralizada? No todos los detractores de Bitcoin están de acuerdo.

La Fundación P2P de Michel Bauwens fue uno de los primeros organismos en utilizar el Bitcoin, pero Bauwens decidió, sensatamente, retirar su apoyo a la moneda digital y expresó  duras críticas durante una presentación en OuiShare Fest, en Mayo del 2013. No obstante, a diferencia de Varoufakis, sigue siendo optimista:

“Gracias Bitcoin por haber hecho esto, porque ahora podemos hacer algo mejor”  Michel Bauwens, Fundación P2P.

La declaración recibió un gran aplauso por parte del público, reflejando dos días de intensas discusiones en torno a monedas virtuales y un consenso generalizado sobre la necesidad de crear nuevas alternativas.

(Pulsar sobre el rectángulo en la parte inferior derecha para activar los subtítulos en español)

Después de Bitcoin y más allá de la escasez

En uno de los debates sobre monedas virtuales celebrados en el OuiShare Fest, todos los partícipantes estuvieron de acuerdo en que las monedas del futuro deberían estar basadas en la confianza y ayudar a la economía real. Pero, ¿por dónde empezar?

“Tenemos que desmantelar la idea de que el dinero ha de ser una mercancía, o un valor acumulable a largo plazo”, explica Dropis Scròfina. En estas interesantes diapositivas, Scròfina argumenta a favor de un sistema monetario de post-escasez.

Un análisis mayormente compartido por Izabella Kaminska:

Tenemos que dejar de pensar en términos monetarios, tenemos que fijarnos en la riqueza real que nos rodea. El crecimiento general de la calidad de vida en el mundo. El valor ya existe, pero necesita una distribución mejor.

Al igual que Varoufakis, Kaminska cree que esta distribución es responsabilidad de las instituciones públicas, pero ¿podría llevarse a cabo con una moneda descentralizada y apátrida?

Existen muchos proyectos de monedas digitales alternativas que están intentando lograrlo. Freicoin y Litecoin, por ejemplo, son dos proyectos derivados del código fuente de Bitcoin pero con diferencias tangibles. Litecoin tiene una mayor masa monetaria (hasta 84 millones de unidades) y, por tanto, es más fácil de minar, mientras que Freicoin (“Moneda Libre” en alemán) se puede expandir hasta 100.000 unidades. Además, Freicoin lleva una tasa de demora incorporada: las monedas pierden un 5% de su valor todos los años. En su página web explican:

“La tasa de demora obliga a que toda la acumulación de capital circule, independientemente del afán de acumulación de los más ricos. Dado que la sobrestadía de divisas funciona a modo de impuesto sobre dinero estancado, banqueros, financieros y corporaciones no pueden seguir amasando fortuna a la espera de un incremento en los índices de interés o un clima de inversión más favorable. El dinero está perdiendo valor continuamente, con lo que se incentiva a gastarlo lo antes posible en las necesidades de la vida o invertirlo en proyectos a largo plazo que también estimulen el crecimiento de la economia verdadera, creando empleo en el proceso.”

Mientras escribía este artículo, me han hablado muchas veces de otro proyecto llamado Ripple.  Ripple no es sólo una moneda virtual, es, por encima de todo, un protocolo de pago que se puede utilizar con cualquier moneda como el Bitcoin, o incluso el Euro o el Dólar. Ripple realza los sistemas de pago P2P basados en redes sociales existentes, transformándolas en redes de confianza y rutas de transacciones.

El proyecto francés Open Universal Dividend Currency (Moneda Abierta de Dividendo Universal u Open UDC) es incluso más radical. Durante su presentación en el OuiShare Fest, Michel Bauwens nos recordaba: “¿Con quién realizamos ese intercambio P2P en Bitcoin? Intercambiamos con el ordenador”. Open UDC, en cambio, opera de forma totalmente opuesta.

Al igual que Bitcoin, Open UDC es un protocolo de moneda descentralizada que impide el doble gasto y el fraude. Pero lo que distingue a esta moneda es el hecho de que cada miembro recibirá periódicamente un dividendo de igual cantidad, una especie de renta básica. ¿Cómo funciona? A diferencia de otras monedas digitales que incorporan una renta básica, como el OCCCU, la moneda alternativa de Occupy Wall Street, ni siquiera necesita recurrir a la tasa de demora o a impuestos para repartir dinero. Open UDC sencillamente se dedica a emitir el dinero “de la nada” —  pero de manera responsable.

Open UDC aún no está operativa, pero su proporción de creación de capital estará definida por un algoritmo, determinado por dos factores: el número de participantes que utilizan Open UDC y la expectativa de vida media dentro de la comunidad. La idea es que, a lo largo de su vida,  cada miembro de Open UDC obtenga la misma cantidad proporcional de dinero que los demás. Como consecuencia, “su masa monetaria está en continua expansión y así se evita que una minoría amase demasiadas unidades en detrimento de la mayoría” me contaba uno de los contribuyentes al proyecto. “El sistema crea suficiente espacio para gente nueva, de tal forma que cualquiera puede empezar a comerciar sin tener que endeudarse antes.”

La descripción en la página oficial del proyecto reza: “Las implementaciones de Open UDC permiten que seres humanos intercambien bienes y servicios digitales con un espíritu de equitatividad espacial entre los miembros, y temporal entre miembros actuales y futuros.”

Cambiar la cultura del dinero

¿Hemos dado con el sistema monetario perfecto? Sebastiano Scròfina es más cauteloso: “En teoría, Open UDC funcionaría pero, en la práctica, se necesita más que un protocolo. Antes, se necesita una comunidad de personas que confíen entre sí.

Es irónico que el éxito del Bitcoin esté basado en un concepto opuesto: la desconfianza. El Bitcoin está diseñado para que nadie le tenga que deber nada a nadie. Los usuarios llevan sus transacciones a cabo y desaparecen.

“En ese sentido, Bitcoin es una moneda antidemocrática. Está basada en la desconfianza, en vez de la confianza, no asume ningún tipo de responsabilidad. Es más, ni siquiera hay un responsable como tal. Es nihilista y sólo resulta deseable como alternativa a otros sistemas manifestamente peores.”  Felix Salmon

Llegados aquí, dado que Bitcoin tiene tantos aspectos negativos,  puede que nos preguntemos por qué lo utilizan tantas personas.

Seguramente se deba a que, a fin de cuentas, el dinero es una cuestión cultural: mientras haya quien piense que el dinero ha de ser una mercancía, se seguirán promoviendo monedas aptas para la acumulación, la especulación y la competencia.

Afortunadamente, el auge de la economía colaborativa está impulsando un cambio cultural al promover más abundancia y considerar al ser humano como elemento esencial dentro de la economía. Si realmente creemos en los valores sobre los que se sustenta la economía colaborativa, ha llegado la hora de llevar nuestra ambición más allá para crear los sistemas monetarios descentralizados y humanos que merece la nueva economía emergente.

Esta traducción también ha aparecido en:

Reclamando el crédito como bien común

CcommnImagenes: Marina Gullón

Reclamando el crédito como bien común/Hacia una sociedad-mariposa

Thomas H Greco

Traducido por Stacco Troncoso, editado por DFC – Guerrilla Translation!

Artículo original

Traducción a español iberomericano

Hoy en día, las monedas locales y los sistemas de intercambio alternativos se han convertido en un tema familiar en los medios de comunicación, incluso en los periódicos con más difusión, como el Wall Street Journal, The Guardian, y Der Spiegel, o en canales de televisión locales y nacionales. Estas reseñas están principalmente enfocadas sobre los intentos de mantener estas monedas circulando de manera local, y que el dinero no sea “drenado” de la zona, dado que así refuerzan la vitalidad de las economías locales y mejoran las perspectivas de los negocios de la zona en su lucha por competir con las grandes multinacionales.

Todo esto se trata de un fenómeno positivo, pero que evade un análisis más profundo sobre los problemas que afectan a nuestras comunidades y a nuestro mundo en general. Pues los problemas a los que se enfrentan nuestras comunidades, y la civilización en general, tienen su origen en la mismísima naturaleza del dinero y los mecanismos según los cuales se crea y se distribuye mediante la intervención del cártel más poderoso que jamás ha existido. Los regímenes globales del dinero y la banca han sido diseñados para centralizar el poder y concentrar la riqueza en las manos de una élite gobernante; se trata de un proceso que viene de muy atrás en el tiempo y que se ha hecho cada vez más efectivo (en exclusivo beneficio de  esa élite).

En todas las economías desarrolladas, las profesiones están muy especializadas. Apenas elaboramos o construimos nosotros mismos aquello que necesitamos. Esta situación provoca que el intercambio de bienes y servicios sea una necesidad de subsistencia. Pero el trueque primitivo es ineficaz y depende de una coincidencia  entre carencias y necesidades – “yo tengo algo que quieres tú y tú tienes algo que yo quiero.” Si una de las dos partes no tiene lo que quiere la otra, no hay  trueque posible.  El dinero se inventó para facilitar intercambios más allá de la cercanía inherente de una comunidad local -donde priman las transacciones informales- y así el dinero facilita un modo de comercio que es ocasional y impersonal.

El dinero es, en primer lugar y ante todo, un medio de intercambio, una especie de substituto que permite que el vendedor suministre algo de valor para el comprador, a cambio de dinero, y después, usar el vendedor ese dinero recibido para obtener del mercado aquello que necesite para sí mismo, o para otros.

En la antigüedad, se usaron como moneda materiales útiles para la comunidad. Yo, por ejemplo, no tengo necesidad  de poseer tabaco pero, al saber que hay muchos que lo desean, lo puedo aceptar como pago a cambio de mis manzanas. Lo mismo se puede decir del oro y la plata, que, en el transcurso del tiempo, se convirtieron en los materiales predilectos como medio de intercambio.

Pero el dinero ha evolucionado con el tiempo; el dinero ya no es “una cosa”. Es crédito dentro de un sistema de contabilidad que se manifiesta principalmente a través de “depósitos” en los bancos y, secundariamente y en pequeñas cantidades, en forma de papel moneda. Toda moneda nacional se apoya en el crédito colectivo de todos los que están obligados por la ley aceptarlo como tal.

En otras palabras, hemos tolerado la privatización del bien común del crédito, y de tal manera que sólo podemos acceder a éste cuando pedimos a un banco a que nos conceda un “préstamo”. Para poder crear dinero es requisito previo que alguien contraiga una deuda.  Pero no se está prestando nada; la banca sencillamente crea el dinero basado en la promesa de que el “prestatario” va a devolverlo. Resumiéndolo a mi manera,  hemos entregado nuestro crédito colectivo a la banca para, después, suplicarle que nos preste parte  de vuelta–y les pagamos intereses por ese privilegio. El resultado es una escasez crónica de dinero dentro del sector productivo de la economía, aún cuando se otorga dinero a los gobiernos centrales para sostener un déficit público con el que financiar guerras, rescates bancarios, y todo tipo de derroches inútiles.

Pero el peor aspecto del sistema monetario es su requisito intrínseco de crecimiento continuo–lo que yo llamo el imperativo del crecimiento. Esto proviene del hecho de que el dinero se crea sobre una base de deuda sujeta a intereses, de tal manera que la cantidad a devolver se va incrementando con el paso del tiempo. Pero el interés compuesto es una función de crecimiento exponencial y eso significa que la deuda no crece de forma estable y regular, sino de forma cada vez más acelerada. El sistema monetario global precisa de la expansión continua de la deuda a fin de evitar un colapso financiero. Por eso los ciclos de burbujas y colapsos son cada vez más extremos, y la competencia entre prestatarios por un suministro insuficiente de dinero conlleva un incremento acelerado  en la expoliación medioambiental y la degradación social.

El crédito “de origen Comunitario” ha sido el aspecto más ignorado de los aspectos del “Bien Común” pero es el más crucial, porque el crédito es el mismísimo cimiento y medio de subsistencia del dinero moderno, y el dinero es el medio esencial para el intercambio de bienes y servicios. Aquél que controla el dinero controla virtualmente todo aquello que existe en el mundo material. La privatización del bien común del crédito no sólo ha permitido que unos pocos hayan explotado al resto, también ha provocado una expansión económica mucho más allá de cualquier límite razonable, a la par que ha causado conflictos por el control de recursos en todo el planeta.

En el pasado, las estructuras del poder mundial estaban basadas en los “acuerdos” de defensa de los intereses comunes de las autoridades políticas y religiosas. Los reyes, emperadores y príncipes dependían de la jerarquía eclesiástica para legitimar su mandato. Siempre que el pueblo dependiera de la Iglesia, y sus sacerdotes, para su salvación y posterior admisión en el reino de los cielos, éste aceptaba dócilmente el estado de las cosas. Pero, según empezaron a cambiar las creencias, las autoridades eclesiásticas perdieron prácticamente toda su influencia. Hoy en día, la estructura de poder global está basada en los “acuerdos” de defensa de los intereses comunes entre autoridades políticas y financieras. Incluso en países nominalmente democráticos, son los banqueros y los financieros -y sus súbditos en los medios de comunicación, la educación, la medicina y otros campos- los que seleccionan a los líderes políticos y determinan el desarrollo de la política pública. Mientras el pueblo dependa del dinero que crea la banca para su “salvación” material y admisión al reino de “la buena vida”, este estado de las cosas continuará provocando que las masas –los avalistas de la deuda gubernamental– continuen hundiéndose cada vez más rápido en as arenas movedizas de la esclavitud por endeudamiento.

Ese interés que ha de pagarse para “ tomar prestado” nuestro propio crédito del banco no es el único elemento parasitario de este sistema. Otro es la inflación del suministro de dinero que acompaña el gasto de déficit público por parte del gobierno. Prácticamente todos los gobiernos nacionales gastan constantemente mucho más de lo que ingresan, extrayendo recursos reales de la economía a cambio del dinero “falso” que la banca crea para ellos bajo la tutela de la ley. Esta devaluación de la moneda inevitablemente conlleva a un aumento del precio de las necesidades básicas en el mercado. A este “drenaje” de recursos económicos le podemos añadir los salarios obscenos y las primas y “bonus” que estos privilegiados se otorgan a sí mismos por gestionar el sistema, además de los rescates financieros periódicos que obtienen de los gobiernos.

La situación, para cualquiera que se haya molestado en observarla de cerca, es muy clara: el sistema monetario y bancario, basado tal y como está en la usura y la centralización del poder y la riqueza, ha provocado una serie interminable de miserias e injusticias sobre la raza humana y toda la naturaleza del planeta Tierra. Es un sistema que no puede reformarse; sólo puede ser superado.

¿Superar el actual sistema monetario?

Las buenas noticias son que no tenemos por qué ser las víctimas de un sistema que, sin lugar a dudas, nos está fallando. Tenemos en nuestras manos el poder de reclamar el Bien Común del crédito. Lo podemos hacer de manera pacífica y sin necesidad de atacar este régimen tan arraigado y poderoso. Tan sólo requiere que cada uno de nosotros tome el control de nuestro propio crédito y lo entregue a aquellos individuos y negocios merecedores del mismo, a la vez que lo mantenemos lejos de las manos de aquellos que no lo merecen; y que entreguemos nuestro talento, dedicación y energía a aquellas iniciativas que repercutan positivamente sobre la capacidad de adaptación  de la comunidad, su sostenibilidad, su auto-suficiencia y, el bien común en general.

Todos hemos sido condicionados en la búsqueda del dinero como medio con el que mantener a nuestras familias y a nosotros mismos para suplir las necesidades materiales de la vida. Pero el dinero se ha convertido en un instrumento del poder, un ardid que permite a unos pocos controlar el desarrollo de los asuntos humanos. Mientras sigamos atrapados en esta persecución constante del dinero, todos seremos meras marionetas al servicio de esos titiriteros–esa pequeña élite que, concediéndoles la mejor de las intenciones, actúan desde una perspectiva miope del exclusivo interés propio, presos del error y la ignorancia.

Quizás vean la luz algún día, pero no nos podemos permitir el lujo de esperar. La respuesta está en aprender a compartir, a cooperar, y a organizar para crear lo que a mí me gusta describir como “la Sociedad Mariposa”. Las monedas y los sistemas de intercambio comunitarios suponen una caja de herramientas esencial a la hora de forjar comunidad–y auto-suficiencia, pero tienen que ser diseñados de tal forma que nos permitan ser menos dependientes del dinero “político” y de la banca. Un medio de intercambio privado debería crearse tomando como base el valor creado e intercambiado entre productores locales, especialmente cuando se trata de aquellos negocios pequeños y medianos que forman la base de cualquier economía. Esto supone que una moneda debe ser gastada al ponerse en circulación, que no vendida a cambio de más dinero. Podemos ser capaces de organizar estructuras nuevas para el dinero, la banca, y las finanzas, libre de intereses y descentralizadas. Estructuras que no estén controladas por la banca ni por los gobiernos centrales, sino por individuos y empresas que se asocian y organizan dentro de redes de comercio no monetizadas.

En resumen: cualquier grupo de personas puede organizarse para adjudicar un sistema de crédito colectivo entre sí mismos y libre de interés. Se trata de la mera extensión de una práctica habitual en muchos negocios: vender en base a una cuenta abierta– “Te mando el género ahora, y ya me pagarás más adelante”, sólo que no estaría organizada sobre una base bilateral, sino dentro de una comunidad de múltiples compradores y vendedores. Este sistema debería llevarse a cabo a una escala lo suficientemente grande e incluyendo una cantidad suficientemente amplia de bienes y servicios. Sistemas como éste pueden evitar las disfunciones inherentes en los sistemas monetarios y bancarios convencionales. Pueden abrir el camino a relaciones más armoniosas y mutuamente benéficas con las que propiciar la construcción de una verdadera democracia económica.

Compensación mutua de crédito – Comerciar sin dinero

Lo que estoy describiendo no es un sueño utópico sino una realidad demostrada y bien establecida. También conocido como “compensación mutua de crédito”, se trata de un proceso empleado por cientos de miles de negocios en todo el mundo, miembros de una multitud de sistemas de trueque comercial que proveen la contabilidad necesaria, junto a otros servicios, para el comercio sin dinero. En este proceso, las cosas que vendes te permiten pagar por las cosas que compras sin tener que utilizar el dinero como mecanismo de cambio. En vez de andar persiguiendo dólares, utilizas lo que tienes para pagar por lo que necesitas.

A diferencia del trueque tradicional, que depende de la coincidencia de requisitos y necesidades entre dos comerciantes que poseen bienes que necesitan mutuamente, la compensación mutua de crédito ofrece un sistema de contabilidad para créditos de comercio, una especie de moneda interna que permite que los comerciantes vendan a ciertos miembros mientras que compran de otros. Se estima que hay más de 400,000 compañías en el mundo que intercambian más de 12.000 millones de dólares en bienes y servicios siguiendo estas directrices y sin utilizar ningún tipo de moneda nacional.

Quizás, el mejor ejemplo a largo plazo de un intercambio de compensación de crédito sea la Cooperativa-círculo económico WIR[1]. Creada como organización de auto-ayuda en Suiza y en medio de la Gran Depresión de 1929, WIR provee un medio para que sus asociados puedan seguir comprando y vendiendo entre ellos, independientemente de que haya una escasez de francos suizos en circulación. Durante los últimos tres cuartos de siglo a través de épocas buenas y malas, WIR (ahora conocida como el Banco WIR) ha continuado prosperando. Sus más de 60,000 miembros a lo largo de Suiza intercambian aproximadamente 2.000 millones de dólares en bienes y servicios todos los años, pagándose entre ellos no con dinero oficial suizo, sino con sus propias unidades de contabilidad, los créditos WIR.

El Crédito del Bien Común: una revolución pacífica para una sociedad más feliz.

Credit CommonsEl desafío para cualquiera de estas redes es, por supuesto, obtener suficiente escala para ser verdaderamente útiles. Cuanto más grande sea la red, más oportunidades se crearán para el intercambio sin dinero. Puede que, al iniciar esta andadura, se requiera cierto grado de ayuda para encontrar esas oportunidades, pero según se vayan conociendo los miembros entre sí, y sepan lo que puede ofrecer cada uno, los beneficios de la participación se harán cada vez más evidentes y atractivos. Al igual que Facebook, Twitter, MySpace y otras redes que son puramente sociales, las redes de comercio sin dinero eventualmente experimentarán un crecimiento exponencial que marcará un antes y un después revolucionario en el empoderamiento político y económico. Será una revolución discreta y pacífica y no provocada por protestas en las calles o peticiones dirigidas a políticos que sirven a sus “amos”, sino trabajando juntos para ostentar un poder que ya es nuestro–aplicar los recursos que tenemos para apoyar la productividad propia y otorgar crédito allá donde se necesite.

A través de la participación en una red de intercambio abierta, transparente y democrática, los miembros disfrutarán de beneficios como:

    • Una fuente de crédito fiable y amistosa,  libre de intereses y controlada por la comunidad.
    • Menos necesidad de dólares, euros, libras, yenes o cualquier otro dinero “político” y escaso.
    • Incremento en ventas.
    • Una clientela leal.
    • Proveedores fiables.
    • Una comunidad más próspera y viva.

¿Qué se necesita para que las redes de compensación mutua de crédito se vuelvan virales y crezcan rápidamente, de la misma forma que lo han hecho las redes sociales? Esa es la pregunta clave, y la respuesta sigue siendo difícil. Mientras que el WIR ha sido un éxito incontestable, parece haberse visto intencionadamente limitado y destinado a no propagarse más allá de las fronteras suizas. Y, mientras que el fenómeno del trueque comercial ha sido  y sigue siendo significativo, con un crecimiento constante durante los últimos 40 años, sigue teniendo una repercusión mínima al compararse con la totalidad de la actividad económica.

Bajo los sistemas con los que operan hoy en día, las redes de intercambio comercial se limitan a sí mismas y, típicamente, imponen una serie de obligaciones sobre sus miembros. Éstas incluyen cuotas de participación onerosas, membresía exclusiva, escala y rango limitado en cuanto a los bienes y servicios disponibles en cada intercambio, la utilización de software propietario y una estandarización insuficiente de operaciones que limita la habilidad de los miembros de un sistema de intercambio a la hora comerciar con los miembros de otros sistemas similares.

Prácticamente todos los sistemas de intercambio comercial son pequeños, locales, y operados con afán de lucro. La escala pequeña, el control local, y el modelo de empresa independiente son todos características deseables. Pero si hablamos de construir un nuevo sistema de intercambio se necesita algo más. Lo que el mundo necesita ahora mismo es un medio de pago controlado localmente pero con utilidad global. Esto supone otorgar a los miembros del intercambio comercial local la habilidad de comerciar con miembros de otros intercambios fácilmente, de manera barata y sin apenas asumir riesgos.A continuación propongo una serie de medidas necesarias para que el comercio sin dinero basado en la compensación mutua de crédito se vuelva viral:

    1. Los miembros han de poner a disposición de la red, no sólo las mercancías de menos demanda o los servicios de lujo, sino todo su catálogo de bienes y servicios y a sus precios habituales. Esto afianzará el valor de los créditos de comercio interno y les dará una utilidad verdaderamente práctica.
    2. Como cualquier “portador del bien común” los sistemas de intercambio deberían abrir sus puertas a cualquiera que desee participar en los mismos, sin trabas y sin un exceso de requisitos previos.
    3. Las líneas de crédito (es decir, el privilegio de tener un descubierto en la cuenta monetaria) han de definirse según la habilidad y la voluntad de cada miembro de actuar con reciprocidad, una reciprocidad cuantificada, por ejemplo, por su historial de ventas dentro de la red.
    4. Los sistemas de intercambio han de ser operados por y para los miembros y de manera transparente, abierta, y con capacidad de adaptación.
    5. Los miembros han de ejercer sus responsabilidades para proveer la supervisión adecuada de aquellos designados para gestionar las transacciones.
    6. Ha de haber una estandarización mínima en los intercambios comerciales para asegurar que los créditos internos mantengan un valor comparable.

Cuando los sistemas de intercambio hayan optimizado su diseño y operatividad, se convertirán en modelos a seguir para los siguientes sistemas. En ese momento experimentarán una fase de crecimiento rápido, llevándonos eventualmente hasta una red de comercio local similar a Internet que hará que el dinero se vuelva obsoleto y permitirá la emergencia de una sociedad más libre y armoniosa.

Referencias y recursos (en inglés)

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[1]  WIR, abreviación de “Wirtschaftsring-Genossenschaft”, también significa “Nosotros” en alemán.”